Espiando el deseo: Mi mamá y mi cuñado

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T. Lectura: 5 min.

¡Hola de nuevo! Disculpen que los abandonara, tuve unas semanas de locos. Quiero contarles que, después del video que le enseñé a mi cuñado donde me acostaba con mi mamá, él no paraba de decirme que moría por estar con las dos. Pero la verdad es que mi fantasía más grande siempre fue ver cómo mi cuñado se cogía a mi mamá mientras yo los espiaba… y así fue.

Un fin de semana que tuve libre decidí invitar a mi hermano con su familia, a mi hermana con la suya y a mis papás a un departamento que tengo en la playa, en Mazatlán. La idea era descansar, pero también serviría para coger con mi cuñado y hacer mi fantasía realidad. A mi cuñado le parecía una propuesta increíble; durante días estuvimos hablando de cómo se la cogería y de cómo yo vería todo. ¡Eso nos excitaba muchísimo a ambos!

Llegamos al departamento el viernes alrededor de las 7 pm. Mi papá no pudo asistir por cuestiones de trabajo, así que todo acomodó mejor. Mi hermano se instaló en una recámara con su esposa e hijo; mi hermana y mi cuñado con su hija se quedaron en otra, y mi mamá y yo nos acomodamos juntas en la habitación principal.

Cada quien se fue a su cuarto para arreglarse e ir a cenar algo. En el mío, la calentura ya la traía al mil, pues durante todo el viaje me estuve mensajeando con mi cuñado. Le escribía cosas como:

«Papi, muero por ver cómo le metes esa rica y gruesa verga por el culo a mi mamá y después chupártela toda hasta dejártela limpia».

Él me respondía:

«Ya muero por ver cómo le rebotan esas nalgotas y tetas a mi suegra cuando esté montada en mí, y a ti tenerte de perrita».

Esos mensajes nos tenían al límite. Así que le mandé un texto diciéndole que en un par de minutos fuera a mi cuarto, que le tenía una sorpresa. Entré al baño y ahí estaba mi mamá desnuda en la regadera. Sin más, me desnudé y me metí con ella. Ella solo me miró, sonrió y me dio un beso profundo donde metió toda su lengua. Me encantaba cómo me besaba, así que bajé mis manos a sus nalgas para sobárselas, mientras ella me sujetaba los pechos y pasaba su lengua por mis pezones rígidos por la excitación.

Le abrí las piernas y comencé a masajear su clítoris. Fui bajando lentamente, besando su cuerpo hasta llegar a su vagina, que ya estaba llena de jugos. Se recargó en la pared y me dediqué a recorrerla con la lengua, succionando su clítoris que lo te iba súper duro y entrando en ella. Mi mamá se estaba volviéndose loca y se tapaba la boca para no hacer ruido.

—Nena, me voy a venir… ¡Tómate todos los jugos de tu mamita, como la puta que eres! —me dijo.

Se vino en mi boca y me tragué todo. Mi cuñado siguió la jugada y vio toda esa escena desde la puerta; mientras yo le hacía el oral a mi mamá, él se masturbaba a escondidas. Mi mamá no se dio cuenta (o eso pensé). Cuando salimos a cambiarnos él ya no estaba, pero me fascinó ver cómo se sacó la verga al ver la escena que le regalamos.

—Hija, qué rico me hiciste venir. En verdad me la chupas riquísimo —me dijo mi mamá.

—Mami, me fascina chupártela y coger contigo, lo sabes.

—Y a mí igual, hija. Sé que estas vacaciones nos divertiremos mucho, solo hay que ser cuidadosas.

Nos dimos un beso y salimos del cuarto. Mi mamá traía un vestido largo color azul claro con un escote en V que dejaba ver sus grandes tetas sin brasier y se ajustaba a sus nalgas. Yo me puse un vestido blanco con transparencias que dejaba ver una tanga negra y un brasier de encaje del que mis pechos apenas cabían y rebotaban con cada paso. Fuimos a cenar y a tomarnos unas cervezas; mi cuñado no dejaba de vernos y, en cualquier oportunidad a solas, me besaba y me tocaba las nalgas.

Al regresar a la casa, los niños y mi hermana (que es superaburrida) se fueron a acostar. En la sala quedamos solo mi hermano, su esposa, mi cuñado, mi mamá y yo. Empezamos a tomar y a bailar. Poco después mi hermano y su esposa se retiraron a su cuarto, dejándonos a los tres solos.

La fiesta siguió entre risas y alcohol. En un momento fui al baño y mi cuñado me siguió. Nos dimos un faje rápido e intenso mientras me sacaba las tetas del vestido.

—Qué rica te ves, este vestido me encanta, te ves como toda una puta —me decía mientras me las besaba.

—Mi amor, dime, ¿te gustó ver cómo le chupaba la panochita a tu suegra? —le dije mientras le sacaba la verga.

—Me encantó. ¿Viste cómo me la jalé viéndolas? ¡En verdad me traes loco!

Salí del baño con las tetas descubiertas “por accidente”. Mi mamá vio mis ricas tetas y se asombró, pero no dijo nada; yo fingí sorpresa y dije que mejor me iría a dormir porque estaba cansada, solo como pretexto para dejarlos a solas.

Me quedé espiándolos desde el pasillo. Siguieron tomando y mi mamá le pidió otra cerveza. Cuando él se levantó a traérsela, ella se subió el vestido dejando casi expuestas sus nalgas y esa ruca tanga que traía. Al regresar él, ella se empinó a quitarse las sandalias mostrándole todos esas nalgas y esa tabga que se le metía delicioso. Al sentarse, lo hizo a propósito se sentó sobre la mano de mi cuñado, y él comenzó a manosearla.

—Qué ricas nalgas tiene, suegrita —le susurró.

—Ay, yernito… si vieras cómo se ven en cuatro, te gustarían más.

Sin decir más, se le subió encima de él y lo empezó a besar.

—Qué rica se siente tu verga, ya la tienes bien parada. Dime, ¿tu cuñada te lo hace rico? Porque veo que la aburrida de tu esposa no lo hace-

—Suegra, debo confesar que mi cuñada es una diosa en la cama, todo una puta, me trae loco —respondió él, besándole los pechos y apretándole las nalgas.

—Quédate con mi niña, ella te hará feliz… pero dime, ¿no te gustaría probarme a mí también? —decía ella mientras se movía en círculos sobre él.

Ver esa escena me excitó tanto que no pude evitar empezar a tocarme mi panochita.

—Sácate las tetas, suegra, quiero chuparlas. Ella lo obedeció como todo una putita.

—Así, yernito… comete mis tetas, quiero me pongas en cuatro y me des toda tu lechita.

Estaban a punto de quitarse la ropa cuando escuché que alguien se levantaba de una recámara. Como buena cómplice, cerré mi puerta rápido. Mi mamá se bajó de mi cuñado acomodándose el vestido y él se ajustó el pantalón justo cuando salió mi hermana.

—¿Qué hacen aquí todavía? Ya todos se fueron a acostar, vamos a dormir.

—Claro, hija, se acaba de ir tu hermana, estábamos todos platicando.

Salí de mi cuarto en pijama como si nada.

—Sí, me fui a cambiar y ya venía por mamá para irnos a dormir.

Nos metimos al cuarto. Mi mamá me dio una nalgada sonriendo y me dijo:

—Qué buena chica eres…

—¿De qué hablas, ma? ¿Estabas haciendo algo malo? —me hice la sorprendida.

—No, nena, sabes que no podría hacer nada con mi yerno, es el esposo de tu hermana… pero tú no te preocupes, tú puedes seguir con él y sacarle toda la lechita.

La besé en la boca y le dije al oído:

—Gracias, mami. Recuerda que las dos somos unas putas… Y me encanta verte cachonda y excitada.

Y nos fuimos a dormir nos desnudamos y nos subimos a la cama empezamos a besarnos y yo le empecé a chupar las tetas y ella me empezó a tocar mi clítoris, se bajó poco a poco me abrió las piernas y empezó a pasar su lengua de arriba para abajo yo gemía despacio, disfrutaba cada que ella me succionaba mi clítoris después se subió encima de mi rodando nuestras vaginas podía sentir lo mojada que estaba y su clítoris duró así estuvimos, hasta que se bajó y con su lengua hizo que me viniera. Al día siguiente ya sabía que haría para que ahora sí se cumpliera mi fantasía.

Pero eso será en mi siguiente relato, espero sus comentarios porque amo y me excita leerlos.

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