Yo veía a mi esposa desde la cocina en esa posición: a cuatro patas en el suelo chupando la polla negra del amigo y su compañero detrás de ella chupando su ano y metiendo varios dedos para dilatarlo como ella le había solicitado. Sus pechos seguían chorreando semen en el suelo. De pronto, ella se pone en pie y le dice al negro que se recueste en el sillón. Él queda tumbado con su pene de 25 cm apuntando al techo. Mi esposa se sienta sobre él y bajando sus caderas poco a poco va entrando esa polla en su coño estrecho. Su cara va cambiando y cuando tiene casi toda dentro exclama: “¡uffff qué ganas tenía de una polla de este tamaño!”.
Empieza a subir y bajar su cuerpo con ritmos cada vez más rápidos. El negro chupa sus tetas, muerde sus pezones, le mete varios dedos en la boca de mi esposa, y abriendo la boca de ella con sus manos le escupe dentro de la boca de ella varias veces. Ella no se queja, todo lo que él le hace le excita. Mientras, su compañero de trabajo está viendo toda la escena a escasos metros y no deja de masturbarse su polla ya erecta nuevamente. Entre cabalgada y cabalgada ella lo mira y le dice: “ponte detrás mía, quiero sentir dos pollas dentro de mí”.
Ella recuesta su cuerpo sobre el del amigo negro, quedando sus tetas sobre el pecho de él y cara a cara, lo cual él aprovecha para meter su lengua en la boca de ella y besarse con mucha pasión. El compañero disfruta de la vista desde atrás, el culazo de mi mujer siendo penetrada por ese pollón, y obediente él pone la punta del pene en el ano de mi mujer.
Estando ya dilatado desde antes, no tarda mucho en meterlo y empezar con leves movimientos que hacen gritar de placer a ella: “¡nunca había sentido dos pollas dentro de mí, que rico no paren por favor!”. Yo desde la cocina estoy viendo todo esta escena con mi polla muy dura y sin parar de masturbarme. No pensé que me pondría tan cachondo ver a mi mujer recibiendo embestidas de dos chicos jóvenes.
Cuando llevaban varios minutos, ambos están a punto de correrse (su compañero por segunda vez) y ella les dice que saquen sus pollas. Se arrodilla en mitad del salón y comienza a chupar y masturbar a ambos. El negro avisa que está a punto y ella se mete esa polla en la boca, recibe dentro de su boca una corrida abundante. Cuando saca la polla de su boca coge y se mete la otra polla mientras la sigue masturbando hasta que su compañero de trabajo también se corre dentro de su boca.
Cuando saca esa segunda polla de su boca, chorros de semen caen por la comisura de su boca cayendo por la barbilla, cuello y regando de semen sus grandes pechos. Ella recoge con sus dedos ese semen y se lo vuelve a meter en su boca. Los dos chicos están exhaustos y ayudan con sus manos a levantar a mi esposa que seguía de rodillas en el suelo. “Chicos me ha encantado, espero poder volver a repetirlo otro día”. Comienza a caminar desnuda hacia el baño a darse una ducha. Los chicos se quedan mirando el movimiento de sus nalgas y caderas. Ella se mete en el baño y comienza a ducharse, dando por hecho que los amigos se iban. Cuando el compañero de mi esposa se viste para irse, su amigo negro le dice: “Vete tú al gimnasio, yo me voy a quedar por aquí a ver si puedo follarme otra vez a esta mujerona”.
En ese momento recibo un mensaje de mi mujer al móvil: “Cariño ya puedes venir a casa, lo he pasado muy bien. Fue buena idea probar cosas nuevas”.
Yo le contesto lo siguiente: “Amor llevo todo el rato en la cocina viéndote gozar, me ha puesto muy cachondo ver cómo te follaban. El amigo de tu compañero sigue en el salón, creo que quiere seguir con la fiesta y yo estoy de acuerdo si quieres repetir. Te amo”.
En unos segundos, la puerta del baño se abre. Sale mi mujer desnuda y con su cuerpo mojado, se asoma al salón y le dice al negro: “Qué bien que no te hayas ido, si quieres vente al baño y así te vas limpio”. El chico se levanta, camina detrás de mi mujer, ella camina delante agarrando el pene de él y el sigue detrás de ella acariciando su culo. Ambos se meten dentro del baño. La puerta se cierra, se escucha como se enciende el agua y están dentro unos 25 minutos. Durante esos minutos la curiosidad y la intriga me mata de celos, mi pene está muy duro. Me excita imaginar lo que pueden estar haciendo.
Cuando se abre la puerta del baño, ambos salen hacia el salón. El chico se viste pero mi mujer sigue desnuda. Ambos se despiden con un beso largo, él besa los pezones de ella y le da una nalgada. Cuando el negro está fuera de casa mi mujer se aproxima a la cocina donde estoy yo. Yo estoy semi desnudo con mi pene muy duro. Se acerca y me besa con sus labios aún húmedos por el beso del negro. Comienza a masturbarme mientras me dice: “Fue una idea maravillosa cariño. Lo he pasado muy bien. Podemos repetir estas experiencias cuando quieras. Veo que te ponen muy cachondo”.
Se mete mi pene en su boca y comienza a masturbarme. Estoy a punto de explotar en un gran orgasmo tras la excitación de verla disfrutar tanto, pero de repente deja de masturbarme, saca mi polla de su boca y me dice: “cariño me voy descansar, estoy muy cansada”.
Yo me quedo ahí, a punto de orgasmo, viendo cómo se va alejando con su movimiento de caderas, sus nalgas subiendo y bajando al ritmo de su andar.
Me quedo con una mezcla de excitación y humillación, ella ha disfrutado mucho con esos chicos y yo me quedo sin correrme. Entró al baño y empiezo a masturbarme de manera más intensa recordando la imagen de mi esposa follando con esos chicos. Cuando consigo correrme, giro la cabeza y veo a mi esposa en la puerta mirándome.
Me dice: “Muy bien cariño, a partir de ahora quiero disfrutar de muchos hombres, tú puedes mirar y tocarte mientras yo disfruto. Alguna vez puede que participes también”. Se me acerca, me da un beso en la boca, acaricia mi pene y sale del baño. Me quedo con una mezcla de celos y excitación, pero deseando repetir una experiencia por el estilo. Una mujer con ese cuerpo tan sensual merece disfrutar, y yo seré su cómplice.
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Que excitante relato!!!