Fin de las vacaciones (Cena triple)

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Estás vacaciones con tres maduritos cerró con broche de oro, al menos yo así lo viví.

Tras aquel encuentro con Diego y haber dormido toda la tarde, a eso de las ocho y treinta ya me encontraba tomando una ducha, y alistándome para darles el mejor cierre de sus vacaciones, elegí el biquini más revelador, el más pequeño, una tanga que no dejaba nada a la imaginación y la parte de arriba apenas lograba tapar el pezón, me puse unos tacones dignos de actriz porno, ate mi cabello en una coleta alta y maquillaje de prostituta, así saliendo al encuentro de mis tres maduritos que no sabía si habían tomado en serio mi promesa de querer cena triple está última noche.

Cuando entre a la sala, los tres estaban a mitad de un juego de cartas, el cual dejaron de inmediato al verme, pude notar como Gustavo relamía sus labios y como Diego frotaba sus manos una con otra, el Ruso sonreía mirándome de arriba abajo.

—Llego la cena hermanos —dijo Diego levantándose del sofá—

—Me muero de hambre —río Gustavo acercándose a mi—

—¿Les gusta la presentación del platillo? —empecé a reír pasando las manos por el ancho pecho de Gustavo—

Los tres lobos hambrientos me miraban con excesiva lujuria, Gustavo me tomo de la cintura y se inclinó a besarme, el Ruso paso sus enormes manos por mis nalgas y beso mi cuello, sentí una nalgada Pero no estaba segura de quien fue, la música comenzó a sonar, el cachondo baile comenzó con los tres machos rodeándome, me manoseaban a su antojo y pronto la parte superior de mi biquini salió volando, tragos, manoseo y besos, cuando menos me di cuenta los tres ya se habían despojado de sus shorts y sus erecciones se frotaban en mi culo o abdomen cuando se acercaban a mí, los atrapé y empecé a masturbarlos a turnos, risas y bromas resonaban.

Hasta que me tuvieron de rodillas y los tres al frente ofreciendo mi comida favorita, me hacían chocar sus vergas en la cara y yo sacaba la lengua, empecé a mamársela al Ruso mientras masturbaba a los otros dos, era una verdadera fiesta para mí, se las chupaba a turnos fascinada por el momento, los tres me miraban como un objeto sexual, me daban golpes en la cara con sus erecciones y me hacían tragarla por completo una a una, así hasta que Gustavo me tomo por el cabello y me llevo al sofá, me puse en cuatro, me hizo la tanga de lado, me froto su deliciosa verga y sin más me la dejo ir toda por el coño, grité de placer, el empezó a bombear como solo él sabe.

Por otro lado tenía a Diego apoderándose de mi garganta y al Ruso de mi diestra, estaba delirando de placer, de haber podido habría estado pegando gritos como loca Pero el Ruso y Diego no me lo permitían, así hasta que Diego cambio de lugar con Gustavo y después de rolarse los tres mi coño, me monté en el Ruso, lo cabalgaba y los otros dos a cada lado dándome a mamar verga, Gustavo bajo del sofá y se perdió por un minuto, cuando volvió lo supe al sentir como frotaba lubricante en mi culo.

—Ya no aguanto las ganas de taladrar ese culito —decía mientras me daba dedo en el ano.

Reí excitada y mi cabalgata aminoro un poco, el Ruso metía la cara entre mis tetas y Diego me frotaba la verga por la cara, el Ruso se acomodo mejor para darle más acceso a su amigo, el cual empezó a frotarme la verga peligrosamente, amenazando con romperme duro, y lo deseaba, aunque sería difícil resistir tener a los dos con la verga más grande y gorda dándome al mismo tiempo, sobre todo la de Gustavo, esa cosa era de susto, pero cuando empujó y lo sentí abrirse paso apreté la verga de Gustavo al soltar un fuerte grito, los tres soltaron un aullido y Gustavo volvió a empujar, se me fueron los ojos en blanco, jadeaba fuerte y soltaba esos gemidos desesperada a cada empuje de Gustavo.

—Oh. Si perra —bramaba el Ruso debajo de mi empujando la pelvis hacia arriba—

—Joder. Que culo. Que culo —gemía Gustavo taladrándome como un loco—

—Que hijos de perra, la van a romper bestias —reía Diego disfrutando de dicha imagen— Que rica se ve está puta así…

No hacía falta verme en un espejo, sabía lo pequeña que debía verme entre esos dos grandes y corpulentos hombres, bien abierta, bombeada con ganas por esos dos sementales, se me fue la conciencia a otro mundo, uno de placer, me corrí de lo más rico, el Ruso recibió todo eso, y yo como gata en celo sin parar de gemir.

—Ya se meo la perra —rio apretándome las tetas con sus grandes manos— Que delicia…

—Te la presto hermano —dijo a Diego y salió de mi— Mi puta me tiene que limpiar la verga.

Encantada se la empecé a mamar, mientras Diego entraba en mi culo con desesperación, pues conociendo sus sucios fetiches estaba más que excitado de entrar dónde ya había estado otro tipo, compartí cómplices miradas con mi delicioso moreno vergón, le lamía la verga desde la base a la punta sin perder de vista su mirada, él sabía que ese delicioso orgasmo me lo había dado él.

El Ruso reclamo mi culo pero decidió que la fiesta debía seguir en una cama, por lo que su habitación fue la elegida, al tener una cama mucho más grande, allí se sentó al borde echándose hacia atrás.

—De espaldas a mi perra… —se sostuvo la verga que parecía un mástil desde esa posición—

Gustavo frente a mi sin perder de vista como me clavaba la verga del Ruso, él se masturbaba ante dicha escena, una vez que logré tragarme toda la del Ruso este tiro de mi hacia atrás, solté un gritito seguido de risas mas que divertida.

—Ensártala hermano, quiero que te la cojas duro sobre mí.

Exigió el Ruso a Gustavo el cual no perdió tiempo, se metió entre mis piernas las abrí bien para recibir a mi macho, el Ruso me sostenía de la cintura y Gustavo de los muslos, me bombeo duro, tanto que de igual forma sentía entrar y salir al Ruso, el cual soltaba jadeos delicioso, Gustavo tenía una cara de loco, me miraba con hambre, con lujuria y depravación, yo seguramente tenía la cara de una puta descontrolada, se me iban los ojos en blanco bramando de placer entre cada orgasmo que me provocaba estar bien ensartada por dos depravados hombres que sabían coger de lo más rico, estaba empapada de mis propios jugos, mis tetas dolían de lo hinchadas que estaban, del como rebotaban debido al enloquecido Gustavo que me follaba como animal.

—Quiero romperle el culo —escuche a Diego casi rogar por su oportunidad—

—Móntame perra… —Gustavo me dio una bofetada y me tomo de la coleta para hacerme bajar del ruso y recostarse dónde antes estaba este último—

—Y a mí me la vas a mamar —ordeno el Ruso arrodillado tras la cabeza de Gustavo sacudiéndose la verga—

Me monté en Gustavo, me di un sentón dejándome ir esa deliciosa erección hasta el fondo, solté un placentero gemido, me incline al frente, abrí la boca y el Ruso no perdió tiempo en darme de comer, por detrás Diego me la dejo ir con fuerza, se movía como un desesperado, eso ayudaba a moverme rico para mi moreno debajo de mí, el cual me mamaba las tetas y acariciaba mi cintura.

—El sueño hecho realidad está perra —Diego me daba unas nalgadas que ardían—

—Todos sus hoyos de puta llenos de verga —jadeo de manera ronca Gustavo entre mis tetas—

—Escuchen como traga verga —reía el Ruso follándome a su antojo la garganta, provocando esos escandalosos sonidos guturales—

Los tres estaban muertos de risa, entre esos gemidos masculinos que tanto me gustan y me enloquecen, con sus comentarios denigrantes hacia mi, llamándome, puta, piruja, perra y riendo al decir “traga verga”, no era más que el objeto sexual de tres hombres vulgares y cachondos… sentía entrar y salir tres vergas en mi, de pronto luche por sacarme del Ruso en el medio de un explosivo orgasmo, uno violento, uno que por un segundo creí que me estaba orinando sobre Gustavo, Pero las convulsiones de mi cuerpo y ese placer entre mis piernas eran todo lo contrario, aullé de placer.

Los dos que me follaban soltaron un grito y Diego se corrió dejándome el culo lleno de leche, enloquecida por ese placer que aún me recorría, me erguí para cabalgar a Gustavo el cual terminó por sujetarme fuerte y bombearme desde abajo como un taladro a toda velocidad, yo gemía sin parar, de tres últimas metidas duras se corrió dentro de mí, eche la cabeza atrás y disfrute de saber que mi rico macho me había dejado su leche en el coño, el Ruso se corrió en mis tetas y me dio a limpiar esa rica verga no sin antes jugar con algo de su lechita con mi lengua…

Me quedé en la cama, jadeando, sucia, bien llena de leche, exhausta, abierta y satisfecha, Diego salió entre risas y gritos de triunfo, lo siguió el Ruso sugiriendo unos tragos más, Gustavo sentado a la orilla de la cama con la verga flácida entre sus piernas me miró mordiendo su labio inferior.

—Que rica te vez —susurro Gustavo mirándome desde su ya corta distancia—

—Me dejaron bien reventada —admití por miedo a que se me fuera encima otra vez, pues ya no podía mas—

—Entonces me la debes, y en cuanto te lo diga irás a ser mi perra ¿oíste? —me apretó las mejillas me dio un violento beso y salió de la habitación—

Salí minutos después, desnuda con los tacones y el bikini en la mano, cruzando entre ellos hacia mi habitación, no dormí más, pues se me fue el tiempo entre darme una ducha y empacar, además fuera siguió la fiesta luego de que ellos también se ducharan y alistaran sus cosas, bailamos, tomamos unos tragos más, unas horas después nos fuimos de ese lugar en dirección al aeropuerto, pues el viaje había terminado, mi regreso fue al lado de Gustavo, charlamos de cosas triviales, solo al fin del vuelo intercambiamos números y la promesa de pasar otro fin de semana pero ahora solos…

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