Había pasado casi un año desde que un encuentro en la piscina, con el sobrino de mi marido había despertado en mí una nueva forma de entender y practicar la sexualidad, había hablado con mis hijos en varias ocasiones de que sería maravilloso llevar a este a hacerlo con mi cuñada, pero no habíamos dado ese paso, pero decidí que no podíamos posponerlo más, así que una tarde quede con mi cuñada, en teoría las dos íbamos a estar solas, decidimos salir al jardín donde está la piscina, mi cuñada llevaba unos jeans muy ajustados y una blusa blanca, estaba muy sexy, yo me puse también una falda rosa muy ajustada.
Salimos al patio, y nos sentamos en una tumbona al lado de la piscina, allí acerqué su boca a la mía y nos besamos, en ese momento propuse a mi cuñada:
-Cariño, ¿Qué te parece si nos desnudamos?
Ella aceptó mi idea y las dos nos desnudamos rápidamente, yo me senté sobre la hamaca y llevando una de mis manos hasta mi coño me puse a acariciármelo, la verdad s que estaba muy caliente y quería que mi cuñada se pusiera igual, y viendo come me miraba estaba claro que lo estaba consiguiendo. Después nos pusimos de pie y nos volvimos a besar de una manera muy caliente.
Después mi cuñada se tumbó sobre la hamaca y yo me pise encima de ella, nuestros coños se rozaban, mientras nuestros labios se besaban, mi cuñada me dijo:
-Cuñada, no sabes lo caliente que me pones cuando hacemos cosas.
En ese momento la dejé de besar, me senté, mientras ella permanecía tumbada, llevé mis manos hasta sus tetas y se las acaricié, noté que estaba muy caliente, después bajé mi cabeza hasta su coño y me puse a comérselo, ella se puso a gemir rápidamente, mientras me decía:
-Mi amor me vuelves loca de gusto.
Era lo que quería y se lo seguí comiendo hasta que logré que se corriera, después, desnudas como estábamos le pedí que no metiéramos a la piscina, nos volvimos a besar dentro del agua, y entonces ella me pidió que me sentara en el borde de la piscina con las piernas bien abiertas, lo hice, ella estaba de pie dentro del agua, me acarició las tetas y me dijo:
-Cuñada eres bellísima.
Y bajando su cabeza hasta mi coño comenzó a comérmelo. Lo hacía maravillosamente, yo estaba gozando a tope, no tardó en hacer que me corriera, cuando esto sucedido, las dos nos sentamos en uno de los escalones, yo rodeé con mis piernas la cintura de mi cuñada de manera que nuestros coños se rozaron, era una experiencia alucinante. Nos besamos de manera apasionada, después llevé mi cabeza hasta una de las tetas de mi cuñada, y me puse a lamérsela. Ella se puso a gemir, mientras me decía:
-Mi amor me haces cosas que con mi marido ni me las imaginaba, me vuelves loca.
Yo seguí comiéndola la teta, al poco volví a besarla con pasión, ella gemía como una verdadera cerda, la hice tumbarse al borde de la piscina, llevé mi cabeza hasta su coño y me puse a comérsele, ella volvió a gemir de una manera muy intensa, en esas estábamos cuando oímos la voz de mi sobrino, diciendo:
-¿Pero que pasa aquí?
Lo que mi cuñada no sabía que era yo la que le había dicho a su hijo que procurara estar sobre esa hora en casa y que recibiría una sorpresa muy agradable, y pese a que lo de ver follar a su madre con otra mujer, puede que le dejara sorprendido el tamaño de su bulto, que se notaba debajo de sus pantalones demostraba que lo que veía no le desagradaba, mi cuñada sorprendida, dejo de comerme el coño y parecía asustada, yo me levanté y sin taparme fui donde estaba él, y si darle tiempo a reaccionar le bajé los pantalones y el short, dejando su polla al aire.
Se la cogí con la mano y se la acaricié, en ese momento, miré a mi cuñada y le dije:
-Cariño, mira que polla tiene tu hijo.
Me la metí en la boca y me puse a chupársela, pese a que mi sobrino estaba un poco cortado por el hecho de que su madre estuviera allí mirando, y trató de contenerse, mis lamidas hicieron que él perdiera poco a poco el control de la situación y terminara expresando su gusto por medio de gemidos cada vez más intensos, por su parte mi cuñada, aunque intentara no mirar, no podía apartar sus ojos de nosotros. Yo viendo sus ganas le dije:
-Cariño, mira que polla tiene tu hijo, es una pena que por ser su madre te la pierdas
-Está bien, dijo ella, pero solo chuparla, y dirigiéndose a su hijo, añadió, mi amor espero que esto no te haga odiar a mama.
Las dos nos pusimos a chuparle la polla, mi sobrino gemía al sentir nuestras mamadas, pero mi cuñada parecía cotada al hacerlo, aunque se le notaba que se moría de ganas, mi sobrino pareció darse cuenta y dijo:
-Tía, igual su mama no ve que soy yo, le es más fácil chuparme la polla.
-No es mala idea mi amor, dije yo.
Me puse de pie, mi sobrino estaba detrás de mí y con su boca besaba mu cuello, mientras sus manos sobaban mis tetas, y me decía:
-Que buena estas.
Mientras me hacía eso, me alzaba un poco de manera que su polla quedaba entre mis piernas, debajo de su coño, pero quedaba suficiente trozo de polla para que su madre se pusiera a chupársela, al sentirlo dijo:
-Mami, que bien la chupas.
Y la verdad es que con esta postura su madre parecía olvidar que estaba follando con sus hijos y solo se diera cuenta de que estaba chupando una buena polla, cuando ya la vi lo suficientemente enviciada les sugerí que mi sobrino se tumbara en la hamaca, ellos me hicieron caso, y con el chico tumbado su madre se arrodilló y dijo:
-Cariño nunca me hubiera imaginado que tuvieras una polla tan grande y gorda.
Y siguió comiéndole la polla, libre de cualquier prejuicio, me di cuenta de que estaba logrando ms objetivos, así que me uní a ellos y mientras su madre chupaba la polla de mi sobrino con verdadera ansia, yo con mi lengua lamia las zonas de esta que su madre dejaba libres. Pero al cabo de un rato nuestro macho dijo:
-Mama, me encantaría ver como la tía te come el coño, mientras tú me sigues chupando la polla.
Era nuestro macho, pero también nuestro niño, pese a tener más de dieciocho años, así que nos dispusimos a complacerle, yo me tumbé en la hamaca, mientras su madre se puso encima mío en posición invertida, por supuesto introduje mi lengua dentro de ese coño tan delicioso, mientras mi cuñada, aunque tenía mi coño a su alcance se lanzó a por la polla de su hijo para seguir comiéndosela, la escena debía de resultar muy excitante para nuestro macho, que seguía gimiendo, hasta que dijo:
-Tengo ganas de follar a la tía.
Mi sobrino nuevamente volvió a tumbarse en la hamaca, yo me puse sentada encima de él y me metí su polla en el coño, mi cuñada parecía dispuesta a ser una espectadora, pero aquí mi sobrino volvió a intervenir y le dijo:
-Mamita, tú me has chupado la polla y yo tengo ganas de devolverte el favor, quero comerte el coño.
Mi cuñada pareció dudar un momento, pero viendo las caras que poníamos su hijo y yo, se puso encima de la boca de su hijo y este introdujo su lengua en el agujero que le había dado la vida, su madre al sentirlo dijo:
-Ay, mi amor, ¿Qué me haces? Esto no me lo hace nunca el haragán de tu padre.
Al cabo de un rato llevó una de sus manos hasta mi hombro y me pidió que me diera la vuelta, cuando lo hice, manteniendo la polla de su hijo dentro de mi coño, ella acercó su boca a la mía y me besó tiernamente, mie tras me decía:
-Muchas gracias cuñada, por lo felices que nos estás haciendo a mi hijo y a mí.
Y mientras yo la besaba su hijo la comía el coño, creo que mi cuñada estaba a tope, por fin completamente libre de cualquier prejuicio, pero mi sobrino volvió a tener otro de sus caprichos:
-Mamita, me gustaría tener la polla entre tus tetas.
-Si ese es tu deseo, mi amor, dijo mi cuñada.
Esta se puso sentada en el suelo, mi sobrino se puso la mujer que le había dado de mamar, me pudio que me acercará, yo me puse de rodillas, a la espalda de mi cuñada, que al sentirme giró su cabeza y llevando su lengua hasta una de sus tetas y se puso a chupármela, mientras mi sobrino juntando su boca con la mia me dio un larguísimo y apasionado beso.
Después me hizo tumbarme sobre la hamaca, y el se puso encima de mí, de rodillas, y metió su polla entre mis tetas, pero en ese momento sentí como una lengua me comía el coño, de esta manera me provocaron un orgasmo muy intenso.
Pero no era la única, mi sobrino dijo:
-Perdonar, pero no puedo más, voy a correrme.
-Cariño, dale tota tu leche a tu mami, dijo mi cuñada.
Su hijo fue obediente y llevando su polla hasta la boca de su padre, está sentada sobre la hamaca se la metió dentro de ella y cuando su hijo eyaculó ella se tragó todo, sin dejar ni una gota.
Yo decidí que no quería quedarme mirando, e introduje dos de mis dedos en el coño de mi cuñada. Pero decidí que había llegado el momento de que madre e hijo llegaran hasta el final, así que le dije a mi cuñada:
-Cariño, fíjate en el pollón que tiene tu hijo, ¿No te parece que es una pena que por ser su madre no lo disfrutes?
Y mientras le decía esto masturbaba la polla del chico. Aunque mi cuñada parecía resistirse la verdad es que estaba completamente vencida, al final dijo:
-Esta bien, pero que me la meta de espaldas, para que yo no vea quien me la mete.
Ella se puso sobre el césped a cuatro patas, y su hijo de puso detrás de ella, de rodillas, acercó su polla al coño de su madre, y de un golpe se la metió, su madre dio un gemido muy fuerte que continuó con otros gemidos más intensos, mientras decía:
-Que polla más rica, es la mejor penetración que me han hecho, sigue mi amor.
Decidí contribuir a esta relación y colocándome a cuatro patas con mi boca al lado del coño de mi cuñada me puse a lamerles sus sexos, mientras mi sobrino penetraba a su madre con verdadera ansia, pero al rato dijo:
-Mama, quiero follarte en otra postura.
Cogió a su madre en brazos, sin sacársela, y se sentó en la hamaca, mi cuñada comenzó a moverse, yo tenía un primer plano de la zona de la follada y me puse a acariciar sus sexos mientras ellos se daban placer.
En un momento dado mi cuñada se giró y dijo:
-Mi amor he decidido que quiero verte mientras follamos, te adoro.
De esta manera sus miradas se cruzaron mientras follaban, en ese momento supe que mi cuñada se había rendido ante su hijo. Y de esta manera cunado su hijo le avisó que se iba a correr, mi cuñada le pidió que lo hiciera dentro de su coño.
Cuando terminó de correrse le pedimos que se pusiera de pie y su madre y yo, de rodillas comenzamos a pasarle la lengua por su polla y esta se recuperó rápidamente, entonces mi cuñada dijo:
-Mi amor, estas otra vez así, es increíble la potencia que tienes, entre tu tía y yo nos ocuparemos de ti.
Y nos hizo, a los dos una petición muy especial me pidió que yo me tumbara sobre la hamaca y ella se puso a cuatro patas y le dijo a su hijo:
-Mi amor, mientras yo le agradezco con mi lengua a tu tía, el habernos llevado el uno sobre el otro, tu vuelve a metérmela, quiero tener tu polla dentro de mi coño todo lo que pueda.
Y efectivamente mi cuñada comenzó a comerme le coño, mientras su hijo se volvió a poner detrás de ella y atacaba su coño con furia, los tres gemíamos de una manera exagerada, por un momento, para decirme:
-Gracias cuñada, por animarme a hacerlo con mi hijo.
Después siguió comiéndome el coño, pero en ese momento una idea vino a mi cabeza y dirigiéndome a mi sobrino le dije:
-Cariño, ya has probado la boca y el coño de tu mama, ¿pero te has dado cuenta el culo que tiene?
-Llevas razón tía, respondió me sobrino, mi madre tiene un culo fantástico y me encantara metérsela por ahí.
Y mi sobrino le sacó la polla a su madre del coño y se la metió por el culo, después gimió:
-Mami, nunca imaginé que metértela por el culo diera tanto gusto.
Y se puso a manejar su polla dentro del culo de su madre, esta gemía como una perra, y posiblemente yo que a la visión del espectáculo unía sentir la lengua de mi cuñada dentro de mi coño también. No tarde en correrme.
Mi sobrino continuó ocupándose del culo de su madre, que entre gemidos le decía:
-Mi amor, lo haces mucho mejor que el inútil de tu padre, te adoro.
Esos comentarios parecían estimular a mi sobrino que siguió follando a su madre, hasta que tras un fuerte espasmo soltó una gran cantidad de leche dentro del culo de su madre, en ese momento se la sacó.
Decidimos que era necesario limpiarnos y nos metimos en la piscina, dentro de ella madre e hijo se besaban con verdadera pasión, yo viéndoles me calentaba y pensaba en lo maravilloso que había sido llevarlos hasta el incesto.
Pero aquello no había terminado, cuando salimos del agua mi cuñada hizo tumbarse a su hijo sobre la hamaca y me dijo:
-Cuñada, ¿No te parece una pena que una polla como esta este tan arrugada?
Y mientras decía esto le acariciaba la polla, yo comprendí a que se refería y acercándome a la polla del chico saqué mi lengua, mi cuñada hizo lo mismo y las dos nos pusimos a lamerle la polla, este nos dijo:
-Sois maravillosas, nunca había disfrutado tanto.
Pero al rato nos dijo;
-Tía, tu sigue chupándomela, pero mami, quiero comerte el coño.
Mi cuñada dejo de lamer la polla de su hijo, dejándomela para mí sola, y se fue a ponerse encima de su hijo, que hada más tenerla encima sacó su lengua y se puso a homenajear al agujero que le había dado la vida, su madre comenzó a gemir, mientras decía:
-Mi amor que bien lo haces, eres un amante fantástico, tienes la mejor polla que he probado en mi vida, después dirigiéndose a mí me dijo:
-Cuñadita, hacerlo con ls hijos es fantástico, creo que deberías de hacelo con los tuyos.
Nada más pronunciar estas palabras, aunque seguía gimiendo parecía que una idea había surgido en su mente, yo intenté hacerme la despistada, no era momento de explicaciones, sino de seguir gozando.
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