Diego y Valeria son hermanos, él ahora tiene 23 y ella 21 aunque no se llevan del todo bien. Esto está por cambiar de manera fortuita.
Diego mide 1.83 es bien parecido facciones finas, con los músculos definidos pues después de romper con su novia se dedicó al gimnasio en cuerpo y alma. Reservado, siempre callado, con pocos amigos. Mientras Valeria contrasta en todo, mide 1.62 piel blanca como su mamá, cabello castaño oscuro largo, ojos cafés, grandes, rasgos suaves, con una complexión delgada, Pero con un culo redondo que sabe hace que todos volteen a verla. Extrovertida, le gusta la fiesta, últimamente el alcohol le ha hecho tomar decisiones equivocadas. Así por invitación insistente por fin Diego acepto ir a la fiesta de Halloween de su amigo. Le dijeron que disfrazado así que se puso la capa que uso en prepa y los colmillos de plástico. Listo pensó.
Llegando ahí le fu difícil encontrar a su amigo, había muchísima gente en esa casa y el volumen de la música era estridente. Con una cerveza se acomodó en un rincón mirando los desfiguros que hacían los más jóvenes. Hasta que su amigo Hugo le tocó el hombro.
—¡No mames te estaba buscando!
—tearqje pero no contestaste y ya vi porque -dijo señalando arriba. Haciendo referencia al ruido.
—ven, acá está lo bueno -le dijo y subieron las escaleras.
Había una especie de concesionario con dos espacios uno de cada lado y cortinas negras.
—¡Te metes y te la chupan! –dijo abriendo los ojos emocionado
—¡No mames! -dijo incrédulo Diego
—Si cabron, te sacan la leche y cada quien or su lado
—¿Y si me toca un puto? –dijo dando un paso atrás mientras un chico salía con cara de satisfacción subiendo su cierre
—tu no seas puto, vas cabron
—¡no mames no! -pero lo empujó y ya estaba dentro mirando el orificio por donde debía meter su verga.
No mames. Pensó y sacó su verga aún flácida colocándola en el orificio. De pronto sintió que una lengua le tocaba la unta de la verga y pego un respingo. Mierda. Pensó y metió de nuevo su verga, una mano la sobaba del otro lado mientras con la lengua le bañaba en saliva la verga. Entonces se puso duro y se pegó a esa pared improvisada pues ya la boca del otro lado chupaba con mucha pasión.
—huuuu –soltó después de apretar los labios tanto tiempo.
Mierda que rico chupa. Pensó y aflojó el cuerpo dejando se esa boca y viera su trabajo. El miedo de que fuera un hombre se le pasó pues esas manos eran pequeñas, le jalaban la verga con suavidad para luego chupar casi hasta el fondo si verga. Que ganas de sostener su cabeza para meterla entera. Pensó. Casi cinco minutos después sentía como se acumulaba el semen en sus bolas y estaba por terminar. Cerro los ojos esperando a que su semen saliera disparado.
Valeria se vistió de diablita, el shorts era al menos dos tallas más chico para que sus nalgas salieran, quería que todos la mirarán incluso si iban con sus novios. En especial esos, lo raros la veían aunque fuera en pijama. Se puso una blusa escotada y apenas llegó a la fiesta comenzó con shots de tequila. Junto a sus amigas eran el centro de atención, ya habían subido al tercer piso, sus amigas habían chupado verga divertidas, solo faltaba ella que esperaba estar más borracha para darse valor.
—¡Ya sube no mames! -dijo una de sus amigas
—orale va, ojalá y no toque un pinche rato -mientras subían todos miraban sus nalgas menearse
En cuanto subieron ella entro, no había ninguna verga, incluso salió dos veces con cara de aburrimiento. Luego escucho ruido y vio una verga flácida Pero grande. Saco la cabeza de por la cortina con esa cara pícara y luego se arrodilló para chupar esa verga que en cuanto sintió su saliva se puso dura y era enorme. Ella de por sí ya estaba cachonda.
Sus amigas retuvieron el semen para mostrarlo antes de tragarlos y ella no iba a decepcionar. Les encantaba el concepto de ser unas putas. Pero que la gran mayoría de los que dijeran eso no pudieran ni olerlas. Aquel pedazo duro de carne no le cabía en la boca, era enorme, eso le gustó chupo, lamió y masturbo con gran placer aquella verga. Sentía como se ponía rígida. Señal de que acabaría pronto así que metió la más que pudo a su boca para succionar todo el semen.
Valeria pensó que escupiría, era demasiado semen, ya le escurría un poco por la barbilla. Seguía masturbando aquella verga tratando de que todo quedara en su boca. Se levanto y movió la cortina.
—¡Güey no mames! -dijeron sus amigas sorprendidas de ver su boca totalmente llena de semen.
—ggrrgh -gargareo un poco y luego trago el semen. Al mismo tiempo sus amigas movieron la cortina que separaba ambas partes de esa habitación para ver quién era el que había sacado tanta leche. Fue como si el tiempo se estuviera. Diego subía su cierre sonriente, volteo sorprendido al ver que movían la cortina que mantenía el anonimato, su rostro cambió cuando vio a su hermana con los ojos desorbitados. No existía manera de escupir el semen de su hermano aunque hizo el intento. El líquido viscoso ya resbalaba por su garganta.
—¡No mames es tu…! –se miraron sorprendidas. Valeria puso cara de asco.
—¡Que chingos no mames! -dijo el.
Salió de ahí consternado. Puta madre mi hermana me chupo la verga. Pensó. Se culpo porque aun cuando subió a su moto y durante el camino su verga seguía dura. Cómo era de esperarse, Valeria hizo una escena, luego les obligo a jurar a sus amigas y al amigo de Diego que no dirían una palabra. Pidió un taxi y se fue a casa. Diego estaba sentado en el sillón, solo estaba encendida la lámpara así que no estaba segura de que cara tenía su hermano. Se acercó hasta sentarse a su lado y entonces lo miro a los ojos.
—¡Perdón! –dijo el
—¡La cagamos! –dijo ella al mismo tiempo y soltaron una pequeña risa nerviosa.
—no sabía que eras tú, eso me pasa por ir a fiestas de niños –dijo el que seguía de brazos cruzados
—¡Dímelo a mí, me trague tu semen cabron! –le dio un codazo y ahora sí rieron.
El paso si brazo por encima de su hombro y ella se acurrucó en su pecho. Algo que nunca había pasado. Diego bajo su mano tímidamente recorriendo el cuerpo de Valeria hasta su cintura. Ella que seguía un tanto borracha y muy cachonda se pegó a su cuerpo. Sobó su pecho y luego bajo su mano hasta pasarla sobre un bulto que aún con tan poca luz era visible.
—tienes una vergota –dijo ella acercando su boca al cuello
—¡No mames Valeria! –dijo el sin embargo su mano ya tocaba sus nalgas.
Cuando ella busco sus labios, el busco sus nalgas. Esas que miraba a escondidas y que fueron inspiración para autosatisfacer sus necesidades en la regadera.
—Mmm -exclamo ella y bajo su cabeza para volver a chuparle el pito a su hermano, en esa posición ahora si podía con ambas manos sobar sus nalgas debajo de ese short que pronto bajo hasta sus talones, sin quitar su tanga comenzó a meter sus dedos en esa panocha que ya estaba llena de fluidos.
Aunque debido al placer que su hermana le daba con la boca se detenía cada tanto para tomar su cabeza y darle ritmo a sus mamadas. Ella se levantó y le puso las tetas en la cara para que se las chupara, mientras se acomodaba sobre su verga, resbaló hasta que quedaron frente a frente y comenzó a mover su cadera para sentir como era penetrada por su hermano.
—¡Pinche culote bien rico Valeria!
—cogeme cabron, dame verga, dame si si si aaah
—shhh no hagas tanto ruido
—¡Entonces cogeme rico! Eso así dame verga dame -ahora le susurraba al oído lamiéndolo mientras sus nalgas rebotaban sobre su verga.
Ella se giró solo para acomodarse de espaldas, ahora el veía como esas nalgotas le rebotaban sobre su verga, la tomo por la cintura pero estaba hipnotizado mirando ese culo grande, redondo y duro.
—¿Niños? -se escuchó de la habitación de sus padres. Ambos se quedaron inmóviles en silencio.
—¡Ya pa’ duérmete, tomo un poco de agua y nos vamos a dormir también –dijo Diego lo más tranquilo que pudo.
La puerta que estaba entreabierta se cerró y ambos fueron a la habitación de ella que estaba más alejada. En cuanto entraron ella se puso sobre la cama empinada. En cuanto Diego entro apunto su verga para penetrarla, jalaba su cabello y apretaba sus nalgas con fuerza. Se movía delicioso ese par de nalgotas.
—sisisi dame dame que rico dame aaah si mmm
—shhh aah ahh –con la casa en silencio sus gemidos se odian muy fuerte.
Ella miraba como el hacía esfuerzo por no terminar y bufaba intensamente. Le palmeo la pierna y se giró.
—Dame mi lechita –dijo abriendo la boca y sacando la lengua
—mmm mmm -se jalaba la verga de manera brutal y su semen aunque quiso depositarlo en su boca, termino por ensuciarle toda su carita.
Ella siguió chupando su verga por un rato. Ve a tu cuarto, no vaya a salir mamá o papá. Dijo ella y le chupo una última vez la verga. Su padre que se levantó al baño, vio el short, la tanga y los cuernitos en el piso de la sala. Espero a que su hijo cerrará su puerta y volvió a dormir.
Al día siguiente ambos muy cariñosos se abrazaban en el desayuno, cruzaban miradas cómplices. Su padre solo se dedicó a mirarlos. Siempre ponía su periódico sobre su regazo pues desde años atrás se le ponía dura la verga al ver a su hija pasear en pijama o shorts por la casa.
—¿Y ahora que mosco les pico? -pregunto su mamá
—¿De pronto ya se llevan bien? –dijo su padre sin dejar de mirar la mano de Diego casi en el culo de Valentina.
—¡Somos hermanos no exageremos ok! –dijo Valeria.
Mientras terminaba de decir eso vio un mensaje de otra amiga que le preguntaba.
”¡Le mamaste la verga a tu hermano!”.
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