Entramos a la casa con la ropa interior en la mano y nuestros cuerpos todavía mojados.
-Hijo vení a mi cuarto que te doy una toalla limpia así te secas. -Dije.
Lucas fue primero al lavadero a llevar la ropa interior de los dos y luego a mi cuarto, ahí ya los dos totalmente desnudos.
Le alcance una toalla, lentamente se comenzó a secar, yo hacía lo mismo mientras de reojo admiraba el cuerpo de mi hijo, su pecho, brazos, piernas, cola y por supuesto su hermoso pene, en estado de flacidez ahora pero no por eso menos hermoso.
-No te preocupes hijo, ya prendo un rato el motor de la pileta así se renueva el agua, no pasa nada. -Dije tranquilizando a mi hijo.
Lucas asintió con la cabeza más tranquilo, mientras seguía con la toalla miraba ahora sin timidez mi cuerpo desnudo y en especial mi entrepierna, rápidamente su pene empezó a reaccionar y crecer.
Lleve la toalla a mi cabeza para secar mi pelo y de paso dejar mi cuerpo entero a disposición de su mirada. Lucas aprovecho sin pudor, miraba mis pies, piernas, tetitas y mi conchita depilada.
-¿Más tranquilo hijo? -Pregunté acercándome.
-Si ma, todo bien, sos muy buena. -Dijo Lucas.
Nos fundimos en un abrazo muy dulce, Lucas dejo la toalla en el suelo, yo la dejé arrollada en mi cabeza. Enseguida sentí la dureza de su pija presionando mi cuerpo.
Saque la toalla de mi cabeza, me aleje apenas de mi hijo para admirar su cuerpo, con mi mano me acariciaba lentamente mi conchita.
-Hijo, no podemos, no debemos, pero te deseo. -Dije arrodillándome frente a él.
Tome su pija con mi mano y empecé a pajearlo, intentando que se ponga bien dura.
Lucas me tomo de la cabeza y suavemente saco la toalla y la tiró al piso, me guío después con sus manos en mi cabeza hacia su pija, invitándome a qué le haga sexo oral.
-Yo también te deseo ma, es nuestro secreto, no te olvides. -Dijo Lucas ya con su verga dentro de mi boca.
Ya estaba bien dura, caliente, enorme dentro de mi boca, Lucas presionaba para meterla toda, me provocaba arcadas, el glande me tocaba el paladar, me estaba penetrando con fuerza ahora la boca.
Por momentos disminuía el ritmo pero enseguida volvía con todo a forzar mi boca, me llenaba a pleno con la dureza de su verga. Me contenía por no acabar de placer, sentía mi conchita muy caliente y mojada.
Por fin Lucas soltó mi cabeza, me hizo levantar, nos comenzamos a besar, con pasión, con deseo, como no se deben besar madre e hijo, pero sin poder frenarnos.
Me di vuelta, me apoye con mis manos en la cama, mis piernas abiertas ofreciendo mi cuerpo a Lucas.
-Mama nos tenemos que cuidar, voy a buscar un preservativo. -Dijo Lucas.
-No hijo, yo me cuido tomo pastillas, haceme tuya ahora mismo. -Pedí sin pensar siquiera mis palabras.
Lucas no lo pensó, se acercó desde atrás, me tomo por la cintura y de un empujón me empalo con su enorme verga por mi conchita.
Di un grito de dolor y placer, su verga me abrió en dos. Comenzó a penetrarme ahora a un ritmo suave primero, enseguida aceleró con las estocadas de su verga, me incorpore me puse de pie para sentirlo mejor.
Ahora tenía toda su verga dentro mío y con sus manos Lucas jugaba con mis tetas y bajaba a manosear mi conchita.
No aguantaba más de placer, ya había acabado dos veces, Lucas ni se dio cuenta, seguía empalándome con dureza desde atrás.
-Mama no aguanto más, voy a acabar. -Dijo mi hijo
No termino la frase que ya sentí dentro mío todo su semen caliente. Los chorros de su leche caliente llenaban mi conchita. Por fin Lucas disminuyó el ritmo, ahora me penetra a despacio mientras me besaba la nuca y cuello.
-Uf hijo, que placer, sos un dulce. -Dije.
Lucas saco la verga de mi conchita todavía chorreando leche. Me di vuelta, le di un beso y me tire en la cama, el hizo lo mismo tras de mí.
Continuará.
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