La alumna es mía

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T. Lectura: 6 min.

Soy profesor de preparatoria, llevo poco tiempo en ello pero sé cómo manejarlo, una de las cosas buenas de mi trabajo es la posición de autoridad que se refleja ante los jóvenes y la gran cantidad de mujeres que se ven, de todo tipo, y en su momento de alto lívido.

Desde que inicié, noté a muchas chicas sexys, hermosas, a veces con situaciones duras en casa, es difícil no darse cuenta de las oportunidades que a uno le salen, fue el caso de Cassandra, 18 años recién cumplidos, delgada, pechos medianos muy redondos, y un culo pequeño pero bien definido, levantado y todo lo que un culo debe tener.

Durante mi curso, noté que era chica callada, me miraba mucho, buscaba cualquier ocasión para conversar conmigo, era obvio que los chicos la querían pero maliciosamente si veía que alguien le hablaba de manera más coqueta o trataba de sobrepasarse, yo intervenía con el pretexto de las reglas escolares, pero lo hacía con todos, para no levantar sospechas, sin embargo eso hizo que hablara aún más conmigo.

Es una buena chica, así que un día, cuando me platicaba situaciones difíciles en su familia y como quería huir, le di consejos para que no lo hiciera, para que supiera que eran situaciones temporales que mejorarían y que irse de casa, juntarse con alguien que le prometa una mejor vida, era una mala decisión y una mala idea, y que a veces uno se ve tentado por las malas ideas, y la miré a los ojos.

–¿Tiene alguna mala idea respecto a mi? –me preguntó directa y coquetamente

–Media escuela debe tener ideas de que hacer contigo, así que tú debes imaginartelo –Le respondí, con algo de indiferencia pero mirándola fijamente

–¿Y no quiere tomar una mala decisión conmigo? –cuestionó mientras se agarraba el pecho sutilmente, en ese momento, yo no iba a andar con rodeos así que saqué mi cartera, de ella un billete e impuse mis reglas

–Solo hay una manera de algo así sea posible, no te daré mi número, no vas a enviarme mensaje al respecto, no vamos a hablar de nada relacionado. Yo me desocupo a las 3, así que te podría ver fuera de esta plaza a las 4, este dinero te servirá por si necesitas transporte hasta ahí, ya sea hoy o mañana ¿Cuando? –dije muy serio y mirándola a los ojos

–… Hoy, ya no puedo esperar, Profe –Dijo nerviosa y ansiosa

–Bien, necesito que cuando nos veamos, me des tu celular, lo voy a apagar y te lo devolveré al terminar, y te voy a revisar que no tengas otro, ¿Estás de acuerdo? No quiero que te asustes.

–Si Profe, entiendo porque, haré lo que me pida –dijo mientras en su rostro se le hacía una sonrisa, tomó el dinero y se fué.

La jornada acabó, fui a comprar condones, lubricante y unas pastillas por si había un accidente o una mala decisión, y me dirigí a la plaza, al llegar, vi a Cassandra bajar de un camión, traía mochila rosa, una blusa morada clara de resaque, y un pans gris, todo le resaltaba mejor que con la falda que normalmente usaba en la escuela, noté que me buscaba con la mirada, y al ver mi carro su sonrisa fue inevitable, corrió como una niña emocionada y se subió, arranque y me detuve un poco adelante para tomar su celular, el cuál ella ya había apagado, le revise el cuerpo y aproveché para tocarla un poco de más, solo se reía por la situación, estaba emocionada, incluso me pasó su mochila para que la revise.

–Que cooperativa –dije en broma y sonriendo

–¡Es que ya quiero que vayamos! –dijo sonriendo y mordiendo sus labios

En su mochila encontré varias prendas que mencionaré más adelante, pero en general había varias cosas, ropa, cargador y artículos de higiene, no había otro celular, así que continúe.

Maneje al motel, entramos a la habitación y lo primero que hizo fue tirar su mochila al suelo, quitarme la bolsa donde traía lo que compre y arrojarla lejos, puso sus manos detrás de mi cuello, y me comenzó a besar mucha intensidad, al punto que comencé a cargarla sujetando su culo con mis manos mientras me abrazaba con sus piernas, mordisqueaba mis labios y lengua se alocaba. La puse sobre la cama, se quitó la blusa, revelando un sostén morado bajito, continúo con su pans, revelando un calzon del mismo color y abriendo sus piernas para mí, sin embargo, antes de que me acercara

–Está va a ser mi primera vez, y quiero que me lo hagas con mi falda de la prepa, por eso la traje –Dijo sonriendo y excitada, eso era lo que noté en su mochila al revisarla, traía su uniforme, le devolví la sonrisa

–Muy sensual tu idea –dije mientras agarraba la mochila y le daba lo que me pedía

Comenzó a ponerse el uniforme y dijo:

–Desde que entre a tu clase me gustaste, y fantaseaba con que me cogieras, me masturbe casi todos los días pensando en eso, y necesitaba quitarme las ganas, cuando un muchacho me habló, pensé en hacerlo pero tú lo alejaste y eso me gustó así que no le hice caso, y luego comenzaste a alejar a todos los demás que también querían y eso me excitó, decidiste que yo era tuya, y yo también, siempre quise que me lo hicieras en la escuela, pero si eso no se puede, al menos quiero usar mi uniforme, ahora ven a tomar lo que es tuyo.

Abrió sus piernas, levanto un poco la falda, le quite su calzón y comencé acercarme para a comerme su vagina con lentitud, chupando y lamiendo piernas, labios vaginales y llegando poco a poco a su clítoris, lamiendolo lento y con poca fuerza, se retorcía y gemia, así que comencé a subir la intensidad, se volvió loca, gritaba mi nombre, pedía que siguiera y la complaci, su vagina sabía tan deliciosa y sacaba tanta agua que se veia muy viscosa, la saboreaba y baja a su culo y subía rápidamente.

–¡Quiero verla! Sácala –decía agitada mientras desabrochaba mi pantalón y yo me quitaba la camisa, bajo mi boxer y mi pene rebotó frente a ella, su sonrisa era inmensa, lo tomó entre sus manos, lo acercó a su nariz y lo olió, suspiró para después reír y meterselo en la boca mientras me veía fijamente a los ojos, se notaba que no sabía que hacerlo pero estaba tan loca por saborearlo que lo compensaba y lo dejó lleno de saliva, baja a mis testículos para pasar la lengua, le escupía y me masturbaba, nunca dejaba de mirarme a los ojos y sonreír, solo desviaba la mirada para ver a mi amiguito, besarlo y acomodarlo para meterselo profundamente, o sacarlo por sus cachetes, yo estaba durísimo.

La acosté, saque sus tetas del sostén y lo arrojé y eran hermosas, un tamaño perfecto, pezones claros, casi llegando a rosas. Imbuí mi cara entre las 2 y respiré profundamente para olerlas, riquísimo, debido al calor habían sudado un poco y eso lo hacía más exquisito, comencé a chupar sus pezones mientras acercaba mi verga a la entrada de vagina, rozándola con mi punta, disfrutaba tanto sus pechos, que comencé a meterme sus 2 pezones a la vez, mordisqueandolos. Agarré uno de los condones y antes de ponermelo estuvo mi mano.

–No, cómprame una pastilla o algo así, yo vine para que me lo hagas toda la noche, y no quiero que nos detengamos porque se acabaron los condones –Me dijo sería y quitándome el condón de la mano

–¿Toda la noche? –pregunté asombrado ya que no íbamos a estar tanto tiempo en el motel

–Si, por eso traje ropa y todo para quedarme, le pedí a una amiga que dijera que iba a quedar en su casa, y le dije que venía a coger con un amigo de afuera de la escuela –me contaba en tono orgullosa mientras restregaba mi punta en lo empapado de su vagina. En ese momento no quise pensar más en ello, así que agarré sus piernas, la acerque a mí, la besé y le dije

–Pues aquí viene tu dueño –e introduje la punta poco a poco

–Yo te pertenezco, soy tu mujer, soy tu estudiante, soy todo lo que tú quieras –cuando comenzó a entrar todo poco a poco, sus ojos se pusieron en blanco, parecía gustarle pero también dolerle, fui subiendo la intensidad.

-¡Sí! ¡Sí! ¡Más! ¡Dame más! –gemia con locura, estuve dandole unos minutos entre gritos pidiendo más, diciendo mi nombre y agradeciendo, mientras yo la miraba y decia que es mi propiedad, le pedí que se volteara y se pusiera de perrito, acomodé su culo, noté un muy pequeño rastro de sangre producto de perder la virginidad, pero continúe embistiendo ese culo, la combinación de nuestros fluidos provocaban un olor que enamoraba, la agarre del cabello a la vez que la nalgueaba, ella festejaba, se reía, pedía más duro

–Amor, quiero que me chupes las tetas pero sígueme nalgueando –se la saqué, me senté y le di la señal para que se siente en mi verga, lo hizo, comenzó a saltar, no sé cansaba ni yo tampoco, bendita juventud, sus pechos chocaban con mi cara, y las lamía, chupaba y la nalgueaba como me pidió. Llegó el momento, no pude aguantar más, apreté su culo, me metí una de chichis a la boca y descargue bastante leche en el interior de su vagina, ella me besó y me agradeció, se levantó y comenzó a quitar mi semen de su vagina con sus manos para llevarlo a su boca

–Delicioso, quiero más amor –decía mientras lamía mi pene para dejarlo limpio

–¿Quieres más chiquita? –Le dije mientras le chupaba sus chichis y le dejaba un pequeño chupete

–Si quiero mucho más, podría acostumbrarme a esto –Y me besó, nos acostamos a besuquearnos y a tocarnos un rato tranquilamente.

Continuamos haciéndolo un par de veces más, acabe en sus pechos y en su carita de ángel, siempre se limpiaba con la mano y se los tragaba, incluso lo hicimos mientras nos bañamos antes de irnos del motel.

Como había dicho, tenía planeado quedarse a dormir, así que solo mandó un mensaje para avisar que estaba bien, la llevé a mi casa, y lo hicimos buena parte de la noche, comimos algo, y nos fuimos a dormir. Al día siguiente por la mañana, lo hicimos varias veces en todas las habitaciones de mi casa, la cocina, el baño, mi patio de atrás, etc. Al final nos bañamos, y se fue a su casa con mi saliva en sus tetas, esperando a que la vuelva a hacer mía, espero hacerlo pronto.

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