Hoy les quiero contar lo que pasó con la amiga de mi mamá
Cristina es una mujer madura de 42 años, casada y con tres hijos. De nacionalidad colombiana, ojos verdes y rostro angelical con 1.68 m de estatura. Visito el país porque la empresa donde trabaja iba a realizar un evento aquí en Lima. Así que mi madre organizó una pequeña reunión para recibirla dado que no se veían años a la que ella asistió sola. Recuerdo cuando toco el timbre de casa y me madre me pidió que abriera la puerta.
Al abrir era como ver a un ángel caído del cielo guapísima sin duda a pesar de sus años seguía siendo un 10. Nos quedamos mirándonos por un momento, ella me veía de pies a cabeza. Hasta que mi madre me dice que la haga pasar desbaratando el hechizo. Entre copas y pláticas, le conto a mi madre que su marido la engañaba y que estaba decidida a dejarlo. Al caer la noche, me pidió que la llevara a su hotel donde se hospedaba y acepté sin dudarlo.
Nos despedimos de mi madre y subimos a mi coche. Ya en el automóvil, la tensión creció; le dije lo hermosa que se veía y, poco a poco, mi mano bajó hasta sus piernas para acariciarlas con suavidad. Ella, lejos de detenerse, me confesó que llevaba mucho tiempo sin intimidad y que las bebidas la habían encendido.
Al llegar a un semáforo, no aguante las ganas y me lance sobre ella donde nos besamos apasionadamente mientras mis manos exploraban su cuerpo, confirmando que el deseo era mutuo.
Sin decir más, manejé hacia un hotel. Una vez en la habitación, el encuentro fue explosivo. Al quitarle su vestido, descubrí un conjunto de lencería negro que resaltaba su figura.
Cristina: ¿Te gusto?
Yo: Me encantas
Cristina me pide sentarme en la cama, agarra una almohada la coloca en el suelo, se arrodilla sobre la almohada y me desabrocha los pantalones.
Mi miembro ya se encontraba erecto, Cristina lo ve y sonríe.
Le alcanzo el preservativo pero me lo rechaza
Cristina: No es necesario que sea natural, además quiero que te vengas dentro. Otra cosa me gusta el sexo duro así que no seas suave conmigo.
Esas palabras pusieron más duro a mi miembro como una piedra, Cristina lo agarra con sus manos y comienza a acariciarlo, lo lamia y saboreaba como una paleta, me sentía en la nubes al ver a esa guapísima mujer comiendo mi miembro.
Cristina: Que rica verga tienes, ¿consumes mucha fruta?
Yo: Si y que rico lo mamas me vas a hacer venir.
Aquella magnífica boca le estaba haciendo cosas increíbles, ya no podía más y con mis manos procedí a sujetar fuertemente su cabeza e le introduje mi miembro hasta el fono de su garganta donde finalmente logre eyacular. Cristina se comenzó a atorar, hasta que la solté y logro respirar ya habiendo tragado todo mi semen.
Nos terminamos de desnudar, Cristina posee un cuerpo riquísimo a pesar de su edad se le podían ver las marcas de estrías y de un embarazo con cesárea pero estaba buena nos acostamos y nos entregamos sobre la cama. Entre besos y caricias, el ambiente se volvió eléctrico.
Me coloque encima de ella y comencé a besarle todo su cuerpo, empecé por el cuello y poco a poco iba bajando, mordisqueaba sus pezones los cuales ya se encontraban duros, parados y firmes. Cristina gemía de placer y con sus manos apretaba fuerte la sabana de la cama. Baje a su estómago el cual llene de besos y hasta que me adentre en su vagina la cual se encontraba ya mojada y lista para la penetración, pase mi lengua por sus labios saboreando su manjar.
Cristina comenzó a venirse estaba teniendo un orgasmo y todavía no la había penetrado, me separe de ella, me arrodille sobre la cama y nos miramos fijamente a los ojos. Que delicia ver el cuerpo de una mujer cuando acaba de tener un orgasmo. Estaba completamente rendida era el momento de hacerla mía. Me coloque encima de ella y en la posición de misionero la penetre.
Cristina suelta un fuerte gemido recibiendo mi verga dentro de su cuerpo, me abraza con todas sus fuerzas con sus brazos y con sus piernas me rodea haciendo una x lo que hace que la penetración sea aún más profunda. La embestía con todas mis fuerzas, que cada embestida era un gemido duramos varios minutos hasta que finalmente la embestí por última vez donde eyacule, en ese momento sentí como su vagina se contrae para tener otro orgasmo logrando expulsar su semen y mi semen que le había depositado era cálido y resbaladizo Cristina grito fuerte mientras el clímax me recorría todo su cuerpo.
Nos quedamos así recostados y abrazos sin decir ninguna palabra, solo los dos. Cuando ya recuperamos las fuerzas fuimos a lavarnos.
En el segundo polvo ella tomó el control, se montó sobre mí y la conexión fue inmediata; sus gemidos de placer llenaban la habitación. Después de un rato de intensidad y cambios de ritmo, ella estaba completamente entregada, confesándome que nunca había sentido algo parecido.
Le agarraba del cuello, le jalaba el cabello, le daba fuertes nalgadas y eso la encendía más.
Me contó que con su marido la experiencia era monótona y escasa, mientras que conmigo había perdido la cuenta de sus orgasmos. Finalmente, tras varias sesiones agotadoras y llena de satisfacción, terminamos juntos en unos clímax perfectos y completamente deslechados. Fue una experiencia maravillosa que ambos disfrutamos al máximo, una vez terminado el evento ella regreso a su natal Colombia a seguir con su vida con su esposo e hijos nunca más la volví a ver, a veces se comunica con mi madre por video llamada. Le pregunta por mí, me manda saludos a través de ella.
Quizás en mis próximas vacaciones haga un viaje a Colombia.
![]()
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos