Hola, me llamo Karina, creo que de alguna manera me encanta el sexo y meterme en situaciones complicadas, me gustaría poder ser una mujer normal, pero hay algo en mí que me produce placer los problemas.
Soy maestra de educación básica, me encantan los niños y me encanta mi trabajo, mi escuela está en una zona rural alejada de mi pueblo natal, en México los maestros tenemos que hacer maravillas para conseguir una escuela cerca de nuestra casa, tenemos que estudiar mucho y siempre sacar las mejores calificaciones en los exámenes profesionales, es complicado pero siempre se puede tener un poco más de ayuda…
En mi zona escolar nos había cambiado de supervisor, la antigua jefa se había jubilado y nos mandarían a otro jefe, al supervisor Chávez… tenía la fama de ser alguien que buscaba siempre la forma de obtener favores y regalos de parte de los subordinados para lograr una mejor plaza, ya saben a lo que me refiero, tenía fama de corrupto y además de eso vicioso. Varias de mis compañeras maestras ya lo habían conocido y efectivamente era un hombre malo y acosador.
En una ocasión tuvimos una junta con toda la zona, para tratar temas relacionados a los planes de trabajo, el señor Chávez estaba ahí sentado frente a todos, su mirada pervertida y sucia recorría toda la sala, viéndonos a todas las maestras con ojos malvados como buscando a sus víctimas, fue cuando posó su mirada en mi compañera Sonia y en mí, siempre he considerado a Sonia como la más bonita de mis compañeras, es alta, piel blanca, buenas nalgas y pechos lindos, habíamos salido de fiesta varias veces y del admitir que muchas veces tenía miedo de salir con ella, ya que a pesar de ser una gran persona y una buena maestra, Sonia tiende a consumir substancias prohibidas ya saben a lo que me refiero…
Ambas somos de la edad 22 años, para mí es normal que muchas personas de nuestra edad consuman ese tipo de cosas, pero Sonia a veces raya en el exceso.
Después de la junta el señor Chávez alcanzó a Sonia y le pidió hablar con ella a solas en su oficina, a lo cual Sonia acepto, estaba preocupada por ella, ya que ese viejo asqueroso no dejó de mirarnos durante toda la junta, podíamos notar su morbo en nosotras, podíamos ver cómo se tocaba sus partes por debajo del escritorio mientas no veía, me despedí de Sonia y le dije que tuviera cuidado, a lo cual ella me respondió…
“No te preocupes amiga, igual y consigo ser directora jajaja”
Sonia llegó a mi casa el día siguiente, necesitaba hablar conmigo de algo y quería saber si mi esposo estaba en casa, a lo cual le respondí que no, que mi esposo había salido un par de horas. Sonia llegó al cabo de unos minutos…
“Amiga podemos hacerla en grande” me dijo Sonia
“Como? A ver cuéntame”
“El señor Chávez quiere vernos en su oficina el siguiente viernes, ha visto nuestros resultados y quiere considerarnos para un proyecto importante” dijo Sonia.
“Mmmm ¿un proyecto? Entonces debe de haber más de nuestros compañeros considerados! Será muy interesante”
“¡No! ¡Solo a nosotros dos amiga!, no quiere a nadie más en ese proyecto”
“¡Sonia! ¿No te parece raro eso? ¿Qué solo a nosotras dos? No lo sé, no me da confianza ese viejo asqueroso”
“¡Vamos amiga! No seas miedosa tal vez solo son rumores lo que se dice de él, imagínate que nos quiera ofrecer una plaza más cerca”
“Está bien Sonia, puede ser que nos den una mejor escuela, ya estoy harta de viajar 1 hora hasta el trabajo”
La tarde terminó sin problemas, Sonia y yo quedamos de acuerdo para llegar juntas a la oficina del señor Chávez el viernes a las 12 del mediodía.
Se llegó el viernes, yo realmente está un poco insegura, pero al ver a Sonia emocionada, me sentí más tranquila, pensaba… “somos dos, ¿que de malo puede haber?”
Al entrar a la oficina vimos al señor Chávez sentado en su oficina, nos miraba con morbo y su respiración agitada al hablar nos parecía algo asqueroso y raro, “siéntense hermosas” nos dijo, mientras se paraba detrás de nosotras y cerraba la puerta de la oficina con seguro.
“Las llamé aquí por que necesito a dos hermosas maestras para un proyecto, necesito a dos subdirectoras que me ayuden con los planes de trabajo, no sería una gran aumento pero al menos estarían cerca de su casa” dijo Chávez
Sonia y yo nos miramos emocionadas, nos abrazamos y reíamos felices, nos sentíamos especiales y aliviadas.
“¡Señor Chávez muchas gracias! Si aceptaremos sin pensarlo, estamos muy emocionadas con esto” le dije yo.
Chávez no quitaba su vista de nosotros mientras se recargaba en su silla, su rostro parecía ocultarnos intenciones perversas pero estábamos emocionadas y de verdad queríamos esa oportunidad.
“Entonces muchachas que les parece si festejamos y tomamos algo mientras reviso algunos de sus documentos y trabajo”.
Chávez sacó de un pequeño mueble una botella de un whisky muy caro con unos vasos muy elegantes, parece que el muy cerdo lo tenía planeado, aunque estábamos inseguras de beber ahí, no queríamos hacer un desaire con Chávez, él sirvió los vasos de whisky, brindamos los tres, Sonia y yo nos mirábamos y mientras revisábamos los documentos, Chávez nos servía una y otra copa, yo en lo personal me empezaba a sentir un poco mareada.
“Hermosas, la oportunidad que les doy, son pocas en la vida, claro que… tienen que portarse bien conmigo, tienen que ser muy obedientes y accesibles” decía Chávez.
“Claro que si señor Chávez, estaremos muy agradecidas con usted” dijo Sonia.
“Entonces vamos a prender más esta celebración no lo creen?, celebremos como los grandes” dijo Chávez
Sacó de otro cajón una bolsa pequeña con un polvo blanco, ambas, Sonia y yo sabíamos lo que era ese polvo, yo lo había probado durante mi adolescencia pero nunca me gustó, en cambio a Sonia sí le encantaba ese tipo de “diversión”.
El viejo cerdo hizo 3 rayas del polvo en la mesa y fue el primero en aspirar esa raya, Sonia no tardó en hacer lo mismo, mientras yo solo veía la mesa preguntándome si sería lo correcto.
“¡Anda Karina! No seas aguafiestas, no te va a pasar nada, no hagamos enojar al señor Chávez”.
Sin pensarlo más y ya algo ebria, aspire aquel polvo, enseguida mi mente se fue a otro mundo, hacía mucho que no sentía esa euforia y emoción, estábamos bebiendo y riendo, mi mente nublada por la droga y el alcohol, sentí la necesidad de ir a lavar mi cara, me levanté y me dirigí al baño que se encontraba en la misma oficina. Me metí al baño y lave mi cara, me quedé al menos unos 15 minutos viéndome al espejo tratando de aterrizar y volver a tomar cordura, pero no respondía, había algo que me parecía raro, había dejado de escuchar las risas de Sonia y Chávez, al salir del baño, lo que vi me dejó en shock…
Sonia estaba de rodillas frente a Chávez, aquel hombre tenía los pantalones abajo y le estaban dando la mamada más rica que yo haya visto, Sonia estaba concentrada en él, solo se escuchaba el sonido mojado de una buena mamada, Chávez me miraba mientras Sonia seguía devorando su verga, aquel hombre gordo y calvo, tenía a la maestra más hermosa de la zona de rodillas frente a él, Chávez me dijo…
“Acércate hermosa, dijimos que serían buenas conmigo”.
Me acerqué aún con los efectos de aquel polvo y el alcohol, él me tomó de la mano y me indicó que me pusiera de rodillas aún lado de Sonia, él puso su mano sobre mi cabeza y me acercó a su verga que aún estaba siendo mamada por Sonia, ella volvió a verme y besó mis labios aún con sabor a aquel miembro, nos besamos unos minutos, olvidando todo, Chávez nos miraba extasiado, cuando comenzamos las dos a mamar aquella verga, las dos movíamos nuestras lenguas que de vez en cuando se encontraban, yo mamaba aquellos huevos peludos y gordos, mientras Sonia jugaba con la punta de su lengua en aquel glande hinchado y lleno de saliva y líquido pre seminal, era delicioso besar la boca de Sonia con aquel líquido espeso aún en su lengua.
Chávez ordenó que Sonia me quitara la blusa y el bra, Sonia sin objetar nada me empezó a desnudar el torso con delicadeza, mis tetas quedaban al descubierto frente a ellos dos mientras ella me las besaba y mordía mis pezones, Chávez puso más de aquel polvo en mis tetas y ordeno a Sonia que los aspirará de mí mientras me compartía, estábamos realmente como en un hechizo, no podíamos dejar de comernos a besos y caricias una a la otra, sin que nadie me ordenara y poseída por aquel deseo, comencé a desnudar a Sonia, primero su torso, luego desabroche su pantalón, hice a un lado su tanga para meter dos de mis dedos en su vagina.
Sonia estaba mojada, su vagina estaba hecha un río, su líquido brotaba y caía en el suelo de la oficina, Chávez nos miraba complacido desde su asiento con aquella verga gorda y dura aun palpitando, el gordo asqueroso disfrutaba del espectáculo, le ordenó a Sonia que me quitara el pantalón, mi tanga ya estaba empapada cuando ella la bajó, para acariciar suavemente mi vagina, vaya sensación recorrió mi cuerpo con aquellas dulces y delicadas manos tocándome, las dos nos masturbábamos una la otra mientras nos besábamos y tocábamos nuestras tetas.
Chávez se levantó, tomó a Sonia y la arrojó sobre el escritorio, quedó boca abajo postrada en aquel mueble, con sus piernas abiertas y su culo expuesto, luego me tomo a mí, tomo mi cabeza y la hundió en aquel delicioso culo de Sonia, yo estaba vuelta loca metiendo mi lengua en su vagina, pasando mis labios en aquella fuente que no dejaba de chorrear, Sonia gritaba del placer, mientras yo solo podía recorrer aquellos bellos orificios, mientras yo mamaba a Sonia, ella mamaba a Chávez, yo por detrás y él por delante, debió verse hermosa aquella imagen, seguimos así por unos minutos.
Chávez nos detuvo y se acostó sobre el piso alfombrado de aquella oficina, le ordenó a Sonia que montara aquella verga, que aunque no era muy larga, vaya que era gruesa, ella poco a poco fue sentándose apoyándose sobre la asquerosa barriga de aquel hombre, Sonia lo montaba hermoso mientras él solo gemía como un animal, fue cuando me ordenó que me sentara en su cara… ¿sentarme en su cara? Pensé yo…
Cuando lo hice quedé de frente a Sonia y sentí la lengua de Chávez metida en mi culito, la movía de una manera que me hacía temblar, la escena digna del porno más enfermo retrataba a Sonia y a mí besándonos de frente mientras ella montaba aquella verga gorda y Chávez comiéndome el culo, Sonia se movía fuerte como intentando hacer que Chávez se corriera rápido, yo hacía lo mío, pero aquel cerdo parecía tener una resistencia infinita, en ese momento noté que Sonia temblaba y su cuerpo se estremecía con aquellos movimientos, aquella verga gorda la estaba haciendo venir, fue cuando Chávez se apartó.
Y mientras Sonia aún temblaba me tomó y me acercó a su vagina para volverla a lamer, Sonia empezaba a soltar aquellos chorros de delicioso líquido, cuando ella terminó Chávez me tomo de la cabeza y puso su verga cerca de mi cara soltándome un chorro de leche espesa y caliente, por fin había terminado aquel momento de asqueroso pero delicioso pecado, mientras yo aún tenía la leche de Chávez sobre mi rostro Sonia lo lamía aún extasiada por el momento.
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