Estaba reclinada, con los muslos completamente abiertos, viendo cómo Saburo distendía sus grandes y carnosos labios vaginales. La había mirado con ojos golosos antes de inclinarse hacia la joyita de suave color rubí que esperaba la succión delicada de la boca. La lengua se movía en círculos en su clítoris. Saburo le dio a chupar el succionador de clítoris y lo introdujo en el conducto húmedo.
Michiko lo sintió hundirse hasta dentro de su vagina. Saburo lo hacía entrar y salir a la vez que volvía a lamer el clítoris. Lento, como si remara en la cueva rosada del higuito fresco, seguía con fascinación los movimientos ondulantes del vientre fino y depilado de su cuñada. Pensó en las palabras, que actuaban siempre como un fetiche sexual en Saburo y sintió de inmediato la dura rigidez de su miembro entre los muslos.
Levantó las piernas y las apoyó en el asiento del sillón de bambú. La saliva resbalaba de la boca del hermano menor de su marido e impregnaba la parte baja de los cachetes de su culo, hasta humedecer el agujerito trasero. Desde que comenzaron su relación Michiko había disfrutado por fin de su sexualidad reprimida. Con Akira el sexo se reducía a servirle su sexo, para que el disfrutará follándola; sin novedad, boca arriba, con el sexo rápido y agresivo de su marido dentro, un sexo deslucido y varonil. Ahora, la infinita variedad de juegos sexuales la hacían disfrutar desmedidamente.
Saburo extrajo el succionador, lo lamió y lo puso en los de Michiko, que pasó su lengua caliente a lo largo del obús plástico. Era una comunión líquida: la saliva de su cuñado amante y la suya; la mezcla de jugos del placer dentro de su coño encendido…
Antes de hundirlo de nuevo en el conejito inquieto, acarició con él los labios vaginales largos y brillantes, y trazó varios círculos en el ojetito. La penetración fue lenta —los jadeos de Michiko intermitentes, a medida que el instrumento del placer rozaba las sensibles paredes untuosas—. Cuando estuvo completamente inserto en el chocho palpitante, Saburo, haciendo una pinza con los dedos de su mano izquierda, descubrió completamente el capullito endurecido de la mujer de su hermano y comenzó la fase final que llevaría a Michiko al orgasmo. Beso el delicado coño.
No tardó en notar el calambre en los labios cuando Michiko se dejó ir —Michiko gemía con sonidos suaves y agudos—; le sujetaba la cabeza, reteniéndola mientas se corría. La lengua de Saburo lamía frenéticamente; inmediatamente, el aparato follaba encabritado el coño hirviente que dejaba resbalar fluidos orgásmicos por toda su naturaleza artificial. Escuchó la petición de ella…
Extrajo el artilugio y lo sustituyó dentro del túnel chorreante con su polla erecta y dura. Las uñas de Michiko se clavaron en sus nalgas casi dolorosamente. Saburo embistió con movimientos rítmicos pero que únicamente eran potentes cuando lo pedía su cuñada. Notaba la presión de las paredes vaginales en su glande hinchado. Michiko gemía, se contorsionaba, tomaba la polla y la disfrutaba cuando retrocedía y rozaba su capullo se sensibilizado y expectante, tanto cómo cuando penetraba suave hasta que toda ella llenaba el canal de su vagina.
Saburo y Michiko estaban absolutamente compenetrados en el arte de su sexualidad: sabían darse placer mutuamente: cada cual conocía los secretos de un arte que habían aprendido juntos desde la misma madrugada en que Akira había de casarse con ella.
Apoyado en las palmas abiertas de sus manos en el suelo. Saburo sentía que estaba a punto… ya; también Michiko lo notaba. Dejó que la verga resbalase desde su interior líquido y espero a que el carnoso cilindro caliente, enrojecido por el frotamiento llegara a sus labios. El aroma salino impregnó la boca y las fosas nasales. Besó la punta de la durísima tranca y fue tragándola sin dejar de mirar a los ojos a Saburo. Le acarició los huevos duros, almendrados, vellosos.
Mamó la polla con la destreza adquirida con él, con los movimientos, las miradas, el destello en las pupilas; como descubrió durante esos años que le gustaba a su amante. Saber que estaba follando con el hermano de su marido le proporcionaba un extraño placer concupiscente, sentir el gusto de sus dedos, su lengua, su falo entre sus paredes vaginales, sobre su lengua, bajo su paladar.
Ambos lo habían hablado; ese transgresor acto de placer sexual se veía aumentado por el mero hecho de una relación familiar que era meramente casual. Saburo se movía follando la boca de su cuñada amante. Ella acompañaba sus suaves penetraciones con caricias linguales, miradas pícaras y hambrientas succiones. Llegaba…: la polla del hermano de Akira se ponía más tensa, más dura, más quieta de repente, cuando…
Se vertía en la boca de la mujer de su hermano; la leche salía a borbotones, caliente, espesa, libre. Michiko tenía abierta la boca. Saburo podía ver cómo se derramaba el líquido blanquecino-amarillento sobre la lengua plana, cómo se llenaba con su semen, inundando la oquedad que tantas veces había besado y recorrido con su propia lengua. Acarició las tetas de Mihiko mientras ésta tragaba la secuencia seguida del esperma eyaculado. Ella apretaba el mango caliente desde la unión con el vientre y extrayendo cada gota de leche con fruición, conduciéndola hacia su garganta enamorada.
Fueron cesando los espasmos ya espaciados. Ambos juntaron las frentes sudorosas, con los ojos cerrados. El flujo cubría la vulva sedosa de Michiko; la polla relajada de Saburo descansaba sobre el vientre suave de Michiko; una postrera gota translúcida trazó una perla nacarada del fluido del placer.
Ella lo miró con ojos enamorados y se dio la vuelta colocándose en posición de gozar y ser gozada por segunda vez. Sus nalgas pálidas y de una esfericidad pictórica mostraban los helechos de vello por su ecuador. Saburo acarició aquellos cachetes, y se agarró a las convexas nalgas y besó el sacro mientras su miembro de nuevo tenso y nervudo rozó el huequecito entre los labios vaginales y se deslizó en el conducto. Un suspiro suave recibió al deseado huésped familiar.
La tarde apenas había comenzado en Kyoto.
![]()
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos