Martha y yo tenemos más de diez años de casados y en este tiempo juntos, que si agregamos lo que anduvimos de novios, son más de quince años, hemos llevado una vida sexual muy activa. Hace aproximadamente cinco años platicando ella y yo, salió el tema de invitar a otra persona y a los dos nos pareció interesante aunque a ella no le gustó la idea de hacerlo con otro hombre, por lo que nos enfocamos en los tríos con mujeres.
El primer trio lo hicimos con una compañera de trabajo de ella, después con una amiga en común y después con la esposa de un compañero de trabajo mío. Este compañero mío se llama Alberto y su esposa además de ser muy guapa es también amiga de Martha, por lo que cuando yo la invité a salir con nosotros, ella por suerte aceptó sin pensarlo mucho.
Después de salir los tres juntos unas cuatro veces, ella nos dice que le va a decir a su esposo para salir los cuatro, y nos confiesa que una de las fantasías sexuales de él es salir con otra pareja, cosa que nunca habían hecho. A mí la idea me excita, pero es Martha la que pone objeciones, sin embargo al fin de cuentas acepta, pero con la condición de no hacer intercambio de parejas.
En la primera ocasión, salimos los cuatro a cenar y a tomarnos unas cervezas, terminamos en un jacuzzi desnudos los cuatro. Nosotros tres, que teníamos maldad porque ya teníamos varios encuentros, nos mostramos cautelosos y muy medidos para que Alberto no sospechara nada. Y estando en el jacuzzi, entre cervezas y mucha plática, Alberto hizo un comentario que a Martha y a mí nos sorprendió y sirvió para mejorar aún más el ambiente, de repente nos dijo “yo tengo la fantasía de ver a Andrea besarse con otra mujer”, y en solidaridad con él yo agregué “yo también quiero ver a Martha” y eso fue el detonante para que ellas empezaran a besarse y acariciarse frente a nosotros.
Así estuvimos un rato alternando los besos y caricias que ellas se daban, con los que nos daban a nosotros, pero aclarando que Martha conmigo y Andrea con Alberto. Eso fue a grandes rasgos lo que pasó la primera vez que salimos los cuatro.
La segunda vez, también salimos en la noche los cuatro, e igual que la primera vez, después de algunas cervezas terminamos de nuevo los cuatro desnudos en un jacuzzi. Esta segunda ocasión, tanto Martha como Andrea iban más relajadas y más atrevidas. Fueron ellas las que empezaron a besarse y a acariciarse sin que nosotros se lo pidiéramos, pero el momento que detonó el rumbo que tomaron las cosas fue cuando Andrea dejó de besar a Martha y se acercó a mí, primero fueron sus piernas y después todo su cuerpo lo frotaba con el mío, voltee a ver a Alberto y con la cabeza de hizo seña que si, que estaba bien.
Volteé a ver a Martha y estaba sorprendida pero la sonrisa en su rostro me hizo no poner objeción y Andrea y yo empezamos a besarnos y a acariciarnos. No era la primera vez que lo hacíamos, pero si era la primera vez frente a su marido.
Después de acariciarnos y besarnos un rato, Andrea se colocó encima de mí y con su mano guio mi verga hacia su entrada y ésta se deslizó suavemente hacia su interior. Me estaba cogiendo a Andrea frente a su marido, y él estaba extasiado viéndonos, por un momento se olvidó de Martha porque no hacía por acercarse a ella. Yo de reojo veía a Martha y le hacía señas para que se acercara a Alberto, pero ella me decía que no. En vista de eso, hago que Martha se acerque a nosotros y la invité a que acariciara y besara a Andrea mientras yo me la cogía y su marido nos veía. Fueron momentos de máxima excitación.
Después de estar un rato así y después de varios cambios de posición donde alterné metiéndosela a una y luego a la otra, me incorporé y me senté en el borde del jacuzzi, Martha de inmediato entendió que quería que me la chuparan, entonces empezaron a turnarse entre las dos para chupármela.
En eso Alberto se sienta también en el borde y empieza a masturbarse, por lo que le hago una seña a Martha para que se la chupe, al principio me dijo que no, y Alberto solo se reía, pero después de insistirle un poco ella se acerca con él y primero toma su verga entre sus manos, juguetea con ella un poco, la acaricia, desplazando su mano hacia arriba y hacia abajo y de repente se la introduce a la boca e inicia lo que sería la primera chupada de mi esposa a otro hombre. Al verla chupándosela a Alberto, mi excitación aumentó porque estaba siendo testigo de cómo se cumplía una de las fantasías que tanto había platicado con Martha.
Andrea por un momento suelta mi herramienta y lo que le dice es “Hasta que te animaste, te aseguro que te va a gustar”, a lo que Martha le contesta con una sonrisa y la boca llena con la macana de su marido.
Así estuvimos un buen rato, hasta que llegó la hora de irnos, después de despedirnos y quedar en vernos pronto para seguir, nos fuimos cada quien para su casa. En el camino Martha me confesó “yo no quería hacer eso, pero no fue tan desagradable” y ambos comentamos la sorpresiva actitud de Alberto y la posibilidad de en el futuro hacer un intercambio completo, a lo que Martha siguió poniendo objeciones, me decía “nos la pasamos muy bien, pero yo no quiero coger con él”, y al yo sugerirle con otro, ósea hacer un trio hmh, ella me repetía su respuesta “no, yo no quiero coger con nadie más, con mujeres es diferente y si tu te las coges a mí me gusta ver”.
Y esa respuesta de ella fue lo que abrió la posibilidad pues yo le contesté “¿Te gusta verme coger? Pues a mí también me gustaría verte a ti” eso la dejó pensando y al final me contestó “Quizás después me anime”.
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