La prima de Alicia

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Un día Alicia, la amiga de mi hija, me llamó y me pidió que si podíamos vernos en su casa, por supuesto que acepté, la llamé cuando estaba llegando, me mandó un mensaje diciendo que las llaves estaban en el felpudo, también me comunicaba que debía de abrir entrar y esperar en el sofá, desnudo de cintura para arriba.

La obedecí y la esperé un rato, oí unos pasos acercándose al salón, pasaron detrás del sofá, y cuando giré la cabeza comprendí que la espera había merecido la pena, allí estaba mi joven diosa con un conjunto de lencería oscuro que recalcaba todavía más su presencia. Se puso enfrente de mí y me dijo:

—¿Te gusta?

La verdad es que más que gustarme me tenía alucinado, ella vino hacia mí, y se sentó encima de mí, acercó sus labios a los míos y nos besamos con pasión, ella, me dijo:

—Gracias, mi amor por haber venido.

Me volvió a besar con pasión, yo la respondí y cuando ter minamos de besarnos la tumbé sobre el sofá, ella alzó sus piernas y yo aproveché la ocasión para quitarla su tanga, después los dos nos desnudamos y ella arrodillándose ante mi polla dijo:

—No sabes tú las ganas que tenía yo de jugar con este delicioso juguete.

Se la metió en su boca y comenzó a hacerme una de sus deliciosas mamadas. Pero yo sabía que en esta postura no iba a aguantar mucho así que a pedí que se pusiera sobre el sofá a cuatro patas, ella lo hizo, y luego cogió mi polla con sus manos y se la llevó hasta su boca para seguir con su mamada, así que yo la dije:

—Mi princesa me muero de ganas por follar contigo.

Ella me sonrió con esa sonrisa tan deliciosa y me dijo:

—Si es lo que deseas mi amor.

Y dándose la vuelta me ofreció su coño, yo acepté su regalo y se la metí, ella al sentir mi polla dentro de su coño me dijo:

—Mi amor que bien lo haces.

Yo seguía follándola, me sentía inmensamente feliz de que una jovencita tan deliciosa me estuviera dando su coño, oírla gemir me resultaba tan excitante, seguí follándomela, los dos gemíamos con mucha pasión, al rato fue ella la que me pidió un cambio de postura, se tumbó sobre el sofá con as piernas bien abiertas, y yo que deseaba volver a meter mi polla dentro de ese delicioso agujero, se la volví a meter.

Los dos gemíamos de una manera muy intensa, pero ni princesa tenía un nuevo capricho quería ponerse encima, por supuesto la complací, me senté en el sofá y ella se sentó encima de mí, metiendo mi polla dentro de su coño, acercó su boca a la mía y nos besamos, estuvimos así, los dos gimiendo de una manera bestial hasta que sentí que me iba a correr.

Al decírselo a ella, se levantó de encima de mí y se puso de rodillas, me lamio la polla hasta que me corrí y luego me la limpió entera

Al poco raro llamaron a la puerta, Alicia se puso algo de ropa y fue a abrir, no sin antes decirme un enigmático:

—Si es quien espero que sea lo vamos a pasar muy bien.

Al poco volvió, estaba otra vez completamente desnuda, pero no venía sola le acompañaba una joven, también completamente desnuda y con un cierto parecido a Alicia como para pensar que eran familia y efectivamente, me la presentó:

—Esta es mi prima Aby, desde chicas lo hemos compartido todo, y ahora quiero que compartamos una cosa tan maravillosa como tu polla.

—Desde luego prima llevas razón en que tiene una buena polla, a ver cómo se la chupas.

Como si se tratara de un examen Alicia cogió mi polla con su mano y me la acaricio un poco y se la llevó hasta su boca, la verdad es que la chiquilla era una verdadera diablesa con su boca, me estaba dando un placer increíble, mientras su prima miraba como si fuera la profe en un examen. Y yo me dejaba tratar con si fuera la materia del examen. Al poco raro Aby dijo:

—Prima, lo de la mamada lo tienes superado yo tengo curiosidad por ver como follas.

Esta parecía decidida a satisfacer la curiosidad de su prima, pues dejo de chuparme la polla y se subió encima de mí, luego introdujo mi polla dentro de su coño y se puso a cabalgarme, una vez más yo alucinaba con esa diosa juvenil que me hacía gozar a tope, mientras su prima con una de sus manos se puso a acariciarla el coño, mientras, que cuando su prima se agachaba, para besarme ella aprovechaba para acariciarla el culo, con todo ello Alicia no tardó en tener un orgasmo bestial. Y fue en ese momento cuando le dijo a su prima:

—A ver como lo haces tú.

Su prima se hizo de rogar, llevó su cabeza hasta mi polla se la metió en su boca y comenzó también a hacerme una deliciosa mamada, se ve que las dos primas tenían los mismos genes de mamadoras, y como había hecho su prima, tras un rato de mamármela, se subió encima de mí y comenzó a cabalgarla, mientras decía a su prima:

—Desde luego primita has escogido una polla divina.

Y mientras le decía eso miraba muy atentamente como el coño de su prima jugaba con mi polla y le acariciaba uno de sus muslos, pero al parecer eso no era suficiente para ella, puesto que se colocó de rodillas encima de mi boca y dijo:

—Mi amor, cómeme el coño.

Por supuesto que la complací, yo estaba tumbado sobre la cama, y Alicia se colocó encima de mí, con su coño al alcance de mi lengua, no lo dude e introduje mi lengua dentro de ese delicioso manjar, mientras su prima seguía montándome, oír gemir a mis dios diosas a la vez era algo divino, y esto además de disfrutar de sus coños, era alucinante. En ese momento la prima le dijo a Alicia:

—Felicidades prima, has encontrado una polla divina.

Yo mientras seguía ocupándome de sus deliciosos coño, hasta que sentí que Alicia se corría, en ese momento ella dejó de estar encima de mi boca y nos pidió, a su prima y a mí, que cambiáramos de postura, ella se salió de encima de mí y se puso a cuatro patas, Alicia con sus manos le abrió los cachetes del culo y me dijo:

—Vamos mi amor follate a la zorra de mi prima.

Yo me había colocado detrás de esta y de uno golpe se la volví a meter, la prima volvió a gemir intensamente, mientras Alicia le decía:

—Disfruta prima, no todos los días se encuentra una polla como esta.

Seguí follándome ese coño tan delicioso hasta que sentí que me iba a correr, Alicia me pidió que saliera del coño de su prima, las dos se lanzaron sobre mi polla y cuando me corrí se repartieron mi leche.

Varios días después reviví una llamada de Eva, que era como se llamaba la prima de Alicia, me preguntaba si podría ir a su casa, pero me pedía que su prima no se enterara, le prometí que así sería y el día indicado me encamine hacia su casa.

Eva me recibió con una especie de sujetador negro y una falda color caqui que dejaba al descubierto buena parte de sus piernas, aunque tapadas con unas medias de rejilla.

Me llevó al salón y me hizo sentarme en el sofá, nuevamente me pidió que no le dijera nada a su prima, al parecer había obtenido mi número espiando en móvil de su prima, una vez hecho este pacto, se levantó del sofá, se comenzó a contonear como su güera una bailarina erótica, y noté como poco a poco se iba desabrochando los botones de su falda y la hizo caer, poco a poco.

Debajo apareció un tanga negro, verdaderamente erótico, se sentó en el sofá, y se alzó el sujetador, dejando al descubierto dos pechos pequeños, pero muy bonitos, yo llevé una de mis manos hacia sus piernas y me puse a acariciárselas, ella me sonrió en señal de aprobación, lo que me animó a seguir adelante mi mano continuo acariciando sus piernas, pero mi mano fue hacia sus tetas y se las acaricié, mientras la decía:

—Eres fantástica.

La pedí que me dejará ayudarla a desnudarse ella se puso de pie, yo seguía sentado, desde esta postura le desabroché el sujetador, después su delicioso culo atrajo mi mirada, y a mis a manos, se lo acaricié, ella se agachó, poniendo sus manos sobre el sofá, seguí ocupándome de su culo y mientras se lo besaba le bajaba el tanga. De esta manera se quedó completamente desnuda, excepto con sus medias de rejilla.

En ese momento le pedí que se sentara en el sofá, quería empezar bien nuestra relación y se me ocurrió que la mejor manera de hacerlo era, con una buena lamida de coño, así que arrodillándome ante mi nueva diosa introduje mi lengua en el interior de su delicioso coño e introduje mi lengua en su interior, ella comenzó a gemir, mientras decía:

—Mi amor, lo haces muy bien, ya me había dicho mi prima que le has hecho las mejores comidas de coño de las que ha disfrutado.

Yo en ese momento pensaba en lo divino que era follar con dos jovencitas tan deliciosas como ellas, lo cierto es que Eva no tardó mucho en correrse, en ese momento yo me puse de pie, ella seguía sentada sobre el sofá, en ese momento llevó sus manos hacia mis pantalones, me los bajó, al igual que el short, mi polla quedó al aire, ella la cogió con la mano y dijo:

—Cuando el otro día vi esta maravilla decidí que quería tenerla solo para mí

Y se la llevó hasta su boca, la introdujo en su interior y se puso a chuparla, lo hacía con ansia, nuevamente la comparación con su prima resultaba inevitable, las dos lo hacían fantásticamente bien, pero hubo un momento en que los dos no pudimos más, y fui yo quien le dije:

—Mi amor, quiero follarte.

Ella dejó de chupármela, se puso a cuatro patas sobre el sofá, yo me puse detrás de ella, doblé una de mis piernas sobre el sofá, mientras la otra permanecía en el suelo e introduje mi polla dentro de ese maravilloso coño, ella al sentirme comenzó a gemir, mientras decía:

—Mi amor, que polla tan divina tienes, cuando el otro día te caté en casa de mi prima decidí que quería estar a solas contigo, deseaba tener esta cosa tan divina solo para mí, sin compartirla.

Me encantaba oír sus palabras, pero me encantaba más tener mi polla dentro de ese coño que tanto me gustaba, yo seguía follándola sintiéndome orgulloso de disfrutar de esa maravilla de la naturaleza, que ante los movimientos de mi polla en su interior gemía de esa manera, mientras decía:

—Sigue mi amor.

Y yo seguí hasta que me corrí, yo me sentía muy feliz y quería dar las gracias a mi nueva diosa de una manera muy especial, así que llevé mi boca hasta su coño y me puse a comérselo, ella se puso a gemir, mientras decía:

—Mi amor, ¿Pero tienes ganas de más?

Seguí comiéndole el coño, pero ella me pidió:

—Para mi amor, tengo muchas ganas de volverte a chupar la polla.

Yo me puse de pie, mientras ella seguía sentada en el sofá. Llevó su cabeza hasta mi polla y se puso a chupármela, una vez más, debía de reconocer que lo hacía divinamente, y mientras me la chupaba llevó una de sus manos hasta su coño y se puso a masturbarse, estuvo haciéndolo hasta que me dijo:

—Mi amor, quiero tener tu polla dentro de mi coño, ya.

Yo seguí sentado en el sofá, ella se puso de pie sobre el sofá con cada una de sus piernas, dándome la espalda, poco a poco fue bajando, hasta que su coño quedó sobre mi polla y poco a poco se lo metió dentro de este y comenzó a cabalgarme, mientras decía:

—Mi amor, no sabes la polla tan deliciosa que tienes

Aprovechando su comentario le propuse un cambio de postura, ella se puso, de lado, sobre el sofá, y yo de pie se la metí, ella seguía gimiendo, mientras me decía:

—Mi amor, lo haces divinamente, no importa en que postura.

Pero, era una chica muy imaginativa, y pe pidió que me pusiera sobre el sofá con las piernas bien abiertas, y ella se puso también así, pero para mi sorpresa con su cuerpo cayendo hacia el suelo, desde esta postura yo seguía follándola, no pudiendo creerme en la postura en que lo estaba haciendo desde luego con mi mujer esto era imposible. Así estuvimos hasta que los dos nos corrimos, casi a la vez.

En ese momento yo le dime a mi diosa:

—Mi amor, por todo el placer que me estas dando, quiero darte un masaje.

Era algo que apenas dominaba, lo había visto en las películas porno, pero nada más, con mi mujer nunca lo había hecho, ni con ninguna otra chica tampoco, así estuvimos follando hasta que me corrí.

En ese momento ella me pidió que me pusiera de pie, se arrodilló ante mí, y me dijo:

—Mi amor, quiero recuperar tu polla, para seguir disfrutando otro rato.

Ella se arrodilló ante mí y comenzó a hacerme una de sus deliciosas mamadas, ver como mi polla entraba y salía de su deliciosa boca, era para mi muy excitante, y no pude aguantar mucho tiempo, sin levantarla del suelo y hacerla que se pusiera de rodillas contra el respaldo del sofá, dobló sus piernas, haciendo que su coño sobresaliera, y yo colocado, de pie, detrás de ella, la volví a penetrar. Ella al sentir mi polla se puso a gemir, mientas decía:

—Mi amor, me encanta tu polla, penétrame.

Yo hacía lo que ella me pedía, con una de mis manos apoyada sobre su culo, haciendo que mi dedo pulgar entrará en su interior, y otra de mis manos cogiendo su pelo, los dos gemíamos de una manera brutal.

Me decidí por un cambio de postura, me tumbé en el suelo y la hice sentarse encima de mí, mientras con mis dedos abría su coño, la hice ponerse encima de mí e hice que en esta postura mi polla entrará dentro de su coño, sus gemidos se hicieron muy intensos, mientras decía:

—Mi amor, me vas a partir por la mitad.

Ella llevaba el control de la situación, para mi ver a una joven hermosa cabalgando mi polla, era algo alucinante, me hacía sentirme más hombre. Pero ella parecía interesada en demostrarme que era una mujer se giró y siguió cabalgándome, yo en ese momento había dejado de ver sus deliciosas tetas, pero a cambio de eso disfrutaba de la visión de su culo, un culo delicioso, como el resto de su cuerpo.

Para mi sorpresa, se tumbó encima de mí, ahora llevaba yo el control de la follada, pero sus gemidos me demostraban que mi reina estaba disfrutando a tope. Sus gemidos, eran cada vez más intensos, mientras me decía:

—Mi amor, que bien follas, nunca dejaré de agradecer a mi prima el habernos presentado, te adoro.

Sus gemidos se intensificaron, hasta que se corrió, pero yo seguí follándola, estaba experimentando un placer extremo, y no podía parar, hasta que los dos nos dimos cuenta de que yo estaba a punto de volver a correrme, ella me pidió que me pusiera, otra vez de pie, y ella volviéndose a poner de rodillas ante mí, volvió y una vez más, tuve que reconocer que lo hacía maravillosamente, bien, no pide evitar correrme nuevamente, y ella se tragó toda mi leche cuando terminó, me dijo:

—Que leche más rica tienes.

Después nos vestimos y salí de su casa, yo satisfecho de que tenía una nueva diosa con la que disfrutar.

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