La propuesta de mi amigo (10)

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Antes de llegar al shopping, recibí un mensaje de ella, Martín ya va, me dijo que te escriba yo porque él se quedó con poco tiempo, tuvo muchas cosas para hacer acá en casa.

Un emoticón del niño y otro que se tapa la boca sonriendo, me hicieron pensar que todo había seguido, como ella quería.

Igual pregunté.

-Decile que lo espero en el lugar de siempre. ¿Cómo estuvo todo?

-Excelente, muy bueno todo, todo, todo.

-¿Te cogió?

-Nooo, sólo me la chupó de nuevo, me volvió a sacar todo y se acabó, esta vez sentí que había más complicidad, porque habíamos jugado con otra situación detrás de la puerta. No le quise decir que me la limpiara, pero casi lo dejamos claro, y él cuando empezamos a hablar de eso, se acabó todo, así que terminé de limpiarlo y nos bañamos juntos. Estuvimos todo el día genial, gracias.

-Gracias a vos, no se me hubiera ocurrido nunca lo de la puerta del baño. Jaja

-Si, es que en ese momento estaba molesta porque había cambiado los planes y me quise vengar un poco. Después me dio cosa y le devolví algo. Me encantó y de nuevo gracias.

-Bueno, un placer ayudarlos a encontrarse en la cama y en el sexo. En estos días, voy a visitarte de nuevo, con alguna idea más.

-Pfff, es mucho todo, pero me gusta así que esperaré. Besos a él, me encantó su sabor.

-Tengo tu perfume en él, recién fui al baño y estaba tu olor como recuerdo. Besos, a mí también me encantó.

Quince minutos después, la figura de Martín aparecía y a medida que se iba acercando, la expresión de su cara era más explícita, excitación, alegría, miedo, todo junto, Martín ahora, estaba más vivo que muchas de las veces que lo había visto. Y todo eran gracias a su propuesta.

Lo primero que me dijo, antes de sentarse siquiera fue, -¿Estabas ahí no?

-Ya sabés la respuesta.

-Vamos a otro lado, acá hay mucha gente y quiero hablar de todo.

Nos subimos a su auto, pasamos a comprar unas cervezas y nos fuimos a un lugar abierto, solitario, cerca de un río, pasaba gente, pero lejos, estábamos cuidados, de hecho, era un lugar al que a veces iba con alguna amiga a tener relaciones, él también lo hacía, bah, varias personas en la ciudad seguramente.

-Nacho, ¿Cómo sigue todo esto?

-No sé, decime vos.

-Es que la idea fue mía, pero ahora estoy en el aire, no te voy a decir que no me gusta lo que pasó, pero también me incomoda mucho, pero me excita, y a la vez me da asco, pero, pero…

Así de entreverado como está escrito, fue como me habló él, tenía muchas cosas para decir, no se daba cuenta, pero a medida que hablaba subía el volumen de su voz. Estaba básicamente, muy excitado.

-Pará Martín vayamos de a poco, en principio, el plan era que vos y ella se hicieran más cómplices entre ustedes, descubriendo juntos nuevas situaciones, o vivieran situaciones distintas a las que venían llevando, mi aparición la sabés vos, pero ella aún no.

-¿Aún no?

Los ojos de Martín se abrieron demasiado, me hubiera preocupado, si no hubiera sido por una leve y casi imperceptible sonrisa en sus labios.

-Bueno Martín, no sabemos a dónde nos llevará este juego, pero si quiero decirte algo.

-¿Qué?

-Así como metiste a otro en la relación, también tenés que hacerlo cuando estés con ella.

-¿Querés que lo hagamos los tres?

-Eso ya lo hicimos hoy. ¿No te parece? Jeje

-Pero digo, los tres ahí, sin puerta en el medio.

-Por ahora no creo que sea necesario, a no ser que vos lo quieras.

-Ya no sé lo que quiero. Extraño a la mujer que tenía hace un par de días, tenía una seguridad que no tengo ahora, aunque tenía una inseguridad de que me estaba por engañar, de la que ahora me liberé, pero siento, que a esa mujer, de la cual me enamoré, no la voy a tener nunca más, pero a la vez, tengo una excitación que nunca tuve en mi vida. Hasta esta charla es excitante, pensar que estoy con el hombre que hace un rato se estaba cogiendo a mi mujer adelante de mí, y que no lo estoy cagando a palos, porque además yo se lo pedí, es muy raro, entenderme Nacho, me gusta, pero me cuesta mucho. Y me excita mucho más todavía.

-Si, te creo, todo es muy excitante. Y María es una mujer increíble. Le encanta coger, tenés que aprovechar eso, vas a poder hacer de todo con ella, y ella con vos por lo que veo.

-…

-Lo que te propongo Martín, es que me sumes, o sumes a terceros y terceras, mientras hacen el amor, que hables de otras personas, jueguen a coger con otros y otras, la mente es increíble Martín, ya lo has comprobado hoy, mientras te acabas besándola.

-Si, increíble.

-Bueno, entonces, esta noche, cuando vuelvas, sentala y mientras te cabalga, ponele un dedo en la boca para que te lo chupe como si de otra pija se tratara. Y decile cosas, jugá con ella y hablale, la mayoría de las veces nos acabamos por la mente y no por el físico. Tratá de llevarla a que ella te diga un nombre, buscá que sea alguien que los dos conozcan, jeje, porque eso les va a dar el morbo de ver después a esa persona cuando estén juntos. ¿Entendés? Buscá la complicidad que hoy tuviste conmigo, pero con ella.

-Es que yo también quiero nombrarte para verla a ver cómo reacciona.

-Claro, y ella también debe de estar ansiosa por darte pistas, aunque sea jugando. Intentalo hoy de noche, también métele un dedo en el culo y después que te chupó el dedo, jugá diciéndole qué divino te coje fulano o mengano, no sé qué nombre dirán. Jaja

-Es que yo quiero que te nombre a vos. Otra persona no aguantaría.

-Y seguramente después de lo que hicimos hoy, me nombre a mí, pero igual, no esperes nada, y salga lo que salga seguí el juego, son juegos nomás Martín, no te olvides.

-Si…

El silencio y la cara de duda de Martín, me dejaron incómodo.

-¿Qué pasó loco?

-Es que todo esto es muy loco, y hay cosas que siento, necesito ponerlas en palabras.

-Dale tranqui, para eso estamos acá.

-Lo que no te he dicho aún, pero imagino que ya lo sabés, es que hoy de sólo chupársela imaginando que alguien había metido su pija ahí, me hacía acabar, me acabé sólo con la lengua, casi sin tocarme, me toqué sólo para que saliera toda la acabada que estaba ahí, esperando la ayuda, pero ya estaba acabado, fue vergonzoso, por suerte ella no sabía que yo sabía, que alguien había estado adentro, pero pensar en esos momentos, que ella podía saberlo, fue lo que me hizo acabar sin tocarme. Esa sensación de dominado, ese sentimiento de humillación, me enloqueció, no lo quiero sentir, pero a la vez, me encantó. Nunca chuparía una concha sabiendo lo que pasó antes, pero es ella, la amo, y fue todo muy raro. Hijo de puta, además, no usaste condón.

-¿Cómo sabes?

-Sorete, igual necesito aclarar esto, porque aunque suene raro, no lo es, lo que hizo que no me sienta tan mal, fue saber que eras vos, porque humillarse ante un desconocido que quizás, ni siquiera me banca, porque por eso no le importa cogerse a mi novia, es distinto, pero sabiendo que sos vos, es raro lo que voy a decir, pero hoy, siento que podría compartirla contigo toda la vida. No siento que me humille ante vos, aunque ante ella sí. ¿Me entendés? Admito darte el poder de la relación, confío en vos y…

-¿Y?

-Nada, tenés carta libre para hacer lo que quieras.

-Lo que quiero hacer ahora es ir a mear, ya nos tenemos que ir y las cervezas quieren salir.

-Si, yo también.

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