La propuesta de mi amigo (12)

0
3142
T. Lectura: 6 min.

¿Dónde nos habíamos quedado? Ah cierto, dije yo sonriendo, tenemos que hablar.

-Si…

-Pero antes, asegurémonos de hacer lo importante por si nos falta el tiempo de nuevo.

-Transmisión de pensamientos.

-Y quiero hacer algo que por lo visto te gustó y me va a servir para otra cosa.

-…

Su cara fue de no entender.

Seguimos besándonos mientras de a poco nos íbamos sacando la ropa.

-¿Qué es eso que me quiere hacer el señor?

-Marcarte…

-mmmmh ¿Nalgaditas? Ya me diste una y sí, me acabé, pero por todo lo demás también. Pero ¿Cómo me marcarían unas nalgadas? ¿Tan fuerte me las vas a dar? No sé si me van a gustar.

-Si, creo que te van a gustar y si no te gustan me contás mañana, de acuerdo a lo que pase después que me vaya.

-¿Querés que Martín me vea marcas?

-Quiero jugar a esa chance sí.

No la dejé hablar más porque temí que me dijera algo de lo socialmente aceptado. Quería sacarla de todos esos lugares, tanto a ella como a él, le estaba yendo bien saliendo del clóset social, por decirlo de alguna manera.

Por la forma en que se empezó a desnudar sin esperar que yo le sacara la ropa, supuse que le había ganado la ansiedad del juego que le había propuesto.

-Pará, tranquila, dejame disfrutar este momento, que la película que va a mirar aquél recién empezó.

-Ok

Fuimos quitándonos la ropa y cuando empezó a sacarme el pantalón le dije.

-Antes de dejar que mi pantalón se caiga, sacale el cinto y pasamelo.

-¿Con el cinto?

-Es más fácil y menos doloroso para que te queden marcas, quiero que hoy cojas con Martín, con la posibilidad que él vea tus marcas.

-¿Y para qué? Va a suponer que estoy con otro.

-Si, puede ser. Es la manera de meter la charla de un tercero en la cama. Vos si se da cuenta de las marcas, jugá con él, que te lo hizo el otro mientras él se bañaba y ahí le contás, como si fuera una mentira, lo que realmente pasó. Después decile que son marcas de otras cosas si querés, además, si no se da cuenta, estoy seguro que a vos te va a excitar mucho tener esas marcas de hacerlo conmigo, mientras estás con él.

-Bueno, probemos ¿Cómo me pongo?

-¿podemos ir a tu cuarto? Así estamos más cómodos.

En realidad, la idea era que Martín entrara a la casa en algún momento, por eso mi idea era librar ese primer espacio que había con la puerta de la calle.

-Si, tenés razón, va a ser mejor, me encanta.

Tomamos nuestra ropa y fuimos al espacio que estaba muy arreglado, sonreí pensando que ella había arreglado todo para estar conmigo ahí.

Seguimos besándonos, me sentía como si fuese la primera salida con una novia, sentí cosas muy lindas, era hermoso estar con ella. Aquella mujer de la que tanto hablé con mi ex, al fin de cuentas, estaba cumpliéndome con su cuerpo, todo lo que había imaginado.

-Me encantás María, quiero verte y te juro, que ahora siento como si fueras algo más que lo que somos.

-Si, me pasa lo mismo, desde que hemos empezado a hablar no puedo sacarte de mi cabeza, estoy como super enamorada, pero a la vez, me freno cada dos segundos, porque no sé qué puede pasar con todo lo nuestro y todo eso, pero no quiero pensar, sólo quiero sentirte, te deseo mucho.

-Dame la espalda, apoya tus manos en la parte de las almohadas, que tú cintura quede levantada, apuntame con tu cola, así de paso te miro ese culo hermoso que tenés.

-¿Así?

-Si, dame el cinto. Ahora me estoy imaginando cuando te acabaste hoy y yo te di una nalgada, cuando lo hicimos atrás de la puerta del baño y, sobre todo, te imagino, cogiendo con él con toda la cola marcada.

Y sin darle tiempo a nada dejé caer el cinto, suave sobre su nalga.

-Todo es muy excitante, pasé de estar aburrida sin saber qué hacer con mi pareja, a tener ganas que me coja de nuevo.

-Entiendo, entonces, ¿ya me puedo ir?

-Nooo, quiero volver a coger con él porque estás vos en mi vida, porque hiciste que me conectara con mi sexualidad, o con todo lo que sentía y tapaba, pero por favor no, por favor, no te vayas.

-mmmmh qué lindo escuchar otro por favor.

Y ahí sí, el cintazo fue más fuerte, no muy fuerte, pero si sonó de otra manera en su piel. Ella se silenció, arqueada, aguantó una puteada, sopló fuerte y dijo, mierda, eso dolió.

-Es la idea, no sólo le vas a meter las guampas a tu novio, sino que, además, lo cagás con alguien que te deja marcas, como si fueras mi esclava.

-¿En serio soy tu esclava?

-Si, en estos momentos sos, es más, hasta que no me pidas no te pego de nuevo.

-¿Y quién te dice que quiero que me pegues?

-Ok, no te pego más entonces.

-No, era joda, me entretiene mucho esto, pegame…

-Más fuerte, pedime puta.

-¡Pegame por favor!

Lo que iba a ser un solo cintazo, terminaron siendo tres y ella moviéndose al compás de los golpes. Se dejó caer, pero el culo siguió apuntando hacia mí.

La idea fue inmediata, aproveché su excitación para bajar y pasarle la lengua por toda esa acabada que empezaba a salir. Cuando sintió mi lengua terminó de abrirse toda, y ya sintiéndola acabada, pasé a lamerle el culo.

Enseguida se retrajo, pero yo la agarré de la cintura y le metí lo más que pude de mi lengua. Salí de su cuerpo y le escupí el culo, le pegué de nuevo en la nalga, estaba jugado a hacerle toda la cola, sé que ella no lo esperaba, era de las primeras veces que estábamos juntos, pero ya quería que ella fuera toda mía.

-¡No! ¿Qué hacés?

-Te voy agrandando el culo, te voy a mojar toda la entrada, y quiero que seas toda mía.

-No en serio, hace mucho no lo hago por ahí.

-¿Lo hiciste alguna vez con Martín?

-Si, pero hace mucho, cuando recién empezábamos y nos teníamos muchas ganas, pero no me gusta tanto.

-Bueno, pero para estar conmigo, tenés que estar dispuesta a darme todo de vos.

Empecé a jugar dentro de su concha con los dedos, para que no perdiera la calentura porque se había asustado un poco.

Igual seguí besando su culo y masajeando su empapada concha.

El silencio de ella y el movimiento de su cuerpo, me dieron su aprobación.

Así que, mojando la cabeza de mi pija, me dispuse a entrar en ella, me encantó ese momento porque sentía que se estaba entregando realmente a mí.

Me acerqué a su oído y le dije, gracias, vas a ser mi mejor puta y te va a encantar entregarte a un hombre.

-Hacelo por favor.

Acto seguido me dediqué a ingresar en su cuerpo, a todo esto, me había olvidado de que Martín podía haber entrado, así que miré a la puerta del cuarto y vi que ahí estaba, apenas lo podía ver, fuera del cuarto, en las sombras, hizo un pequeño movimiento, como si apenas hubiera levantado la mano en señal de saludo.

Me aseguré que ella quedara de espaldas a la puerta, estábamos los tres de nuevo, era el momento de seguir.

Me quité rápidamente la imagen de Martín afuera, quería dedicarle a ella lo mejor que le podía dar, así que, mojando de nuevo su entrada y mi pija, empecé a intentar entrar, de la manera más plácida para ella.

-Respirá, y relajate, todo va a estar bien. Te quiero tratar de la mejor manera para que disfrutes de todo, todo este momento, esta situación, todo, todo es para vos.

Su respiración se hizo profunda, me estaba haciendo caso, estaba entregada en cuerpo y alma. Yo también.

-Te quiero muchísimo, estoy muy deseoso de hacerte toda mía, quiero que me veas mañana y veas al hombre al que le diste todo tu cuerpo, al hombre que hace que te erices, y yo, yo quiero también que me veas como al hombre que te trató de la mejor manera posible, el que sólo está pensando en que disfrutes. Te quiero muchísimo, te juro que este momento va a ser uno de los momentos más especiales de mi vida.

Y no le mentía.

Acto seguido sentí que su cuerpo se iba abriendo.

-Ay, me duele un poco.

-Relajate, ya está entrando ¿la sentís?

-Si la siento, ¿Cómo no la voy sentir?

-Bueno, dejala pasar, abrite.

-¿Así está bien?

-Si, así vas bien amor.

-Ay qué divino escuchar eso. Si no sintiera algo tan fuerte no te iba a dejar hacer esto.

-Si, lo sé, y yo si no te sintiera tan hermosa para mí, no hubiera intentado hacer esto. Tener relaciones así, para mí, es una prueba de mucha confianza y entrega.

-Ay, si, me pasa lo mismo. ¡Ay!

En ese momento había entrado toda la cabeza, por eso su queja.

-Ya estoy adentro.

-¿Ya?

-Si, al menos la parte más gruesa, ahora dejame moverme y confiá en mí.

-Bueno, pero duele un poquito.

-Relajate, seguí relajándote.

Aproveché en ese momento para sacarla un poco, esa sensación es la que les da placer cuando lo están haciendo por atrás. La sensación de salir es el placer en ese momento, pero algo en su cuerpo también, les pide que por favor no se la quiten. Y fue lo que sucedió.

-¡Ay que divino! ¡No, no! ¡No la saques!

-No amor, quedate tranquila, vamos a ponerla toda adentro y después si me despido hasta cuando vos quieras de este culo divino. A propósito. ¿Ahora de quién es este culo?

-Es tuyo, qué divino, no me acordaba de haber sentido esto. Es todo tuyo. Ay que divino… pará pará, no la saques…

Poco a poco cada vez que la sacaba un poco, aprovechaba para ponerla un poco más adentro. Seguí con mi charla para excitarla aún más.

-¿Así que de quién es este culo?

-Tuyo.

-Decí la frase completa. “El culo mío es todo tuyo”. Y más fuerte por favor.

No sabía si Martín había escuchado algo de todo lo que habíamos hablado, pero por las dudas, eso, quería que lo escuchara.

-El culo mío es todo tuyo, el culo mío es todo tuyo Nacho, todo tuyo, tuyooo aaay.

Gritó más fuerte porque ya la tenía todo adentro. Aproveché a quedarme un rato, la besé, no podía dejar de respirar rápido, le pasé la lengua por atrás de la oreja, le dije al oído que la amaba, y les juro, que en ese momento era todo cierto.

Loading

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí