Apenas cerró la puerta el abrazo que nos dimos fue inmediato, los dos sentíamos la necesidad de apoyarnos en el otro, de unirnos más allá de lo físico, como si buscáramos la confirmación de lo que habíamos sentido en esos días, cargados de mensajes, dentro de la otra persona. Para cuando llegó el beso, las manos ya habían hecho sentir al otro la fuerza del momento.
-No, esto no puede ser, está mal.
-Shhh, no hay nada ni bueno ni malo, sólo hagamos lo que tenemos ganas, después hablamos, pero por favor, no tranques nada, sólo sentí lo más que puedas.
El placer fue inmediato, fue tener sexo de la manera más desesperada que me ha pasado en la vida. Como si el mundo se terminara al siguiente segundo y no se pudiera pensar en nada más que en entregarse al otro en cuerpo y alma.
Sentir como se abría su entrepierna húmeda al paso de mi cuerpo, no podíamos hablar, temíamos romper lo que estaba sucediendo. Apenas bajamos nuestros pantalones, ella para darme la espalda y yo para poder entrar en ella. Fue tan disfrutable cada ingreso en su cuerpo, estaba tan atento a cada uno de ellos, que podría decir cómo se iba abriendo a mí, dentro de toda su humedad.
No necesitamos hablar nada, ni avisar nada, sólo nos acabamos entregados el uno al otro, buscando apretarnos más fuerte, como si ella quisiera meterse todo mi cuerpo dentro y yo, le diera la razón en su búsqueda y ayudará empujando hasta el fondo de aquel cuerpo tembloroso y abierto.
Estábamos de la manera que juntos, menos nos habíamos imaginado alguna vez, desesperados, buscando darle placer al otro, con todo el cuerpo, gritamos, no pude evitar acompañar su grito mientras sentía que la sensibilidad mía dentro de ella, llegaba al punto máximo y sentía, que no podía ni quería, evitar conectarme con ella más allá de lo que mi pija en su interior llegaba. Acabarme dentro de ella fue como devolverle todo el calor y la humedad que ella me estaba dando.
Quedamos en silencio, ella, con la cara apoyada en el asiento del sillón de dos plazas, mientras su culo apuntando para arriba dejaba toda abierta la concha que pensé en bajar a besar, pero no, saber que la noche anterior había estado con Martín me hizo frenarme. Entonces la abracé muy fuerte, suspiré, sonreí apoyado en su espalda, la miré, ella estaba haciendo lo mismo, y de su sonrisa salieron las palabras más lindas que he sentido, ¡Qué divino! Casi susurró para adentro.
-¡Qué divino todo! ¡Qué divina que sos!
La apreté un poco más, mientras salía de su interior, me fui parando y miré su vagina abierta, sentí el olor de nuestra acabada, y me pareció que me iba a gustar mucho su sabor.
Ella se incorporó, se dio vuelta, nos volvimos a abrazar, aún con los pantalones bajos, nuestros cuerpos se volvieron a tocar, pero esta vez de frente.
El abrazo fue largo, esta vez mucho más cariñoso, más tranquilo, controlado, pero se siguió sintiendo esa necesidad de encontrar al otro.
Lo que sentíamos no parecía reflejar la realidad de nuestro momento, porque no había nada que explicar y nada por lo que sentirnos mal. Al menos, hasta que nos miramos a los ojos.
-Amo la cagada que nos mandamos recién. Dijo ella sonriendo.
-Y yo ya estoy amando todas las que nos vamos a mandar juntos.
Sonreímos, nos besamos esta vez mucho más tranquilos, disfrutándonos.
Sonó mi teléfono, era Martín, el mensaje decía.
-No hablamos de este detalle, pero si lo hacés, me gustaría que no acabes dentro de ella.
Mientras terminaba de leer mi mensaje, a ella le llegó uno también.
Por la cara que puso, supuse que era de Martín, fue una expresión como si todo lo que había sentido se le cayera de golpe.
-¿Es Martín?
-Si. Dijo ella con aire pesimista.
-¿Qué dice?
-Que me ama mucho y que disfrute con mi amiga.
-¿Querés empezar a hacer algo distinto?
-¿Más que lo que acabamos de hacer?
-Si, es otra parte.
-Bueno, ¿Qué hago?
-Contestale que estás disfrutando mucho y que cuando vuelva querés que te la chupe toda.
-¿Eh?
-¿Qué? ¿No se mandan mensajes calientes ustedes?
-Si, pero así de la nada, no sé, va a notar que estoy cambiando.
-Es la idea María, haceme caso y escribile eso.
Después que ella escribió y nos besamos, me dijo que todo eso era muy excitante, que no sabía qué era, pero le encantaba y ya estaba jugada.
Yo agarré mi celular y le contesté a Martín.
-Andá a cagar, no jodas, dejanos coger tranquilos.
Cerré el mensaje con una carita sonriente.
Ella me dijo si le mandaba mensaje a mi pareja, le dije que no tenía pareja, que estos días estaba conociendo una mina increíble. Y los besos volvieron a ser desesperados, los mensajes de Martín nos habían vuelto a encender desde la prohibición, o supuesta prohibición.
Mientras nos sacábamos la ropa, esta vez para disfrutarnos más tranquilos, su celular volvió a sonar, esta vez estábamos muy cerca para no verlo al mismo tiempo, la respuesta de Martín fue más excitante todavía.
-Bueno amor, me encanta, así lo haré.
Después de leer eso, le dije entre besos, bueno, hay que dejarte bien llenita por dentro, así tiene para limpiarte bastante.
-Ay no seas hijo de puta, es tu amigo.
-Y es tu pareja y aquí estamos, a los dos nos está excitado mucho está situación. Yo hace tiempo te quiero meter en la cama y vos, hace poco estás queriendo todo esto, pero de una manera tan intensa que te abriste y te mojaste más, cuando leíste el mensaje mientras me besabas.
-Si, tenés razón, llename de tu leche y después vemos todo lo demás. Tenés razón, me excita mucho todo esto, cojamos, cogeme toda por favor. La puta madre, ¡qué caliente que estoy!
-¿Vamos al cuarto de ustedes así estamos más cómodos?
-Si, vamos.
Mientras iba tras de ella siguiendo sus pasos, preparé el celular para sacar una foto desde la puerta del cuarto, con ella de espalda, con sus hombros sin ropa, saqué la foto, ella se dio vuelta, me preguntó que hacía, le dije que le estaba contestando un mensaje a Martín.
-¿Te escribió a vos también?
-Si, ¿celosa?
Se sonrió, fue hasta mi lado y queriendo mirar el celular que yo bajaba me dijo.
-No vale, yo te mostré el mensaje de él.
-Yo te lo muestro ahora después, no quiero cortar más este momento por mensajes boludos.
-Bueno, pero mostrame, además, tenemos que hablar, que a eso viniste.
-Si, tenemos que hablar, pero antes, uno más y hablamos, por favor.
-Mmmhhh me encanta que me pidas por favor.
-A ver, pedímelo vos a ver cómo se siente.
-Todavía no, estás entrando vos a mi cuarto, es un regalo mío, por el que vos tenés que pedir.
Sonreí, tenía razón, me gustaba eso, pero a la vez, quedé con ese objetivo, de que me pida por favor por algo, ya tendría alguna idea.
Nos reímos, y nos empezamos a besar de nuevo, yo guardé el celular en el pantalón que quedaba en el piso, con la foto enviada a Martín y abajo la palabra… chauuu.
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