Ella salió rumbo a su encuentro, lo primero que escuché fue un largo beso, sonreí, los tres estábamos metidos en la primera situación incómoda. La diferencia es que María no sabía que era parte de un plan, me pareció injusto. Mientras escuchaba su charla, tomé el celular de mi pantalón, tenía diez mensajes de Martín.
El último decía, no aguanto más, voy para allá.
Las voces de ellos se hicieron más fuertes, estaban llegando a su cuarto.
-Amor, dejame darme un bañito, así me preparo para vos.
-No amor, vos me dijiste en el mensaje, que estabas disfrutando mucho y que querías que te la chupara al volver.
-Si amor, pero pensé en bañarme para vos, para que hicieras eso que te pedí.
-Me vine derecho a cumplir lo que me pediste, no sé por qué, pero me excitó tu pedido, nunca habías sido tan explícita, ¿Qué te pasó? ¿Justo estabas teniendo charlas íntimas con tu amiga?
-Si, algo de eso, pero nada del otro mundo, o que no hayamos hablado en otro momento. ¿Y a vos? ¿Qué bicho te picó? ¿También estabas hablando con algún amigo?
-¿Yo? No, hoy de noche hablaré con Nacho, pero no hablamos de estas cosas.
Sin querer, al nombrarme algo de encendió entre ellos en ese momento. El silencio le ganó a la charla y el sonido de ropa cayendo al piso fue lo siguiente.
-Te la quiero chupar.
-No, dejame bañarme.
-No, estoy muy excitado por cumplir lo que me pediste. Pedime más cosas.
-Vos también amor, pero dejame bañarme en serio.
-¿Por qué tanta insistencia con el baño? Estabas con Gimena ¿No?
-Si amor ¡claro! ¿Qué estás queriendo decir?
-Es que no entiendo por qué no querés que te la chupe, si hace un rato me escribiste eso.
-Bueno, pero eso no significa que sea por otra cosa, fui al baño varias veces en el correr del día.
-Ya te he besado así y no ha pasado nada, me excita eso también.
-Pero es algo que hace tiempo no hacés y nos desacostumbramos.
-Y volvamos a acostumbrarnos y a hacerlo. Dale, no jodas.
-Qué pesado, bueno dale, hacé lo que quieras. Aaaah
El gemido de ella fue el indicio que Martín ya estaba con la lengua dentro de ella. Sus gemidos se repetían, de Martín no se escuchaba nada.
-¿Te gusta? Debo de estar toda meada, aunque me limpie sabés que siempre algo queda.
-Me encanta chuparte, hoy más que nunca, porque me lo pediste, no dejes de hacerlo, me gusta cuando sé que estoy haciendo algo que querés que te haga.
-No hables, chupame toda que te quiero acabar, a mí también me excitó escribirte eso y por eso, debo de estar más mojada que de costumbre, limpiame toda, toda limpiame, ¡Ay sí!
Imaginarme a Martín en el cuarto de al lado, besándola a ella, sabiendo que yo acababa de salir de ahí, me tenía un poco pensativo, pero muy excitado de nuevo.
¿Por qué volver a la casa y no darle tiempo a la mujer de limpiarse? ¿Qué morbo le había despertado? ¿O quería confirmar si nos habíamos cuidado? Ya lo hablaría en la noche, por ahora, mi excitación era más grande. Estaba escondido bajo una cama, haciendo el amante, cuando el otro hombre sabía de mi existencia, cuando ella estaría pensando en mí y en que su pareja no me encontrara, mientras dudaría de si él, a través de besarla, podría descubrir que ella había estado con alguien más, hacía apenas 20 minutos.
La respuesta, era obvia, pero ella, al no saber que todo había empezado con un pedido de Martín, se relajó creyendo que su pareja, no sentía lo que ella había estado haciendo, y, peor aún, tenía dentro de su cuerpo, y le iba pasando a él, en cada beso que él le daba, en el mejor sexo oral que había recibido alguna vez, porque Martín, parecía empeñado en recorrer suavemente con su lengua, cada pliegue de su concha toda acabada, por ella, y por mí.
Martin sentía lo que estaba besando, sin dudas, los hombres saben más de lo que muestran, y las mujeres se creen, que el hombre es fácil de engañar.
Los tres estábamos conociendo algo del otro que era nuevo y excitante, muy excitante.
-¿Y? ¿Te está gustando probarme así nomás?
Martin no respondía, estaba como en su propio viaje dentro de la vagina de su mujer que, no podía creer verme en la puerta. Y tampoco pudo creer la reacción de su cuerpo.
-Aaaaah, sí seguimela chupando, me acabo Martín, chupala todaaa.
Apretó fuerte a Martín entre sus piernas, no lo dejó mover, y con sus manos, metió más adentro su cabeza y su lengua.
Se escuchó a Martín dentro de ella gemir muy fuerte, ahí me di cuenta que, aunque tenía el pantalón puesto, había abierto su cierre y casi sin tocarse, su acabada marcaba el piso, mientras su mujer no lo soltaba.
Me hizo señas que me fuera, así que volví sonriente al cuarto.
-Ay Martín, ya podés salir, ya me acabé toda, no hay más.
Pero Martín en silencio seguía bebiendo de su mujer y de mí.
-Ay que rico, divina acabada amor, cogeme por favor. Pero ¿qué pasó? ¿mi amor se acabó solo?
Voy a tener que tener reuniones más seguidas con mis amigas acá en casa, porque creo que te hacen bien. ¿No?
Sentir que María tomaba el mando de la situación, me puso contento, por lo visto, Martín aceptaba que su plan, el que lo excitaba, incluía no sólo planificar sus cuernos, si no descubrir una nueva forma de relacionarse con su mujer.
-No sé si las reuniones con tus amigas, pero que me pidas cosas está bueno, me gustó. ¿A vos?
-Si, y tengo un pedido más.
-¿Uno más? ¿Para ahora?
-Si, para ahora.
-¿Qué es?
-Ya que te acabaste y yo me quedé con ganas de hacerlo, quiero que vayas al baño a prepararte para salir. Tenés reunión de amigos ¿Te acordás?
-Si, pero no pasa nada, igual falto, es una charla con Nacho.
-No, no quiero que faltes, pero si quiero que te metas en la ducha, pero no quiero que salgas hasta que te diga ¿Sí?
-Bueno, pero ¿por qué? ¿Qué vas a hacer?
-Voy a descargarme sola, ya que vos te acabaste besándome toda.
-Si, pero vos te acabaste también ¿No?
-Si, pero no es lo mismo, a mí me gusta que algo en mí entre mientras me acabo.
-Esperame un ratito, cargo energías y vuelvo.
-No amor, no nos da el tiempo, además, mejor que esa acabada solito con tu lengua dentro de mí, hoy no vamos a tener. Así que te pido esas dos cosas, entrá a bañarte, y dejarme acabarme solita, te aviso cuando puedas salir.
-¿Qué? ¿Voy a estar encerrado en el baño?
-Si amor, se me acaba de ocurrir, juguemos a eso ¿te parece?
Los besos siguieron mientras la puerta del baño sonó.
Ella sacó las llaves de la parte de adentro, las puso del lado de afuera y trancó el baño, mientras seguía liberando su relación.
-Bañate amor, te espero acá al lado de la puerta.
La ducha empezó a sonar, yo no me aguanté más y me fui sobre ella, ella abrió sus piernas mientras se apoyaba en el marco de la puerta donde al otro lado, su pareja le pedía.
-Amor, hablame por favor ¿Te estás tocando?
![]()