La propuesta de mi amigo (9)

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-Si amor, estoy terminando lo que dejaste empezado.

-Ah, no seas mala amor, te dije de volver a hacerlo.

Para ese momento yo ya estaba dentro de ella, con el objetivo de otra vez, dejarle mi leche adentro. Martin ya se había enterado por su propia lengua, que yo no me había cuidado, que había desobedecido a su orden de último momento, ya lo hablaríamos después, ahora, cogerla a ella, frente a Martín, aunque estuviera del otro lado de la puerta, era lo mejor que en sexo me había pasado.

-Contestame amor. Está linda el agua ¿Segura que no querés entrar? ¿Amor?

Los gemidos de ella le contestaron.

-Ay amor que divino, ¿Te estás tocando?

-Si amor, me estoy tocando toda. Como nunca antes me toqué contigo adelante.

-Abrime amor, me gustaría verte, ¡dale! ¡que estoy excitado de nuevo!

-Si amor, ya te voy a abrir, pero hoy no, dejame gozar así. ¡Ay si! ¡Cogeme! ¡Cogeme toda!

El silencio después de eso fue eterno, aunque no duró más de dos segundos, a nosotros nos pareció muchísimo. Ella se había dejado llevar de nuevo, estaba al borde de todo, y casi quedó al descubierto.

-¿Cogeme?

-Si amor, dale cogeme toda.

-¿Yo? Pero si estoy trancado acá bañándome porque me lo pediste.

-Dale amor, seguí el juego, cogeme toda, ¿a quién le voy a decir si no? Ah no ser que pienses que te tranqué para que alguien me coja del otro lado.

Yo necesitaba que ella hablara para que el sonido tapara mis arremetidas contra su cuerpo, la situación era muy excitante, me quedaba poco tiempo para acabarme y a ella le pasaba lo mismo.

Sus gemidos eran muy fuertes, del otro lado, silencio.

-¿Amor? Te quedaste callado Martín. ¿Estás bien?

El agua seguía sonando a que alguien estuviera abajo, así que no nos preocupamos y seguimos mientras ella hablaba.

-¿Amor? ¿Te estás pajeando?

-…

-Ay que rico, yo también me estoy pajeando acá, porque mi marido se acabó con sólo chupármela y me dejó con ganas.

El agua sonó en la bañera como si nadie hubiera abajo, de no estar trancada la puerta hubiera sido un problema, porque el picaporte de movió.

-Ay amor, abrime por favor, quiero cogerte toda.

-Si amor, ya te abro, pero dejame acabar. Si, si, si, dale, cogeme, y acabate amor, acabate todo ahí, nunca habíamos hecho esto, pero me excita un montón, estoy muy caliente, si dale, seguí cogiéndome dale siii.

Mi leche le volvió a hacer sentir mi excitación y con eso, ella se acabó también.

Del otro lado de la puerta, escuchamos a Martín también quejarse acabando.

Los tres nos dimos un segundo de disfrute y silencio.

-Ay que rica cogida amor, volvé a terminar de bañarte, que yo en un ratito voy. Antes quiero hacer algo.

-Amor, no te demores, por favor.

-No amor, te aviso que llevo mi conchita acabada de nuevo, por si querés limpiarla, esta vez no te pido que lo hagas, sólo te aviso cómo estoy, vos resolvés.

Martin volvió al agua.

-¿Te espero entonces?

-… Mmmmh

-¿Amor?

-Si amor, estaba con ropa en la boca, porque voy a la puerta, por las dudas que ande algún vecino, me estaba vistiendo.

En realidad, estaba limpiándomela, y no quiso dejar de hacerlo para contestarle.

-Bueno, amor, estás media rara hoy. Pero me gusta.

Me volví a subir el pantalón, nos miramos y sonreímos, me acompañó hasta la puerta, nos dimos un abrazo grande y muy sentido. Los dos teníamos ganas de quedarnos juntos, pero para la primera vez, había sido bastante.

La calle estaba empezando a volverse oscura, la noche y la reunión con mi amigo Martín, se acercaba, había mucho para hablar.

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