Una tarde recibí una llamada de la madre de Roxana, la chica que me había iniciado en el sexo con mujeres me preguntaba si le importaba que su hija se quedará a dormir en mi casa y preferían que no se quedara sola en casa, por supuesto, tras consultar a mi hija Elena, le dije que no había ningún problema.
Cuando Roxana llegó, me dio un beso normal, como si la anterior vez no hubiera pasado nada entre nosotras, le indiqué que podía cambiarse en la habitación de Elena, debo de reconocer que me molestó que no me hubiera dado un beso caliente, y programé para que viéramos las dos una película, al poco llegó ella se había puesto un pijama normalito, le propuse lo de ver la película sentadas en el sofá y aceptó, al poco de empezar la película, ella se echó sobre mi y pegó su cara a mi vientre pero poco después ella llevó una de sus manos hasta mis tetas y se puso a acariciármelas, en ese momento yo reaccioné y la aparte diciéndola:
-¿No crees jovencita que tenemos que hablar?
Ella se apartó, creyendo que yo estaba ofendida, se apartó y me preguntó:
-¿Estas ofendida, por lo que pasó entre nosotras la otra vez?
-Claro que no mi amor, le respondí, lo que pasa es que tengo ganas de que lo repitamos ahora.
Llevé una de mis manos hasta su pierna y me puse a acariciársela. Ella al ver mi actitud se acercó a mí y juntando sus labios con los míos nos dimos un beso muy intenso, otra vez volvía a sentirme como la primera vez, una vez que terminamos nuestro beso ella me pidió:
-Mami quítate el vestido, tengo muchas ganas de ver esas tetas tan lindas que tienes.
Nuevamente yo me sentí seducida, así que me quité el vestido, ese día no me había puesto sujetador y mis tetas se quedaron al aire, ella al verlas llevó su boca hacia una de ellas y se puso a chupármela, lo hacía divinamente, me recordaba tanto a nuestra primera vez. Sus lamidas eran fantásticas, y creo que me hubiera estado sintiendo como me la chupaba mucho tiempo, pero sabía que debía de hacer algo.
La hice levantarse del sofá y la quité la parte de arriba de su pijama, ahora sus tetas quedaban libres para mí, y eran preciosas, se las estuve chupando un rato y me encantaba su sabor, pero sentí la necesidad de besarla nuevamente, así que arriando mis labios a los suyos nos fundimos en un beso muy apasionado, mientras yo acariciaba sys muslos y ella hacia lo mismo con mis tetas, tras el beso ella dijo:
-Mami tengo ganas de volverme a comer ese coño tan delicioso.
Me hizo tumbarme en el sofá, que nuevamente estaba siendo testigo de nuestros encuentros, me abrí buen de piernas y nuevamente volví a sentir el placer de sentir la lengua que me había iniciado en el sexo con mujeres, ella me comia el coño mientras me decía:
-Mama que chocho tan rico que tienes y me lo estuvo comiendo hasta que logró que me corriera.
-¿Lo estas pasando bien mi amor?, me preguntó.
La respuesta era un claro sí, se lo hice saber por gestos, entonces ella dejo de comerme el coño se levantó y acercando su sexo a mi boca me dijo:
-Mi amor quiero sentir tu lengua sobre mi coño.
Yo abrí mi boca y sacando mi boca me puse a lamer ese coño tan delicioso, mientras ella llevaba una de sus manos a mi coño y se puso a acariciarlo. Después se tumbó encima de mí, en posición invertida, yo seguí comiéndola el coño, dándome cuenta en ese momento de que ella, como mi iniciadora, por muchos coños que comiera siempre sería para mi muy especial. De repente ella dejando de comerme el coño me dijo:
-Mami, has hecho que me corra, te adoro.
Se quitó de encima de mí, y me pidió que se sentara sobre el sofá con las piernas bien abiertas, ella se puso en el suelo a cuatro patas y comenzó a lamerme el coño de nuevo, no tardó en lograr que yo me corriera nuevamente, pero yo quería más la pedí que siguiera a cuatro patas y me puse detrás de ella, y con mi lengua lamí la superficie de su culo. Esto hizo que se calentara nuevamente y me pidió:
-Mami vuélveme a comer el coño.
Me puse tumbada encima del sofá, ella se puso de rodillas encima de mi boca y yo sacando mi boca me puse a comerme ese delicioso coño, sus gemidos se hicieron muy intensos, ella me decía:
-Se nota que has aprendido mucho, lo hace mejor que ninguna de las otras chicas con las que he estado.
Seguí comiéndoselo hasta que sentí como se corría, y sus líquidos llenaron mi boca, ella tras descansar un momento me dijo:
-Mami quiero ser yo quien te coma el coño ahora
Ella se tumbó sobre el sofá y en se momento fui yo quien puso el coño encima de su boca, ella sacando esa lengua tan deliciosa se puso a comerme el coño, nuevamente de una manera tan magistral que hizo que tuviera miedo de volverme loca, hasta que logró que tuviera un orgasmo increíble, descansamos un momento, tenía ganas de seguir, no podía evitarlo, pero me daba miedo de que mis hijas o mi marido llegaran y nos encontraran en el sofá, así que la propuse:
-¿Qué te parece si nos vamos a mi habitación?
Donde tu digas, mami, me respondió, yo lo que quiero es seguir disfrutando contigo.
Me pareció un buen plan, si alguien llegaba tendríamos más tiempo para reaccionar. Recogimos nuestras ropas y con ellas en la mano subimos hasta mi habitación, una vez allí ella me dijo, que deseaba volver a comerme el coño, es más añadió:
-Creo que nunca me cansaría de hacerlo.
Así que me tumbé sobre la cama con las piernas bien abiertas, y ella a los pies de la cama, llevó su boca hasta mi coño y volvió a comérmele y nuevamente no tardo en volver a hacer que me corriera, después hizo que nuestras piernas se cruzaran y nuestros coños entraran en contacto.
La sensación era extremadamente agradable, y no tardamos en volver a tener un nuevo orgasmo, las dos a la vez. Cuando nos estábamos recuperando oímos la voz de mi hija Selena que decía:
-¿Mami, donde estáis?
Las dos procedimos a vestirnos rápidamente, para que cuando mi hija subiera nos encontrara como a una madre y una amiga conversando, mientras lo hacíamos en voz muy baja Roxana me dijo:
-Si te gusta alguna amiga de tus hijas no te quedes con las ganas.
Pocos días después una amiga de mi hija Adela se quedó en mi casa, tendría más o menos su edad, veintipocos años, yo sentí que me echaba algunas miradas interesantes, así que decidí seguir el consejo de mi maestra e ir a por ella, Adela tuvo que salir de casa y nos quedamos las dos solas, le propuse a ella ver una peli en la habitación de Adela, y le dije que iba a ir a mi habitación a ponerme algo más cómodo. Me decidí por ponerme una taya, sin nada debajo y la dejé bien abierta, total que no iba a ser un secreto para ella, que debajo de la bata estaba completamente desnuda.
Y me encaminé a la habitación de mi hija, donde Rebeca, que así se llamaba la amiga me esperaba, noté como me miraba con una mezcla de vergüenza y deseo, y le dije:
-Cariño, las dos somos dos mujeres adultas, estando solas en hay nada malo en que estemos con poca ropa, es más vamos a enseñarnos las tetas.
Abrí mi bata lo suficiente como para que mis dos tetas quedaran al aire, ella me miró impresionada, yo en ese momento le dije:
-Cariño, ¿No te parece que tu deberías enseñarme las tuyas?
Ella dudo un momento, pero yo le bajé las hombreras de su vestido y pude comprobar como esa deliciosa criatura no llevaba sujetador sus pechos quedaron al aire eran pequeñitos pero preciosos, yo llevé una de mis manos hasta su culo y se lo acaricié, mientras le decía:
-Eres una jovencita preciosa, seguro que muchos chicos sentirán envidia de poder hacer lo que estoy haciendo yo.
La aproximé a mí y nuestras tetas se rozaron, y yo le dije:
-Mi amor acariciar los pechos de otra mujer es de lo más delicioso que puede a ver una mujer, tócamelos, sin miedo.
Ella parecía indecisa y yo llevé sus manos hasta mis pezones y la insistí_
-Acaríciamelos, sin miedo, veras como te gusta.
Finalmente ella accedió y se puso a acariciármelos de una manera cada vez, más segura, hasta que yo le dije:
-Muy bien mi amor, pero ahora tengo ganas de que me los chupes.
De nuevo tuve que ser yo quien apretará su cabeza contra mis tetas, pero al hacerlo ella abrió su boca y con su lengua comenzó a lamer mis tetas, y lo hacía con una mezcla de vergüenza y ganas, la dejé estar un rato haciendo esto, pero luego me decidí a cambiar de actividad, la solté de mis brazos y ella dejó de chupar mis pezones, pero en ese momento fui yo quien arrodillándose ante ella puse mi boca a la altura de sus pezones y comencé a chupárselos, era delicioso lamer esos pechitos tan tiernos, ella se relajó y comenzó a gemir, estuve un rato, pero me di cuenta de que ella debía de desinhibirse del todo así que me senté sobre la cama y la senté a ella sobre mí.
Con una de mis manos tapé su boca y la otra la llevé hasta su coño u me puse a acariciárselo, ella, tras un primer momento de tensión comenzó a relajarse y cuando la quité la mano de la boca se puso a emitir gemidos de placer, seguí masturbándola, hasta que consideré que debía de dejar de hacerlo, en ese momento ella me hizo inclinarme más de lo que estaba sobre la cama, arrimó sus labios a los míos y nos fundimos en un beso intenso, parecía que ese jovencita estaba ya en mis manos, cuando terminamos de besarnos me dijo:
-Muchas gracias, Mila, no pensaba que hacer cosas con una mujer fuera tan placentero, enséñame
Yo la traje hacia mí y acaricié su bellísimo culo, mientras ella me abrazaba y se echaba de una manera muy relajada sobre mi cuerpo, le pregunté:
-Cariño ¿Nunca lo has hecho con una mujer?
Ella negó con su cabeza, entonces yo le dije:
-Relájate y disfruta mu amor.
Rebeca se tumbó sobre la cama con sus piernas bien abiertas y se puso a acariciarse sus tetas, mientras me decía:
-Tengo muchas ganas de hacerlo.
Ver su coñíto tierno me encantó, asó que me dispuse a meter mi lengua en su interior, ella al sentirlo comenzó a gemir de una manera impresionante, se ve que estaba muy caliente, cuando me pareció que estaba a punto le pedí, después de apartarme de su coño, que se pusiera boca abajo y que doblará sus piernas ella lo hizo y yo en ese momento introduje mis dedos dentro de su coño. Nuevamente ella se puso a gemir, acerqué mi boca a su culito y sacando mi lengua me puse a lamerle la zona de su trasero, ella nuevamente se puso a gemir, mientras me decía:
-Mami, esto es delicioso, mucho mejor de lo que me ha hecho nunca ningún chico.
Sus palabras me encantaron, seguí jugando con ese coño tan delicioso, me encantaba oírla gemir, su coño estaba mojadisimo y jugar con él utilizando mis dedos me provocaba un gran placer.
Finalmente, ella se corrió y sus líquidos llenaron mis dedos, ella me dijo:
-Mami, esto es increíble, nunca en mi vida había disfrutado tanto, y añadió, pero ahora quiero ser yo quien te haga cosas a ti.
De acuerdo mi amor, le dije.
Le pedí que continuara tumbada y yo me puse de rodillas, y avancé hasta colocarme encima de su coño, ella abrió su boca y sacando su lengua la introdujo dentro de mi coño, y comenzó a lamérmelo, sus lamidas eran un poco torpes, comparadas con las certeras de Roxana, pero sentirlas sobre mi coño me resultaba muy agradable, además con sus dedos hurgaba mi coño, y me tuvo así un rato, pero cuando se dio cuenta de que me iba a correr, me pidió que me pusiera boca abajo, como había estado antes ella, por supuesto la complací, parecía que había aprendido rápido mientras sus dedos se movían dentro de mi coño y lengua me lamia el culo, no le fue difícil provocarme un orgasmo increíble, después las dos nos vestimos.
Pocos días después estaba en casa sola cuando llamaron a la puerta, al abrir me encontré con otra de las amigas de mis hijas, se llama Gina, bestia una falda roja, larga, pero muy ajustada, que remarcaba su culo, y una blusa palabra de honor, ccuando paso y cerré la puerta ella me preguntó:
-¿Mila, estas sola?
Cuando le dije que sí añadió:
-Me ha dicho Roxana, que las dos tenéis una relación especial.
Que Roxana se hubiera ido de la boca no me hacia ninguna gracia, y me preocupó, pero ella me tranquilizó diciéndome:
-Tranquila mami, vuestro secreto está a salvo conmigo, además ella y yo compartimos otro similar.
Y diciendo esto llevó una de sus manos hacia mis tetas, mientras decía:
-Ella sabe que siempre he deseado estas tetas.
Esta conversación me estaba poniendo muy caliente, así que tomé la iniciativa, la rodeé con mis brazos, me puse detrás de ella y pise mis manos sobre sus tetas, ella se puso a gemir, mi calentura iba en aumento, ella con voz melosa me sugirió:
-Mamita, ¿Nos vamos a la cama?
La idea me pareció genial, así que fuimos hasta mi habitación, y una vez en ella, Gina me tiro sobre la cama y nos besamos de nuevo, antes de que yo me diera cuenta ella me quitó la blusa, yo no llevaba sujetador, y mis tetas quedaron al aire, ella al verlas dijo:
-Son deliciosas, incluso más de lo que hubiera pensado.
Y llevando su boca ante ellas sacó su lengua y comenzó a lamerlas, desde luego no era la primera vez que lo hacía, la muy putita sabia donde lamer para darme un gran placer, la dejé hacer un rato y luego fui yo quien le ataqué, antes de que ella se quisiera dar cuanta, lo la había quitado la blusa, tampoco llevaba sujetador, y la falda dejándola solamente con un pequeño tanga de color blanco, y me puse a lamerle los cachetes de su culo, pero ella no renunció a tomar la iniciativa, cuando me quise dar cuenta me encontré sobre la cama, tumbada boca arriba, completamente desnuda y con las piernas abiertas, ella estaba boca abajo con sus piernas dobladas y su boca al lado de mi coño, y dijo:
-Qué coño tan delicioso tienes mami, nunca lo hubiera pensado.
Y tras decir esto llevó su lengua hasta mi coño y se puso a lamérmelo, se la notaba otra vez que tenía una gran experiencia, su lengua hacia verdaderas diabluras dentro de mi coño volviéndome loca de placer, y no le costó llevarme hasta un increíble orgasmo, trs recuperarme la pedí que continuara en esa postura, yo me puse de rodillas, llevé mis dedos hasta su coño y me puse a acariciárselo, ella comenzó a gemir, me propuse lubricarle el coño, así que solté saliva de mi boca que fue a parar a su delicioso sexo dejándoselo bien húmedo y con mi lengua comencé a lamerle su coño y la raja de su culo, ella gemía de una manera muy intensa, mientras decía:
-Mami, esto es increíble.
Y sentí como se corría, pero después ella me pidió:
-Mami, tengo ganas de hacerte yo a ti lo mismo.
La idea me encantó y me puse boca abajo ella acercó sus dedos a mi coño y empezó a hurgarme en mi interior, después, llevó su boca hasta la zona de mi culo y comenzó a lamerme, ella era inexperta, pero la verdad eso no evitaba que yo me sintiera muy caliente y me encantara follar con ella, de esta manera no tardo en lograr que nuevamente me corriera.
Descansamos un momento, pero ella no tardó de volver a sentirse animada, me empujó sobre la cama y me tumbó en esta, me hizo abrir las piernas y me dijo:
-Mami, porfa, déjame hacer a mí.
Ella se puso boca abajo entre mis piernas, y llevando su boca hasta mis tetas comenzó a chupármelas, debía de reconocer que mi alumna estaba aprendiendo muy rápidamente sus lamidas en mis tetas eran deliciosas, pero no se conformó con ello, sino que, dejando de chuparme las tetas, bajo su cuerpo hasta dejar su cabeza sobre mi coño, y sacando su lengua comienzo, nuevamente a comerme el coño.
Sus lamidas puede que técnicamente tuvieran mucho que mejorar, pero me proporcionaban un gran placer, definitivamente me alegraba de haber seducido a esta jovencita y estar llevándola a vivir nuevas situaciones, su lengua me hacía diabluras, y aunque intenté contenerme me volví a correr.
Después de recuperarme mi puse de rodillas sobre la cama y ella hizo lo mismo, nos volvimos a besar apasionadamente, llevé mi boca hasta sus tetas y se las volví a chupar, después deje de hacerlo, uní mi boca con la suya en otro beso muy intenso, mientras con mis manos volvía a acariciar sus tetas, después la volvía pedir que se pusiera a cuatro patas, quería volver a jugar con su coño y con su culo así que introduje mis dedos dentro de su coño, ella al sentirlos se puso a gemir, me encantaba oír sus gemidos sentía que no solo estaba disfrutando con ella, sino que la estaba enseñando a disfrutar, y eso me encantaba.
Meter mi boca en ese coño tan tierno era delicioso, decididamente debía de seguir el consejo de Roxana y disfrutar de las jovencitas todo lo que pudiera, ella no aguantó las lamidas de mis labios y se corrió dejando que sus fluidos llegaran a mi boca, cunado se recuperó un poco me dijo:
-Mamita, quiero volver a comerte el coño, le tienes tan delicioso.
Ella estaba tumbada, yo me apresuré a ponerme de rodillas y colocar mi coño encima de su boca, ella sacó su lengua y se puso a chuparme nuevamente el coño y una vez más tuve que reconocer que lo estaba haciendo mejor que la vez anterior, su lengua parecía haber aprendido que lugares de mi coño lamer, me iba a volver loca de gusto, veía que no iba a poder aguantar mucho antes de correrme y efectivamente lo hice, ella lo notó y lamio mi coño recién regado, en ese momento yo me quité de encima de ella, cuando lo hice las dos nos pusimos de rodillas y nos volvimos a besar, después de este beso ella me dijo:
-Mami, muchas gracias por este rato.
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Que rico comer una conchita bien húmeda deliciosossss mmmmmmahhhhhh
Excelente historia oja las uno fuera que las amigas de mi hija me las pudiera coger así como tu mamita rica
Que rico papi yo me las como a todas a hasta tu verga mmmm
Exitante voy en el bus y llevo la verga duraa
Que lastima no estoy si no te la chupaba
Me encantó♡
Que lastima no estoy si no te la chupaba