Este es el final de la historia, en la que me involucro con cada uno de los personajes de la familia Cobos.
Luego de tener mi sesión sexual con Kata, dentro del gym, sería tipo 6 pm, que ella se levantó, buscó su ropa, nos cambiamos y salimos cada uno a sus habitaciones, fui a la cocina, a ver algo de cenar, en eso, la vi a la señora Cristina, mamá de las chicas, la saludé de manera rápida, llevé algo de la cocina y pasé directo a mi habitación.
Al siguiente día, penúltimo de mis vacaciones, me despierto tipo 7 am, leo un libro, que sigo mucho, y escucho una discusión, un poco fuerte, entre Kata y la señora Cristina, de lo poco que logré escuchar, fue que a la mamá de Kata no le gusta para nada que ella (Kata) esté de novia con su ex, con Martín, a lo que, creo, Cristina, estaba un poco celosa de la relación de su ex con su hija, hasta que Kata, pegó el puertazo y se fue del chalet.
Yo como siempre, seguí a Kata, la vi que se encontró con Martín, y se besaron, se fueron tomados de la mano, yo decidí seguir caminando, cuando me encuentra Kata, a lo que me saluda, pero en privado…
K: Así que le contaste a mi mamá de lo mío con Martín, no, en que habíamos quedado, ¿no tienes palabra…?
Me sorprendí y le contesté sin miramientos
Yo: Estás equivocada, yo ni siquiera cruzo palabras con tu mamá, para decirle algo delicado, si piensas un poco, ¿tú crees que yo rompería nuestro trato? ¿O le diga a tu mamá lo tuyo con Martín? Piensa un poco.
Al decirle eso, Kata se dio cuenta que no hablo mucho con Cristina, su mamá, y recordó que ella también sale a correr en las mañanas, así que me pidió disculpas, me despedí de ella y me fui por otro rumbo.
Así pasó el día, la tarde y como hacía mucha calor, en la noche, típico del verano, salí a caminar por el contorno de la piscina, en pantalón corto, con una sudadera, cuando sentí que alguien llegó, se sentó a llorar un rato, al lado de la piscina, era Cristina, la mamá de las hermanas Cobos, llegó puesta un vestido de una pieza, a la altura de las rodillas, color amarillo con diseño floreado, dejé que se desahogue bien, ya más tranquila ella, se acostó un rato, a lo que golpe más o menos de 8 pm, aún claro el cielo, típico de los veranos, y aprovechando el calor, me quito la sudadera, y me pego un clavado rico.
Creo que el sonido del clavado, llamó la atención de Cristina, que se puso a mirarme como nadaba, en ella, capaz que admiraba un poco mi cuerpo, que no lo tengo tan trabajado, pero lo notaba cada cambio de aire que lo hacía, al llegar a la orilla, frené un poco para tomar aire, la veo a ella, sentada, cruzada de piernas (y si las tiene muy buenas a las piernas Cristina), me salgo de la piscina y me acerco a ella y entablamos una conversación..
Yo: Señora Cristina, buenas noches, ¿por qué una dama hermosa está sola acá?
Cristina pega una sonrisa contagiosa, y amablemente me responde…
C: Muy bien Danielito, y gracias por esos halagos que no se merece una mujer de mi edad como yo…
Entre risas y más risas, le hice conocer que no se diga que es mujer de edad, que es joven y hermosa, que levanta muchos suspiros, y otros halagos, cosa que ella se sonrojó porque le gustó que le siga halagando, cuando, se acercó Anabell, Luisa avisando que se van a un bar, a tomar algo con sus parejas, entre mí, se iban a algo más que a un bar, entre eso, llega Kata, con Martín a blanquear la relación ante su mamá, yo me fui mejor a mi habitación, a secarme, escuché discusiones y al final, Cristina terminó aceptando la relación de Kata con su ex, ellos se fueron, y quedo Cristina a lado de la piscina, meditando.
A lo que salgo yo, con el calor que hacía, me pegué otro clavado, nadé hasta cansarme, y ahí estaba Cristina, mirándome, luego salgo, me seco un poco, me acerco a ella y nos ponemos a conversar, hablamos de todo, de su trabajo, de sus asuntos personales y hasta que hablo del corazón de ella.
Yo: Usted, actualmente, esta con alguien Cristina, perdón, ¿Señora Cristina?
C: Dime Cristina, no hay problema, y no, no estoy con nadie, hace 8 meses que estoy sola, y quizás no me interese estar con nadie.
Ahí le dije que “era cuestión de cada quien” y puse un poco de verso, un poco de convencimiento, mas o menos fue así el diálogo.
Yo: Una mujer hermosa, simpática y divina como Ud. merece estar bien, cómoda y en especial, protegida, sea por mi o por cualquier otro hombre
Ella se sorprende, no enojada, se pega una risa, como de chiste, y.
C: ¿Ud.?
Con seguridad, le respondo:
Yo: Si, yo, o como le dije cualquier otro. Y se lo digo así con mucha seguridad.
C: Su seguridad me gusta y me encanta que me lo diga
Yo: La seguridad es uno de mis virtudes.
Ahí Cristina se abre más, me cuenta el porqué no aceptaba la relación de Kata con Martín, que, a ella, Martín le hizo muchas cosas entre buenas y malas, y no quería que Kata le pase lo mismo, y otras cosas, hasta que me acerco a ella, poniendo mi mano en su muslo, le digo:
Yo: ¿Entonces, Ud. olvidó a ese Martín?
C: Si, porque no terminé bien con él, y ojalá se porte bien con Kata.
Yo: Y por qué, ¿no comienza a olvidar a Martín?, Ud. también tiene derecho de disfrutar del amor, la compañía, disfrutar mucho del amor, que Ud., Es su sinónimo.
C: ¿Con Ud.?, pero si es joven para mi y quizás mis hijas no querrán que yo esté con alguien de la edad de mi hija mayor
Aquí si me la jugué todo, con tal de estar con Cristina.
Yo: Ud., es también joven Cris, la edad es solo un número, (subo mi mano, a la altura de la ingle de Cristina), lo que queda y se vive son los momentos lindos, que podemos pasar juntos mi amor…
C: ¿Me dijo mi amor?
Yo: Si, yo le dije, ¿Le gusta?
C: Siii
Y ahí, le doy un beso, al principio se resistió un poco Cristina, pero luego, me correspondió el beso, lo hacíamos muy rico, sin duda, Cristina quizá estaba sin practica de besos, pero lo hacía muy bien para mí, seguíamos besándonos rico, nos paramos, la llevo al filo de la piscina, quería besarla dentro de la piscina, ahí paró Cristina,
C: ¿Que va a hacer? ¿Meterme a la piscina?
Yo: Si.
En eso, Cristina se resiste un poco, pero me dijo:
C: Mejor vamos a otro lugar, para estos solitos
Yo: Ok
En eso, Cristina me toma de la mano y caminamos, primero a dar una vuelta por el prado, llegamos rumbo hacia una cabaña (lugar donde hice el amor con Anabell), por ser de noche, nos besamos rico, como dos enamorados cuando se besan a la luz de la luna, porque ya estaba de noche, y nos dirigimos tomados de la mano, hacia el cuarto de Cristina.
Entramos ahí, nos besamos, cuando comencé a besar su hombro, quitando el sujetador de su vestido, yo me quité mi sudadera (camiseta sin mangas), nos sentamos en su cama, yo abrazando detrás a Cris, sigo besando su hombro izquierdo, al sentir que se caía su vestido largo Cristina, suspiró fuerte y dijo:
C: No, por favor, no quiero que me vea desnuda.
Yo: Amor, no vamos a hacer nada malo cielo, ¿pero te pasó algo?
Tomando aire fuerte, Cris me dijo que nada malo, pero que no lo hacía hace tiempo el amor, y que se sentiría avergonzada, a lo que le pregunto…
Yo: Y desde cuando no ha visto a un hombre… ¿Desnudo?
C: Hace mucho, quizá desde hace 25 años, cuando estaba con Martín, pero de ahí, siento cositas por ver desnudo a un hombre.
Le doy un beso, profundo, a lo que me correspondió rico, me levanto, me hago hacia atrás, y
Yo: No tenga miedo ni vergüenza Cristina, solo esté tranquila…
Comienzo lentamente a bajarme el short, junto con mi ropa interior, Cristina quiso taparse los ojos, pero algo pasó, que no se los tapó, y lentamente me quito el short, quedando totalmente desnudo, ella casi se le salía los ojos, al verme de pie, desnudo y caminando hacia ella
Yo: Y ahora, como se siente, ¿esta nerviosa?
Tomó aire y me dijo:
C: Un poquito, pero, no sé, quiero, pero al mismo tiempo, no quiero acariciarlo, así desnudo, (Ella tenía en el aire su mano, como queriéndome acariciar y se frenaba al mismo tiempo), frente a mí, pero si no lo hago, pierdo la chance de tener a un hombre desnudo ante mí.
Yo: Pero no pierda el tiempo, acarícieme sin miedo, y vuelva a sentir y tocar a un hombre desnudo.
Fue donde Cristina tomó valor y acarició mi cuerpo, centrándose en mi pene, que, con una caricia de ella, comenzó a tener mucha fuerza, eso me excitaba rico, y comenzó a hacerme sexo oral, lo hacía muy rico Cristina, a mí me relajó totalmente, sentía sus dientes rozando mi palo, que crecía más con cada chupada, ya quedando muy firme, ella se levantó, me besó, ella seguía acariciando mi palo, casi haciéndome terminar, cuando, en plenos besos, le bajo de la sola su vestido, dejando al aire unos ricos senos, aun no caídos, firmes, pese a la edad, y con una tanga, comencé con mi mano a magrear su zona V, ella se movía al ritmo de las magreadas, humedeciendo totalmente su vagina.
Ahí mismo la levanto, la acuesto en su cama, besando sus labios, luego su cuello, bajando hacia sus pechos, ahí me demoro un rato, besando sus pezones, que estaban bien duros producto de su excitación, hasta bajar a su zona V, quitando lentamente su tanga, lanzando, no sé a dónde, pero dejé la conchita de Cristina solo para mí, comencé a besarla, y de ahí, a hacerle un rico cunnilingus, ella se movía rico, ponía una de sus manos en mi cabeza, para que no me fuera de su vagina, hasta que la haga venir y rico, metía mi lengua, mi dedo medio izquierdo, ella se movía rico, hasta que…
C: Que rico, ni Martín me hacía sentir asi, ahhh sigue, sigue asiii
Creo que le hice sentir un orgasmo rico y placentero, me dirijo a su boca, el beso rico, beso su lóbulo de la oreja junto con su arete, así me ponía muy duro y ella muy aguadita, la viré, y:
Yo: Ahora si viene lo bueno Cristina, lo vas a disfrutar rico.
C: Así, entonces, hágale rico mi hombre.
Yo: Seré tu hombre cuando tú quieras amor, aceptas, mi amante.
C: Siii, seremos los más ricos amantes amor.
Pongo su almohada debajo de su vientre, contemplando un rico y hermoso culito, como una manzana cuando se la corta por la mitad, ahí de a poco, meto mi palo, sin duda la conchita de Cristina estaba aparte de caliente, humedecida, me recibió rico y
C: Siii que rico, métemela rico papi
Yo: Te voy a hacer rico el amor mi cielo, tu disfruta.
Y ahí comencé de a poco, las penetraciones, que hacían gemir rico de placer a Cristina, mi madurita amante, madre de las hermanas Cobos, que rico estábamos disfrutando ambos, con todo el sudor que el calor nos provocaba de lo rico, ella gemía y gemía de lo rico, me movía al ritmo de los amantes cuando hacen el amor, hasta que gimió rico Cristina, se arrima su espalda en mi pecho, que rico momento, le cambio de posición, yo la tengo en el aire, mirándome de lo rico, metí mi pene, comencé vuelta las embestidas, así estábamos de lo rico con ella, yo sosteniéndola, poniendo mis manos en sus nalgas, metiéndole rico y rico, volvió a temblar Cristina, fruto de otro orgasmo, el momento era rico que aún no quería venirme.
Luego, caímos en la cama, yo estaba un poco cansado, fruto a tenerla abrazada en el aire, sosteniéndola con mis manos en sus nalgas, ya en la cama, nos abrazamos rico, nos besamos, me pongo tras de ella, y comenzamos la rica (y mis poses favoritas, luego del perrito, o sea en 4) cucharita, con mi mano derecha sujetaba sus senos y con la izquierda, la masturbaba, rico y muy delicioso, mientras ella movía sus caderas, haciendo chocar estas con mi pelvis, que rico, ya en el vaivén de las penetraciones, ambos llegamos a terminar rico, así.
C: siento que te vienes dentro de mí, depositame tu leche en mi vagina, llename toda amor.
Yo: cosita rica, me vengo, siii toma mi amor
Ambos: aaah oh si si si
En ese momento, lleno la vagina de Cristina, mi madurita rica, con mi semen, producto a que terminamos muy rico, juntos, quedamos abrazaditos, en cucharita, yo abrazándola de atrás, ella arrimada en mi pecho, ahí sudados, quietos, desnudos, estábamos dormidos, rico, producto al buen sexo que tuvimos.
Quizás me despertaría tipo la medianoche, ella también, conversamos un rato, a ella le gustó mucho, me dijo que nunca se había sentido así, amada, deseada, y que ni siquiera Martín, su ex esposo, ni su amante (me lo dijo en risas) que ella también engañaba a su esposo, porque él también la estaba engañando previamente, y también me dijo que esto no debía repetirse, pero en ese momento, al decirme eso, la besé en el cuello, y la volví a hacer el amor, a lo que ella no se resistió y lo disfrutó mucho.
Luego de hacer nuevamente el amor con Cristina, salí desnudo del cuarto de ella, rumbo a mi cuarto, cuando llegaron las hijas de Cristina, yo ya me metí en mi cuarto, sin que me pillaran desnudo junto a su madre, hasta que entrada la mañana del ultimo día de mis vacaciones, me di el lujo de levantarme tarde. Al mediodía me invitaron al asado las Cobos, Luisa con su marido e hija, Anabell con su novio o amante, Kata con Martín, a pesar de Cristina, ella y yo, claro, con una sonrisa disimulada y cómplice entre ambos.
Terminadas mis vacaciones, llego a la ciudad, cada uno en sus actividades y adivinen que, cuando mi novia se va de viaje, o se enoja conmigo, o hasta me esté engañando, ahí está Cristina, mi madura rica, y hasta el día de hoy, la madre de las Cobos y yo, seguimos en nuestros encuentros ricos, como amantes que nos hicimos. Ya les relataré nuestros encuentros más adelante, resumido en un capítulo con Cristina.
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