Las fantasías de mi caliente tío

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T. Lectura: 3 min.

Hola a todos, les dejo una historia más, que espero les guste mucho y los ponga muy calientes.

Durante los días en casa de mi tío pasaron cosas ricas, disfrutamos bastante del sexo y de cosas que no siempre hacíamos.

Era una mañana, escuchaba que mi tío se arreglaba para salir, yo me encontraba en mi recámara aun con pijama, una blusa larga sin bra y con tanga, en eso escucho que mi querido y guapo tío Carlos me llama.

Tío: ¡Danna, ven un momento!

Sali de mi recámara y al llegar a la de él lo vi sentado en el sofá de su recámara, con esa mirada morbosa que me indicaba que quería algo más de mí, y con un bulto enorme que sobresalía de sus piernas.

Danna: Dime tío, ¿Necesitas algo?

T: Que rico te vienen rebotando esas tetas Danna, estoy por salir pero antes quería verte y tenerte, estoy muy caliente, acércate.

Me acerque y él puso sus manos en mis nalgas, acaricio mis piernas y llevo su mano a mis tetas arriba de la camisa que llevaba, mis pezones duros eran estrujados por él, mientras su pene estaba por reventar el pantalón que llevaba.

T: Date una vuelta mi pequeña, y sube esa blusa, quiero ver tu tetas.

Me di una vuelta para él, al estar de espaldas me agache para que viera mi culo, el me dio una nalgada, subí mi blusa lentamente para que disfrutará de mis tetas, las moví un poco para él, después él puso su mano en mi teta y jalo mi pezón, mientras con la otra mano tocaba su pene por encima del pantalón, siguió jalando hasta sacar lechita de mi teta, la dejo correr y chupo la que quedó en sus dedos.

T: Danna no quiero que estos días terminen, me encantas y me pones muy duro, eres un mujer hermosa y caliente y eso me excita bastante. Tu leche sabe deliciosa. Quítate la camisa.

Se puso de pie atrás de mí, amarró mis manos tras mi espalda con una corbata , me tomo del cuello y comenzó a jugar conmigo mientras nos veíamos por el espejo, me encantaba ver su mirada llena de morbo y esas manos enormes tocándome, jalo mi tanga y mis labios quedaron descubiertos, tomo leche que escurría de mi teta y humedeció mis labios vaginales, luego continuo dándome palmaditas yo sentía mi panocha hinchada y jugosa, sentía como corrían jugos entre mis piernas.

T: ¿Te gusta como nos vemos mi pequeña? Porque a mí me encanta verte, mira nada más que cuerpo tienes y esa puchita tan hermosa y pequeña.

D: Me gusta, me encanta lo que me haces tío.

T: ¿Sientes mi verga, sientes lo dura que está?

D: Si tío, puedo sentirte, te siento mucho y haces que me moje.

Comenzó a exprimir mi otra teta ahora las dos estaban escurriendo, hizo a un lado mi tanga y comenzó a meter sus dedos en mi panocha, suave y rico, yo solo gemía de lo excitada que estaba.

T: Quítate la tanga mi princesa y acércate y a mi verga.

Mientras me quite la tanga Carlos abrió su pantalón y saco su enorme pene venoso, me acerque y comencé a chuparlo, el me empujaba lo más que podía para que lo comiera completo, me tomaba por el cabello para que no pudiera sacar su pene de mi boca.

T: Así princesa, comete todo, estás deliciosa.

Me levantó y volvió a tomarme por el cuello quedando frente al espejo y más cerca, él no quería que perdiéramos un momento de ver lo que sucedía.

T: Abre esas piernas mi pequeña, quiero ver esa vagina hermosa por el espejo, quiero ver cómo escurre.

Yo abrí mis piernas y me recargue un poco sobre el para que pudiera tocarme, el tomo un poco de agua fría que tenía en un mueble al lado del espejo y metió sus dedos luego comenzó a tocar mis labios vaginales, yo sentía increíble esa sensación, también puso un poco en mis pezones y estos se pusieron extremadamente duros, los jalaba una y otra vez, tomo algo como un dildo pequeño y suave que metió al agua fría y comenzó a dar golpecillos en mi panocha, después acariciaba apretando mi clítoris de arriba a abajo, poniéndolo tan duro como un pequeño pene, podía verlo por el espejo y estaba erecto sobresaliendo, empezó a mover sus dedos dentro de mi rápido muy rápido y expulse agua, un chorro de mi salió mojando todo, el espejo salpicó.

T: Así muñeca, correte una y otra vez, siente mi verga dura, así me pones.

Mi querido tío siguió masturbándome, frotando mi panocha de la forma rica en que solo él sabía hacerlo, hasta que mis piernas temblaron del increíble orgasmo que tuve, mi panocha estaba mojadísima, escurría y no paraba.

Mi tío limpió mis jugos con su boca, limpió mi panocha palpitante de tremendo orgasmo con su lengua, sentía como limpiaba y se tragaba mi clítoris duro, después me hizo hincarme, puso un poco de los jugos en su pene y comenzó a golpetearlo en mis tetas una y otra vez luego metió su enorme verga en mi boca mientras veía nuestra imagen por el espejo, saco su verga de mí y se corrió en mi cara, cuando termino de hacerlo me puse de pie nuevamente y embarro sus fluidos hasta mis tetas, eran tantos, se corrió descomunalmente, tomo un poco y los puso en mi panocha.

T: Mira lo bien que te vez así, llenita de mí, y antes de irte no olvides que quiero abrirte ese culo, quiero que me lo des a mí, princesa.

Terminó su juego, desató mis brazos y continuo con su día como si nada, se fue y yo quedé excitada, tome sus mecos antes de que secaran y los puse en la esquina del colchón de su recámara y comencé a moverme nuevamente como si lo estuviera montando hasta que logre tener otro orgasmo, me encantaba cumplir sus fantasías y desear más y más sexo.

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