Lo que piensan las mujeres que los hombres no nos damos cuenta

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Hace un tiempo tengo una pareja, que no es mi novia, pero si una persona con la cual estamos todos los días en contacto y arreglamos de vernos bastante seguido entre semana, siempre que los horarios de padres nos permitan encontrarnos. Ambos estamos solteros para la sociedad, pero nuestros allegados saben que somos pareja.

Esto que les voy a contar sucedió hace un par de semanas, cuando quedamos en que ella pasara a buscarme por mi casa, para ir a un lugar a charlar solos, lejos de la posibilidad que caiga alguien de visita o que, alguno de los hijos, tanto de ella como míos, aparezcan en cualquier momento.

Por este mismo motivo es que planeamos a principio de cada semana los posibles días y las posibles horas de cada encuentro. La semana anterior se nos había complicado vernos, aunque si habíamos tenido sexo con fotos, videos y charlas y en esta semana el primer día era el martes a la noche.

A veces sucede, que ambos quedamos libres un día que no es habitual, y nos consultamos por si nos podemos ver. Eso sucedió el lunes, yo estaba sin nada para hacer, eran las 9 de la noche, le dije de vernos, y ella me dijo que si, que arreglaba con su hija mayor para que se quedara un ratito con la más chica y que pasaba por mí.

Así que, media hora después, ambos estábamos contentos de vernos, un día, que no estaba en los planes, nos dimos nuestros buenos abrazos y besos, antes de subir al auto e ir, a nuestro lugar romántico, un poco alejado de la ciudad, y confiable.

Luego de unos mates y alguna charla que nos ponga al día físicamente, pues nos mandamos mensajes todo el tiempo y a cualquier hora.

Pasamos a la parte más emotiva, besos, caricias y de a poco, ir subiendo el tono del encuentro. Ya adaptados a hacerlo en el auto, corremos los asientos para atrás, recostamos los respaldos y nos queda ese mágico lugar para disfrutarnos.

Ella ese día, empezó besándome a mí, mientras yo iba corriendo los asientos, me apoyo en el respaldo del asiento de atrás, abro mis piernas, apoyo mis nalgas en los asientos de adelante, lo que le permite a ella tener mis huevos para pasarles la lengua muchas veces, jugar con ellos, meter en su boca cada uno de ellos, mientras mira como cada vez me va quedando más dura, hasta que empieza a subir por toda mi pija, estuvo así un rato, hasta que la detuve porque sabía que, si ella quería, me hacía acabar en un rato. Hacía muchos días que no estábamos juntos y eso jugaba a favor de nuestra desesperación por acabar con los primeros movimientos.

Fue así que cambiamos la posición y pasó ella a quedar de piernas abiertas para mí, con toda su entrepierna abierta y ahí sí, podía dedicarme a hacerla acabar con mi lengua, antes de entrar con mi pija gozando de su acabada previa.

El tema sucedió cuando empecé a besarla, pasando ese primer momento de desesperación, realmente extrañaba su cuerpo, la deseaba, es mi novia y la idea es que en cuanto pase el tiempo y arreglemos un poco los tiempos familiares y de locación, podamos hasta vivir juntos. Así que después de pasado ese primer momento de lengua más inconsciente, cuando comienzo a entretenerme y a prestarle atención a su clítoris, es que el olor y sabor inconfundible a un preservativo, me llega a la lengua, a mi mente, a todo mi cuerpo.

En ese momento, en un principio dudé, busqué más sabor en ella y todo me confirmaba lo que sentía, en el momento no supe qué hacer, estaba muy desesperado por tener sexo con ella, más allá que siento cosas muy especiales por ella, la deseo muchísimo sexualmente como pareja, y que también, pensaba en ella como compañera, con planes que involucraban a nuestros hijos, que ya se conocen entre ellos, así que en el momento, me di cuenta que discutir ahí iba a ser para romper todo el momento, sólo quería coger.

Decirle que había sentido ese sabor, era para que me dijera que eran inventos míos y todo lo que usa una mujer en esos momentos. Sin pensarlo, automáticamente en ese momento se terminó la pareja, pero tampoco podía pensar en eso ahí, tenía ganas de hacerlo, así que me salí de aquél lugar y pasé a penetrarla, me ausenté de muchos pensamientos y también, de ese momento, de lo que solemos hablar mientras lo hacemos, en un segundo, pasó de ser, el sexo con mi pareja, a tener sexo con la mujer que había estado con alguien más, con la mujer que me decía que me amaba, con la que salíamos a tomar mate con sus hijas, a esta que, se pensaba además, que yo no iba a sentir nada de su cuerpo.

La que no podía esperar una semana sin estar con alguien, o la que no podía decirle que no a alguien, mientras a mí, me juraba amor eterno.

Las mujeres son muy putas, y está bien, nosotros también somos fáciles para el sexo, el tema es que la sociedad nos ha puesto a nosotros, como los pitos fáciles, mientras ellas, van como juzgadoras de nuestros deseos.

Hice el amor con ella, recordando algún momento lindo de nuestra relación, todavía no aceptaba que ella hubiera andado con alguien más, al menos tuvo el cuidado de usar preservativo.

En el medio de la cogida le pregunté si ella había cogido con alguien más, no me aguanté, obviamente me dijo que no, que por qué le decía eso, que ella me amaba a mí y que nadie desde que empezó a estar conmigo, había tocado nada íntimo de ella, me preguntó si yo le preguntaba porque en realidad, era yo quien había andado con alguien, típica re pregunta de quién esconde.

Para mí, era la última vez que la veía, aunque ella no lo supiera, yo estaba seguro que por dentro ella estaría pensando en que había estado con alguien más, porque yo he estado en esas situaciones y he hablado con mujeres a las que les he dicho que las amaba, mientras por dentro algo me recordaba que algunas horas antes, había estado con otra.

Es parte del juego, lo sé, a veces ganamos y a veces perdemos, sólo que a medida que pasa el tiempo, uno piensa que podemos ser sinceros, pero la gente, sigue callando cosas.

Por esa noche, mantuve todas las formas de la relación, olvidé lo que había sentido en mi lengua, y decidí, creer en todo lo que se hacía y decía dentro del auto, una discusión no hubiera llevado a nada e iba a estar cargada de negaciones, de cosas que a mí, ya nadie me sacaba de adentro, porque lo había sentido directamente en mi cuerpo. Terminamos nos vestimos, hablamos de alguna cosa más, llegamos a casa, nos despedimos, ella diciéndome que me amaba, y que nos veríamos mañana, día que sí teníamos marcado para vernos.

Me quedé bastante triste porque no esperaba eso, me quedé pensativo, porque seguramente no fue la primera vez que pasó, ni con ella, ni con alguna otra pareja que haya tenido. Hay que aceptar que la fuerza del sexo es muy fuerte, y que tira todo lo demás, cuando se enciende. Yo siempre he buscado lo mismo, sinceridad más allá del sexo, si ella me hubiera dicho que si, que había estado con alguien, yo la hubiese disfrutado mucho más, porque me excita la sinceridad, porque sé, que la perfección no es lo deseable, si no que la compañía real, merece una relación real, por eso me desilusioné más aún, porque pensé que eso era lo que habíamos planteado.

Al día siguiente le dije que uno de mis hijos venía a casa, el jueves que era el otro día de vernos, ella no pudo y así, se enfrió todo, creo que, porque ella entendió lo que había sucedido, o porque, quizás, aquél que usó preservativo antes que ella fuera a verme, hoy ocupa el espacio de pareja, no lo sé, y ya no me interesa.

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