Mamá necesito que me ayudes. A coger

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T. Lectura: 10 min.

Después de haberme pajeado con mi madre, estaba pronto para ir con mi novia Cari.

Le mandé mensaje en seguida “¿cuándo podemos ir al cine Cari?” Lo tenía todo planeado: iríamos al cine, ahí no podíamos desnudarnos ni nada pero si podría masturbarla y que ella me haga lo mismo. Ya sabía cómo hacerlo, mamá me lo había mostrado. Luego vería cómo seguir, pidiendo ayuda a mamá. Pero quería dar un paso con mi novia en este tema porque no la quería perder. Ella seguía reclamando pasar de los besos.

Por fin llegó su mensaje de respuesta:

–¿Al cine? No hay nada bueno para ver.

–Por eso Cari, la peor película en el peor horario

–Jajaja entonces llevo pollera corta y holgada ¿no?

Todo estaba encaminado al final del día nos encontraríamos en el shopping para ir al cine. No tengo idea del nombre de la película de hecho entramos cuando ya había empezado y nos sentamos en los últimos asientos. No se veía nada, pero si había otras parejas todas repartidas por la platea muy separadas. No éramos los únicos con ese plan. El ambiente tenso ya se sentía antes de entrar.

Cari se sentó y me besó con fuerza, no estaba para perder el tiempo. Yo hice lo propio y le pedí que se quedara mirando adelante pero le sugerí que abriera sus piernas para estar más cómoda. Sonrío y así lo hizo.

Comencé acariciando su muslo y fui directo a su entrepierna levantando levemente y despacio su pollera, comprobé para mi asombro que no traía bombacha. Ella levantó su pollera y tapó mi mano, de forma rápida y brusca. No estaba para perder el tiempo. Lo primero que noté era que estaba muy caliente y húmeda, todas las caricias resbalaban. Ella metió su mano por dentro de mi jean mi verga salía por encima de la cintura del pantalón, así que fue fácil agarrarla. Hice lo que mamá hacía, primero lubriqué mis dedos con sus flujos y subí derecho a su clítoris pero no lo encontré tan fácil como lo tenía mi mamá, aunque sabía que allí estaba. Círculos, caricias y roces.

A veces con más presión y otras más suaves, por momentos solo presión y noté que ella movía sus caderas buscando frotarse con mi mano. Lo estaba gozando mucho, gemía y respiraba con fuerza. Su placer era muy grande porque no movía su mano, estaba concentrada en su placer. La masturbación de ella fue bastante rápida, dejó de prestar atención en mí y se dedicó a gozar con mis caricias y sus movimientos. Gozó y disfrutó hasta que llegó al orgasmo, fue evidente cuando con su otra mano apretó la mía por encima de su pollera mientras movía sus caderas.

El mensaje sin hablar era: “no saques la mano, seguí así que voy a acabar”. Me quedé con el plan no le introduje ningún dedo dentro de ella solo me concentré en lo que estaba haciendo y que ella explotara de placer. Acabó con su mano presionando la mía y apretando sus piernas. Un momento se detuvo así y gemía fuerte. En ese momento la bese y sostuve su cara con mi otra mano, ella solo apenas podía rodear mi verga con sus dedos.

–Disfruta mucho Cari, quiero que no te olvides de la primera vez que te hice acabar.

–Dami amor, todavía no me la metiste y ya me encanta hacer el amor contigo. Ahhh no pares, seguí así.

–Me excita mucho verte disfrutar.

–Ahhh hermoso, agradezco a quien te enseñó hacer esto. Acabé como nunca me hicieron acabar.

–Me encanta hacerte feliz así.

Me besó y corrió mi mano de su entrepierna.

–Ahora te toca a vos, pero necesito concentrarme saca la mano de ahí.

Le hice caso. Ella desprendió el botón del pantalón y bajó el cierre dejando toda mi verga liberada. No tuvo que pajearme mucho estaba muy excitado, no fue una gran masturbación hablando técnicamente solo se dedicó a subir y bajar su mano rápidamente. Básico y letal para mi placer. Acabé de forma copiosa y ella dirigió mi eyaculación hacia adelante. No sé cuán lejos fueron los primeros chorros de mi leche pero una o dos filas de asientos seguro. Después de acabar su mano quedó un poco salpicada, me miró y llevándose el reverso de su mano a su lengua me dijo: “la próxima vez, la quiero adentro”.

–¿Adentro de dónde?

–De mi concha o de mi boca pero adentro.

–Te tomo la palabra.

Me beso de nuevo.

–¿Es necesario quedarnos más rato a ver esta película o nos vamos?

–Vámonos.

Salimos del cine y no eran más de las 6 de la tarde un día de semana, creo que miércoles.

–Vamos a merendar a casa.

–¿A tu casa Damián? ¿Me vas a llevar así toda mojada y después de esto a ver a tu madre?

Pensé, si supieras lo responsable que es mi madre de lo que acabamos de vivir correrías espantada de mi lado.

–No te preocupes no se va a dar cuenta.

Salimos para casa y Cari estaba encantada y empezó a exigir más. Cuando vamos a “dormir” juntos… tenemos que “pasar” más tiempo juntos y así muchas insinuaciones más. Dudé si iba a estar a la altura en lo que viniera. Al final después de varios minutos y transporte público llegamos a casa.

Entramos y mi madre no estaba en el living ni en la cocina, empecé a dudar si era una buena idea. No estaba preparado para tener sexo realmente con ella. Seguro iba a hacer algo que no estaba bien y con lo del cine mi reputación estaba muy arriba.

–Espera acá me voy a fijar en los cuartos y el baño a ver si está mi mamá

–Ok… ojalá estemos solos, estoy pronta. (Levantó su pollera y me mostró su conchita blanca y depilada por un segundo)

Sonreí y no contesté, mis miedos estaban por las nubes. Caminé por el pasillo primero mi cuarto y luego el de mi madre ambos vacíos, me acerqué el baño y la escuché hablar con alguien. Esperé del otro lado de la puerta sin hacer ruido, ¿con quién hablaba? ¿Qué le estaba contando?

–Ya te lo conté todo, no podés ser tan calentona… si fue hermoso, acabé como nunca, pero su pija fue lo mejor. Obvio que después me acosté caliente y seguí tocándome. No sabés lo que es, me encantaría ser su novia, no creo que ella esté a la altura.

Mi madre volvía a hablar por teléfono con esa persona que le contaba todo lo que hacíamos. Golpee la puerta como si recién me acercara “¿mamá estás en el baño?”. Primero silencio, después muy bajito escuché algo que no entendí y por último “chau”.

Abrió la puerta y me beso en la mejilla pero muy cerca de mi boca. Me separé, tenía que ordenar la situación.

–Mamá vine con Cari, fuimos al cine pero la película no era buena. Pensamos cenar acá, ¿se puede quedar?

–Dami, obvio que se puede quedar. Pedimos unas pizzas y listo… para, ¿me estás preguntando si se puede quedar a dormir?

–Ehhh no sé, ahora que lo decís (no había pensado en esa opción pero seguro que Cari estaría feliz)

–Vos estás pronto a dormir con ella en la misma cama… me imagino que ya sabés lo que va a pasar ¿no?

–Si, si claro. Hoy pasaron cosas pero no sé si estoy pronto para enfrentar eso solo. (¿Me las podría coger a las dos?)

–Hijo yo te voy a seguir ayudando pero no creo estar preparada todavía para que ella se quede acá a dormir. Me gustaría hablar con ella a solas y bueno nada… que vos te sientas más preparado también.

–Ok, hoy cenamos y le pido un taxi después.

–Si no te preocupes échame la culpa a mí, a fin de cuentas para que estamos las suegras sino.

–Sos la mejor suegra que ella puede tener si supiera todos lo que hacés para que ella goce, tendría que hacerte una estatua.

–“La suegra más puta de todas” (haciendo un gesto con sus manos de cartel)

Volví al living y le avisé a Cari que mamá estaba en el baño terminando de salir y que cenaríamos en casa pizzas.

–En breve viene mamá y pide algo pero no te vas a poder quedar a dormir porque no me deja.

–Jajaja no era mi intención tengo que volver a casa yo, tengo que cuidar a mi hermano. Que se quede tranqui hoy no va a ser la noche que duerma con su hijo. Además estoy bastante conforme con el cine… hablando de eso tendría que limpiarme la entrepierna siento como me corre por el muslo la baba de mi concha.

–Shhh, boluda está por venir. (Puso cara)

Se saludaron con mucha alegría, se llevaban bien a pesar de haberse visto solo un par de veces y esta iba a ser la primera vez que cenáramos los tres juntos. Pasó al baño y volvió ya limpia. Mamá empezó a preguntar sobre la película, ninguno de los dos tenía idea de lo que pasaba en la pantalla pero disimulamos bastante bien. Cuando llegó la pizza mamá se puso más aguda con las preguntas y empezó con: “linda pollera esa Cari, ¿es cómoda para ir al cine no?, tiene un vuelo precioso… te deja moverte con libertad, ¿verdad?”.

Cari respondía con soltura y solvencia incluso en un momento se paró y dio una vuelta para mostrarle a mamá cómo era su pollera y como volaba con el giro.

Ahí caí en la cuenta que estaba presenciando una discusión muy fuerte en los mejores términos que había visto nunca. Luego del giro me metí en su charla atrayendo la conversación hacia mí y brindando una tregua a esa batalla. Creo que mi madre se sentía desafiada por mi novia y debía darle tranquilidad. Un par de elogios a su amabilidad y a lo linda que era… empezaron a surtir efecto.

–Laura me tengo que ir ya, muchas gracias por recibirme y por la cena.

–Por favor Cari agradezco que vengas a casa, prefiero eso siempre antes que se vayan por ahí. Los cines no son muy seguros. (Reímos los tres, entendimos la indirecta)

–Bueno está bien, igual la más agradecida soy yo por el hijo que tiene y por cómo lo ha criado.

–Cari no te haces una idea de todo lo que le enseñé a mi hijo. (Mirada pícara entre nosotros)

Acompañé a mi novia que se tomó un taxi y se fue, la próxima vez se quedaría en casa. Besos y caricias hasta el último momento de subirse al taxi y volví a casa.

Mamá me llamó desde el baño, seguro se olvidó de la toalla le pasa muy seguido. Así que agarré una del armario del pasillo y entré al baño. Estaba ella parada con un babydoll muy sexy negro, le tapaba apenas la cola. En la parte del corpiño era todo encaje y le quedaba pintado, sus tetas rellenaban perfectamente ese encaje, no eran enormes pero eran grandes.

–¿Qué hacés mamá?

–Dami es inminente el sexo con Cari, así que lo primero que vamos a hacer es limpiar un poco tu herramienta. (Mostrando mi máquina de cortar pelo y barba)

No sabía qué decir, pero tenía razón. No se me había ocurrido. Terminé de entrar al baño, me empecé a sacar la ropa y vi como mamá se tocaba su pelvis y cruzó sus piernas en un momento. Quedé en bóxer y nada más, mamá me miraba con deseo y lujuria. Mirándola a la cara fui bajando mi última prenda poco a poco hasta que apareció mi miembro entero y medio parado. Mamá se mordió el labio de abajo. Noté su excitación.

–Hermoso eso que hiciste hijo, me calentó que te saques la ropa así.

–Aproveché el momento y me di cuenta que estás caliente.

–¡Muy bien! Cada vez más sos un experto, ahora a limpiar un poco esta mata de pelo.

Se arrodilló y agarró mi pene pero esta vez como si fuera una doctora experimentada. Miró y estudio mi anatomía, hasta que tomó una decisión.

–Hijo tenés una verga increíble y unos huevos enormes, ahora te voy a sacar los pelos y vamos a emprolijar todo para que quede más linda.

–Ok mamá, yo no tengo que hacer nada ¿no?

–No solo separas las piernas y capaz en un momento te pido que te sientes para que sea más fácil… ahhh y si se te para no te preocupes es normal.

Prendió la máquina y empezó a pasarla por mi pubis, bajando a los costados. Luego empezó con más cuidado a pasar por mis testículos. Primero pasaba la máquina por arriba, para sacar lo más grueso de a poco y después le puso un peine para ir al ras y no pellizcarme. Era toda una experta. En ningún momento dejó de agarrarme la pija, lo que hizo que se me pusiera dura como una piedra.

–Ahora sentate en el inodoro y levanta y separa tus piernas. (Vio mi cara de sorpresa) si te voy a sacar pelos del culo que quedan horribles.

–Mamá…

–Mamá nada, quedan feos. Te hacen parecer un adolescente o un viejo descuidado… así que nada, dale.

Le hice caso me senté y me recosté lo más que pude, dejando mis huevos y mi culo a su merced. Mi verga cayó sobre mi estómago un poco más arriba del ombligo. Pensé si llego a acabar ahora me cae toda la leche en la cara. Ella me pasó la máquina y la vibración me seguía excitando. Se lo hice saber y ella la apoyó sobre la base del tronco de mi verga por encima de los huevos y recorrió todo el largo de mi miembro. No acabé porque me concentré mucho pero no podía más.

–¡Pará mamá! Que me acabo en la cara si seguís.

–Ahhh que excitante esto, me puso muy puta ver como late tu pija y como la contenes para no acabar.

–Dame un segundo mamá estoy muy caliente.

–Bueno párate y espera un segundo nos vamos a bañar juntos, así nos sacamos todos los pelitos que tenemos pegados.

Se paró, liberó los tirantes de su babydoll y cayó al piso de forma muy sexy. Pude ver una tanga hilo hermosa que apenas le cubría su concha. Ella no estaba depilada y varios pelos salían por los costados y por encima de esa tanga diminuta. Se dio vuelta y bajó de forma muy sexy la tanga mostrándome cómo se separaban sus nalgas. Ver a mi madre así de puta y caliente me hacían dudar de Cari, era hermosa mamá. Me ponía a mil. En su movimiento noté que tenía pelitos también en su cola.

–¿Qué te pareció?

–Mamá vas a hacer que acabe sin tocarme.

–Jejeje que tarado.

–Igual tengo que decirte que debería agarrar yo la máquina ahora…

–Ni lo pienses, ya tengo hora con mi depiladora para mañana en la tarde. Voy a pedir que me deje bien linda para que veas.

–Ok, ¿yo voy a tener que ir a una depiladora?

–Veremos si querés, yo no tengo problema de seguir haciéndolo

Se metió en el baño abrió las canillas y templó el agua, la ducha y el baño en sí, no son muy grandes. La casa entera es bastante pequeña. Para nosotros dos está bien.

Entré a la bañera y me quedé contra la pared opuesta de la salida del agua. Ella se arrodilló de nuevo con el jabón en la mano. Le caía el agua en la espalda y le recorría su cuerpo. Mojó con sus manos mi verga erecta y el agua tibia me generó una oleada de placer muy fuerte. Me contuve. Empezó a enjabonarme mi pelvis, los testículos y la pija que estaba hecha una roca. Yo contenía la eyaculación pero no iba a poder aguantar mucho más.

–Mami, no creo que pueda aguantar más tus caricias.

–Ok, no sigo. No quiero que acabes todavía. Muy bien en contener la leche. Estoy orgullosa de vos hijo. Ahora date la vuelta y separa tus nalgas.

–Ehhh… ¿qué vas a hacer?

–Nada hijo, no te voy a meter nada en el culo es para lavarte bien.

–Ok.

Más tranquilo me di vuelta y ella me limpió bien, la sensación de su mano en mi ano igual fue extraña hizo que lo apretara fuerte. Se paró, me giré y quedamos frente a frente nunca nos habíamos besado pero sentí las ganas de hacerlo. Ella estaba excitada y yo también. De todas formas no lo hice. Era la primera vez que nos tocábamos y si no la besaba podíamos seguir fingiendo que todo esto era solo para que yo aprenda a tener sexo con Cari.

–Dami ahora te toca a vos lavarme a mí. (Se dio vuelta y me dejó su culo y espalda para mi)

–Mami sos una mujer hermosa. (Me miró por encima de su hombro y sonrió)

Empecé por la espalda, enjabonándole todo su cuerpo. En la cola me detuve un poco más y ella separó sus piernas, demostrando que quería que siga. Acaricie mucho su ano, recorrí todos sus pliegues con mis dedos y sentí como se abría y cerraba. No tenía claro si era una invitación a metérselos. Volví a su pecho y los enjabonaba por detrás veía como el agua con espuma caía por su estómago y se mezclaba con sus pelitos en la concha. Pasé un brazo por delante y empecé a frotarla y acariciarla como ella me había enseñado. Dio un paso atrás y se pegó a mi. Mi verga se chocó con su espalda dura como una roca.

–Hijo seguí así (separo un poco más sus piernas), seguí así no pares que ya voy a acabar. Que rico me tocas.

–Mami esto lo aprendí de vos, sos la mejor maestra.

–Ahhh que puta me pones hijo, esto no está bien pero se siente muy rico.

–Lo que se siente clarito mamá es tu clítoris duro y caliente.

–Así me pone tu verga enorme y dura. No pares que acabo, voy a acabar, que linda paja hijo. Me haces acabar y te la chupo, quiero tener en mi boca todo lo que me entre de tu verga.

Apreté con más fuerza su clítoris y un poco más de velocidad (sin excederme) en mis movimientos y acabó gritando y gimiendo.

–Ahhhh ¡hijo de puta! Me dejas loca de pija. Dámela toda.

Se dio vuelta y se arrodilló de nuevo. Se metió mi miembro lo más dentro que pudo en su boca. Empezó una mamada frenética, no me daba descanso y rápidamente me llevó al límite. No hacía falta mucho. Se atragantaba, era como si no le importara otra cosa que hacerme eyacular y meterse lo más dentro de su boca mi miembro.

–Mamá voy a acabar, no voy a aguantar mucho más.

No me respondió solo levantó sus ojos a mi, tomó con las dos manos mi verga gruesa, dura y súper excitada y siguió mamando con fuerza. Su boca se abría y estiraba al máximo para recibirme dentro. Su pasión en comerme la verga era tan grande que no aguanté más. Algo dentro de mí me decía “llenarle la boca a tu madre con tu leche no está bien” pero no pude contenerme y solté. Ese instante en el que decidí liberar fue mágico, el orgasmo fue muy fuerte y acabé con todo. Me temblaron las piernas y apoyé mi brazo en la pared.

El tiempo bajo la ducha había sido muy corto pero intenso.

–¡Mamá esto fue increíble! Gracias.

–Esto no termina acá hijo. Vamos a secarnos y a la cama. Hoy te voy a coger todo.

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