Mamá necesito que me ayudes. Después de coger

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T. Lectura: 7 min.

Volví a mi cuarto y Analía ya estaba tocándose de nuevo.

—Vi pasar a tu nuera desnuda. Esa pendeja es hermosa, que par de tetas y culo que tiene. La cara no demuestra lo puta que es.

—No. Parece más tranquila de lo que realmente es. Me pegó una chupada de concha en el baño que me hizo acabar rapidísimo.

—Te fuiste y me tuve que empezar a tocar de nuevo. ¿Entramos al cuarto de ellos?

—No.

—¿Ahora te ponés celosa? Nunca me vas dejar coger con ustedes.

—No, Cari me aclaró que no quiere que te lo cojas. En eso la voy a respetar. Conmigo lo que quieras con él no.

—Entonces vamos a seguir cogiendo, vení que quiero que me chupes el culo.

Se puso en cuatro y levantó su cola. La panza le caía y las tetas goteaban en las sábanas. Era la mujer más fogosa e insaciable que conocía, hasta que Cari me había confesado sus deseos. Ahora no sabía con cual quedarme. Analia ya la conocía habíamos hecho de todo juntas pero su embarazo le daba un morbo especial.

Le separé las nalgas y metí mi cara en medio, el olor a culo y a concha empapada de excitación me puso con el deseo al borde del colapso.

Le pasé la lengua despacio y ella apretó y abrió su esfínter me llenaba de deseo que hiciera eso. Con una mano acariciaba su clítoris y con la otro empecé a abrirle la cola con un dedo, después dos. Dejé caer baba sobre su cola para que resbalaran más fácil y ella gimió. Verla entregada en cuatro deseando ser penetrada analmente hacía que me mojara toda.

Escuché que mi hijo salía de su cuarto y conversaba con su novia mientras salían. Decidí dejar la puerta abierta del cuarto como estaba. Analía apoyada sobre sus codos metía la cabeza entre las almohadas, ajena al movimiento fuera del cuarto.

—Cuando acabes te vestís y te vas. No quiero que nos vea así.

—Seguí que me voy a ir, mételos más adentro.

Le metí los dos dedos lo más adentro que pude sentía como se le estiraba al máximo el agujero del culo y como hacía fuerza para cerrarlo. Mis dedos dentro los movía para frotar todo su interior y empezó a moverse más fuerte. Empujaba con su cola hacia donde yo estaba buscando penetración total. Volvió a meter su cara entre las almohadas.

—Puta, sos la mujer más puta que conozco. Me encantaría tener una buena verga como la de mi hijo para llenarte de leche.

—Si, ¡me encanta! Seguí así. Háblame.

Miré por arriba de mi hombro y en la puerta estaba mi hijo mirando como la penetraba analmente a mi amiga. Su cara de sorpresa era increíble, los ojos bien abiertos. Desabrochó su pantalón y sacó su verga nuevamente parada y durísima lo veía pajearse y más fuerte le metía los dedos a Analía. Mi pasión y ardor aumentó y solo quería verlo acabar mientras yo hacía disfrutar a mi amiga.

—Voy a acabar pero ponete abajo mío que quiero refregarte la concha por la cara.

—¡Si! Lléname la cara de tus jugos. (Miré de nuevo a la puerta y le hice gesto para que se fuera)

Lo vi irse y me tumbé boca arriba bajo sus piernas, ella las separó bien y se amasaba sus enormes pechos mientras movía las caderas para frotarse en mi cara. No veía más allá de su panza, saqué la lengua para absorber todo lo que podía y ella no dejaba de moverse. Se dejó caer sobre mi cara y se quedó quieta. Estaba acabando nuevamente lo supe porque su concha palpitaba hirviendo y expulsaba mucho flujo. No podía respirar mi cara estaba toda cubierta por su vulva. Unos segundos después se levantó, rodó sobre su cuerpo y se acostó en la cama extasiada. Con los ojos cerrados y su panza enorme y blanca estaba mojada por gotas que brotaron de sus pezones.

Mi cara apestaba a sexo y estaba feliz.

—Es momento que te vistas y te vayas. Después hablamos y me devolvés la cogida.

—¿Te vas a coger con tu hijo?

—Con lo caliente que estoy me encantaría que me llene de leche.

—¿Me dejas verlos?

—No. Dale vestite después te cuento si me coge.

—Bueno, te dejo la bombacha toda mojada y me voy solo con el vestido puesto. Capaz encuentro algún pervertido que le gusta cogerse a embarazadas y me dejo llenar de leche.

—Puta.

—Gracias.

Se vistió y yo apenas me puse una bata por encima, una vez que se fuera no quería perder el tiempo. Salimos del cuarto y mi hijo no estaba, se había encerrado en su cuarto. Despedí a Analía con un beso en la boca y se fue.

—Hijo ya podés salir.

Desnudo y con su verga súper dura salió del cuarto. No podía creer el tamaño de su verga la cabeza ancha y brillosa. Mi entrepierna volvía a ser un charco. Traía en su mano la ropa interior de mi amiga y la olía con intensidad.

—Mamá ponete en cuatro como Analía te quiero coger el culo.

—Gracias por aceptarme como soy.

—Sos la mejor madre y la más puta de todas, me encanta.

Me acerqué y puse mi cara frente a la suya quería que sintiera el olor a sexo que tenía. Le pasé despacio la lengua por sus labios. Mientras le buscaba la boca, dejé caer mi bata.

—Tenés toda la cara con olor a concha igual que Cari cuando se fue. ¿También le chupó la concha a Analía?

—No, Analía no entra en nuestros juegos. Tu novia y yo somos las únicas contigo y así va a seguir. Vamos al cuarto que necesito me la metes en el culo y me lo vuelvas a abrir.

Caminé delante de él apretando cada paso quería que viera como se me marcaba la cola durita. Llegué al cuarto sin mirar atrás me subí a la cama y adopté la misma posición que mi amiga, metí mi cara entre las almohadas. Yo iba a gozar lo que ella solo fantaseaba, me iba a romper el culo mi hijo y mi pasión morbosa no encontraba su límite.

Sentí que se arrodilló detrás de mí, su verga caliente y dura como un garrote chocó con mi nalga. Con las dos manos separó mis cachetes y pasó la lengua despacio por el agujero de mi cola. Igual que yo lo había hecho con mi amiga. Sentí correr mi flujo por la parte interna de mis piernas. Primero metió un dedo y luego dos mientras me decía:

—Tenés un culo hermoso mamá y te lo voy a abrir despacio. Ahora primero un dedo y ahora dos… un poco de baba, no lo apretes relájate mamá.

—Poneme la cabeza en la puerta del culo, lo quiero sentir duro y caliente… y mételo despacio.

Empezó a empujar su cabeza en mi cola y me abría como nadie lo había hecho, solo el morbo y la excitación que tenía permitía que me la metiera entera. Ya sabía lo que iba a sentir y eso me daba más ilusión y pasión. Quería que fuera más rápido que me cogiera con fuerza.

—Hijo metemela toda.

—Me gusta que me lo pidas mamá.

—Si cogeme toda, dale rómpeme el culo.

La metió entera, todavía despacio mi culo se dilató entero y lo apretaba para sentir más. Me vinieron ganas de hacer caca, las contuve y le pedí que me dé con más fuerza. Así lo hizo y empezó a sacarla pero su cabeza nunca salía de dentro de mi, era enorme su verga y en mi culito la sentía gigante.

—Ahh sí que delicia de pija tenés dame más y lléname el culo de leche.

—Pedime que te acabe adentro, decime que sos mi puta mamá

—Haceme lo que quieras hijo (recordar nuestro lazo familiar nos calentaba mucho más) rómpeme el culo y acábame adentro lléname de leche, lo que te quede después de cogerte a tu novia.

—Para vos siempre voy a guardar semen, te gusta?

—Me encanta abrime toda, si, seguí así. Hijo cogeme el culo con la misma fuerza que le cogiste la concha a tu novia.

Ahora ya no había movimientos lentos solo mete saca con furia, con fuerza y yo empecé a acabar. Tocaba partes internas mías que nunca había sentido, me volvía loca. Metí mi cara entre las almohadas y grité,

—Cogeme hijo ahhhh (mezcla de suspiro y gemido)

Acababa en un orgasmo que solo él me podía dar. Cuando sentí los movimientos cortos de su pija dentro de mí y me llenaba de leche, lo sentí claramente acabar y como se engrosaba la cabeza de su verga estirando aún más mi interior. Pegó con fuerza sus caderas a mis nalgas y me llenó de leche.

Dos segundos después le sacó entera por primera vez y me dijo,

—Tu culo está enorme y lleno de leche, mamá gracias.

No podía hablar y empezaba a arderme el culo, tenía ganas de hacer caca y estaba toda empapada en mi entrepierna. Una sesión de sexo increíble.

—Tengo que ir al baño vestite, que tenemos que hablar.

—Me tengo que limpiar la verga mamá.

—Agarra toallitas húmedas de esa mesa de luz, voy al baño.

En la salida vi que tenía su pene algo sucio y no le molestó, pensé ese es el hijo que quiero y junto con la nuera que quiero. Soy una mujer bendecida.

Por un momento cuando entré en casa con mi nuera pensé que se había perdido la posibilidad de tener sexo sin límites pero de alguna manera la tarde no defraudó para nada. No había salido como lo planee pero el dolor en mi cola y mi vulva empapada eran muestra de lo bueno que había estado.

Era el momento de ir por el todo con mi hijo y su novia. Ya estaba todo pronto para definitivamente liberar nuestros deseos.

Salí del baño, fui a mi cuarto a vestirme mínimamente con algo cómodo de entre casa y fui a la cocina. Ahí estaba Mati con su short de fútbol y una camiseta vieja, tenía razón Cari esos pantalones cortos le marcaban su miembro incluso cuando estaba en reposo y agotado.

—Mati, hijo… hoy creo que terminamos de abrir una puerta que quiero que acordemos bien para que no se genere un problema o discusión más adelante. (me interrumpe)

—Mamá, ya lo hablé con Cari y me dijo que ella nunca lo había pensado… pero que no tenía problema después de conocerte más (puso carita pícara y levantó una de sus cejas) de liberar nuestro sexo entre los tres.

—¿Ya lo hablaron?

—Mientras las escuchábamos coger con Analía. También me aclaró que no estaba dispuesta a abrir más nuestra relación. Solo nosotros 3.

—Entonces deberíamos organizar un lindo encuentro ¿no? Para festejar…

—Si pero estos días que quedan de la semana estoy con muchas cosas en la facultad y debería atender eso. ¿Te parece pensarlo para el fin de semana?

—Perfecto arreglo con Cari para el viernes o sábado a la noche.

Se cambió y se fue a correr, por mi parte a descansar un rato. Antes de acostarme en la cama me pasé una crema por la cola, debía recuperarla para el fin de semana. Quería impactar a la joven novia de mi hijo con la capacidad de mi culo.

Matías

Auriculares, música de entrenamiento rítmica y a pensar todo lo que había pasado en estas últimas semanas de mi vida. Se colaba en mi cabeza una imagen muy fuerte.

Me había cogido a la belleza de mi novia y descubrí que mi madre es tremenda puta y me encanta todo eso. Se venía un encuentro sexual fuerte con los tres juntos y eso me excitaba. No podía decírselo a nadie, ninguno de mis amigos podía escuchar mi historia pero a la vez quería contar mis logros y mis hazañas. Me iban a tildar de enfermo, de familia depravada y viciosa. Locos. No me importaba estaba feliz.

A pesar de todo lo que estaba viviendo había una imagen mental que volvía a mí sin poder evitarlo, podía ser posible que a pesar de todo lo que vivía deseara algo más… ¿era tan insaciable?

Analía la amiga embarazada de mamá en cuatro pidiéndole que le meta los dedos más adentro en su culo era la imagen que volvía a mi mente una y otra vez. Entregada en 4 con la cabeza entre las almohada, su panza blanca de embarazada colgando junto con sus pezones goteando leche, reclamando penetración me había tocado profundamente. Hacía que mi pene saltara incluso mientras corría.

¿Y… que pasaba si… si solicitaba una hora de depilación con Analía antes del fin de semana para llegar “bien lindo” a nuestro trío incestuoso?

Estaba buscando excusas para algo que mi ser más morboso deseaba con todas sus fibras y la parte consciente de mi mente sabía que estaba mal. Pensaba, especulaba no tiene que pasar nada. Ella trabaja con hombres también y yo soy el hijo de su amiga y ella le había aclarado los límites. Nada de esto podía salir bien.

La idea estaba plantada y la decisión tomada solo faltaba que mi yo consciente la aceptara.

Pare de correr.

Saqué el celular. Escribí.

“¿En qué horario me podrías atender antes del viernes?”

Enviar.

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5 COMENTARIOS

  1. Muy bueno. Me calienta mucho leer tus relatos. No es mi genero favorito el incesto pero sacando de lado que los personajes son madre e hijo, estan muy buenos.

    • Agustín gracias por leer y por comentar. No todos los relatos que subo son así, te invito a que también leas los otros.

      B.

  2. Enhorabuena, he descubierto tus relatos y me he leído todos los de la serie de “mamá necesito tu ayuda”, me han servido para ilustrar una paja muy rica… Te invito a seguir escribiendo

    • Rey Laertes muchas gracias por leer y por comentar! me alegro que te hayan excitado y hayas podido satisfacer esa calentura. En breve vienen las últimas publicaciones.

      B.

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