Con 22 años y una novia de 28 es muy difícil sentirse seguro. Ella siempre vivió lo que yo estoy experimentando por primera vez. Siempre tengo la duda si estoy a la altura.
Lo único que tengo a mi favor en cuanto al sexo y nuestro corto noviazgo es mi verga. Es grande no muy larga pero si ancha y cabezona.
Mi novia me dijo hace unos días, que una de las cosas que me miró la primera vez fue eso, mientras salía de un partido de futbol. La frase fue algo así como “se movía algo muerto entre tus piernas y me excitó despertarlo para mí”.
Lo que les decía, ella es muy sexual y decidida, digamos que tiene experiencia. Luego de un par de meses de salidas no puedo estirar más la situación pero tengo dudas de estar a la altura de lo que ella espera, y si… obviamente… yo nunca tuve sexo, soy virgen.
Cada uno tiene su cuarto, uno pegado al otro. Hablamos de todo y la convivencia es muy cercana y abierta. Pero mi duda es: ¿le pido consejo a mamá con respecto a este tema? ¿estaremos ya en ese momento de poder hablar de sexo de forma explícita sin tabúes ni problemas?
Desde la facultad le mandé mensaje, “mami me gustaría hablar contigo de un tema que me da vergüenza, necesito que me ayudes… con algo”
Su respuesta “claro amor”, evidentemente no tenía ni idea de por donde iban a ir las preguntas.
En la noche después de haber evitado todas las oportunidades que tuvimos de hablar en la tarde mi madre sacó el tema.
-Dami de qué querías hablar conmigo que te da vergüenza, obviamente es algo complejo porque no te da para sacar el tema.
-No importa ma… ya veré como hago.
-Imposible, evitemos todo el tiempo que te negas a hablar y pasemos al momento que lo soltás.
-Cari quiere tener sexo y ella es mayor, ya lo hizo y yo soy virgen, tengo miedo que no le guste y que me deje por ser un tarado.
Le solté el tema así, no lo podía aguantar más, la cara de mi madre se fue transformando. Noté sorpresa, vi como las cejas luego de subir muy alto en su cara fueron bajando y se fue dibujando una sonrisa.
-Hijo ya creciste
-Mamá crecí hace rato en ese aspecto.
-Lo sé, lo noto cada vez que sales de tu cuarto en bóxer por la mañana. Tranquilo que te va a ir bien, con lo que puedo imaginar que vienes armado ninguna chica pasará mal contigo.
Su respuesta me sorprendió, me quedé mudo mi madre me miraba el bulto y además ya había hecho una valoración. No supe que decir.
-Hijo llegó el momento de hablar claro. Sos un hombre ya y tengo una noticia para vos: yo soy una mujer. También me caliento y me excito y si… también sé que tenés una verga grande, vivimos juntos. Vos sabés que uso tangas algunas noches, las lavaste y las tendiste. Yo esperé pacientemente para bañarme mientras vos pasas más de media hora en el baño, por suerte ahora está Cari para ayudarte con eso. Si tenés dudas de algo solo quiero que puedas decírmelo como te salga, no te midas en tus palabras.
Pensé mucho antes de hablar, iba a dar un paso que no sabía como terminaría. Pero por alguna razón mi pija ya estaba poniéndose dura. Decidí hacerle caso.
-Me gustaría que me enseñes qué tengo que hacer para hacer gozar mucho a una mujer.
-Ok. Primero hablemos de esto. Todas las mujeres somos distintas. A algunas les gustan las caricias y la estimulación a otras les gusta la penetración fuerte y a otras les gusta todo eso junto y otras cosas más.
-Ehhh no me estás ayudando mamá..
-Lo sé, pero en realidad es así. Algunas les gustan los besos y las caricias y a otras que les llenen sus… huecos. No sé como decirlo sin ser grosera.
-Mamá la idea es que me digas hay que hacer esto o empezá así y seguí por acá.
-Es que somos diferentes Dami. No hay una receta y además a mí me pasa que unas veces quiero algo y otra veces quiero otras cosas… lo que te quiero…
-Bueno Ma… pará ya veo que esto me está enredando más…
-Ok déjame pensarlo más. Lo seguimos mañana.
Me fui a la cama medio raro, no había servido de mucho. Mamá no era clara, pero algunas cosas me habían sorprendido. Ella me había mirado mi pija y las tangas no eran para que los pantalones y las polleras quedaran más bonitas. Era para calentar a alguien. En silencio en mi cuarto, pensando en lo que habíamos charlado empecé a sentir voces. Me levanté despacio y abrí mi puerta que está pegada a la suya. Mamá hablaba con alguien por teléfono y le decía: “podrás creer… está preocupado por no complacer a su novia… la que tiene que estar preocupada es ella que no la parta al medio… ¡no! no lo espío más… bueno listo, te dejo que estoy ocupada… ya sabes cómo me pongo… unas caricias y listo nada más.”
Cortó, dejó el celular y llevó sus manos bajo la sábanas. Eso me calentó, sabía lo que venía. Con todas las luces apagadas ella desde dentro no me veía, además estaba concentrada en otras cosas.
Vi como corrió las sábana flexionó sus rodillas y empezó a tocarse. Corrió su bombacha, se mojó dos dedos y empezó a acariciar lentamente su clítoris. Su concha era de un rosado intenso por dentro pero su pubis y entrepierna marrón. Sus labios pequeños y su clítoris salían de su capullo considerablemente. Mi pija estaba durísima, era mi madre pero también era una concha y se estaba pajeando. Era una concha de verdad, en vivo y en directo. Veía como se mojaban sus labios y corría flujo por los costados de los dedos. De repente metió dos dedos dentro y suspiró profundamente. Con la palma contra su clítoris y dos dedos dentro empezó a frotarse la vulva. Jadeaba y gozaba, levantaba la cadera y la movía buscando simular que estaba con otra persona.
Llevé mi mano a mi miembro y lo saqué fuera del bóxer. Retiré la piel que me cubre el glande y lentamente empecé a masturbarme. Quería seguir el mismo ritmo de ella, pero iba muy rápido yo acabaría en seguida si la imitaba.
Cerró de golpe sus rodillas, las volvió a abrir y metió dos dedos más dentro. El movimiento fue cada vez más brusco entraban y salían los 4 dedos de su vagina. El ruido era igual a pegarle a un charco de agua, estaba empapada. Su mano seguía en su pubis y la otra se la había llevado a la boca y tenía tres dedos en su boca. El orgasmo la derrumbó y dejó caer su cola contra el colchón y lentamente sacó sus manos de su boca y vagina.
En voz alta dijo: “ufff mi amor lo que daría por probar ese pedazo de pija”
Sin saber cómo, empecé a eyacular copiosamente con los ojos fijos en mamá y en su placer, todo el piso y parte de la pared estaban sucios de leche. Esa frase me hizo explotar.
Estaba enfermo, ¿cómo era posible que acabara así de esa manera mirando a mi madre?
Tenía que limpiar todo y volver a mi cuarto pero solo pensaba en una cosa: “quiero cogerme a mi madre, ella lo desea como yo”.
![]()