Mamando mi verga, mi amiga tuvo su orgasmo de piernas cruzadas

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Cierto día al anochecer, recibí la invitación de mi comadre salir para tomar unas cervezas, iba acompañada de una amiga de ambos. Después del primer six de cervezas y de recorrer algunas calles en auto, mi comadre se disculpó y me pidió que la llevara al estacionamiento por su auto. Ella se retiró, pero mi amiga Yamileth prefirió que continuáramos debiendo las cervezas que quedaban.

Fuimos a una estación de gasolina para aprovechar a la vez ir al baño. El estacionamiento donde dejamos el auto era amplio y con iluminación tenue. Hasta ese momento no tenía alguna idea loca en mi mente, pero al verla caminar del trayecto de los baños al auto, ver su figura ligera y airosa, llevando un vestido corto sin escote, el meneo de sus caderas, esos rizos que con su sonrisa evocaba sensualidad, y qué decir, de esos enormes senos escondidos debajo de ese vestido, su discreto meneo era visualmente deleitante, ella tendría unos 20 años de edad. Volvimos al auto y ocupamos nuestros lugares en los asientos, pero decidimos quedarnos un rato en ese lugar para beber las otras cervezas.

Mirar esa escena hizo que mi organismo liberara oxitocina y dopamina, pues empecé a experimentar sensaciones e imaginaciones, dicho de otro piquetes de deseo. A partir de ese instante mi mente se inquietó, alteró mis sentidos, por mi cerebro se cruzaron mil imagines, yo tenía en ese entonces unos 29 años de edad.

Mi mente volvió a mi cuando escuche:

-Me destapas otra cerveza, por favor.

-Claro que sí, al momento, respondí.

De forma rápida tome una lata de cerveza y la destape, procedí a entregarle en su mano, pero como me quedé mirando fijamente a de ella, que ciertamente estaba poco oscuro el interior del auto, pero podía imaginar sus ojos y su sonrisa y por esa distracción, no mire que ella aún no sujetaba la cerveza y yo solté la lata y pues se derramó en su falda entre sus piernas, se hizo un regadero de espuma y líquido.

Trate de solucionar el problema, busque la franela debajo del asiento para limpiar sus ropas, ella dijo que no había problema, se sacudió, yo insistí en ayudarle, me levante un poco de mi asiento para secar el asiento donde ella estaba, se levantó un poco para permitirme hacer labor, en ese trajinar, nuestros rostros quedaron de frente, como si los ambos estuviéramos deseando, nuestros sabios chocaron, así inició un prolongado beso que fue subiendo de intensidad y pasión.

Mis manos ya estaban corroborando la suavidad de sus senos por encima de sus ropas, pero rápidamente buscaron hacerlo directo en la piel, sentí sus pezones erectos, en ese instante su espalda arqueaba y sus respiraciones eran más acelerados, luego mis manos fueron a explorar sus caderas, lo primero que palparon fue la satinada pantaleta, la suavidad de sus nalgas, mientras le besaba su cuello, fue un deleite percibir su exquisita fragancia de su perfume; y fue en ese preciso momento cuando sentí sus manos separar mi cuerpo con la de ella, y me dijo.

-Ya, ya por favor. Nos van a mirar.

Y es que sí había gente cerca de ese lugar, autos cargando gasolina, a varios metros donde estábamos, pero como todo paso tan rápido creo nadie se dio cuenta, rápido me reincorporé en mi lugar, arranque el auto y nos retiramos. Mientras conducía, con la mano derecha busque sus manos que las tenía en sus piernas, se entrelazaron, luego las separe para acariciar sus muslos, me pregunto que a donde íbamos, le indique a un lugar seguro. Para nada se opuso.

Llegué a un lugar que había estado antes, un lote baldío que un amigo había comprado y yo era el testigo del trato, era un espacio donde se iba a fundar una colonia, estaba a la orilla de la ciudad, aún no había construcciones, solo lotes cercados. Acomode el auto, descendimos para sentir el fresco aire del mes de mayo, miramos el titilar de las estrellas, y el resplandor de las luces de colonias aledañas, era noche de luna llena, así bebimos otra cerveza parados y recargados en el auto.

Tome un buen trago sosteniendo el líquido en mi boca y busque su boca y compartimos el trago a besos. Nuevamente, se encendió nuestra pasión, pues retomamos lo que estábamos haciendo en el lugar anterior. Ahora, en forma más cómoda, desabroche su vestido para meter mis manos a sus pechos, desate el sostén para volver a la suavidad de sus senos, sus pezones erectos.

Baje un poco su vestido para descubrir sus pechos y bese sus tetas, que arrancó jadeos y gemidos de placer, luego regrese a besar su cuello mientras mis manos se metían debajo de su vestido, con cada palma de mis manos acariciaba cada cadera, primero por encima de su ropa interior, y luego la textura suave de sus nalgas, seguí mi recorrido más abajo de las nalgas, mis dedos llegaron al sitio del ano y donde inicia la vulva, sentí húmeda, y no era de la cerveza que se había caído minutos antes.

En ese momento sentí sus manos tocar mi pene por encima del pantalón y luego bajó el zipper y sentí su mano suave, mi erección estaba en su máxima expresión. Cuando toque sus fluidos que emanaba su vagina, nuevamente sentí sus manos, retirar mi cuerpo de la suya, y me dijo:

-Volvamos al auto.

Nos acomodamos en el asiento de la parte trasera, ella tenía su vestido a la mitad de su cuerpo, los pechos descubiertos. Metí mi mano debajo de su vestido para quitarle el calzón, su mano detuvo la mía, ella misma se despojó la prenda, entre la oscuridad mire que la arrojó en el piso del auto. Mientras yo aproveche para quitarme el pantalón, en ese momento mi miembro estaba erecto y duro, pero apenas alcance bajar a la rodilla el pantalón cuando sentí que sus manos se apoderaron de mis testículos, al igual que yo lo había hecho con sus pechos y nalgas momentos antes.

De pronto sentí que sus labios apresaron la cabeza de mi pene, hizo que emitiera un gemido profundo del placer. Luego un buen tiempo que disfruto jugueteando con su lengua, que estaba atrapado por sus labios, luego su lengua recorrió lamiendo cada milímetro del pene hasta llegar a los testículos, los chupo suavemente cada uno, sentí un breve dolor agradable, luego tomó con ambas manos mi miembro y volvió a la cabeza del pene esta vez para comérsela toda y luego sacarla, así jugueteo varias veces, mientras yo le acariciaba las nalgas, la curva de su cintura y otras veces cambiaba a los pechos, sentía aún más erectos sus tetas.

Mientras ella seguía deleitándose con cada rincón del pene y yo no dejaba de acariciarlas sus pechos y caderas, lleve mis manos a la superficie de su vulva, estaba super húmeda.

Ella seguía chupando con placer y delicia mi pene y de pronto se lo llevó hasta el fondo de su garganta, y se quedó inmóvil, sus piernas que estaban cruzadas, las apretaba generando fricción y presión sobre la vulva y el clítoris, seguía acariciándola y de pronto sentí sus muslos más tensas, y emite gemidos ahogados, había llegado a la cúspide del placer, eso me excito tanto que de mi cuerpo se apoderó una temblorina cuyo epicentro fue en el glande del pene y eso hizo que al mismo tiempo sentí el disparó de mi semen, la descarga llegó en lo profundo de su garganta, acto seguido detuve su cabeza para que no se despegara donde estaba, pero ella no hizo ningún intento por levantarse, así termine de vaciarme, sentí que todo mi semen en su boca.

Instantes después el cuerpo de ella se soltó en mis piernas en la misma posición en que estaba, tenía mi pene metido en su boca, pero inmóvil, yo también solté el cuerpo y le acaricie sus rizos, sus pechos, la erección de las tetas habían cesado, varios minutos después, ella se levantó y me pidió un trago de cerveza. De inmediato destapé una y le di, ella se lo tomó casi de un sorbo, me dio un beso largo.

Luego de unos minutos, acaricie mi pene y no había rastro de semen, se lo había tragado todo. Eso me volvió a excitar, frote mi pene de arriba abajo para ayudarle a que se pusiera erecto otra vez, y le dije que se acomoda para penetrarla, ella dijo que esta vez no, que así estaba bien. Había terminado en esa posición, cruzar las piernas para llegar al orgasmo.

Al día siguiente, al revisar el interior del auto, encontré su diminuto calzón de seda, en la parte frontal de la tela que cubre la vagina, aún estaba húmeda de fluidos y de pequeñas manchas rojizos, parecían ser gotas de sangre, entonces por eso no quiso que la penetrara, “andaba en sus días”, pensé en mis adentros.

Lo ocurrido en la noche anterior era el inicio de un amor apasionado, lleno de erotismo y sensualidad. Durante el mes más caluroso, mayo, hicimos el amor de diversas formas, recuerdo muy bien cómo fue la primera penetración vaginal, fue otro acto también en el mismo auto, y eso lo contaré en el siguiente relato.

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