Merche entra en mi familia

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Un día Merche me llamó por el móvil tenía una propuesta que hacerme, una propuesta que me pareció sorprendente, quería que tuviéramos sexo en plena naturaleza dentro de una tienda de campaña, que una joven que hacía poco había cumplido los 18 años quiera follar contigo es un honor y uno debe de complacerle todos sus caprichos, a no ser que se trata de dinero, jajaja.

Quedamos para el día siguiente en que lo pude apañar en mi trabajo, la tienda de campaña la ponía ella, así que quedé en recogerla en un lugar determinado, alejado de nuestros domicilios, así lo hice, y partimos a un punto donde al parecer una amiga suya se lo hacía con algunos chicos, no era un sitio muy lejano, aunque si apartado y hacia allí nos dirigimos.

Nada más llegar montamos la tienda de campaña y en ese momento Merche se desnudó y poniéndose a cuatro patas me pidió:

-Follame.

Al oír semejante petición me desnudé rápidamente, y poniéndome de rodillas, detrás de ella y se la metí, nuevamente mi polla estaba en contacto con ese chochito tan maravilloso, así que me puse a entrar y salir de él, oyendo los gemidos de mi diosa. Al cabo de un rato ella se dio la vuelta y me pidió que le siguiera follando. Yo de puse a su espalda, los dos estábamos tumbados sobre la tienda de campaña que no nos daba muchas opciones de estar muy de pie. La verdad era que hacerlo en un lugar tan especial le daba cierto morbo.

Ella alzó las piernas para que su coño quedara más abierto y yo volviéndome a poner de rodillas la seguí follando, adoraba a esa criatura, pero en ese momento fui yo quien tuvo una idea perversa y le pedí:

-Mi niña ¿Me dejas que te la meta por el culo?

-Mi amor, me contestó ella, yo te daré todo lo que me pidas.

Continuó en la misma postura, su culo estaba a mi alcancé arrimé mi polla a su agujero y hasta llegar a él y poco a poco la fui metiendo en su interior, ella se puso a gemir mientras decía:

-Mi amor, que bien la metes, me encanta, nunca ningún chico de mi edad me había dado tanto placer por aquí.

Yo también estaba disfrutando a tope el agujero estrecho de mi nueva princesa, y seguí moviéndome dentro de ella, al rato ella me pidió que quería ponerse encima, yo me tumbé sobre la tienda de campaña y ella se sentó encima de mí, yo pensaba que en esta postura se volvería a meter mi polla por su maravilloso coño, pero ella se decidió a continuar dentro de su divino culo, debió de ver algo de extrañeza en mi cara porque me dijo:

-Amor, tú me has manifestado un deseo, y yo estoy para complacerte, especialmente si eso me da mucho placer.

Ella me seguía cabalgando en su culo, dándome un placer increíble, ella notó que iba a correrme y me dijo:

-Mi amor quiero sentir como tu semen golpea mi cara.

Esta vez fui yo el que la complací, ella se puso tumbada sobre la tienda, yo me puse de rodillas sobre su cara y eyaculé sobre ella, cuando se puso de rodillas mi semen inundo, además de su cara, sus tetas, iba a anochecer pronto y no nos podíamos estar mucho más, pero antes de eso ella me preguntó sobre mi hijo, me sorprendió mucho le respondí que era un chico tímido, sin mucha experiencia con las mujeres.

-Yo le puedo enseñar, dijo ella, si tú me dejas ser su novia.

Follar con Merche era maravilloso, pero la idea de que mi hijo fuera un cornudo no me hacia ninguna gracia, ella pareció adivinar mi pensamiento y me dijo:

-Tranquilo, mi amor, tu hijo no va a ser un simple cornudo, aunque yo voy a seguir follando con otras personas, entre ellas tú, yo me ocupare de que el folle con otras chicas y de que tenga una vida sexual plena.

Lo que me proponía me daba cierto modo, y bueno debía de reconocer que la idea me daba cierto modo, el asunto era que yo debía de buscar la ocasión en que mi hijo estuviera solo en casa, y con anterioridad instalar una cam en su cuarto para poder ver como lo hacían, eso fue lo que hice, y le pedí a uno de mis compañeros de oficina que es soltero la llave de su apartamento, le insinué que era para llevar a una chica, y desde allí me dispuse a ver la escena.

No sé cómo lo hizo, pero poco rato después del momento en que Merche me comunicó que llegaba a mi casa, la puerta del cuarto de mi hijo se abrió y entraron este y Merche, esta llevaba unos shorts blancos que marcaban su culo, los dos se besaron, y en ese momento ella empujó de una forma muy suave a mi hijo contra la cama, después le bajó los pantalones y los short dejando su polla al aire, en ese momento me quedé impresionado, mi hijo que apenas había pasado la veintena, tenía una polla enorme, incluso más que la mía, Merche al vérsela le dijo impresionada:

-Menudo pollón tienes cariño, me muero de ganas por comértela.

Y sin pensárselo dos veces sacó su lengua y se puso a lamer la polla de mi hijo, este al recibir los lengüetazos de su experta compañera se puso a gemir de una manera muy intensa, y así aguantó un rato, hasta que dijo:

-Oye tía, yo estoy aquí con el rabo al aire y tu completamente vestida.

Parecía que a mi hijo le hacía falta una clase sobre como hablar a las mujeres mientras se folla con ellas. Pero Merche no se lo tomó a mal, al contrario, se puso de pie se dio la vuelva, poniéndose de espaldas a mi hijo y se puso a menear el culo de una manera muy erótica, los ojos de mi hijo no podían apartarse de este trasero tan impresionante, ella primero se desabrochó el short y poco a poco se lo fue bajando, la muy zorra no llevaba nada debajo, cuando Merche se quitó los shorts le dijo a mi hijo:

-Todo tiene un precio, cariño, tu querías ver mi culo y ahora te toca comerme el coño.

Sin esperar la reacción de mi hijo le hizo tumbarse sobre la cama y ella le puso el coño sobre su boca. Él sacó su lengua y comenzó a lamérselo, ella se puso a chuparle la polla, mientras hacía descansos para decirle:

-Mi amor que bien me lo estas comiendo.

Y volvió a chúpasela, aunque al rato dejó de hacerlo, quizás porque sintió que mi hijo estaba a punto de correrse, y se quedó de rodillas, encima de la boca de él, para que este pudiera seguir comiéndole le coño, cuando le notó más calmado, llevó su mano hasta la polla de mi hijo y se puso a acariciársela. Mientras le decía:

-Menudo pollón tienes.

Después se terminó de desnudar y volvió a agacharse para meterse, otra vez la polla de mi hijo en su boca, a verdad era que verlos follar así era algo maravilloso, en ese momento sucedió algo completamente inesperado, la puerta del cuarto se abrió, y apareció la figura de mi mujer, Eva, llevaba puestos unos jeans y una blusa rosa, yo temí que montara a los chicos un escándalo, pero en lugar de ello llevó u a de sus manos hasta su coño y se puso a acariciarse.

Yo estaba impresionado, sentía que Eva lo estaba pasando bien, como cuando follabamos en la juventud, ¿Pero que la ponía así?, ¿Era ver a dos jóvenes follar?, ¿Era ver a su hijo hacerlo, igual que a mí me había puesto ver a nuestra hija?, ¿O era ver hacerlo a Merche? No lo sabía, pero lo cierto era que mi mujer y yo estábamos gozando mucho juntos, como no lo hacíamos desde hacía muchos años, aunque fuera sin contacto físico entre ambos y sin que ella lo supiera. Al poco rato ella cerró la puerta y salió, dejando a los chicos en paz.

Estos ajenos a la visita que habían tenido siguieron comiéndose el sexo mutuamente hasta que se corrieron, en ese momento Merche se bajó de encima de mi hijo, este se tumbó a su lado, y girándose ante ella acercó sus labios hasta los de la chica y se besaron en un beso muy romántico, y mi hijo dijo:

-Mi amor lo haces muy bien, quiero que seas mi novia.

-¿Estás seguro, mi amor?, preguntó ella, mira que a mí me gusta mucho el sexo.

Después se volvieron a besar, mi hijo se movió hasta que puso sus labios sobre las piernas de Merche, después comenzó a besárselas y fue subiendo poco a poco hasta llegar al coño de la chica y sacando su lengua se puso a lamérselo, ella se puso a gemir y le dijo:

-Mi amor, que bien comes el coño, seguro que no soy ni mucho menos la primera, jajaja.

-Pero el tuyo me gusta más, dijo mi hijo.

Y siguió comiéndoselo, pero al poco rato ella le pidió:

-Mi amor, déjame que te chupe la polla, quiero ponerla bien dura, para que follemos como novios.

Él se puso de rodillas y fue avanzando hasta acerar su miembro a la boca de la chica. Esta cuando la tuvo cerca la cogió con la mano y se la acarició, mientras decía:

-Que polla tan divina tienes, mi amor.

Cuando estimó que la polla de mi hijo estaba completamente dura, le hizo tumbarse boca arriba sobre la cama, y fue ella la que se puso de rodillas, y se introdujo la polla de mi hijo dentro de su coño, por experiencia sabía que Merche cabalgaba muy bien, y mi hijo no iba a tardar en notarlo, no tardo en comenzar a gemir, cosa que ella también hacía, era delicioso ver dos cuerpos jóvenes dándose tanto placer, sentía que adoraba a los dos cuerpos dándose tanto placer, ella llevó sus manos hasta sus pechos y se los acaricio. Mientras le preguntaba:

-¿Te gusta mi amor?

Él le dio una respuesta positiva entre gemidos, ella apartó sus manos de las tetas y las llevó hasta el pecho de mi hijo y se lo acaricio, quizás sintió que la polla de mi hijo se aflojaba, el asunto es que se bajó de encima de él, acercó su boca a este miembro, y se lo lamio hasta que recupero su vigor.

Después se volvió a montar sobre él dándole la espalda, de esta manera mi hijo disfrutaba de la visión del culo de la chica, él llevó sus manos hasta ese lugar y se puso a acariciárselo, mientras le decía:

-Cariño, tienes un trasero precioso.

MI hijo la alzó un poco se quitó de debajo de ella, y se puso de rodillas detrás de ella, desde esa postura continuó acariciándole el trasero, ella le decía:

-Cariño, que bien acaricias.

Después le volvió a meter la polla dentro de su coño, hasta que sintió que se iba a venir, la hizo ponerse boca arriba en la cama, y siguió follandosela hasta que se corrió.

En ese momento decidí que no podía más, así que desconecté la cam y me fui a un sitio seguro a masturbarme. Esa noche al volver a casa todo parecía normal, pero mi hijo estaba eufórico, ya me podía imaginar, porque, y a mi mujer le pasaba lo mismo después de cenar ella dijo que se encontraba muy cansada y que se iba a dormir, mi hijo y mis hijas no tardaron en hacer lo mismo, así que yo tome camino de mi cuarto.

Cuando llegué y abrí la puerta me encontré con una increíble sorpresa, mi mujer estaba sentada en la cama, completamente desnuda destacaban sus enormes tetas, se la veía de una manera radiante, como hacía mucho que no se la veía, nada más verme me sonrió y me dijo:

-Mi amor, ¿No vienes al lado de tu mujer?

Verla de esa manera, mucho más sexy a como la veía en los últimos tiempos, me excitó muchísimo, me acerque a ella y la bese de manera muy apasionada, después mes senté a su lado y comencé a acariciarle una de sus tetas, ella me decía:

-Mi amor, sóbame como hacías cuando éramos novios.

No me lo pensé y lo hice, pero yo tenía ganas de más me arrodillé ante ella, y, como hacia con las jovencitas, me puse a comerle el coño. Ella se abrió bien de piernas y se puso a gemir mientras me decía:

-Marido mío, hacía mucho tiempo que no me hacías esto.

Yo seguí comiéndoselo, hacia muchísimo tiempo que no hacíamos cosas de esta, nuestra sexualidad había quedado reducida a sábado, sabadete con la luz apagada, ella no dejaba de gemir, mientras me decía:

-Mi amor, que bien lo haces, parece que has tenido alguna profesora particular.

Por supuesto se lo negué con la cabeza y seguí comiéndola el coño, hasta que sentí que ella se corrió; en ese momento ella me dijo:

-Mi amor, me ha encantado, pero ahora, me toca a mí.

Se puso tumbada sobre la cama, con las rodillas dobladas, y me dijo:

-Mi amor, ven aquí.

Por supuesto, hice lo que me pedía, mi mujer me bajo los pantalones y los calzoncillos, mi polla quedó al aire y ella dijo:

-Cariño, parece que tu polla necesita que se ocupen de ella.

Se la llevó a la boca y comenzó a chupármela como hacía años que no sucedía, desde luego mi mujer parecía haber rejuvenecido veinte años, su mamada era increíble, y me estaba haciendo disfrutar de una manera que no me lo hacía desde entonces.

Me la estuvo mamando durante mucho rato, hasta que se dio la vuelta y se giró completamente, dejó su coño al borde de la cama y me pidió:

-Follame.

Yo por supuesto lo hice y en ese momento tuve la impresión de que no estaba ante la mujer con la que había follado durante los últimos años, sino ante una de las jovencitas, su cuerpo, aunque maduro, con las que últimamente me estaba acostumbrando a follar. Estuvimos follando un rato en esta postura hasta que ella me dijo:

-Mi amo desnúdate del todo y ven conmigo a la cama.

Lo hice, ella me hizo tumbarme sobre la cama, y se sentó encima de mí, desde esta postura metió mi polla dentro de su coño, y comenzó a subir y bajar, yo estaba alucinando, no parecía la sosa con la que llevaba varios años casado, me estaba haciendo gozar de una manera increíble, mientras yo no podía dejar de acariciar su precioso culo, ella me preguntaba:

-¿Estas gozando, mi amor?

Seguía sin creerme que estaba follando así con mi mujer, al roto ella se giró con las piernas completamente abiertas, y siguió moviéndose con mi polla dentro, mientras dejaba que yo contemplara su culo. Mientras se movía de esta manera, me preguntaba:

-Mi amor, ¿Te gusta lo que te hace tu mujer?

Entre gemidos le respondí que sí, que estaba encantado, en ese momento ella se puso de medio lado, en ese momento yo me puse detrás de ella, y desde esa postura la penetré, ella se hizo la sorprendida y me dijo:

-Marido, mío, no sabía que follaras tan bien en estas posturas.

No era cuestión de que supiera como había aprendido, así que no la contesté y seguí follandola. Los dos gemíamos juntos como hacia años que no lo hacíamos, al poco rato fui yo quien le lanzó una idea, la pedí que se pusiera boca abajo con las rodillas dobladas, me sonrió y se puso, entonces yo me puse de rodillas, detrás de ella y se la metí ella volvió a gemir mientras me decía:

-Gracias, mi amor.

Seguí follandola hasta que se corrió, en ese momento se la fui a sacar y ella me dijo:

-Mi amor, déjame tenerla entre tus tetas.

Lo hice y ella utilizó sus enormes y preciosas tetas como si fueran un coño hasta que me corrí.

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