Mi alumna embarazada consigue su primer orgasmo

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Como ya comenté en otra de mis anécdotas, yo soy profesor de preparatoria, esto me trae muchas ventajas y oportunidades en cuanto a variedad de relaciones se refiere, ya sea con alumnas, maestra o mamás o tutoras de alumnas, todas legales, prefiero perder mi trabajo a ir a la cárcel si se descubre.

Karen y David, son alumnos bastante conocidos en la escuela, tenían algunos meses de pareja y pasó lo esperado hablando de jóvenes latinoamericanos, Karen quedó embarazada, lo que orillo a David a dejar sus estudios y concentrarse en trabajar, para suerte de la chica y sobre todo mía, ella no tuvo la necesidad y sus padres tampoco se lo permitieron.

La chica tenía antojos y era común que profesoras y alumnos le inviten comida, dulces, bebidas, etc. Así que yo también hacía lo mismo, y siempre le decía “Cualquier cosa que necesites, avísame” para generar confianza y acercarme más. Un día, escuché que tenía que asistir a una revisión, pero no tenía cómo llegar y buscaba un raite, por lo que me acerqué y le di dinero para un Uber de ida, y le comenté que cuando saliera, yo la podría recoger, solo que no dijera nada para no tener problemas con la administración de la escuela, ella me agradeció mucho y aceptó.

Llegué a recogerla, le pregunté cómo le había ido, aparentemente todo bien, y la invité a comer lo más lejos de la escuela y su casa posible, quiso comer pizza y nos sentamos a comer.

Karen es una chica morena clara, de 1.60 m, cabello ligeramente rizado, labios carnosos, culo grande, redondo, y un par de tetas algo grandes, llevaba un pants azul marino, tenis blancos, una trenza grande y una blusa manga larga color gris con 3 botones en la parte del escote, los cuales estaban abiertos y dejaban ver que sus pechos estaban creciendo y se encontraban un poco enrojecidos, por lo que se me hizo difícil no desviar la mirada a vérselas, notando que cuando se le caían restos de comida o requería limpiar un poco la grasa, se sacudía el escote con la mano o movía la blusa ligeramente, haciendo rebotar la chichi y haciendo más pronunciado su escote, lo que se traducía en que mi mirada se clavaba más y más ahí, pero lo disimulaba con una conversación muy banal.

Se me ocurrió hacer algo sutil, como rozar mi pierna con la suya para que al final se quedarán juntas y ver su reacción, a lo que ella respondió cruzando ligeramente su pierna con la mía, siendo para mí un avance increíble, ya que eso suele significar confianza física, me emocioné por dentro, la voltee a ver, pero no hizo ningún gesto en particular, hasta que nuevamente baje la mirada a sus tetas y la volví a mirar a ella… me cerró el ojo, sonrió y entendí que tenía 100% de camino libre.

-¿Tienes algo más que hacer? – pregunté

-No – dijo con tono curioso

-¿Cuánto tiempo tienes para volver a casa? – pregunté un poco más ansioso

-Mucho – respondió sonriendo

Compré algunas botanas, bebidas y subimos al carro, manejé hasta mi casa, abrí la cochera y entramos.

Se dio un pequeño recorrido por mi sala y cocina, viendo todo tranquilamente, mientras yo le servía un poco de jugo y agua por si lo necesitaba.

-Su casa es muy bonita ¿Vive sólo? – cuestionaba mientras se acercaba lentamente y miraba al rededor

-Sí, vivo yo solo – respondí mientras cerraba la botella de jugo

-Eso es cool – dijo y procedió a rodear mi cuello con sus brazos y besarme con mucha intensidad.

Lógicamente yo respondí los besos, no podía detenerme, la chica sabe besar exquisito y su saliva tenía un olor y sabor, que la quería en todo mi cuerpo. La fui guiando a mi sofá para sentarme y se subiera en mis piernas, ya encima de mí, procedió a quitarse la blusa y lanzarla lejos, tomando mi cabeza y presionando mi cara con fuerza, permitiendo esnifar ese olor tan rico que a todos nos gusta, olía delicioso entre su esencia natural y sudor que me puso a mil, desabroché su sostén gris tan rápido que quedó sorprendida, se lo quité y lo lance lejos, tiene pezones cafecitos pero claros y no muy grandes para estar embarazada, los aprecié unos instantes.

-Ay Karen… – dije con suspiro

Me deje ir a chupar sus pezones, estaban un poco salados pero eso me encantó, los mordisqueaba y ella respiraba muy fuerte, gemía y decía que sí, llegué al punto de juntar sus dos pezones para comerlos al mismo tiempo, lo que la dejó con la boca abierta y riendo.

-Jajaja no se me había ocurrido – dijo entre risas que yo complete con mi risa

Hice que se pusiera de pie, me quité la camisa y la puse en 4 sobre el sofá para bajarle el pants, revelando un culo tan grande, que supe en qué posición la iba a tener más tarde. Ese culote tenía un calzón gris que se notaba ya mojado por sus jugos vaginales, por lo que lo retiré lentamente, viendo unas nalgas tan bien definidas, y emanando un olor tan delicioso que no tuve más que decir que:

-Te entiendo David, yo también la hubiera embarazado – dije y metí mi rostro entre esas nalgas, ella se carcajeo, pero pronto sus risas, se cambiaron por gemidos y una respiración fuerte.

Comencé lamiendo sus labios vaginales y poco a poco bajando a su clítoris, dónde me concentré un poco más de tiempo con esperanza de mojarla más, sus gemidos eran cada vez más intentos, me pedía más y más, hasta que dijo que ya quería verme la verga, pero antes de eso, pase mi lengua entre sus nalgas, lamiendo su ano y sacándole un “Wow” a la chica.

Se incorporó sentándose en el sofá, desabrochó mi cinturón y no perdió el tiempo, ya que bajó mi pantalón y mi bóxer a la vez, haciendo que mi verga saliera a saludar, la miró con una sonrisa y mordiendo su labio, para mirarme a los ojos y metérsela en la boca completamente y se notaba que apenas la aguantaba pero estaba haciendo un gran esfuerzo, sus ojos se pusieron llorosos, pero aún con mi verga en medio de la garganta, aún y ahogándose lentamente, tuvo la osadía de guiñarme un ojo y hacer una mueca de sonrisa, se la sacó y comenzó a reír mientras la lamía muy fuerte, la saboreaba, le escupía y me masturbaba, su saliva huele tan bien, comenzó a golpear su lengua con mi pene, se golpeaba la cara, se la metía por el cachete, se la volvía a tragar toda.

Se acostó, y dijo “Hazlo, hazlo ya” estaba emocionada, se reía y abría sus piernas, su pancita aún no demasiado pronunciada de embarazada me dio ternura y me calentó también.

La acomodé tomándola de las piernas, acomodé mi miembro en su entrada y dije “Bueno, ya no te puedo embarazar más” ella sonrió, entré lentamente, estaba muy empapada así que pronto pude comenzar con embestidas más fuertes, la besaba, le chupaba sus tetas, se la sacaba, le escupía la vagina y se la volvía a meter, jugué con su clítoris, apreté uno de sus pechos y comencé a subir la intensidad de mis embestidas teniendo cuidado de su barriga y de no venirme aún, pero parece que fue suficiente porque su rostro comenzó a mostrar sorpresa, y sus piernas comenzaron a temblar descontroladamente y gritó muy fuerte de placer, cuando terminó de sacó mi verga y se sentó, estaba muy agitada, parecía asustada.

-¿Estás bien? – le pregunté realmente preocupado

-Sí, perdón, nunca me había pasado algo así – me contestó con un tono confundido

-Tranquila, solo fue un orgasmo, no pasa nada – le dije mientras me acercaba para tranquilizarla

-… ¿Eso fue un orgasmo? – me miró tan fijamente que parecía que me tenía miedo

-Sí, eso fue un orgasmo, tal vez se sintió raro pero no te… – no pude terminar de decirlo porque se dejó ir a besarme con mayor intensidad que al principio

-¿Ahora cómo me lo quieres meter? – preguntó con desesperación, yo sonreí y dije

-En 4, pero en mi cama, allá arriba – le guiñe el ojo y ella asintió con la cabeza mientras se mordía los labios

-Vamos – dijo mientras se levantaba, me tomaba de la mano y se dirigía a las escaleras, noté que su trasero se veía tan apetitoso que le di una nalgadota mientras caminaba, eso hizo que se detuviera, me miró, sonrió y dijo:

-Así quiero que me traes ahorita – la besé y le mordí los labios

No pude aguantar a llegar a arriba, así que me senté en las escaleras y me pedí que se sentara en mi verga de espaldas para ver su culo, y así me la cogí un poco hasta que decidí llevarla a mi cama.

Se puso en 4, comenzó a mover el culo, ofreciéndose y riendo, me subí a la cama y comencé a entrar, la agarré fuerte del culo y la embestí con mucha rudeza, le di una nalgada y otra, ella gemía como loca, tomé su trenza y la sujete fuerte con mi mano izquierda, y con la derecha comencé a darle palmadas a sus dos nalgas con tanta fuerza que se empezaron a enrojecer, mis embestidas no se detenían, sus gemidos y gritos pidiendo más tampoco, la tenía a mi merced.

-¡Nunca me lo habían hecho tan rico, nunca me habían tenido tan dominada! – decía casi desfallecida pero intentando continuar, la jale de la trenza hacia mi y tomé su cuello por detrás

-Pues es la primera vez que estás con un hombre de verdad, eso pasa por cogerte a puro pendejo como David, ahora te lo vas a tragar para que pruebes una leche de calidad – le saque la verga y me puse de pie, ella se dio la vuelta y abrió su boca.

-Por favor – suplicó y sacó la lengua recibiendo que mi espesa y caliente leche en su boca, le salpique los cachetes y un poco de su nariz, se tragó la que cayó en su boca, y comenzó a quitarse el resto con sus dedos, la olía, la probaba y la tragaba.

Después de eso, mi pene necesitaba descansar, así que comencé a hacerle un oral mientras ella seguía disfrutando mis fluidos, le chupe la vagina e introduje los dedos hasta que logré su segundo orgasmo, e igual que el anterior sus piernas temblaban sin control, sus fluidos está vez me rociaron la cara, los saboree, me veía con tanta pasión que volví a la acción, está vez de misionero, la embestía mientras la besaba, la tocaba, y me amamantaban sus pechos.

En este punto, Karen ya estaba despeinada, su rímel estaba chorreando, sus ojos llorosos y totalmente sudada, su cara, su cuello, sus pechos, la panza, las nalgas, entre eso, mi propio sudor, tantos jugos vaginales que sacaba y el semen que le había chorreado.

La habitación apestaba a tanto sexo, sumado a qué como la describí se veía tan hermosa, que no pude aguantar más, me vine dentro de ella, saqué tanta leche que mis testículos comenzaron a doler un poco, me sentía vacío, saque lentamente mi verga y su vagina comenzó a expulsar el semen espeso lentamente, ella agitada, solo metió los dedos y se llevó un poco a la boca, yo ya estaba demasiado cansado, me acosté a su lado y ella se me acurrucó, estuvimos jadeando unos minutos hasta tranquilizarnos, nos besamos apasionadamente, su saliva deliciosa en mis labios eran de lo mejor que he probado.

-Ya me enseñaste lo que es un hombre – me dijo mientras me veía a los ojos, con sus ojos llorosos y empapada en sudor

-Mi bebé es de David pero yo soy tuya, las veces que me quieras tener aquí estaré, y si quieres que lo deje lo hago, ya casi me graduó así que puedo estar contigo sin problemas- me decía lentamente y mirándome a los ojos

-Ay Karen, mírate, eres una diosa, cualquier hombre sería afortunado en tenerte – le dije mientras le apretaba el culo – y saber que yo soy ese hombre es suficiente para mí, yo te lo haré siempre que me lo pidas – y la besé.

Ese fue uno de los mejores encuentros que he tenido con las alumnas, espontáneo, sucio, duradero. Una de mis fantasías más enfermizas con esta alumna, es que un tiempo después de que dé a luz, tener unos encuentros con ella para embarazarla, y que finja que es de David, sin importar que yo tenga que hacerme cargo del niñito en secreto, pero seguir cogiéndomela, y si un día lo descubre David, sepa muy bien, que esa mujer y hasta uno de sus hijos, son míos, y si nunca lo descubre, pues mejor.

Por favor, compárteme que fantasías enfermizas tendrías en ese caso.

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