Mi cola pide pene grande y grueso

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T. Lectura: 7 min.

Hola amiguis, les cuento otra aventurilla de puta-trans. Esos días me metí de escort porque me sentía tan caliente y puta, como que el ano me palpitaba a todas horas del día y de la noche, clamando ser perforado. Dormía pensando en sexo con hombres y me despertaba soñando que me poseían varios machos muy bien dotados, uno tras otro. Decidí meterme de prostituta para que me follaran varias veces todos los días, según tenía calculado.

Siempre he tenido estas preferencias de travesti, pero venía y se iban. De joven era muy guapo y tuve novias hermosas y muy sensuales, pero sólo a veces las envidiaba como deseando ser ellas. La de mejor cuerpo y más hermosa, muy afable, de trato muy bonito, era quien vestía más provocativa. Una vez salimos por un par de días a otro pueblo y llegamos a casa de su hermana casada, esa mañana ocurrió que tuvieron ambas que salir y yo me quedé en casa solo. En cuanto se fueron hurgué en la ropa sucia de mí novia.

Conocía muy bien toda esa ropita. Escogí un short brevísimo de mezclilla y un top sin mangas, un sostén de media copa escote profundo, unas panties y unas sandalias de piso, hermosas, pata de gallo. Ella amaba todas estas prendas y yo también. Deben saber antes de seguir que ya teníamos sexo.

Comencé a vestir esas ropas y viendo que me quedaban formidables, modelé delante de un espejo de cuerpo entero. Terminé calzando las sandalias. Como siempre tuve un busto incipiente disimulado por el ejercicio físico, pero con un gran trasero, me veía divino, muy marica Y muy incitante. Me encantaba esto. Al terminar, olvidé esta tendencia por meses. Al llegar ella, tuvimos sexo y fue maravilloso.

Bueno, regresando a mi historia, me había anunciado para citas con hombres activos en busca de sexo con travestis. Los encuentros se acordaban por teléfono. Más de una docena de hombres llamaron apenas lo subí, todos me enviaron foto de su pene, así que escogí al de pene más lindo, de buen tamaño y grosor. Quedamos en encontrarnos en un motel cercano a mi casa. Un par de horas antes de la cita, empecé mi arreglo.

Salí del baño con una toalla color rosa alrededor de mi torso cubriendo mis pechos y hasta media pierna y otra toalla cubriendo mi cabeza como un turbante. Me sequé y apliqué crema corporal, me maquillé muy profesional y muy puta. Escogí las prendas más sensuales, una mini tanga de escote muy bajo por delante y un pequeño triángulo por detrás, esta resaltaba mi trasero muy bien formado y mi pubis depilado con sólo un pequeño mechón encima de mi micro pene. Un brassiere de media copa, encaje lila que levantaba mis pechos y de escote profundo.

Me miré al espejo de cuerpo entero y era hermoso y muy sensual. Luego me coloqué un liguero sujetando unas medias negras casi transparentes. En seguida, me puse un vestido mini con tirantes muy delgados y de malla translúcida color lila, liso sin estampado, cuello en V profundo mostrando mis pechos que se veían suaves y hermosos con el fondo del sostén, el vestido era muy ajustado y fruncido, por delante me cubría un poco abajo del pubis y por detrás dejaba ver la parte baja de mis nalgas.

Calcé unas hermosas sandalias destalonadas y tacón de aguja altísimo, color plata. Finalmente, me puse una peluca rubia que llegaba hasta los hombros y un delicioso perfume francés. Quedé hermosa y muy sexi, lucía como toda una autentica ramera, muy provocativa, pero muy elegante. Me tomé un par de fotos y al mirar la hora decidí ir al encuentro del hombre que me haría feliz por esta noche. Me embargaba una enorme lujuria que me hacía estar dispuesta a todo.

Salí subí a mi auto y llegué al motel, habíamos quedado que él llegaría primero y, desde luego, pagaría la habitación. Al entrar en esta enseguida me abrazó y besó con gran pasión diciendo que me veía muy hermosa y sexy. Yo me sentí soñada y muy deseada, era un cúmulo de sentimientos. Casi enamorada, muy excitada, casi enloquecida por el deseo.

Él estaba muy bronceado, su trasero blanco, más tarde lo constataría, denotaba su color original de piel, no era muy guapo, pero sí muy varonil, cabello corto, barba de un par de días, facciones no muy finas, pero en general muy atractivo. Fornido y alto, portaba una herramienta viril que ya conocía por las fotos que me envió. Antes de empezar me pagó, estuve a punto de no tomar el dinero, pero seguí mi juego de ser una piruja.

Me atrajo a la cama, me abrazó con frenesí, besando mi boca y pasando al cuello. Yo estaba más que encendida de placer y lujuria, temblaba ante la expectativa de alojar en mi cola a este hombre. Pero iba con calma, puse mi mano sobre su pantalón justo en el pene, mientras me bajaba los tirantes del vestido y sostén, dejándolos a medio brazo, bajó las copas de inmediato se prendió de mis pechos, mordisqueando mis pezones alternando, me los besaba, mordisqueaba, me los mamaba con gran delicia, pronto mis pezones se pusieron muy erectos.

Entre tanto, se bajó pantalón y trusa, saltando una enorme verga, era toda una delicia y lucía como en las fotos que me envió. Tomé esa enorme y gruesa cosa y se la sobé suavemente con una mano, pajeando casi sin tocarlo. Con esta suave sutileza sobaba su verga y le bajaba el prepucio dejando ver la cabeza brillante, hermosa y como pidiendo que la besaran y chuparan. Le dije, -Ay, papi, la tienes bien parada, gruesa y grande, ¿quieres que te la bese y te la chupe y luego me coges duro?

Siguió pegado a mis pezones y separándose un poco respondió, -Ay, sí, mamacita, chúpame la verga y luego te la meto toda hasta que te sangre la cola. Di un gritico de placer muy de zona anticipando que mi agujerito de amor sería taladrado sin piedad por este macho alfa. Ya me palpitaba el ano.

Sentado él en la orilla de la cama me puse de rodillas frente a su pene, lo tomé con ambas manos, acerqué mi rostro y olfatee esa delicia de miembro. Mamarle la polla a un hombre puede ser súper excitante, si lo sabes hacer y te concentras.

Esta vez, con la punta de mí lengua, tocaba su frenillo, luego el orificio, pasando la lengua por el surco medio y la fosa lateral del frenillo, enseguida, el surco del bálano prepucial. Como ven es necesario conocer la estructura externa del glande, para que puedan mamarlo tan rico, que se le ponga más duro o hasta se choree su macho durante la operación.

Repetí esta técnica muchas veces, mi hombre gemía ruidosamente y yo escuchando me excitaba aún más, deseaba meterlo todo en la boca, pero aguanté concentrándome en el cuerpo del glande y sus partes alrededor, jugando con todas ellas. Ponía mis labios rozándolo y besándolo ya no con suavidad, pero con fruición, la cubría con mis labios metiéndola y absorbiéndola.

Yo estaba tan excitada que sentía como un ligero mareo. Después en un arranque de lujuria abrí bien la boca e introduje lo que me cupo de esa hermosa y deliciosa verga. Sólo me entró la mitad, pero hice esfuerzo abriendo bien y dejándola entrar hasta la garganta, aguanté como la putita zorra que soy sin duda, unos pocos segundos con ese fierro oprimiéndolo con la garganta y cuando ya no podía respirar me lo saqué rápido. Su polla estaba escurriendo de mi saliva y su líquido pre-seminal. Continué mamándola con enorme gusto.

Sentía que amaba ese miembro viril y lo miré con gran ternura y deseo. Lo pajee, lo besé y lo besé como mil veces absorbiendo su cipota y el preseminal que manaba, antes de abrir la boca y metérmelo todo, esta vez, me cupo más de la mitad de aquella carne dura, tibia y jugosa. Comencé a meterlo y sacarlo de mi boca haciendo al mismo tiempo diversos movimientos con mi lengua, rodeando el tronco, oprimiéndolo con la lengua contra el paladar, rodeaba su cabeza, sacaba toda esa vergota y le plantaba besos absorbentes en la punta.

Disfruté mamando y besando pito como si fuera el último en el mundo como 20 minutos, deseaba que su delicioso aroma impregnara mis labios y saturara mí olfato. Realmente adoro ese olor, me gusta olfatearlo cuando ya todo acabó. Finalmente, le dije –Ay papi, ya te la puse bien dura, tienes una hermosa verga, ponla en medio de mis nalgas, creo que puedo hacer que se te ponga más dura y parada. Me la metí de nuevo toda y al sacarla le pasaba los labios por un lado de todo el tronco viril.

Respondió de inmediato, –Sí putita hermosa, me acabas de dar una mamada como nunca me habían dado-, él se animó aún más y completó, -Sí, eres bien putita, me encantas así, hermosa, tienes un cuerpazo de zorra y una colita apretada, ahora te voy a coger como nadie lo hizo antes y te llenaré el culo de semen. Con esas palabras metí su pito en mi boca pajeando al mismo tiempo y le planté un beso en la punta parando los labios. Me incorporé y recosté boca abajo. Piernas cerradas y nalgas apretadas, esperando el invitado de honor: su pito.

Colocó su pene en medio de mis nalgas, estaba tibio, bien duro y mojado, se movía como si follara mi ranura de puta, mi trasero atrapaba su fierro de carne con los cachetes ayudando con ambas manos, abrí un poco las piernas y quedó toda alojada en el medio de mis nalgas de piruja. Había puesto aceite en la hendidura de entre mis nalgas, así que resbalaba perfecto.

Le dije, -Ay, papi, si quieres te chorreas adentro de mi cola o en mi boca o en mis tetas, donde tú quieras, papacito, soy tu puta, lléname todo el cuerpo con tu semen, ¿sí, amor? Continuó jugando con su polla sin meterla en mi ano, sino en mi hendidura en medio de mis glúteos un par de minutos más. Luego, me abrió bien las piernas y me colocó su vergota en la entrada de mi botoncito de amor. Introdujo el glande moviendo circularmente, lo metía y lo sacaba con gran experticia.

La suplicaba, le pedía que me ya penetrara, que llenara mi culito con su semen y me excitaba todavía más de estar así con las piernas bien abiertas y suplicando que me poseyera, que me llenara toda la cola con su pito y las nalgas con su semen, entonces sentí que ya no me aguantaba y grité que me perforara el ano, pero ¡De ya!

Finalmente, le supliqué con sumisión, –Ay, papi, ya méteme la verga, por favor, perfórame el ano hasta que se me hinche-. Cosa que hizo, me la dejo ir toda de sopetón. Pegué un grito y moví mis nalgas hacia su pubis, su vello rozó mis nalgas, me dolió, pero sentí que estaba en el cielo de las putitas trans.

Con toda su polla inundando mi intimidad, yo misma comencé el movimiento sexual, como podía, pues lo tenía trepado encima, me movía, pero mejor me quedé quieta y él se movía para tenerme clavada, intentando meterme hasta sus bolas. Con cada movimiento de mis caderas me la clavaba bien como para dejarme su pitote encarnado de mis pliegues anales. Por fin, me liberó comenzando un mete y saca furibundo. Su polla se había puesto súper dura y más gruesa, soltaba mucho líquido preseminal, lo sabía porque su fierro de carne viril resbalada perfecto dentro de mi cola. ¡Era una delicia!

De pronto, me tomó de la cadera y me levantó poniéndome en cuatro, todo esto sin sacármela como un gran mago de las pollas y cogidas anales. Siguió metiendo y sacando su miembro de mi cola, cada vez más frenético, con fuerza destrozaba mi ano sin piedad y yo gritaba loca de placer, deseaba que durase eternamente esa verga en mi botoncito de amor. Me cogía de lo lindo y repentinamente tomando con fuerza mi cintura su pene explotó, se sentía que se engrosaba y con grandes espasmos dentro de mi entresijo, aventó varios chorros de tibio y pegajoso semen.

Me sentí feliz y realizada como maricona, una polla llenando mi cola de leche de hombre y dándome más embestidas. Creí que mi ano quedaría ensanchado para siempre, esperando que todas las vergas del mundo vinieran a penetrarlo y salpicarle su semen. Así de loca estaba por la tremenda cogida de que estaba gozando. Finalmente, se derrumbó encima de mi espalda y quedamos tendidos en la cama por un largo rato. Pero aún con su fierro dentro de mí.

Poco a poco su pene se puso flácido y me lo sacó escurriendo de su leche, de mis jugos anales y creo que un poco de sangre, así lo imaginé pensando que me lo había hecho trizas y dejado tan dilatado que cabría una naranja grande. Se acomodó la ropa y dándome un sonoro beso en una nalga, salió diciendo, bye, putita, otro día regreso a partirte la cola en dos. Ciao chicas y chicos, espero que les haya gustado este relato.

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