Hola, quiero decirles que me ha encantado recibir sus mensajes. Recuerden que todo lo que les platico es real y, como no sabía a quién contárselo, lo hago aquí.
Después del encuentro con mi mamá todo siguió normal; hablaba con mi mamá una vez por semana, pero ahora con la diferencia de que, cuando papá no estaba, teníamos sexo por videollamada, o me mandaba fotos de ella o de cuando se la cogían. Eso era tan rico y excitante.
A la siguiente semana, un viernes, como siempre, mi cuñado iba a mi departamento y se quedaba conmigo hasta el otro día, así que tenía un plan.
Llegué del trabajo, me metí a bañar y me puse mi lencería, que era una tanga de encaje y un brasier que solo tenía un moño en mis pezones, y un baby doll color rosa que me había comprado mi cuñado. Las zapatillas de piedritas, que eran de toda una puta y que tanto le gustaban, estaban más que listas para que ese día todo fuera perfecto.
Arreglé la sala, quería que ahí pasara todo. Compré un vino y puse dos copas; le mandé un WhatsApp a mi cuñado que decía: “Quiero que hoy me rompas el culo”, y enseguida una foto mía en cuatro donde dejaba ver todas mis nalgas y parte de mi tanga. Él respondió con un: “Me vuelves loco, mi putita”. Debo confesar que amo que me diga que soy su puta, su perrita; así que le seguí mandando mensajes donde le decía que ya no aguantaba, que deseaba que llegara y me hiciera suya, ¡que quería hacer un 69 y comerme toda su verga!
Él me mandó una foto de su miembro súper erecto; se le veían sus venas y lo grueso y grande que lo tiene. Me encantó y me puso más cachonda. Terminé la conversación con un: “Prepárate, hoy cogeremos con un video de fondo”. Sí, el de mi mamá.
A las 8 pm escuché cómo se abría mi puerta (mi cuñado tiene llaves de mi departamento). Entró y, al llegar a la sala, yo estaba en el sofá con las piernas abiertas, dando una invitación a que estaba más que lista para que me penetrara. Se acercó a mí y me besó, metió su lengua en mi boca y yo lo abracé del cuello; así estuvimos besándonos y él me tocaba las nalgas, las tetas, y yo le tocaba su verga, la cual estaba lista para dármela.
—La tienes súper dura, papi, me encanta que esté así —le dije en un susurro.
—Tú haces que esté así, toda dura y mojada. Desde los mensajes que me mandaste estoy así; me encanta que seas una puta.
Empezó a bajar y, al llegar a mi panochita, hizo a un lado mi tanga y empezó a chupar. Lo hacía de una forma increíble: lamía mis labios y mi clítoris, arrancándome gemidos. Yo lo pegaba más y él succionaba mi clítoris de una forma tan rica que hizo que en pocos minutos me viniera. Empecé a hacer un squirt y el muy cabrón no se quitó; empezó a tomarse todos mis jugos. Estábamos sumamente prendidos, así que lo levanté, lo acosté en el sillón, le quité los pantalones y el bóxer, y empecé a mamar su verga. Pasaba mi lengua por su tronco hasta llegar a su cabeza, y ahí chupaba y lamía haciendo que jadeara de placer.
—Ahora me toca que te vengas en mi boca, ¿sí? Quiero tomarme toda tu lechita —le decía mientras me metía toda la verga hasta mi garganta haciendo que arqueara, eso le excita a él.
—Sí, putita, trágate toda mi lechita —decía él.
Y yo, obediente, empecé a mamar más rápido su verga. Mi cuñado me agarró la cabeza y empezó a cogerme mi boca; lo hacía delicioso, metía y sacaba, y yo jugaba con mi lengua. Llegó un momento en que no pudo aguantar y se vino; yo me tragué todo su semen rico y le limpié su verga tan delicioso que eso, en vez de calmar mis ganas, me prendió más.
Me desnudé sin quitarme los tacones ni el baby doll, solo la lencería, y él se quedó desnudo. Nos recostamos en el piso y, después de aquellos dos orgasmos, empezamos a beber y platicar sobre nuestra semana y trabajos. También le dije que le tenía una sorpresa; él sabía a qué me refería, así que con la atención en mí, me dijo: “Dime cómo te cogiste a tu mamá”. Yo sonreí y con una voz pícara comencé a relatarle todo: desde cómo la vi coger con un vecino y me toqué por el espectáculo que me dio, hasta cómo cogimos en su cuarto. Estábamos excitados y un poco tomados.
—Eres una putita igual que mi suegra. Qué rico, ya me imaginé a las dos chupándose las tetas y metiéndose los dedos, y no se diga ese culo delicioso de ambas —dijo mi cuñado, excitado de todo lo que le había contado. Y al mirar de nuevo, tenía la verga dura.
—Sí, papi, somos unas putas a las que les encanta el sexo y que les metan la verga, pero sabes que quiero tu verga dentro de mi mamá —le dije jadeando de lo excitada que estaba—. Quiero ver cómo le rompes el culo mientras ella me chupa mi panochita.
Eso fue suficiente para que se abalanzara hacia mí y empezara a besarme y meterme los dedos. Yo lo masturbaba y, sin más, me abrió de piernas y empezó a meterme toda su verga. Yo me movía con él para que entrara más, y él me chupaba y mordía los pezones. Así que estiré mi mano, tomé el control y prendí la tele y, sí, le puse play al video de mi mamá y mío. Él volteó y, al vernos, se detuvo por un segundo; estaba asombrado y excitado. Era su suegra y su cuñada dándose placer.
—¿Te grabaste? ¿Lo hiciste para enseñarme? Cómo me vuelves loco, no hay mujer que se te compare, eres una puta excepcional. Me calientas y ahora puedo decirte que tu mamá y tú están deliciosas y qué rico cogen.
—Papi, soy una puta, una perra, cógeme, méteme toda la verga.
—Si eso quiere mi putita, eso haré, trágate toda mi verga —me decía mientras me metía y sacaba su verga.
Cambiamos de posición y lo monté; abrí las nalgas y me senté en su verga, me entró toda y así empecé a moverme de atrás para adelante, en círculos y de arriba hacia abajo. En cada sentón rebotaban mis grandes tetas y él las agarraba y apretaba mis pezones, los cuales estaban duros y paraditos de mi excitación.
—Así, mueve rico, así, putita —decía mientras me veía a mí y al video.
Yo quería que viera cada parte y movimiento que hicimos mi mamá y yo, así que me levanté, me puse en cuatro en el sillón dando a la tele y él se puso atrás de mí. Mientras me daba, me metía un dedo en mi ano, que estaba lubricado por mis propios jugos. Yo sentí riquísimo: por un lado su verga en mi panocha y, por otro, sus dedos en mi culo.
Cuando se dio cuenta de que ya estaba dilatada, sin previo aviso metió su verga de un golpe. Fue un dolor delicioso y, como sabe que me gusta que me la deje ir, grité, pero eso no lo paró. Estaba tan asombrado viendo el video y escuchando mis gemidos que me nalgueaba y decía: “Qué rico te coges a mamá, qué rico me aprietas la verga con tu culo, así estará el de mi suegrita”, mientras me nalgueaba y marcaba sus manos en mis nalgotas. Yo me tocaba mi clítoris, estaba a punto de venirme.
—Así, papi, así —gemía—, dame duro que me vengo en tu verga.
Y mientras me jalaba el pelo y mis nalgas rebotaban, me vine mojándolo todo. Eso lo excitó a él (y en el video mi madre y yo igual nos venimos), así que se vino, me la sacó e hizo que se la mamara, sacándole hasta la última gota de leche y mis jugos que le había dejado.
Toda la noche estuvimos teniendo sexo y tomando con el video de fondo. Fue una increíble noche, pues despertó un morbo gigante en mí el saber que a mí cuñado le gustaba mi mamá. Él se fue a las 8 de la mañana y quedamos en que ahora tocaría el turno de él coger con mi mamá.
Espero sus ricos comentarios.
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Adri,
Con cada relato tuyo, haces que me venga más ricamente.
Envidia me da tu cuñado 😘😘
Excelente relato. Quiero meterte mi verga por todos lados. Y espero que me cuentes la historia de la primera vez, que te hizo descubrir lo puta que eres
Adri amo tus relatos y solo entro aquí porque me jalo mi verga imaginando como coges rico
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