Mi esposa me cambió por mi compañero dotado

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Yo con 37 años casado con mi esposita Susana de 33 años y con niño de 3 años, en una familia tradicional y feliz, no sospechaba de lo que se daría en los próximos días en contra de mi destino.

Resulta que un día cuando Susana se va a bañar agarro su celular de modo curioso y empiezo a revisarle sus redes, casi sin darme cuenta veo un WhatsApp llamado José (Gym) y las conversaciones vacías… eso me dejó sorprendido pareciera que lo había borrado, entonces rápidamente busco en su IG y sorpresa… José Maldonado mi compañero de deporte había sido agregado sin embargo no se veían conversaciones.

Todo eso me dejó pensando, no sabía si solo eran celos míos o realmente había de que sospechar y mi esposa estaba media puta, cosa que sería raro ya que ella fue bien correcta. Empecé a reflexionar sobre nosotros, todo bien considero, la relación entre nosotros era perfecta, con nuestro pequeño Matías uhmm sin embargo tenía que reconocer que en lo sexual ya tiempo que no la satisfacía como se debe.

Muchas veces me corría muy rápido, o se me bajaba la erección, y Susana terminaba pidiéndome que le coma la concha y yo lo hacía con gusto, le comía con lengua poniendo toda mi cara, ella terminaba loquita retorciéndose, y yo tontamente me creía el mejor del sexo jaja qué tonto. Después ella solía agarrar sus juguetes mientras yo me dormía.

Mis inseguridades aparecieron, José era compañero mío del deporte, el defensor titular de nuestro equipo, un tipo alto rudo con facciones marcadas, muy peludo y una sonrisa blanca y muy grande. A pesar de ser muy rudo era alguien muy sociable y popular, alguien que en el campo hablaba mucho y fuera de ella nuestro líder, el bromista y el que tomaba la iniciativa como grupo a pesar de tener tan solo 23 años. En su vida personal trabajaba en una empresa textil como operario y no se encontraba en una buena condición económica a diferencia de la mayoría de nosotros.

Un sábado como todos los fines de semana nos tocaba juntarnos y jugar al fútbol, algo en mí no estaba muy bien no me podía concentrar y fallaba muchos balones, bueno pues al finalizar el juego decido ir al vestuario cosa que no lo hacía muy frecuentemente ya que ha decir verdad era un poco pudoroso ya que soy pito chico tan solo 11 cm era mi mayor complejo de niño.

Me quito la ropa quedándome en boxers y me gana la vergüenza, me demoro en completar de cambiarme y de pronto entra José desnudo con un vergota gigantesca y grotesca con una venas super marcadas y una cabezota ancha que asustaba al verla bambolear como péndulo, el todo peludo en el pecho, culo y piernas dirigiéndose a las duchas… yo me quedé de piedra, agarre mi ropa y me la volví a poner, me sentí super pequeño comparado a él y no quería pasar vergüenza y que él lo notara.

Ni bien llegue a mi casa me bañé ahí mientras me miraba en el espejo, comparaba esa vergota super imponente con ese pito chico que tengo jaja por ratos me reía por ratos me ponía triste celoso y no me dejaba pensar con claridad, si realmente Susana sabía algo de él, podría estar con un chico de 23 años que no estaba para sus exigencias de vida y comodidad.

A la noche cuando mi esposa está durmiendo aprovecho para volver a agarrar su celular y ver la galería de fotos ¡oh sorpresa! Veo como casi 10 fotos de ella en diferentes poses mostrando el culazo, agarrándolo a dos manos, agachada, otra en cama, muchas en tanga pero había una foto en la ducha inclusive. A decir verdad lo mejor que tiene Susana es un terrible culo no solo muy grande sino además es duro por el gimnasio, eso hace que sus amigas de colegio le digan “perita” por su proporción desigual.

Yo me golpeaba la frente tratando de descifrar que podía ser lo que pasaba, como si quisiera mentirme para no lastimarme, intentaba darle una explicación lógica que me favorezca.

Los días pasaban y ella cada vez más alegre y en el sexo entre nosotros cada vez más frecuente pero algo raro era que ella ya no quería penetración sino puro sexo oral y chupada de culo, yo encantado, para mí era delicioso siempre hacérselo, pero mis celos me mataban.

Un día después de revisarle su celular encuentro una foto en galería que fue el inicio del fin.

Terrible poronga de José… estaba vez erecta era demasiado desproporcionada, grotesco, era algo muy grande, él la comparaba con una botella de vino al costado como presumiendo… no puede ser era José ya que ahora sí se le veía el rostro, sigo indignado en galería y que es lo que veo un vídeo.

Era Susana chupándole el culo peludo a José y ella le decía que era tan rico, ella lo olía y lo chupaba con delicia, era asqueroso pero era real.

Ya era momento de tomar decisiones así que confundido y hasta mareado despierto a mi mujer “Susana, Susana, necesitamos conversar…”.

Susana despertando me dice “que pasa que quieres…”

Yo: lo sé todo, sé que me engañas con José…

Ella se pone a llorar y me cuenta la verdad, que están juntos desde ya varios meses que lo conoció en el gym y que intentaría dejarlo, “como que intentarías, o lo dejas o me voy” le reclamé.

Susana: sabes que nosotros sexualmente no estamos bien, y él pues… ya lo viste en fotos es superdotado, tú eres pito chico y lo sabes, a veces el sexo oral no compensa el tamaño, con él me siento mujer, es más quieres saber la verdad…

Yo: sabes que yo te amo, así que si quiero saber la verdad, dime.

Susana: llevas meses tragando su leche, disfruto cuando llego a casa de tener sexo con él y decirte para que me hagas oral con toda la crema revuelta.

Yo: ¿es en serio Susana? ¿Él sabe de tu perversión?

Susana: jaja reía mirando al suelo… él me lo propuso, le da morbo que los dos tomemos su semen, es un loco.

Yo: bueno Susana, somos esposos y tenemos un hijo, si llevamos terapia lograré perdonarte pero ya olvídate de ese enfermo.

Susana: es que no se si quiero dejarlo, no sé si quiero dejarte a ti también, es más creo que quiero hacerte cornudo y que me des tu aceptación, eso sería lo mejor para los dos. Tienes que ser sincero tu no das la talla.

Yo: ser cornudo por un niño de 23 años, ¿tan importante para ti es el sexo, tan importante para ti es el tamaño?

Susana: no lo sé pero no quiero perderte.

Yo: resignado atine a decir “déjame pensarlo…”

El día de hoy ando de cornudo toma leche, ya muchos de nuestros amigos se enteraron pero la mayoría de la gente piensa que llevamos un matrimonio sagrado y tradicional, como dios manda.

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