Mi joven vecino calma mi menopausia

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T. Lectura: 6 min.

Hola soy Verónica, mejor conocida como Ishtar (disculpen que tarde en responder los mensajes, pero son muchos). Si es la primera vez que me lees, déjame describirme brevemente, tengo 50 años, soy una mujer alta mido 174 cm, delgada, vientre plano, cintura de avispa, deliciosas piernas, buen culo, pequeños pero lindo senos, soy hermosa y cabellera larga.

Me gusta vestirme provocativamente, usar mini vestidos, muy pegados a mi cuerpo, que resalten mi figura. Tengo un estilo de vestir que combina, la elegancia y la putería. Es decir, soy una puta elegante, me encanta provocar. Adoro usar puti vestidos con medias que resaltan mis hermosas piernas, sin embargo, en algunas ocasiones uso pantalones, leggins, pero casi siempre, son puti vestidos o mini faldas.

La siguiente experiencia sexual que te voy a contar me sucedió hace unos días en mi natal Guatemala. A mis 50 años, sigo menstruando, mi ginecóloga dijo que estaba transitando a la pre menopausia. Estos calores súbitos son incómodos, se traducen en una repentina sensación de calor y de ansiedad que provoca un aumento del flujo sanguíneo en la piel del cuello, la cara y el tórax con sudoración y palpitaciones, lo que produce un malestar importante. Siempre he sido una mujer que tiene mucho deseo y si mi esposo (cornudo) no me satisface busco o encuentro quien me calme esa lujuria o miro porno de hombres bien dotados.

Aquella mañana mi esposo se había ido a trabajar, mis dos hijas ya no viven con nosotros porque están rentando cerca de la universidad por lo que prácticamente me quedo sola todo el día. Aquella mañana me bañé temprano, había decidido ir de compras con una amiga, así que em alista me puse un mini vestido (que puedes mirar en mis fotos de Facebook e Instagram) entallado de color dorado que resaltaba mi figura, acompañado de unas medias de color carne, unas zapatillas doradas y una tanga dorada que no cubría mi peluda vagina, llevaba un mes sin rasurarla.

Estaba contando mi dinero cuando sonó el timbre, baje a abrir la puerta, y estaba un joven de aproximadamente 20 años, cargando un ramo grande rosas, era alto aproximadamente 1,80, delgado medio marcado, moreno y poco agraciado, con una voz temblorosa me dijo, “¿está su hija la mayor?, le traigo una rosa”, cuando dijo esto se puso muy rojo, estaba muy nervioso.

Le respondí, que ya se había ido a la universidad y tartamudeó, diciendo “discúlpeme no sé en que estoy pensando”. Le mencioné “tú no asistes a la universidad” y me respondió, “si pero hoy no tuve las primeras materias, por eso antes de irme al gym quería darle un detalle” y agregó “puedo dejarle el ramo de rosas” y le dije “claro, pasa y déjalo en la sala”. Pude notar que al caminar me miró discretamente las piernas.

Al dejar el ramo me dijo, “ya me voy señora que tenga un lindo día”. Le dije “ok, como te llamas para decirle a mi hija2, y respondió “Ezequiel”. Le dije “yo soy Verónica” y le pregunté “¿quieres ser novio de mi hija?”. Y se puso completamente rojo y tartamudeó, “no señora, bueno si pero creo ella tiene novio, verdad”. Con la cabeza le dije que, si y le dije, “pero tú eres un chico guapo y joven, seguro cualquier mujer querría tener algo contigo” y le toqué el hombro.

Temblando dijo “gracias, usted también es muy hermosa, digo bonita, discúlpeme estoy muy nervioso”, le respondí, “gracias, me halagas”, y pude notar una erección que su short no pudo ocultar. Mi lujuria, los sofocos de la menopausia y, sobre todo, la erección de Ezequiel me tenía al borde de un colapso. Acorté la distancia con un solo paso y lo bese y él muy tímidamente respondió.

—¿Qué hace, señora? —alcanzó a decir.

—¿A poco no te gustó, muchacho? —le preguntó, desafiante y coqueta a la vez.

El joven no tenía experiencia pero eso no le impidió responder, sentía cómo su lengua recorría mi boca, sus manos, grandes y fuertes, no perdieron el tiempo; bajaron por mi espalda, recorriendo cada curva, hasta que apretaron mis nalgas con una firmeza que me hizo soltar un gemido contra sus labios.

Después de un instante, me hinqué ante él y le quité el short que llevaba puesto. Su miembro erecto salió a escena. Era, grande, cabezón, lleno de venas que parecían que estaban a punto de estallas y con la clásica ligera curva. Comencé besando su miembro, y poco a poco a succionar, de una sola mamada, me lo metí por completo en mi boca, aunque sentía que me ahogaba me gustaba esa sensación así continué por los siguientes minutos.

Comencé a chupar con mi lengua su frenillo, sabiendo que el frenillo es una de las zonas más erógenas del hombre, debido a sus muchas terminaciones nerviosas, podía notar que Ezequiel tenía los ojos en blanco, le estaba dando el placer de su vida. Ezequiel se sentó en el sillón con las piernas estiradas y los brazos extendidos. Su cuerpo está inclinado hacia atrás. Yo estaba arrodilla entre las piernas el alternando las caricias al pene con las manos y la boca.

Metí mi lengua en su prepucio y di giros con mi lengua, esto lo volvió loco, grito y llego lo inevitable, una tremenda eyaculación que cubrió mi cara y cabello, una gran cantidad de semen sumamente espeso y pegajoso, propio de su juventud. Ezequiel volvió en si y dijo “discúlpeme señora, de verdad perdón”, le dije “tranquilo, es normal, nunca has eyaculado a una mujer ¿verdad?”. “No” respondió, le dije “ahorita te haré hombre”, me dijo “¿quiere que vaya por papel”, le dije “no”, y procedí a comerme el semen, quedó atónito.

Después de tragarme toda su leche, le dije “ahora tú hazme sexo oral”, y dijo tartamudeando “es que no sé, discúlpeme, a mis 18 años no lo he hecho y tampoco veo porno para saber”, esto último me sorprendió porque a su edad es normal, le dije “tranquilo, mira quítame la tanga” me recosté y la quitó con algo de torpeza, se la di a oler y sonrió.

Le dije “vamos a mi cuarto, acuéstate en la cama y pon tu cabeza al borde”, me senté sobre el pecho de mi joven semental con la vagina hacia la cara de él, mientras mis piernas estaban en el suelo y mis pies bien pegados a la superficie, comencé a moverme de modo que mi clítoris rozara su lengua, era obvio su inexperiencia, pero a pesar de eso intentó con su lengua darme placer y sin querer me mordió fuerte y grité, “disculpe señora”.

Me levantaba lo dejaba respirar y nuevamente ponía mi vagina en su cara, comencé a ayudarlo estimulándome con mis dedos y finalmente tuve un orgasmo e inmediatamente expulsé mis líquidos y le empapé la cara le dije “ya estamos a mano”. Sonrió, y vi que gracias a su juventud ya tenía una nueva erección grande y fuerte.

Le dije “vamos a coger, tranquilo, yo te voy a llevar”, me levanté el vestido hasta la cintura y me recosté en el borde de la cama y le abrí mis piernas, le dije “introduce tu miembro despacio” y temblando se acercó e introdujo su duro miembro, primero la cabeza, mmm gemí con fuerza, después introdujo el tronco y finalmente todo su miembro, “ahora sácalo” le dije “y hazlo nuevamente”, así lo repitió en varias ocasiones.

Con mis largas piernas lo enrollé y eso ayudaba a que me penetrara más fuerte, comenzamos a besarnos y morder los labios, después me tomó de las caderas y con eso guiaba la penetración fue en ese momento que sentí su segunda corrida del día, inundo mi peluda vagina cuando se levantó todos los vellos de mi vagina empapados de semen.

Tomé de mi cuarto un whisky y le di a beber, pero me dijo “señora, nunca he bebido, ni fumo”, le dije “tranquilo es para que te relajes”, lo tomó y le serví otro, mientras nos besábamos estimulaba su pene el cual se encontraba en el llamado periodo refractario, juventud divino tesoro, escribió el poeta Rubén Darío, su miembro volvió a endurecerse.

Lo acosté en la cama y me iba a despojar de mi vestido pero me dijo “señora se ve espectacular con ese mini vestido, sexy y elegante”. Él se encontraba acostado, yo me subí para realizar una de las posturas más ricas que me gustan, la famosa Andrómaca, me quedé en cuclillas mis tacones ayudaban a una altura perfecta, y me senté en aquel miembro joven, yo controlaba la situación a mi gusto, su pene entraba en mi vagina, y le dije “ahora te daré mi ano”, y guie con mi mano su miembro a mi ano y de un solo sentón me lo comí todo, mmm, doloroso pero rico y así continue varios minutos.

Le dije “Ezequiel cárgame por favor”, y así lo hizo se levantó y de pie continuó la penetración, le dije “llevaré mis pies a tus hombros”, así lo hice y fue más rico, me decía “que atlética eres, cuanta experiencia tienes”, de mi culo comenzaron a salir, fluidos, entre sangre, semen y otra cosa, mi semental eyaculó, y procedimos a descansar en la cama, mientras descansábamos le dije “vamos a mirar porno, no puedo creer que no lo hayas visto”, le puse una escena de mi actriz favorita.

Vimos una escena de 20 minutos aproximadamente, y vi que su miembro empezaba a sacar semen le dije, “¿te excitó ella verdad?” y dijo “claro es espectacular y hermosa”. Le dije “tranquilo, no quiero que eyacules aun”, en eso el afortunado actor montó a la actriz, y le dije “móntame así, por favor”. Se pone de rodillas en el borde de la cama, mis pechos tocaron la superficie. Apoyando mi cabeza en los brazos y separé mis largas piernas.

Inmediatamente introdujo su miembro en mi ano, Lo empujó y… ¡me la metió muy al fondo, en el primer empujón! ¡Ezequiel… qué verga…! Me la metía muy al fondo, hasta lo más profundo de mi intimidad, haciéndome gritar y gemir, suplicar: “Ezequiel síguele muchacho, no pares… síguele así… por favor”. Continuó penetrando mi ano. Lo sacaba y lo metía, una y otra vez, yo me retorcía, estaba excitada y quería estarlo más así que me llevé una mano a mi vagina, él también llevó su mano y metió su mano y estimulaba mi clítoris. Yo gemía de placer, mientras él jugaba con mis dos agujeros.

Por fin terminamos los dos, los jugos de mi vagina inundaron mi cama y su semen inundó mi ano. Terminamos en la cama reposando, “ya no puedo más” dijo y me agradeció, revisó el celular y tenía llamadas de su mamá y dijo “tengo que irme, pero quiero pedirte un favor”.

“Por favor rasúrate los vellos de tu vagina y regálamelos, también tu tanga”, quedé sorprendida tantos años de sexo y tantos amantes y nunca me habían pedido mis vellos vaginales, le cumplí ese capricho me rasuré y los coloqué en mi tanga dorada. Nos despedimos con un beso me dijo “¿te volveré a ver?” y le respondí con un beso en su boca, le pase mi número.

En la noche llego mi hija y le dije del obsequio que le había mandado el vecino y respondió “no me gusta este feo, nunca tendrá oportunidad conmigo que se busque otra”, en mi mente dije a tu madre.

Ya casi era medianoche mi marido ya se había dormido yo disponía a dormir cuando me llegó un mensaje de Ezequiel. Salí de mi habitación y con mucha cautela abrí el mensaje, su texto decía “mira lo que hice con tus vellos púbicos y tanga”, abrí la foto y estaban llenos de semen, inmediatamente me mandó un video, donde se estaba masturbando con mi tanga y vellos, los frotaba en su pene y finalmente los eyaculó, no es la primera vez que me mandan penes, semen, por mensaje, pero si me sorprendió que con mis vellos púbicos. Le agradecí el detalle y prometí volver a verlo, así que si gustan les seguiré contando, los encuentros que llegue a tener.

Besos desde Guatemala querido lector.

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