Todo iba de maravilla con Isa, sus hijas me aceptaron muy bien, Ness de 15 años y Sisi de 11, yo la pasaba genial en su casa, mis amigos me envidiaban, Isa después me presentó a sus padres también, al señor no le hizo muy feliz que yo fuera pareja de Isa, con sus hermanos también tuve una buena relación y con su hermana Mena incluso llegamos a coger, nada digno de entrar en detalles, siempre he creído que Isa arregló todo para yo cogiera con su hermana, no tengo pruebas, pero tampoco dudas.
Así pasaron varios meses, Isa y yo salíamos regularmente de fin de semana, ella me hacía regalos costosos, me prestaba su “Negro” para mi uso personal, cuando mis amigos me visitaban en su casa, los atendía como si fueran de la familia, todo era casi perfecto, hasta el día en que sus hijas me preguntaron ¿cómo te vamos a decir papá, tío o te llamamos por tu nombre? Yo nunca había pensado en eso ni en formar una familia en ese momento, no supe qué responder, les dije que me llamaran por mi nombre.
Estuve pensando en eso todo ese fin de semana, yo ya llegaba a la casa de Isa desde los viernes y regresaba a mi casa los lunes por la mañana, no me veía como padre de familia y mucho menos como padre o responsable de dos adolescentes en ese momento, la idea me daba vueltas en la cabeza.
Pasaron una o dos semanas, Isa me pidió que la acompañara a una junta de padres de familia en la escuela de sus hijas, en el salón de Ness, así que fui el lunes por la mañana con ella, era un colegio de monjas, yo conocía a varias egresadas de ahí y no eran nada santas, en fin, ese día entre con Isa y Ness al salón para la junta de padres de familia, yo no estaba nada cómodo, sentía la mirada de todas las personas en mí, de pronto, escuché mi nombre, al voltear, vi al primo de uno de mis mejores amigos, lo llamaremos Tony, me preguntó ¿qué haces aquí? Él me conocía por mi vida loca junto a su primo, parrandas, mujeres, pleitos. Yo me quedé mudo, Isa le respondió fuerte y firme, “es mi novio”, para colmo la hija de Tony a quien llamaremos Rox, era mejor amiga de Ness, Rox sabía parte de la vida loca que llevábamos mi amigo y yo.
El resto del tiempo que duró la junta, se me hizo eterno, yo ya quería salir de ahí jajaja (ahora lo recuerdo y me da risa, pero ese día me causó mucha incomodidad), finalmente terminó la reunión, Isa me preguntó que de donde conocía yo a Tony, le dije que era primo de mi amigo que ella ya conocía, ella no le dio más importancia al tema, pero creo que empezó a pensar en nuestra relación a futuro.
Algo nos pasó a ambos en esa junta, después algo similar en una fiesta de 15 años de una amiga de Ness, se repitió una situación incómoda, miradas que juzgan, personas que cuestionan, todo eso hizo que las cosas se fueran enfriando un poco, yo no quería formalizar nada, Isa pensaba en formar una familia en un futuro inmediato. Una tarde de un jueves Isa me mandó un mensaje en dispositivo móvil que era para envío de mensajes escritos exclusivamente, me preguntó si era posible estar juntos todo el fin de semana a partir de esa tarde, ella pediría permiso en su trabajo, yo hice lo mismo.
Isa pasó por mí ese jueves, ella iba vestida con una de sus faldas ajustadas que llegaba debajo de la rodilla con una apertura en el muslo, una blusa formal y blazer que hacía juego con su falda, fuimos por ropa a la casa de ambos y emprendimos camino al hotel de un pueblo cercano, en el camino Isa me dijo que quería coger como el día que fuimos a la boda, quería disfrutar el viaje y coger como poseídos, me dijo “haz de mi cuerpo lo que quieras, tómame por culo, por la boca, por la panocha, seré tuya este fin de semana”.
Antes de llegar al hotel, Isa se quitó el cinturón de seguridad, se acomodó en el asiento delantero del “Negro”, me empezó a acariciar la verga que de inmediato respondió a la estimulación, Isa la liberó del pantalón para empezar a besarla, después a engullirla poco a poco, me iba a detener, pero ella dijo “no pares sigue manejando, siempre he querido hacer esto, vente en mi boca y sigue manejando”.
Ante la sorpresa no me podía concentrar únicamente en disfrutar, me tomó un par de minutos tal vez, asimilar todo, así que fue bajando la velocidad, para empezar a disfrutar de esa deliciosa mamada que Isa me estaba dando, para ese momento ella ya se metía toda mi verga en su boca, la saliva le escurría mojando mis huevos, con una mano me masturbaba y con otra acariciaba mis huevos mientras seguía mamando increíble, Isa siguió así durante unos minutos más hasta que exploté en su boca, ella al sentir que mi eyaculación se aproximaba, empezó a mamar más rápido, cuando disparé mi semen en su boca, tragó hasta la última gota.
Se acomodó se limpió la boca, se retocó los labios, antes de ajustar el cinturón, me dijo ¿te puedo pedir algo? Le respondí que sí, entonces me dijo “quiero que me masturbes mientras manejo”, yo le dije que lo haría encantado, así que me detuve para cambiar de lugar, me bajé del auto ella se pasó al lugar del piloto, su falda estaba arriba de sus rodillas la apertura lateral estaba más arriba del muslo.
Antes de empezar Isa puso una toalla sobre el asiento u sobre la toalla un dispositivo absorbente, hasta la fecha no he salido de la duda si era un pañal o una toalla femenina, una vez que se acomodó dio marcha al auto y empezó a manejar, sus piernas iban bien abiertas, llevaba la mirada fija en la carretera, pasé mi mano izquierda detrás de su espalda, mi mano derecha buscando su caliente panocha, cuando mis dedos llegaron a su vagina, me di cuenta que no llevaba ropa interior, ya estaba mojada sus labios esperaban ansiosos.
Su respiración se agitaba cada vez más, primero metí un dedo, con mi dedo pulgar estimulaba su clítoris, retiré mi mano para chupar sus jugos, y darle a chupar a Isa también, esta vez metí dos dedos, mi pulgar seguía estimulando su clítoris, sentí húmedo, caliente viscoso, Isa había tenido su primer orgasmo, pero quería más, “no pares, no pares” sus muslos temblaban, saqué otra vez mis dedos para dárselos a chupar y chuparlos yo también, afortunadamente la pista a esa hora estaba casi vacía, no había tanto riesgo de accidentarnos.
Metí tres dedos, mi pulgar seguía estimulando su pequeño botón rosado, toda su panocha estaba mojada, sus jugos escurrían por sus muslos, los movimientos de mis dedos aumentaron, el sonido que hacían dentro de su concha eran excitantes, Isa quitó el pie del acelerador, tomó fuerte el volante, sus gemidos se volvieron gritos, sus muslos temblaban, al tiempo que chorros calientes salían de su vagina, salpicando incluso el tablero, cuando se recuperó un poco, detuvo al “Negro” en un acotamiento.
Respiró profundamente, se limpió los ojos llorosos y el sudor de su rostro, me pidió que manejara, mientras ella iba retocando su maquillaje, limpiando el tablero y riendo por lo sucedido, me decía “contigo he hecho cosas que no haría con nadie más”.
Antes de llegar al hotel paré en un restaurante para comer algo, Isa, no quiso, ante mi insistencia, Isa me dijo “no, no insistas, hoy quiero que me revientes el culo en la alberca”, ante el panorama prometedor, no insistí, me apresuré a comer, para llegar al hotel lo antes posible.
Para cuando llegamos ya estaba atardeciendo, hacía calor, yo estaba más caliente pensando en lo que me esperaba, no había autos en el estacionamiento, normalmente la gente empezaba a llegar los viernes, subimos de prisa a la habitación, de inmediato os dimos un duchazo, nos pusimos nuestros trajes de baño y bajamos a la alberca, teníamos a la vista un atardecer increíble, la alberca para nosotros solos, ye el culo de Isa a mi disposición y ella mi verga para su satisfacción.
El mesero se acercó a ofrecernos de comer y beber, era el mismo de la vez anterior, le pedí un par de bebidas, cuando regresó le di una propina, él me guiñó el ojo y me dijo que nadie se acercaría en un buen rato, yo sonreí al regresar al lado de Isa.
Ella de inmediato me abrazó, pasó sus brazos por mi cuello, sus piernas rodearon mi cintura, nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se enredaron en caricias mutuas, Isa frotaba su concha con vi pene erecto, mordía mis labios, pegaba sus tetas a mi pecho, me dijo “tengo hambre, ya mete tu verga en mi culo”, mis manos estaban en sus nalgas, con una mano hice a un lado la tela que cubría la panocha y culo de Isa, saqué mi verga para ponerla en su rosado ano, con la otra mano la detenía un poco, Isa se soltó de una mano para ayudarme a encularla.
El agua hacía mucho más liviano su peso, primero frotó su vagina en todo mi pito, estaba muy caliente, sus viscosos jugos se adhirieron a mi falo, con el glande en la entrada de su ano Isa dejó caer sus nalgas, mi verga entró con un poco de resistencia, Isa soltó un gemido, se detuvo un poco, con mis manos separé sus nalgas, para ayudar a que mi pene entrara más, Isa dejaba caer su peso en mi verga para irla teniendo adentro de a poco, hasta que la tuvo toda adentro, entre ambos nos sincronizamos para meter y sacar mi falo de su culo, Isa se aferró a mi cuello, su cabeza descansaba en mi hombro, decía “que rico, que rico, nunca imaginé hacerlo en un lugar público”.
Así seguimos por unos minutos mis manos en sus nalgas la ayudaban a subir y bajar, Isa gemía, me pedía no parar, me mordía en labios, orejas, cuello, yo le devolvía las caricias en la misma intensidad, hasta que sus muslos me apretaron, su culo también apretó mi verga, se quedó inmóvil, sus muslos temblando, yo embistiendo unas veces más hasta que exploté dentro de su ano, le di unas cuantas embestidas más para vaciarme por completo en su recto, Isa me abrazó fuerte, al tiempo que decía “he vivido contigo en unos lo que no viví con otras personas en años”, no comprendí de momento esa actitud de Isa, horas después entendería su actitud.
Después de estar varios minutos abrazados, acomodamos nuestros trajes de baño, salimos de la alberca, ya había oscurecido, Isa me dijo “muero de hambre, desde ayer no he comido, me guardaba limpia para ti”, lo agradecí con fuerte abrazo y un beso apasionado, tomamos nuestras bebidas para ir a la habitación, ordenamos de comer, después de ducharnos llegó nuestra comida y bebida, estábamos platicando, riendo de muchas cosas; de pronto Isa me preguntó “¿Cómo te ves en 10 años?”, mi respuesta fue encaminada a logros profesionales y laborales, Isa me hizo otra pregunta “¿y en lo familiar?” me quedé callado unos instantes, se hizo un silencio incómodo, que ella rompió con una frase “el domingo platicamos, quiero que aprovechemos estos días al máximo”.
Al terminar de comer-cenar, salimos a caminar, después de una larga caminata paramos en un bar, nos tomamos algunos tragos, platicamos, yo evitaba hablar del futuro, Isa también, en un momento se me quedó viendo fijamente, me dijo “¿sabes? Contigo hice y haré cosas que no creo repetir”, se acercó para besarnos y acariciar mi verga, el sorprendido fui yo jajaja, ella casi siempre retiraba mis manos de sus piernas en lugares públicos, me dijo “ya tengo hambre otra vez, pero no de comida”, yo le contesté “también quiero comer de nuevo”, llevé mi mano hacia su vagina, dije “lo que quiero está caliente”, Isa no retiró mi mano, por el contrario, me besó con más intensidad.
En el bar no había mucha gente, además la iluminación era muy tenue, así que las caricias continuaron, Isa estaba raramente eufórica y más caliente que de costumbre, pedimos otros tragos más, el alcohol empezaba a hacer efecto, yo me sentía mareado, Isa estaba irreconocible, un tanto ebria, pedí la cuenta para salir del bar (a mí el alcohol no me disminuye mi apetito ni rendimiento sexual, por el contrario cuando tengo resaca, también tango una erección tremenda todo el tiempo y ganas de coger), nos dirigimos al hotel, en el camino a Isa no le importó que nos besáramos o que le metiera mano, ella también me acariciaba la verga y las nalgas, casi no había gente en la calle.
Al fin llegamos a nuestra habitación, casi nos habíamos desnudado en la entrada, al cerrar la puerta ya estábamos semidesnudos, Isa no llevaba ropa interior, yo tampoco, así que al quitarnos ella su vestido y yo mi pantalón y camisa, quedamos desnudos, los zapatos los aventamos lejos, nos tiramos en la cama, ansiosos de coger, empezamos a forcejear para ver quien ponía abajo al otro, por obvias razones logré poner a Isa debajo, la sometí por los brazos, me senté encima de su pecho, acerqué mi verga su boca, ella la devoró de inmediato, la estaba follando por la boca, sus ruido guturales me excitaban.
Así seguí por unos instantes, al sacar mi falo de su boca, el maquillaje de Isa estaba arruinado, sus ojos llorosos, su cara llena de saliva que escurría por las comisuras de sus labios, eso me prendió mucho, sin soltarla de los brazos, la besé, empezando por su boca, bajando por el cuello, al llegar a su tetas me detuve en sus pezones, los lamí, los chupe, los mordí, ella, gemía y gemía.
Seguí bajando hasta llegar a su caliente y mojada panocha, cuando abrió las piernas pude ver que ya había tenido un orgasmo, sus jugos viscosos escurrían hacia su culo, lamí todo eso, desde el ano hasta el clítoris, Isa se retorcía y gritaba de placer, mi lengua hacía lo suyo, recorriendo varias veces ese camino salado, ácido y dulce a la vez, mis manos fueron a su tetas para amasarlas, apretar y jalar sus pezones, estaban duros como su clítoris, mi boca se entretuvo ahí lamiendo, succionando mordiendo, hasta hacerla venir nuevamente, esta vez sus jugos me salpicaron, lamí todo, Isa apretó con sus muslos temblorosos mi cabeza, acariciando mi cabello.
Cuando se repuso, me dijo “es mi turno, quiero montarte”, me acosté boca arriba ara que ella se sentara sobre mi verga, su vagina aún escurría, la sensación era increíble se contraía toda alrededor de mi verga, tomé sus nalgas para ayudarla a subir y bajar, mis dedos buscaron su ano, esta ocasión Isa no dijo nada cuando metí un dedo en su culo, así que metí dos dedos de cada mano y luego tres, los estaba estirando, ella pedía más, yo metía y sacaba alternadamente mis dedos en su culo, mi verga en su vagina, logrando otro orgasmo en Isa, mi pito estaba empapado con sus fluidos, antes de que Isa hiciera o dijera algo, me puse de nuevo encima de ella.
Saqué mi verga empapada de su panocha, la tomé fuerte de las piernas para separarlas y de un golpe penetré su ano, ella gritó, sólo atinó a decir “eres un cabrón, pero no pares”, mis embestidas eran intensas y rápidas, sus tetas hacían un vaivén hipnotizante, el ruido de nuestros cuerpos con sus jugos, sus gemidos y gritos, todo era muy excitante, cuando apretó su culo en torno a mi pene, y vi salir fluidos de su vagina, no me aguanté más, disparé mi leche dentro de su culo, exprimí toda mi leche dentro de ella con otras embestidas, Isa me pidió que no la sacara, que la abrazara y nos quedáramos así un rato, ella se quedó dormida, yo me levanté para acomodarla, me acosté a su lado para dormir también.
Después de dormir unas horas, esa mañana no fue la excepción, me desperté unos minutos antes de las 6 de la mañana, Isa dormía plácidamente, yo me vestí para salir a ver el amanecer, me dirigí hacia un lugar alto que me permitiera verlo, la salida del sol fue espectacular, después regresé al hotel, me disponía a ducharme cuando escuche la voz de Isa “me caes mal, ven a dormir otro rato”, yo sólo reí, le respondí que se levantara para aprovechar el día, le dije que si quería ir a unas grutas cercanas, para mi sorpresa Isa accedió, se levantó para entrar al baño, lo cerró detrás de ella, me pidió que la esperara un momento, minutos después me abrió la puerta, tenía la cara lavada, el aliento fresco, me dio un beso apasionado al tiempo que me tomaba de la verga para invitarme a la ducha.
Una vez dentro, nos seguimos besando, Isa frotaba mi verga con su cuerpo, yo acariciaba todo su cuerpo, mis dedos pasaban por su raja se sentía siempre caliente, cuando quise meter mis dedos en su culo, me detuvo, dijo “nooo, ayer estaba ebria y abusaste, hoy también te dejaré abusar, pero antes me lavaré”, sacó su aditamento en forma de pera para lavar su recto, yo reí.
Mientras Isa lavaba su culo, me pidió que la cogiera de pie como la primera vez que estuvimos en ese hotel, cuando terminó nos dimos un beso, nuestros cuerpos se frotaban intensamente, tomé a Isa de las caderas, la giré para que apoyará sus manos en la pared, separó las piernas, dirigí mi glande a los labios de su panocha, metí mi verga un poco, adentro se sentía ya mojado, viscoso, rico, Isa tenía sus manos en la pared, yo la tenía por la cadera, mi mete y saca era cada vez más rápido y fuerte, Isa gemía y gritaba, no le importaba que la pudieran escuchar.
Sentí caliente en mi falo, su vagina se contrajo, sus muslos temblaban, señal inequívoca de su orgasmo, yo me esforcé por no venirme, saqué mi verga, la subía y bajaba de su ano a la vagina y viceversa, de pronto y sin decir nada cuando mi glande estaba cerca de su ano, empuje fuerte, mientras la jalaba de las caderas, mi verga entro completa, Isa soltó un grito, quiso zafarse, pero yo la tenía bien sujeta, metía y sacaba mi verga con fuerza, ella pasó de la molestia al disfrute, me decía “eren un cabrón, pero no pares, no pares, me vengo, vente conmigo”.
El chapoteo del agua se confundía con el golpeteo de nuestros cuerpos empapados en agua y fluidos, otra vez la presión alrededor de mi verga dentro de su culo, el temblor de sus muslos era señal de que se venía, sus jugos no se distinguían por el agua con la que se mezclaban, en ese momento, dejé fluir mi leche en su recto, me seguí moviendo hasta dejar la última gota de semen dentro de su ano, cuando saqué mi verga, algunos hilos blanquecinos salieron de su culo para resbalar por sus muslos y perderse con el agua que seguía cayendo.
Isa después de unos instantes tomó de nuevo su pero para asear ese apretado culo, me miró sonrió y me dijo que le fascinaba.
Nuestro paseo por las grutas estuvo genial, aprovechábamos cualquier oportunidad para manosearnos, el resto del fin de semana seguimos cogiendo y comiendo, cogiendo y bebiendo, cogiendo y cogiendo, pero al llegar el domingo, Isa con voz seria me dijo que después de pensarlo mucho era mejor que diéramos por terminada nuestra relación, me explicó que ella quería algo serio, pero que parecía que yo no estaba preparado, no la contradije, porque en efecto, no era mi momento para formalizar, seguimos siendo buenos amigos, de vez en cuando dábamos rienda suelta a nuestra pasión.
3 años después de que terminamos, me dio la noticia de que ya era abuela, fui a conocer a su nieta Zul, hija de Ness.
Lo que sigue, sucedió con Ness, 10 años después.
Continuará…
Quedo a sus órdenes en mi correo electrónico que encontrarán en mi perfil.
Kazador 69
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