Para Nina un fin de semana con calor solo significa una cosa: buscar a alguien que tuviera piscina. Su pareja le escribió a unos amigos para ir a pasar la tarde a su casa.
Me encantaría contarles cómo fue vestida pero no me lo dijo en nuestra charla porque en seguida todo se derivó en la calentura que sintió por la mujer de una de las parejas que estaba esa tarde en la piscina.
Primero notó que la miraba y eso como ya sabemos a Nina le encanta. Ella se dejaba mirar y cuando volteaba y descubría que Melisa (nombre que acabo de inventar) le estaba mirando su cola le sonreía. Ese contacto de miradas a la cara entre ellas decía mucho. Nina buscaba confirmar que Melisa también tenía deseos como ella.
Se separó del grupo y se tumbó a tomar sol. Sus pechos de tamaño mediano se separaban ligeramente en su pecho acostada boca arriba. Decidió desatar los breteles del bikini que pasaban por sus hombros. Quedando solamente sostenidos y cubiertos por la tira que rodaba su pecho. Melisa se acercó y se tumbó a su lado.
–Es muy lindo tomar sol.
–Si
–¿Nina, alguna vez tomaste sol sin la parte de arriba de tu bikini?
–Si a veces tomo sol en toples en casa.
–Me di cuenta que no tienes marcas en tu pecho del sol, por eso pensé que tomabas sol desnuda.
–¿Alguna vez tomaste sol completamente desnuda Meli?
–Nunca me animé.
–Cuando quieras puedes venir a casa y tomamos sol las dos desnudas.
Melisa miró todo el cuerpo de Nina y pasó su lengua por el labio de abajo de su boca. Evidentemente la deseaba y Nina se dio cuenta. Separó sus piernas un poco y recogió una de sus rodillas. Sentía como se le mojaba la entrepierna. Quería seducir y comerse a esa mujer. Meli entonces soltó:
–Me gustaría ir y probar cosas nuevas. Nunca lo hice pero tengo ganas de intentarlo.
Estaba todo definido quedaba esperar el momento.
Ese día Nina “hizo un esfuerzo por no desnudarse y dejarse comer la concha por Melisa”. Palabras textuales en nuestra conversación.
Más aún después que en la piscina con la excusa de estar jugando Meli se echó atrás y con una de sus manos bajo el agua tocó toda la vagina Nina.
Le sorprendió la osadía de Melisa pero la calentó mucho más. Nina luego tomó la mano de Meli y se la llevó a su vagina pero había corrido la tanga del bikini quería que el contacto fuera directo. Estos breves acercamientos cargados de deseo contenido fueron el combustible para que se acelerara el encuentro entre ellas.
Un par de días después combinaron para encontrarse en la casa de Meli, estaba libre. No hacía mucho calor y definitivamente no había sol esa tarde, pero las excusas ya no eran necesarias.
Llegó un poco atrasada temas del trabajo y las clases de la facultad. Cuando Meli abrió la puerta y la dejó entrar se dio cuenta que la fiesta había empezado sin ella.
Estaba solamente con una bombacha negra que apenas le contenía y tapaba toda su vulva, una camiseta corta que dejaba al aire parte de su barriga y no llevaba corpiño por lo que se le notaban sus pezones duros. Meli tenía apenas unos pechos que sobresalían, era casi todo pezón rosa lo que se destacaba.
A Nina la encendió en seguida, sus pechos pequeños con sus pezones durísimos y grandes, más la concha gorda con labios gruesos que la bombacha apenas podía esconder la ponían a mil.
El morbo de tener una mujer excitada solo para ella le hacía mojarse toda.
–Perdona que te reciba así pero justo estaba preparándome para tomar sol desnudas, ¿todavía quieres?
–Hola, ya veo que estás casi pronta. Me ayudás a prepararme.
Cerró la puerta se acercó a Nina quedaron frente a frente. Dejó caer su mochila al piso y Meli le sacó su campera de jean. Nina se llevó rápidamente las manos a la parte baja de la camiseta que le quedaba un poco corta y se la sacó por encima de su cabeza. Cuando terminó de pasarla por encima de su cara y dejando sus pechos a la vista de Meli, esta la besó en la boca. No pudo contenerse y Nina en seguida le quitó la camiseta a ella y pasó su lengua por sus pezones.
–Quiero comerte las tetas desde que te vi en la piscina.
–Cómemelas Meli son todas tuyas, llénate la boca con ellas.
Se las metió en la boca una a la vez sintió como se ponían duros esos pezones. Se sacó la bombacha y con un movimiento rápido pasó su mano por los labios quería abrirlos para que saliera todo su flujo. Fue un movimiento involuntario, como cuando agitas el reloj de tu muñeca para que vuelva al lugar natural.
Nina notó la excitación de ella y se sacó el short de jean y la bombacha juntos. Sus chanclas quedaron en el piso tapadas por su ropa y empujó a Meli al sofá.
Empezó a chuparle la concha abriéndole sus labios con las dos manos. Separó un poco su vulva para que el clítoris de Meli quedara libre y poderle pasar la lengua y comérselo sin limitaciones.
–Me encanta la humedad y calor de tu boca Nina, me encanta como me haces gozar y me frotás mi sexo con tu lengua. Voy a acabar en seguida.
–Estás muy caliente y mojada, acábame en la boca Meli.
–Si, si, si, no pares. Si, si, si.
Melisa tuvo un orgasmo muy esperado por ella y mientras acababa en la boca de su compañera le revolvía todo el pelo, empujando su boca contra su sexo con fuerza.
–Gracias preciosa por ser así como sos
–Así… tan… puta.
–Bueno quería decir tan sexual.
–No, decime puta, quiero sentirme una puta y quiero que me cojas vos ahora.
Nina se tumbó sobre su espalda, abrió bien su piernas y separó sus labios vaginales.
–No me depilé y tengo algunos pelos espero no te moleste Meli.
–Me encantan las conchas peludas, por mí no deberías depilarte nunca más.
Se abalanzó a comerle la concha y llenar su boca con los jugos de ella. Se acomodaron para juntar sus sexos cruzando sus piernas. Frotaron vulva con vulva buscando el punto en que el cuerpo de la otra hiciera resistencia. Así estuvieron un rato hasta que acabaron las dos. No había pasado ni media hora y ya tenían toda la cara llena de flujo de concha y olor a sexo de la otra, habían acabado un par de veces y se habían besado con pasión.
Un tono de llamada interrumpió lo que sería el comienzo de una tercera sesión al hilo.
–Es tu celular Nina, te están llamando.
–Si es mi novio que quiere saber cómo estoy
–¿Qué le vas a decir?
–Lo voy a atender y le diré que estoy feliz de haber acabado dos veces con una mujer hermosa.
–Jajajaja
Melisa nunca imaginó que fuera real. Pero Nina se paró tomó el celular del short que estaba en el piso y lo puso frente a su cara, era una videollamada.
–¡Hola amor! Acá estoy como ves desnuda y feliz de haber cogido dos veces con una mujer hermosa.
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FOR-MI-DA-BLE. No imaginas cómo me dejaste. Cuando acabe unos trámites me vuelvo a casa y la rompo toda a Narda. Besos