Una noche de noviembre, nos invitaron a celebrar la boda de un amigo, la reunión se llevó a cabo en un hotel fuera de la ciudad, que contaba con el salón de fiestas y habitaciones muy confortables. Como quizá lo recuerdan mi esposa y mi amigo Luis (amigo de la preparatoria), ya habían tenido varios encuentros sexuales solos o con mi presencia. Esta ocasión se veía perfecta para que nuevamente se encontraran en la cama, sobre todo porque los últimos tiempos no habían permitido tener acercamiento sexual. El salón estaba repleto de buenos amigos de la juventud, había suficientes bebidas espirituosas y el ambiente era propicio.
Mi esposa llevaba un vestido color rojo, descubierto de hombros y con transparencia en el escote, de tal manera que dejaba descubierto una buena parte de sus senos, no llevaba bra y se podían entrever sus pezones, el vestido terminaba un poco más abajo de medio muslo, cosa que la hacía verse espectacular. La fiesta avanzo, corrieron las bebidas y a la hora de bailar, por supuesto mi amigo inmediatamente saco a bailar a mi esposa. Quien con gusto se la paso bailando con él y en los descansos tomando suficiente tequila para relajarse.
Al finalizar el baile y la fiesta, nos fuimos cada uno, a sus habitaciones, pero mi amigo espero el tiempo suficiente para que nosotros llegáramos a nuestra habitación y poder alcanzarnos.
Antes de la llegada de mi amigo, ya en nuestra habitación, los dos estábamos muy calientes, ella se retiró su vestido y su ropa interior, dejando solo un camisón, el lugar era un poco frio. Nos recostamos y yo empecé a acariciarla lentamente, sé que el sexo oral la pone muy caliente, de tal manera que me coloque entre sus muslos desnudos, separándolos y acercando mi lengua a su vulva, empecé a lamerla, pasando mi lengua por sus labios y terminando en su clítoris, ella respondió muy rápido mojándose mucho, no tardo en venirse muy rápido (le super encanta el sexo oral).
En esa actividad estábamos cuando mi amigo toco la puerta de nuestra habitación, yo me levante y abrí la puerta, permitiendo su paso, la habitación tenía dos camas matrimoniales, por lo que se recostó en una, mientras yo seguía con mi esposa haciéndole sexo oral, lento pero intenso.
Llego un momento que mi esposa estaba muy excitada y esto lo aproveche para preguntar si quería sentir el pene de mi amigo. A lo que ella respondió rápidamente que sí, entonces mi amigo se levantó, y se quitó toda su ropa, quedando completamente desnudo, y se metió a la cama con mi mujer. Como ya lo he dicho, ellos habían tenido ya varios encuentros sexuales y conocían sus gustos. Entonces él se recostó y le pidió a mi mujer que le chupara la verga, que ya estaba completamente erecta.
Ella se acomodó sobre él, poniéndose en cuatro y llevo su boca y su lengua a los genitales de mi amigo, tomando con su mano el falo y chupándolo lentamente, mientras mi amigo aprovechaba para acariciar sus piernas, sus nalgas y sus senos, acariciando lentamente sus pezones, pasaron un largo rato en esta posición y él le pidió que le lamiera los huevos, a lo que mi esposa accedió sin problema, pasando su lengua lentamente sobre sus testículos, mientras seguía acariciando con sus manos el falo erecto y le seguían acariciando sus senos y sus nalgas.
Después de otro rato, se acomodaron en la posición del misionero, ella levanto su camisón dejando desnuda sus piernas su cadera, su abdomen y sus senos, abriendo las piernas para él. Ella se moja mucho, por lo cual el penetrarla era demasiado fácil, aunque primero el paso su falo en su vulva acariciándola de esa manera, pero después dejo caer toda su fuerza y la penetro de un solo golpe, empezó a moverse, primero lento y después con cierta rapidez, mi esposa gemía muy intenso, e incluso la cama empezó a moverse y quizá todos los vecinos escuchaban ese ruido tan obvio. La tuvo así varios minutos, aprovechando también para besarla y meterle la lengua a su boca.
Después el pidió nuevamente que le hiciera sexo oral (a él le encanta tener su boca en su pene), mi esposa volvió a acomodarse en la misma situación y empezó a chupar lentamente el falo y la cabeza, chupando sus fluidos y acariciándolo, nuevamente lamio sus testículos haciendo que amigo también gimiera de placer.
Nuevamente volvieron a la posición del misionero, él se acomodó entre sus piernas y volvió a penetrarla, pidiéndole además que se sacara el camisón para que quedara completamente desnuda, a lo que ella acepto, retirándose el camisón, dejando su desnudez expuesta. Ella le pidió que le acariciara sus senos, (a ella le encanta mucho) por lo que mi amigo toco y acaricio sus senos, empezó un movimiento más intenso por él, más fuerte y más profundo para que los dos llegara a su orgasmo al mismo tiempo, vaciando todo su semen en la vagina de mi esposa.
Mi amigo se levantó y se pasó nuevamente a la otra cama, entonces yo aproveche y me pase con mi esposa, obvio mi pene estaba muy erecto y me metí sin dificultad a su vagina super mojada, ella volvió a gemir, apresure el paso y eyacule también dentro de ella, dejando su vagina llena de semen.
Al final nos dormimos cada quien en su cama, y al día siguiente él se marchó sin despedirse.
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