Yo vivo en un conjunto privado que básicamente es un lugar lleno de casas costosas y por motivos de seguridad está completamente cerrado, con su propio vigilante y todo. Un barrio para gente acomodada.
En el conjunto vive una mujer de unos 43 años, que si te digo que está buena miento, porque está buenísima. No es delgada pero tiene una cintura bastante pronunciada, un culo increíblemente grande, redondo, firme y pesado, y unos senos gordos y jugosos que cuando se pone escote se le notan las pecas. Es blanca, pelo castaño ondulado y ojos color miel. Es literalmente el significado de MILF y más de una vez he fantaseado con meter mi cara entre esas nalgas gigantes y lamerle el orto sudado, o besar y chupar el sudor de cada peca de sus tetas pesadas.
Le he dedicado varias pajas bien puercas.
Ella es abogada y cada que sale a trabajar usando esos pantalones formales que le aprietan el culo, más de uno tiene que voltear a admirar esas nalgotas temblando y termina con la verga dura (yo me incluyo).
La cosa es que también vive con su hijo de 18 años y literalmente es un completo inútil que la trata mal, la insulta y la menosprecia frente a todos los vecinos, cosa que se nota que la entristece.
Pasa que uno de mis fetiches es el sexo público y el riesgo de que me vean. Por lo que cuando estoy caliente hago cosas como esperar hasta la madrugada tipo 2 am para salir al balcón del tercer piso y pajearme rico, también salir a caminar el barrio en la madrugada con la verga dura (y sacarla de vez en cuando para pajearme al aire libre) etc., obviamente siempre haciéndolo en lugares donde no hay cámaras ni vigilantes.
Incluso, en varias ocasiones me han pillado los vigilantes, pero como soy muy amigo de ellos pues no me meto en problemas, solo me piden que lo haga dónde ellos no puedan ver.
La cosa es que hace una semana estaba en esa calentura de nuevo, y como estaba lloviendo no quería salir a mojarme, por lo que decidí hacerlo en el balcón del tercer piso.
Cuando llego y antes de empezar a pajearme siempre me gusta mirar hacia las casas a ver si hay gente despierta o si logro ver algo íntimo.
Y cuando miro a la casa de al frente (donde vive la vecina), me sorprendo e inmediatamente se me pone durísima.
Pues la ventana de su habitación estaba abierta y se alcanzaba a ver porque tenía los focos prendidos. Vi como ella estaba totalmente desnuda. Tetas gordas al aire, culo enorme y su coño peludo con mechones de vello oscuro mojados de jugos. Y lo mejor era que ella estaba brincando como una perra en celo sobre la verga de alguien.
Le brincaba bien duro, salvaje, haciendo que sus tetas rebotaran y sus nalgas chocaran fuerte. Se notaba que la zorra tenía ansias de verga, que estaba desesperada por que la cogieran rico.
En ese instante se me puso bien dura y sin pensarlo dos veces me saqué la verga y empecé a pajearme fuerte mientras gozaba y me preguntaba ¿Quién era el afortunado que se estaba follando a esa MILF?
La zorra ponía ella misma las manos del hombre en sus tetas grandes para que se las apretara y amasara, pero no podía alcanzar a ver quién era.
Y es ahí cuando quedo en shock.
La zorra sin parar de subir y bajar en esa verga, voltea el rostro y le da un beso con lengua a su macho, ahí pude ver de quién se trataba: era su propio hijo.
La sexy abogada que todos deseaban y respetaban estaba saltando la verga de su hijo como si fuera la única polla en el mundo, como si fuera la última verga que pudiera probar en su vida. Lo besaba con hambre, metiéndole la lengua mientras su coño tragaba toda esa polla hasta el fondo.
El tipo siguió follándosela brutalmente y mientras lo hacía empezó a moverse más y más rápido, mientras con sus manos la ahorcaba fuerte. Ella ponía una cara de goce absoluto, ojos en blanco, lengua afuera, babeando como perra.
La maldita gozaba siendo cogida como esclava y juguete sexual por su propio hijo. El mismo hijo que la trataba mal y humillaba frente a todos.
Después de lo que parecieron siglos, el chico se corrió bien adentro de su coño, llenándole el útero de leche espesa. Cuando sacó su verga de dentro de ella, la zorra se arrodilló rapidito para mamarle y limpiarle toda la verga a su hijo, tragándose los jugos mezclados mientras él le abofeteaba la cara con su polla mojada y le escupía.
Fue literalmente la mejor paja de mi vida y todas las madrugadas salgo al balcón a la misma hora a ver si los pillo otra vez, pero no los he vuelto a pillar.
Si quieren más historias comenten que les pareció, tengo varias anécdotas que contar y trataré de volver a ver a esos dos para actualizarles.
Comenten que les pareció.
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Cata Martínez
Administración de CuentoRelatos