Llega una de mis temporadas favoritas… ¡¡¡La Navidad!!! Todos los elfos y elfas estábamos ilusionados de comenzar a crear, empaquetar y preparar los millones de regalos que va a entregar Papa Noel. Es cierto que los días son agotadores, la maquinaria no para de funcionar, los elfos están estresados de tanto crear, los capataces están hechos una furia y las elfas tratamos de empaquetar lo más rápido posible y de cuidar a los renos… Pero es apasionante este ambiente, en el profundo de nuestro corazón disfrutamos de nuestro trabajo, del labor que hacemos y de la satisfacción cuando llega la noche de navidad.
Soy tan tonta… aún no me he presentado. Soy Elfina… si, un nombre super original para una elfa, pero eso no quita que mi nombre sea increible. Soy una chica bajita, mido 1,50m, y soy delgada pero no me faltan curvas, digamos que mi cuerpo es la definición de elegancia. Mi pelo es de color blanco, mis ojos azules y mis labios finos. En cuanto a mis pechos, son pequeños pero lindos y mi culo no es muy grande pero tiene una forma divina y más con mis muslos gruesos. Como podeis imaginaros, mi figura es increiblemente atractiva.
Mis labores diarios no van más allá que la del resto, por la mañana después de desayunar galletas con leche comenzamos con el empaquetado y el traslado de los regalos, yo me ocupo concretamente de los lazos. Después del almuerzo comienza el entrenamiento y cuidado de los renos y antes de la cena recibimos un discurso de Mamá Noel quien nos agradece por todo el labor que realizamos. Sin ella La Gran Fábrica de Papá Noel no funcionaría. Mucha gente solo tiene en cuenta a Papá Noel, pero Mamá Noel también es una figura superimportante en navidad. Es admirable su liderazgo y su cuerpazo… ay que se me escapa el lado lesbiano. Si, me gusta Mamá Noel, me encanta… no, me enamora… estoy delirando de nuevo…
Todo esto no lo narro solo porque mi pasión sea la escritura y porque estoy orgullosísima de mi trabajo, sino porque… NO, no puedo hacer spoiler, sigamos. En uno de mis turnos rutinarios mientras cuidaba de uno de los renos una elfa alta u esbelta, quien era la secretaria de Mamá Noel, se acercó a mi y me dijo de ir al despacho de Mamá Noel. Yo estaba asustada ¿Hice algo mal? ¿No he cumplido con mis objetivos diarios? ¿seré echada? ¿sabeis lo que pasa con los elfos expulsados? Exacto, yo tampoco y no lo quiero saber. Me puse firme de inmediato y subí a La Torre Noel lo más rápido que pude. Subí en escensor y estaba muy nerviosa, tanto que me temblaban las piernas. El ascensor se abrió, la segunda secretaria de Mamá me miró desde la recepción.
-Tú debes de ser Elfina -Dijo ella mientras se subía sus gafas para verme mejor-.
-S-ss… S-si… si so- yo…
-Que cría… Mamá Noel te está esperando en su despacho, pasa -Dijo amárgamente-.
Abrí las dos grandes puertas torpemente. Al entrar estas se cerraron automáticamente y vi a Mamá Noel tan cerca como nunca antes. Ella levantó la mirada, yo me quedé congelada…
-Mam-M-Mamá Noel… ¿Me ha llamado?
-Pues claro que sí cielo. Venga, siéntate.
Me senté delante de su escritorio, el cálido perfume que le rodeaba chocó con mi pituitaria haciendo que mi cuerpo se revolviese de placer. Mamá Noel era superatractiva. Su pelo negro recorría todo su cuello tapando su discreto escote. Sus ojos blancos y sus gruesos labios hacían de su rostro digno de un retrato… su gran cuerpo, de 1,75 m, con sus enormes pechos, su cinturita de modelo y su gran culo eran lo que animaba a trabajar a todo el mundo. Por eso ella era tan querida, con su físico y su hermosa voz era difícil que no sedujese a alguien y lo animase a trabajar. Además, su dulzura no tenía límites.
Muchos elfos la admiraban tanto que se pajeaban pensando en ella, las elfas la respetábamos, pero confieso que muchas veces me he tocado también pensando en ella. Mamá Noel estaba escribiendo y firmando documentos, yo esperé ansiosa a que terminase mientras admiraba su belleza. Cuando acabó, despejó la mesa y comenzó a hacerme preguntas.
-Elfina, quiero que me seas totalmente sincera ¿vale?
-Sisisisi Mamá Noel. Yo siempre…
-Bien, ¿Has tenido sexo con Emma?
Emma era la cocinera, ella y yo teníamos una relación de amistad pero al ser de las pocas que éramos lesbianas… fue dificil no caer en la tentación. Además, está buenísima. ¿Me van a expulsar por tener relaciones en horario laboral?
-Si… yo… ella y yo pues si… pero fue solo por la noche…
-Bueno… hay grabaciones de vosotras en la cocina y… se ve todo -Dijo ella mirándome fíjamente. Estaba acabada-.
-Yo… Lo siento mucho Mamá Noel, no… no iba a… no quería romper las reglas de verdad, no quiero ser echada, yo…
-Tranquila querida, nadie va a ser echada.
-¿De verdad?
-Siempre que no vuelva a suceder en horario laboral. Emma y tú podeis tener sexo tantas veces que queráis, pero por favor, no en la cocina ¿vale?
-Sí Mamá Noel. Prometido.
-Está bien. Ahora, ¿Emma y tú estais en una relación?
-No… solo somos amigas… bueno, amigas con derecho.
-Ajá… ¿tú eres lesbiana o bisexual?
-Yo soy lesbiana Mamá Noel.
-Vale… bien pues quiero verte frente a La Casa Noel a las 22:00 ¿Entendido cielo?
-Si Mamá Noel, pero…
-¿Pero?.
-No, no… yo… nada de peros, ahí estaré.
-Así me gusta.
-¿Ya me voy?
-Si, encantada de tenerte aquí Elfina.
-Igualmente… yo… o sea… estoy encantada de verla Mamá Noel.
Me fui confundida, soprendida, aliviada… tenía una tormenta de emociones y de ideas en mi cabeza. ¿Por qué me quiere ver? Pasé el resto de la jornada trabajando pero perdida en mis pensamientos y en la ilusión de poder haber visto a Mamá Noel tan de cerca, y haberla olido. Cuando la cena acabó fui de inmediato a mi casa de chocolate helado. Me desnudé nada más entrar y comencé a asearme y prepararme lo más rápido que pude para estar lo más presentable posible ante Mamá Noel. No podía fallarla.
Todo eso mientras el tocadiscos hacía sonar villancicos animados. Me duché, me puse la ropa de invierno de acuerdo con las reglas de uniformidad de la temporada navideña, me eché perfume y al ser las 21:36 fui directa a la Casa Noel. En las calles apenas había gente, todos volvían a sus casas a descansar y a refugiarse del frío y de la noche decorada por hermosas auroras. Llegué a las grandes puertas de La Casa Noel. Antes fe tocar el timbre una de las sirvientas abrió la puerta.
-Yo… vengo a… me llamó Ma… Mamá Noel pidió que me vi… o sea que viniera…
-¿Eres Elfina?
-Si… soy y… yo
-Pasa por favor y sígueme cariño.
Seguí a la sirvienta. Ella era igual que alta que Mamá Noel y las secretarias. El lugar era grande, con decorados renacentistas, candelabros y lámparas de araña enormes, mesas llenas de dulces, las paredes decoradas con múltiples retratos y fotografías… tras subir varios pisos de la gran mansión, la sirvienta abrió la puerta del dormitorio, yo pasé y cerró la puerta tras de mi.
-¿Elfina? -Dijo Mamá Noel desde el baño-.
-Si… soy yo.
-Elfina cielo, espérame en la cama.
Me senté extrañada. La cama era tan alta que tuve que dar un pequeño salto para poder subirme y mis pies quedaron al aire al sentarme. El dormitorio estaba cálido por la chimenea, que era de donde provenía la única luz del cuarto. El ventanal daba vista a toda Ciudad Noel. Las paredes estaban decoradas con retratos de Mamá y Papá Noel, las estanterías estaban llenas de figuras, esculturitas, libros… y en la mesilla había varios dulces navideños y velas rojas y verdes. La estancia era súmamente acogedora.
El ruido de la madera crujir al quemarse daba mucha paz pero también se escuchaba a Mamá Noel tararear mientras las gotas de su ducha chocaban contra el suelo. Cuando cesó el ruido del baño, ella abrió la puerta y entre el vapor ella salió totalmente desnuda, dirigiéndose directamente a mi.
-¿Ma… Mam… Mamá No…?
No me dejó terminar, se abalanzó sobre mi dejándome tirada sobre la cama y comenzó a besarme mientras todo el peso de su cuerpazo caía sobre mi. Sus labios jugueteaban suavemente con los míos, sus suspiros apasionados me calentaban las mejillas, su largo pelo me cubría todo el rostro.
-Elfina, cariño. ¿Tendrías sexo conmigo? -Dijo ella susurrándome a los oidos mientras aún estaba sobre mí-.
-Si. Si, por favor si. Haré lo que sea por ti.
-Que buena chica eres.
-Pero… ¿Y Papá Noel?
-Él estará de acuerdo con esto, no te preocupes. Ahora, quiero que te desnudes.
Ella se levantó y fue a echarse perfume mientras me miraba seductoramente con sus ojos claros decorados con un delineado muy sexy. Yo fui desvistiéndome muy apuradamente, no podía dejar de mirar su hermoso cuerpo iluminado por la cálida luz del fuego de la chimenea. Sus aerolas y su coñ… perdón (ella merece respeto), su vulva eran rosadas. Sus pezones estaban tensos y ligeramente tapados con su larga melena negra. Su presencia me imponía. Me quedé totalmente desnuda e indefensa frente a ella.
Mamá se acercó a mi y se inclinó ligeramente para besarme suavemente mientras recorría mi cuerpo con sus cálidos uñas rojas. Ella era la que más pasión le ponía a nuestro beso, yo seguía tímida y cofundida pero a la vez muy emocionada por hacer realidad mis sueños eróticos. Ella fue bajando sus besos a mi cuello mientras me masajeaba suavemente el clítoris, el cual ya lo tenía mojado de la excitación. Sus besos me hacían cosquillas y no pude retener mi inocente risa. Mamá fue bajando más, me besó y empapó mis pezones y finalmente, tras pasar por mi vientre y el ombligo, comenzó a lamerme el coño mientras me miraba con su intensa mirada.
Nunca pensé tener a Mamá Noel arrodillada comiendome la vagina, bueno, en realidad sí pero nunca me imaginé que fuese a pasar. Mis pezones estaban más tensos que nunca, su lengua me excitaba con muchísima facilidad, recorría mis labios y se metía ligeramente en mi vagina masturbándome y haciéndome sentir como nunca antes. No tardé en tener un orgasmo que me dejó loca. Grité y solté un squirt a presión en toda su cara, haciendo que su maquillaje se corriese y que su pelo quedase empapado.
-Ay no mamá noel yo… yo lo siento mucho yo…
-No te disculpes cariño, no seas boba.
Mamá Noel me empujó de nuevo a la cama y se tumbó al lado de mi juntando su cuerpo con el mío.
-Estamos aquí para divertirnos -Dijo ella mientras me volvía a besar-.
Mientras nos besábamos ella me agarró la mano para que acariciase su cuerpo, pasé mi mano por sus glúteos apretándolos aún dudosa, acaricié suavemente sus pechos y tras un rato me atreví a pasar mis dedos entre los labios de su vagina. Cuando los rocé Mamá soltó un gemido y con una sonrisa pícara y caliente me rogó que la masturbase mientras abría más sus piernas. Metí mis dedos en su húmeda y caliente vagina y empecé a masturbarla lentamente para sentir cada parte carnosa de su cavidad vaginal.
Mientras más la masturbaba más me gemía entre besos y caricias suaves en mi cara. Fui aumentando poco a poco el ritmo, estuve un buen rato acurrucada junto a su cálido cuerpazo haciéndola gemir hasta que alcanzó un orgasmo que la hizo expulsar un chorro por su vulva empapando mis dedos y la cama.
Mamá Noel se puso de nuevo sobre mí y comenzó a comerme las tetas suavemente mientras me miraba con sus ojos plateados, su pelo se caía por todo mi torso y su espalda curvada dejaba ver su hermoso culo. Me dejé llevar y no me resistí a soltar gritos de placer como una loca rogando que “por favor no parase”. Mientras ella seguía amamantándose con mis pezones levantó la mano, hizo unos gestos suaves con sus dedos al aire haciendo que uno de los cajones se abriese. Un dildo salió flotando y se dirigió hacia mi coño mientras dejaba un rastro de chispas mágicas en el aire.
El juguete, que era de color rojo, que medía fácilmente 18 cm y era de la marca “Regala y Disfruta”, una marca de juguetes sexuales muy famosa del Polo Norte, se introdujo en mi coño hasta el fondo y empezó a vibrar dentro de mi mientras me penetraba. Los ojos de Mamá estaban más brillantes que nunca, ella reía por verme gemir. El dildo mágico aumentó de ritmo y empezó a follarme mientras Mamá Noel me regalaba besos en mi cuello, yo estaba enloquecida, tanto que llegué a un orgasmo que estalló en otro squirt.
El dildo salió de mi coño y voló hacia la boca de Mamá Noel quien le hizo una mamada con garganta profunda justo en frente de mi. Al terminar ella abrió mi boca y dejó caer sus babas dentro de mi. Luego pasó su lengua por toda mi cara como si yo fuese una presa. Al terminar ella puso su culo sobre mi cara y se agachó hacia mi coño, quedando ambas en un 69. Comencé a lamer su vulva intensamente, como si no hubese comido desde hace años. Su lengua jugueteaba apasionadamente entre mis labios vaginales y sus suspiros me calentaban la inlge. Mientras le comía la vulva ella gritaba de placer y me pedía que no parase.
Oirla gemir y decirme eso hacía que me sintiese motivada y emocionada al saber que Mamá Noel estaba disfrutando de mi oral, por ello no paré aunque me empezase a cansar la lengua. Su rosada vulva estaba mojadísima, era muy suave, cálida y esponjosa, sus labios se abrían cubriendo parte de mis mejillas mientras metía mi boca para hacer el oral aún más intenso. También comencé a pasar mi lengua por su ano, cosa que al parecer también le gustaba ya que se reía entre gemidos.
Tras un 69 intenso, húmedo y lleno de gemidos y gritos Mamá comenzó a llegar a un orgasmo, las dos comenzamos a flotar sobre la cama mientras ella gritaba que no parase y después de casi alcanzar el techo ella llegó un orgasmo que la hizo gritar y soltar otro chorro en todo mi rostro. Fui la primera en caer sobre la cama, Mamá cayó lentamente al lado de mi entre risas y suspiros.
Me acerqué a ella, me puse sobre su cuerpo mientras ella estaba tumbada boca arriba y comencé a besarla mientras la abrazaba. Sus puntiagudos pezones rozaban con los mios, mi pelo se fusionaba con el suyo, nuestras bocas creaban hilitos de babas y fluidos vaginales. Todo era hermoso. Mamá Noel se levantó, encendió unas velas con magia y me miró pícaramente con una sonrisa pintada en su rostro mientras sus ojos volvían a brillar entre su delineado corrido. Hizo un par de gestos con sus manos y pronto comencé a flotar sobre la cama, mientras más subía más me reía por la emoción.
Cuando alcancé una altura considerable sobre la cama, el mismo dildo de antes se puso sobre mi cara y se metió hasta el fondo de mi boca. Comencé a mamarlo disfrutando cada centímetro del juguete de goma con sabor a vagina. Yo estaba flotando boca arriba y veía a Mamá Noel al revés haciendo más gestos con sus dedos. Las velas comenzaron a flotar también y a rodearme en círculo. El dildo salió de mi boca totalmente empapado y se dirigió directamente a mi vagina comenzando a follarme tan intensamente como antes. Otro dildo apareció, muy similar que el anterior, y al igual que el otro se metió en mi boca para follarme la cara.
Las velas que estaban sobre mi se inclinaron poco a poco y empezaron a dejar caer cera ardiente sobre mi cuerpo. Cada trozo me quemaba la piel por un momento y se enfriaba endureciéndose la cera sobre mi cuerpo. El dildo de mi boca salió y voló hacia mi culo, el glande de goma se pegó a mi ano y fue metiéndose poco a poco hasta abrirme el culo entero. Ambos dildos follaban mis dos orificios hasta lo más profundo de mi cuerpo al mismo ritmo mientras flotaba sobre la cama y me quemaba por la cera que caía sobre mi figura. No podía parar de gemir por todas las cosas que estaba sintiendo. Bajé poco a poco hasta quedar mi cara a la altura del rostro de Mamá Noel.
-¿Te está gustando? -Preguntó Mamá, a quien veía al revés-.
-Me está encantando mamá -Grité ahogada-. No pares por favor.
Mamá me comenzó a besarme.
-Quiero que te corras sobre mi ¿Vale cariño?.
-Sí mamá sí… sí por favor…
Volví a alcanzar una altura considerable, mi coño estaba orientado al cuerpo de ella y los juguetes comenzaron a taladrarme aún más intensamente. No tardé en alcanzar un orgasmo explosivo que hizo soltar un gran squirt que bañó todo el cuerpo de Mamá Noel. Los juguetes salieron de mis orificios, las velas se acomodaron de nuevo donde estaban antes, yo caí sobre la cama y Mamá Noel se tumbó sobre mi para besarme lentamente mientras acariciaba mi cuerpo manchado por cera.
Ambas estábamos mojadas por los squirts que habíamos soltado, la cama estaba empapada y húmeda y el suelo estaba encharcado. Tras un largo, cálido y húmedo beso, Mamá Noel gritó hacia la puerta el nombre de “Marisa”. La sirvienta entró en seguida con una fregona, entró tan rápido que no me dio tiempo a taparme.
-No te cubras cariño, Marisa no muerde.
-Yo…
-Vamos a bañarnos anda.
Mamá me agarró de la mano y me llevó directa al baño, donde la bañera estaba llena de agua caliente. Ella se metió primero, yo después y seguimos besándonos tranquilamente entre el vapor que emanaba del agua.
-Elfina, has estado increible.
-Gracias Mamá Noel.
-Y has hecho varios regalos esta noche.
-¿A qué te refieres?
-Hay personas que pidieron squirts, varios juguetes sexuales y agua de lesbiana. Tú eres de las pocas elfas que son lesbianas y la única que sabemos que hace squirt, lo vimos por las cámaras de la cocina mientras tú y Emma teníais sexo.
-Entonces… ¿Me has usado?.
-Lo cierto es que… me ha encantado pasar la noche contigo, nunca había tenido un sexo tan increible con nadie.
-Yo… no sé qué pensar…
-Piensa que has hecho muy feliz a Mamá Noel y que estoy muy orgullosa de ti cariño.
Mamá me siguió besando mientras más nos hundíamos en el agua, haciendo que esta se cayese por los bordes.
-Ahora… necesito otros favores.
-¿Qué necesitas?
-Una persona pidió leche materna y otra pidió sexo lésbico.
-Yo… a mi no me sale leche…
-Pero a mi sí, ¿Qué te parece amamantarme y cuando sea navidad nos vamos a hacer un trío?
-Me parece buena idea mamá.
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