Primera vez en un table

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T. Lectura: 9 min.

Hola, mi nombre es Jo y espero les guste mi relato que debo mencionar es totalmente real.

Hace algunos años estuve casado con una bellísima mujer con la cual tuve 2 hijos, vivimos más de veinte años de matrimonio en los cuales tuvimos muchas aventuras muy interesantes. Les platicare una. Empezare por describirla. Es alta de muy buen cuerpo, excelentes caderas, bellísimas tetas con unas areolas rosas bellísimas, piernas de concurso y cabello largo rubio (teñido pero bello). Un tanto tímida al principio, pero con algunas copas (que yo le daba antes de ir a los lugares swinger). Se desinhibía y era más divertida.

Teníamos por costumbre salir a bailar y divertirnos los viernes y sábados. Ya sea a bares o antros swinger, para ir a estos lugares ella se vestía siempre con vestidos muy cortos, minis sin medias y blusas muy sexys, transparentes y o con escotes bastante pronunciados (sin sostén obviamente), por lo que la mayoría de hombres volteaban y disfrutaban la vista (cosa que a mí me agradaba mucho).

La primera vez que salimos a un tablé juntos, ella se sentía un poco intimidada porque me decía que ahí había mujeres que tenían muy bellos cuerpos y aunque tenía curiosidad se sentía apenada y cohibida, pero al fin la convencí. En esa ocasión me acorde que en Garibaldi había visto uno que cuando pasaba me llamaba la atención le comenté y fuimos ahí.

Llegamos como a las 11:00 de la noche, me estacione sobre el eje central, un ballet se acercó preguntando si iba al table, le conteste que sí y me tomo el auto para estacionarlo (no sin antes echarse un taco de ojo con las bellas piernas y tetas de mi mujer). Ella se apenaba de que pasara eso, pero yo le daba confianza diciéndole que ahí nadie la conocía y eso la tranquilizaba un poco.

Entramos al lugar, era un antro pequeño, muy sencillo, con mujeres comunes que bebían y bailaban en una plataforma larga con más o menos un metro y medio de altura misma que daba exactamente a la cara de los clientes que ahí estaban. Tomamos una mesa en una esquina del lugar pegados a la pared, como a cinco mesas de la pista y pedimos unos tragos que nos trajeron inmediatamente. Yo me fije que cuando entramos todos los clientes se le quedaban viendo a ella comiéndosela de arriba abajo, algo que fue pasando poco a poco y ella agradeció.

Así después de un par de copas que hicieron el efecto deseado en ella, se fue acostumbrando a donde estaba, le pedí que saliéramos a bailar una salsa que pusieron pues me gusta mucho ese ritmo, la subí a la pista que les mencione y la comencé a mover muy cerca de la orilla para que todos la vieran, les recuerdo que la mini que se puso era realmente corta y se le veía todo.

La mirada de los que estaban cerca se centraba en sus piernas y nalgas de lo cual ella se dio cuenta y me dijo -No creas que no sé lo que estás haciendo, pero ya estoy más entonada y te voy a seguir el juego porque sé cuánto te gusta que me vean, de repente empezó a moverse muy cachondamente y a abrir más el compás de sus piernas mostrando aún más lo que había debajo de su mini con lo cual al ver la reacción de todos se me paro la verga y ella lo sintió, me dijo al oído, lo hago para satisfacerte, mira la cara de todos, quisieran estar debajo de mi falda y siguió enseñándoles de todo.

Termino la música y regresamos a la mesa, seguimos con más tragos, después de un rato empezó a acariciarme la verga suavemente para poco a poco irla agarrando fuerte, algo que yo disfrutaba feliz. Entre beso y beso nos tocábamos, le acariciaba todo el cuerpo, yo cada vez más caliente le subía la falda más y más, casi a la altura de la cintura, le apretaba esas hermosas nalgas con mucha fuerza, después subí mis manos a sus tetas, las sacaba de la blusa para darles unas ricas chupadas a esos pezones parados por la excitación, entre las miradas de los clientes que volteaban a vernos con lujuria, lo cual me ponía a mil.

Le hice a un lado la tanga y le empecé a meter el dedo en su linda panocha rasurada y muy mojada. No dejaba de gemir en mi oído diciéndome que no parara porque estaba sintiendo riquísimo. Me saco la verga que para esa hora estaba bien parada y lista para lo que fuera. La metió en su boca valiéndole madres que nos estuvieran viendo y me empezó a dar una mamada tan rica que no pude aguantar y me vine en su boca riquísimo (Yo creo que los meseros se hicieron de la vista gorda por el espectáculo y el buen taco de ojo que se echaron con ella). Se tragó toda la leche que le eche en la boca y con su lengua me limpio lo que restaba de mi venida como era su costumbre.

Nos acomodamos la ropa, ella fue al baño a arreglarse, yo a su vez hice lo mismo. Regresando nos tomamos otras copas y de pronto un señor que estaba sentado muy cerca de nosotros (Del cual no me había percatado por la calentura del momento). se acercó y me dijo: Tiene usted una mujer muy hermosa. -Gracias le dije. No tome a mal mi atrevimiento, pero me gustaría saber si me permitirá tocar un pecho de esta hermosa mujer. Yo conteste -Pregúntele a ella. El giro su cara hacia ella y le dijo: ¿Puedo? Acercando su mano a sus tetas. Ella me miro y yo le dije -solo si tú quieres.

Ella asintió y el señor le tomo una teta con la mano y comenzó a acariciársela con gran delicadeza (Algo extraño pues estábamos en un table). Yo pensé que iba a meterle la mano por debajo de la blusa pues como ya mencioné llevaba un escote bastante amplio. ¡Pero no! Fue sobre lo que cubría y lo que salía de la blusa. Ella entrecerró los ojos para comenzar a disfrutar de la caricia. Después de unos segundos el retiro su mano, nos dio las gracias y se fue. Ambos nos quedamos sacados de onda pues nos esperábamos una mega manoseada y mamada de pezones, no por desearlo si no por el lugar donde estábamos.

Luego de unos tragos más ella se levantó al baño. Cuando regreso me extraño que llegara acompañada de una bailarina y me dijo que le pregunto si ella trabajaba en algún otro lugar o era de compañía a lo cual contesto que no. Entonces la chica le dijo que, si nunca había bailado en el tubo frente a hombres y le contesto que no, le pregunto que, si no quería probar, le dijo que no le disgustaba la idea (efecto de los tragos que habíamos tomado) que tenía que preguntarme, por eso la trajo a la mesa para ver que decía yo.

A mí me extraño la pregunta porque ella normalmente no era así, le dije que si quería hacerlo a mí no me molestaría, pero por dentro de mi hubo una explosión de nervios con ansiedad y deseo (¡claro! que me encantaba la idea de que ella bailara y se encuerara delante de todos esos gueyes).

Me tomo del brazo y me sentó en una mesa a un lado de la pista y se fue con la chica. El DJ la anuncia como una chica que no trabaja ahí, pero quiere hacer el número para deleite de ellos, todos aplaudieron su decisión, cual es mi sorpresa cuando la veo salir a la pista con un puti vestido que no era el que traía y comienza a bailar muy cachondamente. Las nalgas se le veían casi en su totalidad, sus tetas hacían esfuerzos por no salirse totalmente y la areola rosada se le asomaba muy rico.

Todos los gueyes del antro se pararon, chiflaban, aplaudían y le gritaban cosas que a mí en lugar de enojarme me excitaban. Termina la canción de presentación y ponen una muy cachonda para que ella se encuerara. ¡Nunca pensé que se atreviera, pero me equivoqué! Empezó a quitarse la ropa como una profesional, recorriendo la pista de lado a lado muy cachondamente, cosa que la mayoría aprovechaba para acariciar sus tobillos cada que pasaba junto a ellos.

Cuando se quedó en tanga se acercó a mí, se agacho quedando todo su culo a vista de los de atrás, yo la tome de las nalgas y se las separe para vieran un poco de lo que yo me estaba comiendo, me dio un beso y se acostó en el piso moviéndose al ritmo de la música, muchos de los más cercanos a la pista y algunos de los que al verla en el piso se acercaron rápido, comenzaron a tocarla de arriba abajo a lo cual ella solo quitaba poco, pero muy poco a poco las manos de su cuerpo. El espectáculo era cachondisimo. Yo obviamente estaba súper caliente por semejarte show, jamás habría imaginado que pasara algo así.

La música acabo, la gente aplaudió y ella regreso al camerino, volvió a la mesa ya con lo que traía puesto al principio y al pasar por entre las mesas se comenzaron a escuchar los chiflidos y proposiciones que le hacia la gente una vez más.

Llego a nuestra mesa y me dijo -¿Qué te pareció? ¿Te gusto?¡Me encantó! Le contesté. Me planto un besote y se sentó. Me dijo. ¿No crees que me pase un poco? -Tu qué piensas, le conteste. Me dijo -No lo sé…. Lo que pasa es que estando ahí arriba vi a todos con esa cara de deseo y me puse cachonda nada mas de imaginarme lo que estaban pensando. Cuando comencé a bailar escuché sus palabras tan llenas de calentura y pensé total, como tú me dijiste, aquí nadie sabe quién soy y esto no lo hago todos los días.

Entonces fue cuando me dije voy a pensar que trabajo aquí y me están pagando y ¿creo que no lo hice tan mal para ser la primera vez no? ¿La primera vez? ¿O sea que van a haber más? Le dije. Bueno, solo si tú me dejas y estas a mi lado. Es que sabes, jamás imagine que el estar ahí arriba se sintiera tan bien. Fue tan excitante verlos a todos tan calientes tocándome sin lograrlo totalmente. Debo confesarte que en un momento sentí muchas ganas de dejar que me hicieran todo lo que quisieran, más cuando me fui al piso y empecé a sentir todas esas manos tocándome en todos lados. Era como tener a mil como tú a la vez en cada parte de mi cuerpo.

Cuando empecé a quitar las manos de mi cuerpo uno de ellos llego muy cerca de la entrada de mi vagina, tuve que contenerme para no gritarle ¡Que estas esperando! ¡Ya méteme el dedo, estas a un paso! Creo que se distrajo con los líquidos que salían de ahí y fue cuando pudo más mi cordura y le quite la mano. Yo creo que las copas se me subieron y se convirtieron en calentura, porque tú sabes que normalmente no soy así. Si, me encanta la verga, me fascina exhibirme cuando vamos a lugares swinger pero todavía no me había atrevido a dejarme tocar así… por tantos. Aquí no sé qué me paso, pero algo me saco lo puta que tal vez soy. ¿A lo mejor yo iba para teibolera no crees?

Me sonreí y le dije. Fueron varias cosas creo yo. Los dos tequilas que te di cuando salimos, los tragos que nos tomamos aquí, la riquísima mamada que me disté, la pequeña sabroseada que te dio el señor en la teta y el ver a todos tan calientes por ti allá arriba hiso todo eso que me dices. Eso es lo que yo creo. Creo que sí, me dijo. Me levanto y me llevo a la pista, bailamos sin decir nada más.

Regresamos a la mesa a seguir tomando, de repente llega la chica que la llevo para que bailara y nos dice. -Oye manita hazme un paro. ¿Que necesitas? Le dijo mi mujer. ¡Fíjate que me llamaron a esa mesa a sentarme y me pidieron que te llevara, creen que trabajas aquí! Y les dije que venía a ver si ya habías terminado con el cliente. Nos miramos uno a otro y mi mujer le dijo. -Porque no les dijiste que no trabajo aquí? Es que quise venir a ver si no querías vivir la experiencia completa. ¿Completa?! Le dijo mi mujer. Si, dijo ella. No tienes que coger, nada más es ficharlos. Entonces vi la cara de travesura de mi mujer y me dijo. -Me dejas? -Si tú quieres, le dije.

Se levantaron y se fueron a la mesa que, fijándome bien era la mesa de donde se levantó el señor que le agarro la teta a mi vieja. Seguramente llegaron después de que ella empezó a encuerarse y no escucharon que no trabajaba ahí. Me acomode para ver lo que hacían. Se sentaron una con cada wey, el que le toco a mi vieja le hablo al mesero y le dijo algo. Anoto y se fue, el levanto a mi vieja y la sentó en sus piernas. Disimuladamente me volteo a ver preguntando, y yo asentí.

El mesero trajo unas botellitas de Bones así se llama la bebida que les dan a las teiboleras. Comenzaron a beber y él le empezó a agarrar las piernas a Chío, y ella reía escandalosamente, él le besaba el cuello y los hombros y ella lo disfrutaba. Así estuvieron un rato, yo veía como se sabroseaban a mi mujer y en lugar de darme celos me excitaba, se comportaba como una verdadera teibolera. Al poco rato se levanta mi vieja y le hace el gesto de, mira todo esto, el asiente y la sienta, hablan un rato, se levanta mi vieja y se despide.

Regresa a nuestra mesa y se sienta, le pregunto qué paso y me dice. Viste que nos sentamos y el me llevo a sus piernas, empezó a agarrármelas y me gusto, me sabroseo toda mientras yo me tomaba la botella que me pidió. Me dijo que le gustaba y que quería pasar al privado conmigo. Yo me imagine lo que era eso y le dije a la chica que le dijera cuanto costaba el privado, le dijo que dos canciones tres boletos y cinco canciones diez boletos.

Podía agarrar lo que quisiera, pero nada de penetración. Él dijo que quería diez, pero era caro, entonces me levanté y le dije. -Apoco no lo valgo? Que me sienta y me dice. Es que no traigo mucho. Entonces sigamos tomando, le dije. Me trato de convencer de que le aceptara dos canciones y lo dejara meterme mano bien y me daba algo más por fuera. Le dije que no podía que me castigaban si nos cachaban, no sé si sea cierto, pero eso le dije.

Entonces se acercó más a mí y me dijo que le diera chance ahí en la mesa y me daba una propina y que me empieza a meter mano, al principio me estaba gustando, pero que me abre las piernas y me empieza a meter el dedo, sentí la punta de su dedo en mis labios como iba para adentro y para colmo estaba escurriendo. Llevaba metido casi medio dedo adentro, lo movía de a poquito en círculos, yo sentía riquísimo, casi dejo que me lo meta todo, pero me quite y le dije. -Me van a regañar. Y me dijo. -Ni modo, se chupo lo que me metió de dedo y me dijo. -Sabes riquísimo. Entonces me despedí y me vine para acá porque si no a lo mejor me convence.

¿Qué me hubieras dicho si lo dejo? ¡¡Que de menos le hubieras cobrado!! Jajaja me reí. Al principio se sacó de onda, pero al final entendió mi mala broma. Empezó a besarme y a cachondear, me dijo. -Quiero. – ¿Qué quieres? Le dije. -Quiero que me metas la verga por todos lados y que me trates como una puta de la calle. Eso es lo que quiero. Le dije. ¿Aquí? Me dijo. -si quieres, pero estoy bien caliente y si me quiere coger alguien más lo dejo. Estuve tentado a hacerlo, pero me dijo. -Vámonos de aquí, mejor lo hacemos en otra ocasión y me vengo más puta y a ver qué pasa.

Le dije, ¡Va! Nos dimos un pequeño agasajo en la mesa y pagamos la cuenta, le agradecí a la chica que le hubiera prestado el vestido y el apoyo para que hiciera su show. Pedí el coche y maneje rumbo a la casa, ella venia bien caliente, como nunca la había visto, me empezó a dar una mamada de esas que ella sabe dar y a su vez yo le iba metiendo el dedo. Por su postura quedaba su culo hacia la ventana del copiloto y cuando menos pensé tenía un camión de la basura al lado derecho del coche viendo cómo me la iba dedeando, ellos nada más me hicieron una señal de que bien y siguieron observando, yo les permití ver un momento y después aceleré para perderlos de lo cual ella ni cuenta se dio.

Llegamos a la casa y me la fui encuerando por toda la escalera mientras subíamos al departamento. Abrí la puerta y ya iba totalmente desnuda al llegar a la cama, cogimos jugando a que era teibolera y yo el cliente que la dedeo esa noche. Fue una noche que no olvidaremos jamás. Hemos tenido otras con el pasar de los años, pero esa fue muy especial.

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