Buceando por internet encontré un anuncio que decía “Marido cede a sumisa”, solo al verlo fue un impacto para mí, no pude evitar escribir para ponerme en contacto con ese marido (Pedro) para que me contará más de su idea y poder llevarla a cabo.
Mediante correos con Pedro me expuso su situación, quería que su sumisa (se llama Raquel) mejorase sus aptitudes y como castigo de un error que cometió Raquel con él decidió que debía de ser usada por otro hombre.
Nos pusimos manos a la obra para trabajar en la cita.
Lo primero que hicimos fue buscar fecha, eso fue sencillo, aprovechando un viaje mío a Coruña por trabajo lo cerramos, una vez que tuvimos día y hora revisamos distintas habitaciones ambientadas en Bdsm que estuvieran cerca de nuestros centros de trabajo.
Obviamente el entorno de Raquel no sabe nada de esta actividad y necesitábamos tenerlo todo bajo control.
Encontramos un lugar bien ubicado y procedí a realizar la reserva del lugar. Martes a las 14.30.
Esos días previos fueron eternos, intercambiábamos pareceres de los gustos míos y lo que él quería para su sumisa, acordamos los límites. (Estaba permitido el uso de sus tres agujeros, azotarla, atarla, mearla…) el límite estaba establecido en dejar marcas y en abofetear con mucha intensidad la cara de la zorrita.
Poco a poco y una vez pulido todo llegó el día. Ese martes caluroso Raquel me tenía que escribir al móvil a las 9.00 para hacerme ver que estaba lista para la cita de las 14.30 y para tener vía de contacto por si pasara algo.
A las 9.32 recibí un whatsapp de Raquel diciendo. “Buenos días, hoy a las 14.30 tengo que ceder mi uso hacia usted”.
Leer ese texto fue una sensación de excitación indescriptible. Ya no podía dejar de pensar en Raquel y no podía concentrarme en seguir trabajando.
Durante la mañana me encargue de comunicarla que a las 13.00 debía de colocarse un plug anal para que lo tuviera bien abierto, que no se olvidara el dildo (todo esto estaba acordado con Pedro su amo).
Me indico la vestimenta que llevaría al encuentro tal como le había mandado Pedro.
Falda negra a medio muslo, blusa blanca de seda, zapato de tacón y media hasta ligeramente por encima de la rodilla y para terminar ropa interior de encaje blanca.
Ahí tuve que darla una orden, las sumisas no deben de llevar ropa interior a sus citas, en la parte de abajo nunca ya que tiene que estar siempre accesibles los agujeros y en la parte superior quería que no la llevase. Obviamente se lo tenía que quitar en el taxi o justo a la entrada de la cita, su discreción es importante para mí.
Su respuesta fue afirmativa obviamente, me comunicó que todo estaba claro. Plug anal colocado, dildo en el bolso y nada de ropa interior. (Lo primero que iba a hacer al entrar por la puerta era hacer una inspección de si había cumplido lo ordenado).
Las horas fueron pasando lentamente, casi lo minutos no corrían, a las 13.07 recibí un mensaje diciendo “Plug colocado, tenga cuidado con mi culo que es estrecho”. Con mensaje volvió a subir un punto de intensidad mi excitación.
Por fin dieron las 14.00 cogí mi taxi para que me llevase a la habitación, pague la reserva, entre a ver que todo estaba a mi gusto y tenía que esperar 10 minutos. Baje la música ya que quería escuchar bien sus gemidos, puse una luz tenue y espere…
A las 14.27 recibí un nuevo mensaje diciendo “llegó un poco tarde que me entretuve un poco al salir”. Mi respuesta fue sencilla: Cada minuto será un azote.
A las 14.39 llamaron a la puerta, tarde pero ahí estaba Raquel, tal como me la imaginaba, rubia, de unos 50 años, buen cuerpo, llevaba gafas de sol para ser discreta y la vestimenta tal como tenía ordenado.
Nos presentamos cordialmente, se notaban los nervios en la habitación. Yo como buen dominante trate de calmarla haciendo ver que ese rato en el que estaba cedida a mí solo tenía que obedecer y disfrutar, disfrutar de su cesión y que obtendría mucho placer si se entregaba en cuerpo y mente.
Me comentó que estaba nerviosa ya que era la primera vez que Pedro la cedía a otro hombre, se portó mal con él en una ocasión y estaba pagando el castigo.
Una vez que parecía más tranquila Raquel, la indique que se colocase mirando a la pared con las piernas abiertas, las manos entrelazadas detrás de la nuca para comenzar el encuentro y ver si había cumplido las órdenes. (Note que bajaba la cabeza… mala señal)
Comencé de abajo hacia arriba, tenía sus zapatos, las medias hasta medio muslo con encaje, una falda negra que la hacía un culo precioso y una blusa elegante. En la ropa exterior tenía un 10 de 10 lo cual se lo hice saber cogiendo un poco el pelo, tirando hacía mí y besando el cuello, en ese momento note que su respiración se agito. (Buena señal)
Ahora tocaba seguir con la inspección, la mande sacar la cadera para detrás y abrir más las piernas, al hacerlo introduje mi mano por debajo de esa falda, subí por sus muslos hasta notar sus labios, efectivamente cumplió la orden de no llevar ropa interior abajo, también note el plug por lo que todo iba según lo previsto.
Pasé lentamente mis dedos por sus labios, clítoris… estimulando esa zona que tanto iba a disfrutar, automáticamente se comenzó a mojar de una manera sorprendente ya que al estar nerviosa pensé que no iba a tener tanta excitación, una vez que se humedeció por completo introduje mi dedo corazón en el de golpe, lo cual Raquel reacciono con un gemido al instante, y sacando más la cadera para detrás, señal de que quería que con ese dedo la profundizara más…. lo siento pero no es el momento zorra, la dije. (No se inmuto)
Proseguí hacia la parte de arriba, había notado algo que no me gustaba pero aún no la dije nada… al llegar a sus pechos vi lo que ya había visto, llevaba sujetador.
La ordene que se girase colocando la espalda en la pared, la dije que porque tenía esa prenda si la tenía prohibida, intento esbozar una excusa pero cuando inicio la explicación la coloque un dedo en la boca y la dije que silencio. Que en esas órdenes no se puede fallar. No puso reparos cuando se acordó y no se puede fallar.
Inmediatamente la retire esa prenda, la mande colocarse a 4 patas en el borde de la cama, la subí la falda hasta su cintura para que su culo quedase expuesto. En esa posición comencé con su dildo a estimular el clítoris, con mi otra mano comencé a estimular sus pezones, en menos de un minuto estaba diciendo “no no no” la pregunte que la pasaba.
“¿Qué te pasa Raquel?” “Que estoy a punto de correrme y no quiero, no debía de gustarme”. Eso me contesto, a lo que yo la dije “Si quieres correrte voy a tener que azotarte”, entonces ella me dijo que parase, que no la siguiera estimulando que no podía aguantar. Obviamente yo seguí con su clítoris y además paré un segundo para pasar mi lengua por todo su coño, desde bien debajo para saborearlo enterito… Estaba delicioso, húmedo como pocos, caliente al máximo e hinchado queriendo explotar… pero Raquel no podía, no tenía permiso.
Pidió permiso para correrse, “déjame correrme amo por favor”, una vez estando en esta situación ya la tenía en mis manos, conseguiría su entrega hacía mí, la dije que para correrse tenía que cumplir el castigo de llegar tarde (9 azotes) y 20 por llevar sujetador. Como buena sumisa experta intento negociar lo que la supuso que el total fuesen 40. Era tal excitación la que llevaba que accedió.
La coloque casi en la misma posición, le dije que los tenía que contar en alto y que mientras con una mano ella siguiera con el dildo en su coño.
Empecé la cuenta ¡plas! ¡plas! ¡plas! Así los 10 primeros a una intensidad media aceptable, se la veía bien, lo aguantaba, se comenzó a poner rojo el culo pero podía con ello. Tocaba subir la intensidad ¡plas! ¡plas! ¡plas! Calculo que al azote 18 no paraba de moverse, el culo ardía, mi mano idénticamente, cada azote saltaba, se movía entera e incluso intentaba bajar de la cama, pero eso sí, el consolador no se movía del clítoris, ella seguía dándose placer como una buena perra en celo.
Cuando llegamos al azote 35 la dije que una vez que la diera 5 más tendría permiso para correrse, justo en el momento del azote 39 me quite el pantalón y bóxer, para que justo cuando mi mano impacto el azote 40 en menos de un segundo tuvo toda la polla dura y erecta en el coño, en ese momento y con ella dentro pero sin moverse comenzó a regar la cama, chorro a chorro como nunca había visto diciendo continuamente “no no no” pero sin poder parar, al retirar mi polla se echaba hacía atrás para que siguiera llenando ese coño con mi trozo de carne ardiendo… duró más de un minuto hasta que cayo rendida. “Gracias amo”.
Los momentos de placer acababan de empezar.
Una vez secado mi piernas debido a todo el flujo que Raquel soló me tumbe a su lado, era el momento de ver que habilidades ocultas tenía esa sumisa y si eran tan buenas como dijo Pedro.
La ordene que directamente disfrutase de mi miembro, el cual estaba totalmente erecto, duro y caliente con unas ganas tremendas de recibir una buena dosis de placer. Las órdenes eran claras, no podía utilizar las manos y no debía sacarla sin permiso de esa boca.
Raquel se colocó en mitad de mis piernas abiertas, lentamente paso sus labios por mi glande y comenzó a introducírselo en su boca, lentamente y con algo de dificultad consiguió tenerla entera en su boca, lo cual me estaba proporcionando un placer inmediato e indescriptible.
Con mis manos en su cabeza marcaba el ritmo que quería que llevase en la mamada que estaba recibiendo en ese momento, alternaba ritmos lentos y con gran profundidad con una follada de garganta rápida y dura.
Las babas y flujos comenzaban a salir por la comisura de sus labios, cada vez pese a notarla más excitada notaba que la estaba costando mantener el ritmo y la profundidad de la mamada por lo que decidí explotar en su garganta advirtiendo a Raquel que no podía desperdiciar ninguna gota.
La recogí el pelo para tener con mi mano izquierda bien apretada su boca en mi polla, notando como estaba el capullo bien colocado en su garganta y con mi mano derecha la ayudaba a que entrase un poco más y no la sacara por nada del mundo. En un par de minutos estaba llenando su garganta de leche caliente la cual Raquel recibió gustosamente como solo las mujeres maduras saben hacer, sabía que estaba cumpliendo muy bien su castigo.
Una vez recompuesto la ordene colocarse tumbada en la cama, me coloque a su lado y comencé a acariciar su cuello, pechos, caderas, piernas y por supuesto su coño, ese coño que en el momento que pasaba un dedo se sentía como se humedecía y pedía a gritos volver a ser utilizado.
Pero tenía otros planes para ella; Raquel estaba volviendo a mojarse, a excitarse, después de que entrase un dedo, metí el segundo bien adentro, a continuación el tercero y en menos de lo que nos imaginamos tenía los 4 dedos y su cabeza nuevamente negando la necesidad de tener un orgasmo, aumente el ritmo, los flujos comenzaron a salir, flujos previos al llegar al clímax de Raquel, seguí un poco más hasta que note que ya necesitaba correrse y pare. “¿Por qué para?” me dijo Raquel, a lo cual la respondí, “colócate en la guillotina”.
Pese a no saber y con cierta ayuda queda colocada en la guillotina, su cabeza bien colocada, as manos en su lugar mientas que el coño y culo estaban disponibles para mí.
Retire el plug del culo y coloque la polla justo en la entrada de él. “Con cuidado por favor que no me lo follan muy a menudo”.
Escuchar esas palabras fueron el preludio a que tuviera toda la polla bien adentro, no costo que entrase para nada, directamente entro entera y comencé a follarla con un ritmo medio, notaba por sus gemidos que la excitación de para de follarla el coño con la mano no había bajado, su poco margen de movimiento era para que entrase un poco más la polla en el culo.
La cogí el pelo y la levante la cabeza, teníamos enfrente un espejo al cual hice que se mirase, bajaba continuamente la cabeza hasta que con las dos manos la deje fijamente mirando. “Si bajas la cabeza te la saco y no te follo más”. No tuve que hacer más fuerza con la mano ya que no bajaba la mirada, las palabras surgieron efecto.
“¿Qué ves en ese espejo?” La pregunte; “no sé” me contesto. Acto seguido le saque la polla del culo.
“¿Por qué la saca?” me dijo Raquel. “Por mentirme, te voy a dar otra oportunidad”. Volví a meter la polla en el culo de un golpe y le volví a hacer la misma pregunta. Ella ahora respondió “A una puta que está siendo follada por un desconocido” respuesta muy apropiada y cierta.
“Y que más ves” la insistí; “Veo que encima la gusta que la follen” lo decía con vergüenza y no era para menos, estaba siendo follada analmente por un hombre más joven que ella al que acababa de conocer y encima la estaba gustando.
“Veo una puta que está a punto de correrse siendo follada por el culo” solamente fue decir esas palabras, aumentar la velocidad de las sacudidas y sentir como un río de flujos me caían por mis piernas hasta llegar a mis pies, eso fue un punto máximo para mí ya que no tuve mas remedio que vaciar los huevos en su culo dándome un placer inmenso.
Cuando por fin pude coger aire introduje un dedo en el para recoger su leche, su premio el cual se lo esparcí por su cara con la orden de no retirarlo hasta que llegase a casa. Esa práctica estaba consensuada y mandada por su amo Pedro.
Pese a que no le gustó la idea no podía negarse así que una vez vestida se fue de la habitación con signos de haber sido follada y con buena parte de su cara llena de leche.
Espero que os guste, si lo desean pueden escribirme en comentarios.
![]()
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos