Sexo en la oficina

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Un día en la oficina estaba tan salido que decidí hasta el sitio donde estaba mi compañera de trabajo, y amiga especial, Alicia, cuando llegue pude comprobar que esta llevaba puesta una blusa muy escotada, que dejaba ver buena parte de sus tetas, y una falda cortísima que permitía contemplar sus deliciosos muslos, su antes de verla ya estaba caliente viéndola me puse más todavía, en estas circunstancias le pedí tener sexo:

-Está bien, respondió ella, pero para empezar quiero que me comas el coño debajo de mi mesa.

Entre lo caliente que estaba, y que la idea me encantaba me puse debajo de la mesa, ella se quitó el tanga, sentó en su sitio, se abrió bien de piernas y dejo que mi lengua explorara su coño, pero en ese momento llamaron a la puerta del despacho, yo paré de comerla el coño, el director de la oficina entró y se puso a preguntarla sobre cosas del trabajo, pero se notaba que sus ojos estaban fijos en las tetas de mi amiga. Cuando el director se fue, ella me dijo:

-Pobre, que mal lo has debido de pasar, te merecer algo que te levante el ánimo, y lo que no es el ánimo.

Me hizo ponerme de pie, apoyado sobre la mesa, aunque de espaldas a esta, pero de cara ella, Alicia se recogió la falda de manera que su coño quedó claramente ante mi vista, se sacó las tetas de la blusa, estaba claro que no llevaba sujetador, después llevó sus manos hasta mis pantalones me los bajó, al igual que mis calzoncillos, dejando mi polla al aire, en ese momento llevó su cabeza hasta mi miembro y abriendo mi boca comenzó a chupármela.

Pero yo no quería correrme tan pronto y le pedía que se levantara de su sitio, y llevando mi boca hacia sus deliciosas tetas me puse a chupárselas, ella se puso a gemir, la verdad me encantaba oír como lo hacía, después llevé mi boca hasta su otro pezón y me puse, nuevamente, a chupárselo, mientras llevaba varios de mis dedos hasta su coño y me puse a masturbarla de una manera delicada y suabe, al rato ella dijo:

-Mi amor, tengo ganas de tener tu polla entre mis tetas.

Su propuesta me encantó, así que la dejé que se arrodillara ante mí y entre los dos colocamos mi miembro entre sus deliciosos pechos, mientras ella se los apretaba, cuando consideró que mi polla estaba en plena forma, me susurró:

-Mi amor, ponte encima de la mesa.

Seguí sus instrucciones y subiéndome encima de su mesa, después de haber quitado todo el material de oficina que estorbaba, me tumbé sobre ella, ella se puso sobre mí, en postura opuesta, sus tetas quedaron sobre mi boca y yo me puse a chupárselas, ella me dijo:

-Mi amor, eres maravilloso en el sexo, me muero de ganas de hacerlo contigo.

Poco después ella se movió llevando su cuerpo, que recorría el mío, hasta que su boca llegó hasta mi polla. Mientras, con ese movimiento su coño quedó al alcance de mi boca y, por supuesto me puse a lamérselo, pero yo me moría de ganas por follarmela, así que la hice levantarse y apoyarse sobre la mesa, me coloqué detrás de ella, y se la metí, los dos comenzamos a gemir, nos sentíamos en la gloria, al cabo de un rato ella me pidió:

-Mi amor, quiero que seas mi sillón.

Me senté en su sillón y ella se sentó encima de mí, mi polla volvió a entrar dentro de su coño, los dos estábamos disfrutando a tope, ella se movía arriba y abajo con un ritmo que me volvía loco de gusto, mientras yo no pude evitar desabrocharla la blusa, y dejar sus tetas al aire, para poder acariciárselas libremente, ella me dijo:

-Mi amor, cuanto placer me das.

Después yo la cogí entre mis brazos, la levanté del sillón y la deposité sobre la mesa ella abrió y dobló a tope sus piernas y yo se la metí, en esta postura estuvimos otro rato, pero ese día ella parecía empeñada e hacerlo sobre el sillón, me volvió a pedir que me sentara en él, esta vez ella se sentó encima de mí, pero esta vez mirándome a los ojos, aunque, pese a que los ojos de Alicia son preciosos, yo no podía apartar los míos de sus deliciosas tetas. Ella me volvió a cabalgar de una manera muy impetuosa, dándome un placer increíble, mientras con mis manos le acariciaba sus tetas, al rato ella las acercó a mi boca, y yo se los chupé, al cabo de un rato la sentí correrse, y quizás eso hizo, que yo sintiera que me iba a venir.

Cuando se lo dije, ella se levantó del sillón se puso de rodillas y me pidió que me pusiera de pie, después cogió mi polla con una de sus manos y la acercó a su boca, luego se puso a chupármela hasta que me corrí.

Ella me pidió que me sentara en el borde de la mesa y volvió a chuparme la polla, una vez más tuve que reconocer que mi amiga la chupaba maravillosamente bien, mi polla se recuperó rápidamente, estaba claro que íbamos a follar de nuevo, la pedía que fuera ella la que se sentara sobre el borde de la mesa y fui yo quien, arrodillándome ante ella, me puse a saborear ese delicioso coño, ella al sentir mi lengua en su interior dijo:

-Mi amor, cuanto placer me das.

Por supuesto, sus palabras me excitaron, todavía más y seguí comiéndome el coño de esa deliciosa criatura, ella seguía gozando y me pidió:

-Cariño, follemos otra vez, me muero de ganas.

Por supuesto que estaba dispuesto a complacerla, me puse de pie, ella se tumbó sobre la mesa con sus piernas bien abiertas, y de un golpe introduje mi polla en el interior de ese maravilloso coño.

Los dos nos pusimos a gemir, yo me sentía en el paraíso, y ella al parecer también, no paraba de decirme:

-Que feliz me haces mi amor.

Mi polla seguía moviéndose dentro de su coño, y yo no quería que esto terminase nunca, me incliné sobre ella y me puse a besarle el cuello, se notaba que ella estaba gozando a tope, nuestros gemidos se iban haciendo cava vez más fuertes, al cabo de un rato ella me pidió:

-Amor mío, déjame cabalgarte yo

Me encantaba que fuera tan activa, así que acepté, ella se bajó de la mesa, y yo me puse tumbado sobre ella, y ella se puso de rodillas encima de mí e introduciendo mi polla dentro de su coño comenzó a moverse con un ritmo delicioso que me resultaba muy placentero, ella comenzó a decir;

-Mi amor que polla tan maravillosa tienes, me das un placer increíble.

La verdad es que ella a mí, también me lo estaba dando, cada vez sentía más placer y oía como sus gemidos eran más intensos, noté como se corría y no tardé en hacerlo yo también.

Después los dos nos vestimos y salí de su despacho

Unos días después Alicia me comentó que se acababa de incorporar una chica nueva en la oficina, era su jefa inmediata, sentí curiosidad por conocerla y me fui hasta su sitio, la puerta del despacho en que trabajaban las dos estaba ligeramente entreabierta, y allí pude ver a la nueva chica, Karla, era una chica rubia, llevaba el pelo recogido con una coleta, vestía un traje blanco, con una falda bastante corta, estaba cruzada de piernas hablando por teléfono, Alicia llegó, cuando su lefa colgó, Alicia se sentó sobre la mesa y le preguntó:

-¿Qué tal jefa, muy estresada?

-Un poco respondió ella.

Alicia se sentó sobre la mesa y dijo:

-Hay que aprender a relajarse, jefa, ¿Sabes lo que ayuda mucho a hacerlo?

-¿El que?, preguntó la aludida.

-Abrirse bien de piernas, respondió mi amiga.

Para dar ejemplo ella se abrió bien de piernas, encima de la mesa de manera que su tanga de color negro, su jefa no quiso ser menos y se abrió completamente de piernas dejando a plena vista un tanga de color morado, en ese momento Alicia se bajo se la mesa, se puso de rodillas ante su jefa y le dijo:

-¿Sabes lo que relaja, todavía más?

Karla parecía sorprendida, pero comenzó a gemir, y como una última resistencia murmuró:

-Pero querida, yo no soy lesbiana, aunque debo reconocer que lo que me estás haciendo me gusta.

-Cariño, dijo mi amiga, disfruta, después seré yo quien te presente a algunos chicos de la oficina, con los que podrás pasarlo muy bien, pero ahora disfrutemos entre nosotras.

Estos argumentos parecieron convencer a Karla que se relajó y se puso a gemir sin ningún tipo de pudor ante los ataques de su subordinada, pero después dijo:

-Cariño en esa postura debes de estar un poco incomoda.

La apartó un momento, se subió sobre la mesa, y mantuvo sus piernas abiertas del todo, Alicia se puso de pie, pero pasó a apoyarse sobre la mesa, y volviendo a llevar sus labios hasta el coño de Karla siguió comiéndola el coño, hasta que esta se corrió, en ese momento la jefa dijo:

-Que calor tengo.

Y se quitó el vestido, quedándose con un conjunto de lencería morado, y luego añadió:

-Querida, como buenas compañeras, que vamos a ser, creo que ahora me toca a mi relajarte a ti.

Se sentó sobre la silla y pidió a Alicia que se pusiera con una de sus piernas encima de la mesa y con la otra en el suelo, Karla se dobló un poco y su cabeza quedaba cerca del coño de mi amiga, le puso sus manos sobre el trasero y le dijo:

-Querida, menudo culo tienes, no me extraña que los tíos de la oficina no pueden apartar los ojos de él.

Después llevó sus manos hasta el tanga de Alicia y comenzó a acariciarle el coño encima de él, luego lo apartó y llevó sus dedos hasta esa parte del cuerpo de mi amiga. Esta al sentir las manos de su jefa se puso a gemir. Después Karla llevó su boca hasta el coño de mi amiga y se puso a chupárselo. Alicia no tardó en ponerse a gemir, mientras decía:

-Jefa, que lengua tienes, me estás haciendo gozar mucho.

Karla siguió ocupándose del coño de su subordinada, que no paraba fe gemir hasta que se corrió En ese momento Alicia dijo a su jefa:

-Ha sido divino, pero ahora quiero ser yo quien te haga muy feliz.

Para mi sorpresa ella pidió a Karla que se pusiera encima de la mesa, con las piernas dobladas y cuando lo hizo Alicia, sentada sobre el sillón de su jefa, sacó su lengua y se puso a lamer el coño de su acompañante, esta gemía, mientras decía:

-No pensaba yo que hacerlo con una mujer pudiera ser tan placentero.

Su ayudante seguía ocupándose del coño de su jefa que seguía gimiendo de una manera muy intensa, al rato tuvo el capricho de ponerse de pie encima de la mesa uno de sus pies apoyado en la pared, Alicia se puso de pie y siguió comiendo el coño de Karla que seguía gozando a tope. Y en esta postura Karla tuvo un super orgasmo, tras lo cual dijo:

-Mi amor, nunca pensé que se pudiera gozar tanto, pero ahora quiero ser yo quien vuelva a hacer que te corras.

Hizo que Alicia se tumbara encima de la mesa, con las piernas bien abiertas, y Karla que se había arrodillado sobre su sillón llevó su lengua hasta el coño de su subordinada y se puso a lamérselo, esta al sentir su lengua, dijo:

-Jefa, me vuelves loca, seré tu secretaria mientras tú quieras.

Descansaron un poco, en ese momento Karla fue hacia la mesa de su trabajo la abrió y sacó de ella una bolsa de plástico cuando sacó su contenido este resultó ser un pene de grandes dimensiones, tanto el tamaño como en grosor, y dijo:

-Querida mira el juguete que me he comprado, ¿Te apetece probarlo?

Por supuesto que Alicia dijo que si, Karla se mantuvo en pie se colocó su super polla con un arnés y se la ajustó, como si se tratase de una polla de verdad Alicia se arrodilló ante ella y se metió en su boca el juguete de su compañera, apenas le cabía dentro de ella, pero se le notaba que tenía tantas ganas de tenerla en su interior que lo logró, al poco rato su jefa le ordenó:

-Ya es hora, cariño de que la tengas en tu interior, ponte encima del sofá

Alicia se colocó sobre un sofá que había en el despacho, poniéndose a cuatro patas, Karla y de un golpe se lo metió a su secretaria en el coño, y comenzó a moverla dentro del coño de su compañera, que al sentirlo dijo:

-Mi amor, que delicia.

Mientras Karla seguía follandose a su ayudante como su fuera un hombre de verdad, los gemidos demostraban que lo estaba logrando, y los gemidos de Alicia se intensificaban,

Al poco sentí como esta se corría, después abandoné esta visión y me dirigí a mi despacho.

Allí me encontraba unos días después, cuando la puerta se abrió y entró Karla, llevaba puesta una blusa blanca, como cuando la espié con Alicia, pero esta vez con un escote en poco más pronunciado, y una falda oscura, que dejaba ver buena parte de sus piernas, y a diferencia del otro día llevaba el pelo suelto, se acercó hasta mí, me saludó y en voz bajita dijo:

-Algunas de las chicas de esta oficina, supuse que se refería a Alicia, afirman que posees una de las mejores pollas de aquí, y me gustaría comprobarlo

Mientras decía esto, primero tiró un momento de mi corbata, y después arrodillándose ante mí me desabrochó la bragueta del pantalón, sacó mi polla, al verla dijo:

-Desde luego de tamaño está muy bien, pero vamos a ver si sabes manejarla.

A continuación, se la metió en mi boca y se puso a chupármela, su forma de mamara era divina, no que fuera necesario para entrar en la oficina. Ella me hizo desnudarme

Pero de tanto disfrutar de su boca me habían entrado ganas de metérsela en su coño, así que le pedí que se pusiera encima de la mesa, le alcé la falda y pude comprobar que no llevaba tanga, abrí bien sus piernas y le hice poner una sobre mi hombro, y desde esta postura introduje mi polla dentro de su delicioso coño, ella nada más sentirla, se puso a gemir mientras decía:

-Veo que la tienes grande, y además la sabes manejar, eso es divino.

Oírla decir esto me puso más caliente, aún así que seguí follandola, los dos nos pusimos a gemir de una manera muy intensa, la verdad es que desde que me había liberado estaba disfrutando de mujeres muy sexys y calientes, al cabo de un rato ella me dijo:

Mi amor, túmbate encima de la mesa, quiero ser yo quien lleve la iniciativa.

Hice lo que ella me pedía, ella se subió encima de mí, se puso de espaldas a mi cabeza y se puso a cabalgarme. Se la notaba que era una mujer muy experimentada y marcaba un ritmo increíble, yo sentía que estaba alucinando, al cabo de un rato dijo:

-Tengo calor.

Sin sacar mi polla de su coño se quitó su ropa y se quedó desnuda, tenía un cuerpo impresionante, verla así resultaba muy excitante. Yo me sentía muy afortunado de poder gozar de una mujer como ella. Al rato se hecho sobre mi de manera que nuestros cuerpos se rozaron de una manera muy intensa, mientras ella decía:

-Mi amor no había follado nunca tan bien, te adoro.

Pero yo quería ser, de alguna manera, quien llevara el ritmo, así que la pedí que se quitara de encima de mí, y se pusiera encima de la mesa a cuatro patas, ella me dijo:

-Como tu desees mi amor.

Y se colocó sobre la mesa en la posición que yo le había pedido, me puse de pie en el suelo, y desde esta postura volví a introducir mi polla dentro de ese delicioso coño, ella volvió a gemir, mientras decía:

-Mi amor, que bien lo haces de todas las maneras.

Seguí follandola en la misma postura me sentía en la gloria, ella se cansó de estar encima de la mesa y me pidió bajarse, acepté, ella se puso con su cuerpo doblado sobre la mesa, y yo desde atrás seguía follandola, nuestros gemidos iban en aumento, sentí como ella se corría, cuando me tocó correrme a mí, se lo advertí, ella me pidió que se la sacará, cuando lo hice ella se puso de rodillas cogió, mi polla con su mano, se la metió en su boca y se puso a chupármela hasta que me corrí, se tragó toda mi leche, pero una parte de ella fue a parar a sus tetas.

Descansamos un poco, ella se sentó en la silla, mientras yo seguía de pie, hasta que ella me pidió:

-Acércate aquí.

Cuando lo hice ella cogió mi polla con su boca y se puso a chupármela, como he dicho antes, era una mamadora increíble su boca me daba mucho placer, su tratamiento hizo que mi polla se pusiera muy dura, en ese momento yo sentí que tenía que devolverla el favor, así que le pedí que se sentara encima de la mesa con las piernas bien abiertas, y cuando lo hizo, introduje mi lengua en el interior de ese increíble coño, ella se puso a gemir de una manera bestial, mientras decía:

-Mi amor, me estas volviendo loca de placer

Nuevamente volví a introducir mi polla dentro de ese maravilloso coño mientras oía como su dueña lanzaba fuertes gemidos que estimulaban mi ego. Pero ella era muy activa y le gustaba hacer, más que dejarse hacer, así que me pidió:

-Mi amor, quiero ponerme encima.

Accedí a sus deseos y me tumbé sobre la mesa, mientras ella se ponía encima de mí, sentada encima y mostrándome su espalda y se puso a cabalgarme, nuevamente volví a sentir, un placer intenso, esa chica me estaba llevando a la gloria.

Después ella se giró, me pidió que me alzara un poco, y en esos momentos sus tetas quedaron cerca de mi boca y se las chupé, era muy agradable, estuvimos así hasta que ella vio que yo me iba a correr, en ese momento se bajó de encima de mí, y me pidió que yo me pusiera en el suelo, como habíamos hecho antes, ella volvió a ponerse de pie, apoyada en la mesa, hasta que sintió que me iba a correr, en que se arrodilló para chupar mi polla y una parte de mi leche fu a parar a sus tetas.

Después de esto los, dos nos vestimos, cuando ella iba salir de mi despacho me dijo:

-Creo que vamos a ser muy buenos compañeros.

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