Hola, soy Verónica conocida artísticamente como Ishtar Flores, soy alta, delgada, vientre plano, lindos glúteos, bonitos senos, cabello largo, hermosa y con unas hermosas y largas piernas (es lo que me dicen que más les gusta de mi). Normalmente uso mini vestidos, muy pegados, con unas medias de color carne o negras, estos vestuarios son muy provocativos y la mayoría de hombres me dicen que les excitan mis medias y tacones.
Aquella tarde lluviosa acudí a una tienda exclusiva para mujeres que vende, medias, tangas, vestidos y tacones, al ingresar se acercó un señor de aproximadamente 40 años, robusto, estatura media y calvo. -en que le puedo ayudar señora- le respondí -busco medias color carne, tangas, vestidos y tacones negros- el menciono que en el pasillo 7 se encontraba varios modelos.
-Me enseño varias modelos, estos deben ser-, me dijo. -Sí, son esos- confirme. Me menciono que sería mejor que los probaras aquí, para que puedas usar el espejo- Te agradezco y me quite las zapatillas para ponerme los tacones que me quedan perfectos. Me levanté y empecé a desfilar frente al gran espejo. Posé como una modelo en diferentes ángulos.
A través del espejo vi como sus ojos examinan mi cuerpo, deslizándose por mis largas piernas hacia mis nalgas y de nuevo hacia arriba, disfrutaba el verme. -Todavía estoy dudando-, y el respondió -Yo la veo fantástica con ellos», y agrego. «Traje el vestido, las medias y tangas con las que puede combinarlos», -ok-, -puede pasar al vestidor-
Al regresar del vestidor, noto su deseo ardiente. Me paro otra vez frente al espejo, adopto varias poses y le pregunte de inmediato qué le parece. “Le queda increíble, ese vestido hace que tus piernas se vean infinitas”, e inmediatamente agrego -disculpe no era mi intención- le respondí -no te preocupes, me halagas, gracias- mientras noto una erección en su pantalón.
Mientras le agradezco ajusto un poco más el vestido, dándote intencionadamente un ángulo aún más revelador de mi cuerpo. Le pedí unos nuevos tacones y fue a buscarlos al regresar, me dijo: tomé asiento en el banco.
Procedí a sentarme para probarme los nuevos tacones. Al sentarme en el banco que era bajito, el vestido se me subió casi hasta la cintura dejando ver la parte alta de mis medias. Yo comenzaba cardiaco a excitarme y el morbo de estar en un sitio publico aumentaba mis sensaciones.
Abrí ligeramente mis largas piernas a la vez que me acomodaba con una mano el tacón, mientras el señor en cuclillas miraba directamente mi tanga negra. La erección que se notaba en su pantalón, parecía que iba a estallar.
Minutos después le dije que cuanto seria por todo – 1000 dólares (pongo el precio en dólares para que cada lector tenga una referencia a su moneda nacional), “ok, me encantan, pero 1000 dólares me parecen un poco excesivo…” “Bueno, has hecho mi tarde mucho más interesante. Tal vez podríamos dejarlo en 800 dólares.
Noto por la tensión en sus pantalones que ya estaba completamente excitado y debo admitir que yo también me he humedecido al ver tremendo bulto y ver sus miradas lascivas. Le pregunto con coquetería. «¿Tal vez podría hacer tu tarde aún más emocionante y así me rebajes más el precio?» Veo aparecer una sonrisa pícara en su rostro.
Apenas puede responder y me dijo -pasa al cuarto del fondo, le voy a decir a mi compañero que me cubra- al estar a solas comenzamos besarnos, me empezó a manosear, y me dice desde que la vi entrar me encanto señora, tengo fetiches con tacones y medias por eso trabajo en este lugar, y usted cumple con ese perfil.
Al escuchar que ese era su fetiche, le dije -que a mí también me excita usar medias y tacones-Sin pensarlo demasiado, se sentó en un sillón que había en el cuarto, me quité un tacón y comencé a acariciar su pierna. Poco a poco lo fui subiendo, hasta llegar a su entrepierna, la cual empecé a masajear con lentitud.
Noté como le cambiaba la cara y cómo su respiración se volvía profunda al instante. Su miembro respondía debajo del pantalón, endureciéndose contra la planta de mi pie, Sin decir nada, se desabrochó discretamente el pantalón y liberó su erección. Estaba caliente y latiendo. Con mi pie vestido con mis medias seguí dándole un masaje, veía como la textura de la tela lo estimulaba, pequeños quejidos escapaban de su boca.
Se levanto, y volvió a colocarme mi tacón en mi pie, y comenzó a oler, y lamer mis tacones y tobillos, se bajó el pantalón y salió una verga gorda que ya escurría el líquido preseminal y comenzó a pasarla por mis tacones y medias.
Dijo “Mira lo que me has hecho. Cómo me has puesto”. Él se acero, y me puso la punta de su verga en la comisura de mis labios. -Abre la boca”, me ordenó. Dijo dominante. Yo obedecí, mis labios comenzaron besando su cabeza, para posteriormente introducirme centímetro a centímetro su gorda verga, el líquido preseminal inundaba mis labios.
Yo era una hembra devorando su presa (verga), mi saliva, espesa y brillante, cubría su miembro, haciéndolo resbalar fácilmente por mi boca, lo sacaba para volverlo a introducir con fuerza. Mis mamadas, eran una sinfonía, sus jadeos húmedos de parte de él, junto el golpeteo sordo de mi nariz contra su vientre. Mientras sus manos jalaban mi largo cabello.
Cuando sentía venirse, despego su pene de mi boca y me subió el mini vestido para bajar con los dientes mi tanga, la olio y se masturbo por varios minutos con mi tanga, para después ponérmela en la boca.
Posteriormente mi nuevo amante se sentó sobre sus piernas, y las separo un poco. Me senté sobre sus brazos, eché mis piernas sobre sus hombros, mientras con sus brazos abrazaba mi espalda y mi cabeza la echa hacia atrás. Así comencé a realizar movimientos con mi cuerpo, clavándome en el pene con ritmo creciente.
Así continuamos unos minutos y me tobo fuertemente de mis tobillos y me tiro en el suelo, mi hombre se puso de rodillas frente a mí, que ya estaba con las piernas abiertas y él me agarro mis tobillos y comenzó a penetrarme despacio para después clavarla de un solo golpe, mientras con sus manos abría más mis piernas forman la letra V, y aprovechaba para besar y lamer mis tobillos, tacones y medias.
Así continuamos, por un tiempo, y después me puso en cuatro patas, escupió en mi ano y metió su lengua, me hacía sentir placer, posteriormente aquel caballero, puso su gordo miembro en mi ano, y comenzó a penetrar, mientras sentía a mi ano estirarse al máximo, después me agarro fuertemente de las caderas para conseguir así una penetración mucho más profunda. Mientras me daba fuertemente de nalgadas, me jalaba el cabello y agarraba mis pechos.
Posteriormente, aquel hombre, dejo de penetrarme se puso de pie me quito un tacón y una media, me dijo -me encantas tus medias y tacones- me excita y con su miembro comenzó a meter su pene a mi meda y después a mi tacón y así los alternaba.
Vi que aquel varón con mi tacón y media estaba llegando al clímax, y al cabo de unos minutos, tuvo un orgasmo y comenzó a temblar mientras que largos chorros de semen caían sobre mi media y tacón, inmediatamente me acerqué y comencé a lamer el semen que escurría de mi tacón y media.
Quedamos tirados en el suelo, mientras compartíamos el amor por el fetiche de tacones y medias, al cabo de un instante su miembro comenzó a ponerse duro, tomo mis dos medias y me amarro como si fuera su perrita, y comenzó a penetrarme analmente, de mi ano salían aquellos líquidos que escurrían por mis piernas.
De pronto se detiene y me quita un zapato y lo acerca a mi cara. Me muestra ese enorme tacón frente a mis ojos y vuelvo a sonreír, ya que esos zapatos están consiguiendo tantas cosas esta noche, que ni me lo hubiera creído en un principio.
Me siento extraña, pero me gusta su juego y sigo acariciando su verga con mi mano masturbándole mientras me mira extasiado con el tacón de mis nuevos zapatos totalmente metido en mi boca mientras lo lubrico con mi saliva sacándolo y metiéndolo, dejándolo completamente empapado.
Tras extraerlo de mi boca, dibuja con él mis curvas, pasando por mis pechos, mis caderas, mis piernas y luego sube de nuevo hasta que noto el tacón rozando mi vagina. Me mira sonriente y de un golpe me mete el tacón hasta la mitad mi vagina. Cierro instintivamente mis piernas, pero al hacerlo las paredes de mi vagina lo atenazan y eso produce un extraño placer dentro de mí, al sentir aquel tacón invadiendo mi rica vagina.
Abro mi boca para tomar aire cuando el hombre mete y saca el tacón de mi vagina como si me estuviera follando con él. Pero no se lo reprocho, al contrario, me está gustando demasiado y él vuelve al ataque, sabiendo que tiene vía libre, disfrutando de los hipidos y jadeos que salen de mi garganta.
Al notar sus manos estrujando mis senos y sentir ese extraño objeto dentro de mi vagina, mi cuerpo se convulsiona presa de un extraño pero intenso orgasmo apoyando mi cabeza en el vientre de aquel desconocido. Ha conseguido que me corra con mi zapato dentro de mi vagina. ¡Es alucinante!
Abro mis ojos, mirando fijamente a ese desconocido que me sonríe y decide cambiar de agujero y esta vez, lentamente me mete el tacón por agujerito posterior, cuando apenas estoy reponiéndome del orgasmo. De mi boca sale un pequeño grito, al sentirme invadida por ahí, pero no soy capaz de decir nada, tan solo disfrutar de esa mezcla de dolor y placer tan extraño.
¿Te gusta? – me pregunta. -Sí. – contesto agitada, todavía con el tacón metido en mi ano. Estas bien buena señora, te voy a volver a coger. – añade sacando el zapato con suavidad y poniéndolo de nuevo en mi pie.
Eres una maravilla, ¿sabes? – añade acariciando la cara interna de mis muslos, hasta llegar a mis tobillos, y tocar mis zapatos nuevos. Después su lengua comienza a jugar con mi clítoris, No puedo más y él lo sabe. Mis gemidos se escuchan con eco en aquel oscuro cuarto.
Me pone de espaldas, y su pene comienza a penetrar mi ano, noto el glande entrando sin ninguna dificultad, pues estoy empapada entre mis propios fluidos que me ha dejado en toda la zona, estoy más que lubricada.
Tirando de mi pelo, me inserta de golpe su polla hasta lo más hondo de mi coño, logrando que lance un grito levantando mi cabeza. Me ha llenado por completo, incluso el tipo sigue empujando su cuerpo contra el mío, empotrándome con su peso sobre el suelo, creyendo que me va a aplastar. Lanza un intenso gemido y tras agarrarse a mis caderas empieza a follarme fuertemente.
Mientras me penetra con mis medias amarradas a mi cuello comienza a ahorcarme de una manera muy rica. ¡Dios, preciosa, que rica estas! – me grita, mientras me agarra con las dos manos de mi pelo follándome con rudeza, como la auténtica perra que soy.
Me encanta sentir ese miembro entrando bruscamente en mi coño, tan diferente a como lo ha hecho siempre mi esposo, con delicadeza, con tanto cariño… Ahora, este desconocido me está follando bruscamente, de forma ruda y traicionera, pero me encanta sentirme llena con esa gorda verga que arranca los más intensos gemidos y gritos de mi ser.
Me está ardiendo, con un intenso dolor. ¡Parece que me ha partido en dos! Noto las lágrimas correr por mis mejillas y cómo mi respiración se agita y mi cabeza da vueltas. El tipo no parece dispuesto a parar. ¡Qué culito tan delicioso, preciosa! – dice con su barriga pegada en mi culo y su estaca clavada hasta lo más hondo de mí. ¡Dios, me duele! – le grito.
Nota mi relajación y tras sacarla hasta la punta, vuelve a penetrarme otra vez, con total violencia, empotrándome bruscamente, sintiendo de nuevo ese pinchazo y como mi culo es totalmente invadido por una gigantesca verga.
Cuando abandona mi culo por tercera vez, noto un temblor en mis piernas y el dolor se va apaciguando, convirtiéndose en una mezcla de placer y escozor, ¡qué gusto! – digo entre gemidos, girando mi cabeza mirando directamente a sus ojos totalmente abiertos, admirando la escena. Su enorme sonrisa es la clara señal de la victoria, la de su fantasía cumplida, la de esa señora en tacones y medias que esta siendo cogida en la tienda.
Al final el tipo aprieta sus músculos tirando de mi pelo y las embestidas se van haciendo más lentas, pero más profundas, con el único sonido del “toc, toc” de mis tacones contra el suelo. Y entonces tras dejar su verga completamente dentro, se detiene con la respiración agitada hasta que noto el calor de su leche llenándome por completo en innumerables chorros.
Parece que no va a acabarse nunca, solo noto la cabeza de su verga en lo más hondo de mi culo explotando y bañándome con su semen caliente. Una corrida intensa entre jadeos que parece que no se termina jamás. Tras unos segundos la verga abandona lentamente mi ano y pasa su miembro a mi vagina, y noto unos larguísimos regueros de leche escurrirse por mis muslos, ano y vagina.
Me quedo un rato ahí tumbada y noto el palpitar de mi culo, mezcla de punzadas de dolor y placer, en un agujero que me noto enorme intentando recuperar su forma original. Al incorporarme veo que ese semen que se escurre por mis muslos, es rosáceo, mezclado seguramente con algo de sangre de algún pequeño desgarro.
Justo cuando iba a limpiarme el semen, toma una tanga nueva y me la coloca quedando sus espermatozoides pegajosos en mi tanga, baja mi vestido y me dice, es cortesía de la casa. Salimos discretamente de aquel cuarto obscuro y podemos decir que cumplimos nuestra fantasía de sexo entre tacones y medias.
Gracias por leer el relato, sé que la mayoría de ustedes mis seguidores fantasean con mis largas piernas acompañadas con medias y tacones, es algo que los excita al máximo, también así me lo han hecho saber mis amantes, que se han quedado con una infinidad de tangas, medias, vestidos y tacones como símbolo de su triunfo, aún tengo más experiencias sexuales que quiere contarles, besos a todos.
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