Sin límites: El regalo de cumpleaños con mi ex novia y su amiga

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Camila se estaba desvistiendo frente a mí, su ropa caía al suelo y relevaba poco a poco la lencería que yo tanto le había pedido que se consiguiera. Ese día era mi cumpleaños y estaba a punto de celebrar en grande. Camila puso sus pies desnudos en la cama mientras se ponía en pie sobre la cama, yo me hallaba sin camisa, usando solo un bóxer negro y con mis manos atadas a los bordes de la cama.

Mi mirada iba de abajo hacia arriba: sus pequeños pies con las uñas pintadas de blanco, sus piernas delgadas pero fuertes y su lencería que consistía en una sola pieza en donde su vagina quedaba completamente expuesta a excepción de unas pequeñas tiras de “fácil acceso”, sus caderas definidas entre lo ajustado del atuendo eran una de las cosas más excitantes. Pero eran sus pechos completamente al aire, sujetados por unas tiras en su espalda lo que se llevaba el premio.

Camila, con su pelo corto hasta los hombros, de piel bronceada y con una cara fina y de sonrisa inocente, procedió a ponerse en cuclillas sobre mi boca, abriendo su acceso y dejándome sentir toda su humedad en mi boca.

Mi lengua la recorría desde su clítoris hasta el final de sus labios mientras ella, sujetada de la cama, movía lentamente sus caderas y dejaba escapar gemidos que iban creciendo en intensidad.

-¿Recuerdas que dijimos sin límites verdad? Pregunto Camila

-mhmmm… respondí con mi boca a un pegada a su sexo.

-Quiero que mires quién está en la puerta

Camila después de varios minutos de estar cabalgando en mi cara, se levantó para dejarme ver una puerta abierta. Apoyada en ella estaba Beca, su compañera de cuarto.

Beca y yo ya habíamos tenido historia, incluso en una salida en la playa, Camila, Beca y yo habíamos tenido nuestros juegos que incrementaron la confianza.

Camila y yo teníamos tanto sexo a la semana que Beca, simplemente se había acostumbrado… confesando incluso alguna vez que se había masturbado escuchándonos. Si bien Camila era bisexual, Beca, no se identificaba así, aunque le gustaba besarse con Camila en las fiestas y tontear, llegando a lo sexual… ella simplemente amaba más a los penes… por lo que cuando Camila y yo éramos novios (antes de terminar nuestra relación y hacer el pacto de sexo sin límites) se habría negado y molestado de una propuesta mía para hacer un trío con ambas… pero, la situación había cambiado.

Camila y yo desde que dejamos atrás nuestra relación y nos veíamos más como amigos con un pacto para cumplir todas nuestras fantasías, habíamos alcanzado un nivel de experiencias sexuales y apertura que nunca hubiéramos tenido en pareja… más aun sabiendo que ninguno de los dos podría negarse a cumplir cualquier capricho del otro mientras el pacto estuviera vigente.

Por eso, sonreí y me exalte, cuando vi a Beca parada, apoyada sobre la puerta utilizando solo una lencería negra, con mallas, calzón de encaje y tiras sobre su abdomen definido, mientras arriba un sostén negro resaltaba sus tetas.

-Ella se cansó de escuchar y hoy nos va a ver darle un show así que quiero que te esfuerces. Dijo Camila con un tono seductor en su voz…

Me quito el bóxer, liberando mi verga dura y procedió a taparme la vista volviendo a sentarse encima mío. Mientras chupaba un fuerte escalofrío recorría mi espalda… es como si pudiera sentir la mirada de Beca en mi verga.

Aun así, era imposible pensar en más de una cosa con Camila sacudiéndose fuertemente contra mi lengua.

-No quiero que pares, no me importa sino respiras. Si paras te mato. Amenazó Camila mientras sus movimientos se hacían más violentos en mi boca.

Por momentos, sentía que me faltaba el aire, pero sin poder usar mis manos atadas solo me quedaba lamerla tan bien que ella se viniera rápido. Gemidos transformados en jadeos anunciaban que el orgasmo se encontraba cerca… Camila tomo mi pelo con fuerza y frenando sus movimientos pego mi cara sobre su vagina. Podía sentir como ella se venía y como su sexo lubricaba aún más mi lengua.

-¿Te gustó el show? Dijo Camila a Beca.

Sin esperar respuesta, Camila se puso de espaldas a mí y dejo caer su lencería, su espalda definida y delgada incitaba a tocarla, mientras sus grandes y respingonas nalgas me ponían desesperado por penetrarla.

Dirigiéndose hacia Beca, Camila le dio una sonrisa correspondida y ambas se fundieron en un beso apasionado.

-No sé cuál de los dos es más pervertido. Si él por excitarse mientras tú lo veías o si más bien, tú por pedirme este favor de vernos en acción… pero… todos los favores se pagan… dijo Camila besándole el cuello a Beca.

Ella se puso de cuclillas y sus besos bajaron por las tetas de Beca, su abdomen y finalmente su vientre…

-Esto ha sido increíble, dijo Beca quién estaba de pie frente a una Camila en cuclillas, acariciando su cara… pero, sabes no soy mucho de ir tan lejos…

-Hoy vas a hacer lo que yo diga. ¿O es que creíste que iba a salir gratis vernos?

Camila tomó con fuerza los calzones de Beca y los empujó hacía abajo revelando una vagina hermosa, con unos cuantos pelos.

-No me gustan las mujeres tanto como para esto… respondió Beca…

-Entonces miralo a él mientras yo te hago sexo oral…

Camila empujo a beca aún más contra la puerta y comenzó a succionarla, mientras con su mano colocaba una de las piernas de Beca sobre su hombro…

Camila estaba siendo excesivamente dominante, Beca y yo nos mirábamos a los ojos como entendiéndonos. Para Beca, la experiencia de recibir sexo oral de su amiga justo en frente mío era humillante pero lo más humillante es que lo había disfrutado. Su cuerpo no mentía, se había venido justo en la boca de su amiga, una experiencia lésbica que ella, aunque se empeñó en evitar, no pudo evitar disfrutarlo y ceder a la lengua de Camila.

-Ven para acá. Ordenó Camila

Sin responderle, Beca quien solo traía un sostén puesto y unas mallas, la siguió.

Camila sin advertir nada me dio la espalda otra vez, sentándose en mi verga poco a poco hasta tenerla completamente adentro.

-Dame tu mano. Ordenó a Beca quien con una mirada algo alterada obedeció.

-Quiero que me devuelvas el favor.

Beca puso su mano en el clítoris de Camila y empezó a masturbarla mientras ella se movía de arriba hasta abajo sobre mi pene duro

Beca la estimulaba obedeciendo las instrucciones de Cami, esperando a que ella tuviera su segundo orgasmo.

Mi pene estaba lubricado en sus jugos, y mientras en otras ocasiones habíamos usado lubricante para esto, Camila saltaba con fuerza… su vagina bajaba desde la base hasta casi alcanzar el final de mi cabeza y luego volvía a bajar como una profesional.

-Estoy por venirme… dije sin poder aguantar más.

-No antes que yo… exclamo entre sonrisas Camila quién freno el orgasmo quedándose completamente quedita aún con mi verga adentro suyo

Miré con molestia, pero Camila no lo noto porque estaba a mis espaldas…

-Hazlo rápido. Le ordenó a Beca, quién empezó a estimularla con más rapidez…

¡Pude ver como el cuerpo de Camila se agitaba nuevamente, seguido de un “Basta!”.

-No está mal tener dos intensos orgasmos en una noche… creo que me voy a bañar.

Camila me volvió a ver y dijo: -no creas que me he olvidado de ti. ¿Beca no acepta que a ella le gustan las mujeres tanto como a mí, ya viste que se vino mientras yo la chupaba? Para peor, dice que ella no es fan de darle sexo oral a otras mujeres… ¿Desde cuándo? Jaja.

Camila vio a Beca a la cara esta vez… -Si no quieres probarme directamente porque no te gustan las vaginas, vas a probarme en su verga… Tomó del pelo a Beca que, sin poner resistencia, empezó a mamar mi verga provocando mis gemidos de inmediato.

No pude aguantar mucho más y me vine casi de inmediato en su boca. Beca con un hilo de semen me volvió a ver diciendo: Eso fue intenso…

El sonido de la ducha nos tomó por sorpresa… Camila se había ido a bañar sin decir más palabras…

-Esto fue demasiado intenso… respondí

-Yo sé que ustedes tienen su pequeño pacto donde no se niegan a nada, pero yo no iba a ser parte de esto… no niego que me gusto… pero eso fue demasiado dominante para mi gusto. Confesó Beca…

-No eres tú, le dije mientras ella me desataba las manos… Ella ha estado muy dominante desde las últimas veces que hemos cogido. El hecho de que tengamos de pacto no poder decir que no a lo que el otro quiera se la ha subido a la cabeza…

-Tiene suerte de que es linda, sino cualquiera le habría dado una buena cachetada… dijo Beca en un tono burlón e infantil…

Ambos nos reímos y mientras procedíamos a limpiarnos, propuse:

-¿Y si la ponemos en su lugar?

-¿Que se te ocurre?

-El pacto es para ambos lados… ella no podrá decir que no, no hay límites… Confirmé…

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