Un sexenio de encuentros con María Anna (1)

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T. Lectura: 6 min.

Todo empezó porque tuve la necesidad de buscar a alguien para poder tener actividad de pareja y me animé a poner un anuncio en una página de contactos en mi ciudad Juárez, Chihuahua. La primera cita fue el 21 de junio de 2015 en un restaurante de una plaza comercial

La verdad fueron solo siete damas que me contactaron pero no había secuencia en las conversaciones y eran muy informales, hasta que por fin en el segundo anuncio, me encontré a María Ann, a quien en lo sucesivo mencionaré como Anita, que es el nombre cariñoso que yo le decía y parecía agradarle que le llamara así.

Ella en ese entonces era una señora de 47 años y yo de 45, divorciada con una hija joven con quien vivía en ese tiempo y la condición era mantener la relación sin que la joven se enterara. También que le ayudara un poco para salir de sus gastos de renta, recibos, etc. y siempre que tenía algún desperfecto en su casa iba y se lo resolvía, pues se arreglar casi toda descompostura doméstica.

Al principio estuvimos visitando varias veces el mismo lugar y tomando muy en cuenta algo que yo le había dicho desde el inicio, me dijo: creo que ya es tiempo de irnos a portar mal, obvio le entendí perfectamente su frase, terminamos de comer a las cinco de la tarde y nos dirigimos a un motel cercano para tener nuestro primer encuentro íntimo.

Se me pasaba mencionar su estatura de 1.70, muy similar a la mía, piel blanca, cabello güero hasta abajo de los hombros, su cuerpo muy bien porque iba al gimnasio y llevaba un buen régimen alimenticio.

Ella llevaba un vestido color caqui muy entallado y corto, y arribita de la rodilla, que la hacía lucir su cuerpo curvilíneo y su hermoso par de senos.

Apenas entramos y nos fundimos en abrazos y besos como dos hambrientos de sexo. Muy pronto nuestras ropas nos las fuimos quitando ayudándonos uno al otro y así fue como por primera vez pude contemplar aquel cuerpo monumental y para mí sorpresa ya iba preparada, no llevaba ni bra, ni bragas.

Estábamos de pie al borde de la cama y la excitación la fue doblando hasta quedar acostada y yo sobre ella a beso y beso y echando calor por todos lados de nuestros cuerpos y ahí al jalar el cuello de su vestido para besar sus tetas vi que no traía el bra, así que fue más fácil acceder a saborear ese manjar, me los comí y se los mamé super rico. Y mientras le hacía eso le metí mano por abajo del vestido levantándolo y me di cuenta que tampoco traía calzón, por lo que mi mano se fue directo a su coño ya super húmedo.

Le estuve dando con mi dedo mientras me comía las tetas, hasta que ella me dijo: ahora cómame mi panochita y ni tardo ni perezoso obedecí a disfrutar de aquel suculento pastelito servido para mí, le di de besos y lengua a sus labios vaginales y al botón del placer femenino, le metí mis dedos en su coño, luego me monté en ella para hacer nuestro primer 69. Y le di y le di así hasta que me dijo ya cójame.

Entonces le quité su vestido y me subí sobre ella para hacer nuestro primer misionero que era su posición favorita para besarnos y para que me comiera sus chichis y cuello.

Le di despacio al principio, pero muy pronto ella me dijo que más rápido y atendí su deseo, le di un buen rato así y luego cambiamos a la de perrito, WOW que voy viendo su hermoso asterisco entre sus nalgas bien babeado por los jugos del coño que se habían deslizado, no me pude resistir y metí mi cara entre sus nalgas para comerme su culo a besos y lengüetazos, vi que eso le excitó más y le metí mi dedo meñique por su culito y empecé a meter mi verga en su ardiente y ansiosa panocha. Le estuve dando así y luego le metí mi dedo índice en el culito y todo seguía más caliente, quería que ella me pidiera verga por su culo, y metí un segundo dedo y ahí me dijo que así le dolía mucho.

Que solo le acariciara su hoyito por fuera o un poquito adentro. Pero mientras yo seguía dándole con todo y eso sentí que me iba correr, supongo que ella también algo sintió y empezó con sus espasmos vaginales propios de su inminente orgasmo que detonó otros más y el mío.

Recuerdo que se recostó así como estaba quedado boca abajo y de esa forma dándome una vista fabulosa de ver cómo se veían sus hermosas nalgas, que me invitaban a recostarme sobre ellas y todo el cuerpo de Anita.

Así nos quedamos un buen rato, dormitamos y cuando me desperté mi garrote ya estaba otra vez bien duro acomodado perfectamente en la raja de su culo, ella también se dio cuenta y pronto se prendió de él dándome tremendas mamadotas, ya mero se le pasaba ponerme el preservativo, a pesar de que siempre lo ponía porque no le gustaba tragar semen (solo le gustaba que se los untara en la cara, en las chichis o en las nalgas o piernas, pero la mayoría de las veces le gustaba que explotara dentro de ella).

Después de un rato de mamármela, se recostó abierta de piernas y me dijo que me comiera su pepa, igual le hice todo en sus agujeros delanteros lengua, besos dedos y le levanté sus piernas hasta poder meter mi cara entre sus nalgas y me volví a comer su culo. Le di placer con mi boca desde ahí y toda su vulva hasta que me pidió de cucharita y yo encantado la penetré desde atrás, pasando mi mano izquierda hasta enfrente para masturbar su clítoris y a como pude le daba de besos y con la otra mano sacándola por abajo de ella le avariciaba la teta derecha y por el lado izquierdo me comía su teta de ese lado.

Después hicimos un 71 riquísimo al penetrarla de pie doblada hacia el frente y desde atrás viendo como le palpitaba su culo en cada embestida, aprovechaba para darle caricias y unas ricas y sonadas nalgadas que tanto a mi como ella le gustaba; a mi nalguearla y ella que le diera nalgaditas como decía ella, que sonarán pero no dolieran solo ardieran un poco (ella me decía de que intensidad).

Cómo ya era el segundo round yo tardo más para vaciarme, así que nos subimos a la cama y le seguimos de perrito, y yo haciéndole lo mismo nalgadas y dedos en su culo pero solo por fuera, después ella me pidió de misionero y claro lo que ella pidiera, así le di hasta que explotamos en tremendos orgasmos. Después de eso descansamos un rato bien abrazados y entrepiernados y ya pareciendo que íbamos a empezar el tercer round me dijo mejor vamos a bañarnos para no llegar tan tarde casa y así lo hicimos.

Esta ha sido la historia de como nos conocimos y como fue escalando el proceso hasta llegar a nuestro primer encuentro y que hicimos en ese tiempo y lugar.

Tampoco puedo dejar de contar lo impresionante de todo lo que descubrí ese día en cuanto a la belleza y atributos de Anita:

Sus tetas muy hermosas totalmente turgentes con unos hermosos pezones y una aureola que los adornaba muy decorosamente. Su abdomen sin estrías ni lonjas, bonitas caderas y unas nalgas no grandes, pero exquisitas y hermosas tan suaves como el terciopelo, con la raja de su trasero y toda la vulva bien depilados, parecía piel de bebé. Sus piernas muy bien cuidadas cero celulitis, blancas y sin un solo vello, suaves como toda su piel.

La relación duró seis años justo lo que ella me había dicho que acostumbra durar en una relación de pareja. Me hubiera gustado una despedida más clara pero no fue así. La última vez que nos vimos tuvimos una sesión de sexo fenomenal, ella se dejó caer dando lo mejor de si y me hizo sumamente feliz, recuerdo que terminamos ese día ella cabalgándome primero de frente para besarnos y de dejarme su par de chichis a mi disposición, después se giró quedando de espaldas para que viera como se hundía mi verga en su bizcochito y me excitara viendo su culo que era inevitable no tocarlo y darle dedo, ese día así me hizo chorrearme y el semen se lo unté en sus nalgas y chichis.

Y eso si nunca me quiso dar el culito, solo acariciárselo como yo quisiera, a veces se ponía en cuatro para que me lo comiera y cuando ya se cansaba se tumbaba boca abajo y me decía: así para seguir porque eso me encanta, pero nunca me dejó penetrarla, solo pasar mi verga por encima o darle de picones pero no más, y siempre respeté sus límites como debe de ser con una dama.

Cómo nos veíamos cada dos o tres días, al llegar el tiempo de volver a vernos ella me marcó a mi celular, pero yo andaba enfermo y me recosté a descansar un poco en mi trabajo, no escuché su llamada, al darme cuenta, supuse que era para acordar la hora y lugar para vernos, y le regresé la llamada y mensajes escritos pero no tuve respuesta. Y ya para el siguiente día ni entraban las llamadas, no recibía mis mensajes de WhatsApp. También le envié correos y tampoco tuve éxito en poder comunicarme con ella.

Entonces analizando desde hacía días ella me quería decir algo pero le daba vueltas y me decía después le digo, olvídelo. Tenía la esperanza de que pasará lo de otras veces que se me desaparecía por dos o tres meses y volvía a comunicarse. A veces llegué a pensar que se veía con alguien más, por los misterios que llegué a ver o descubrir; por ejemplo que trabajaba en un lugar y fui a buscarla y sin querer me di cuenta que ahí no trabajaba. Una vez me dijo que no le tocará sus senos porque le habían salido unos moretones y no se quitó el sostén, así lo hicimos. Otras cosas más que para mí pensar si se veía con alguien aparte de conmigo, otro indicativo es que de repente cambiaba de celular y/o número.

Aún en estos tiempos le sigo enviando correos pero nunca me ha contestado. Cuando voy rumbo a su domicilio nunca la he visto, ni siquiera en un parque donde antes nos veíamos y ella acostumbraba ir a caminar ahí.

Y como mi enfermedad evolucionó a peores complicaciones y más con la vacuna del COVID, no puedo conducir como para ir a buscarla y de perdida saber que esté bien, no le hace que ande con otra persona pero repito que esté bien, eso es lo que me importa porque a alguien que se le ha querido de verdad, siempre se le quiere incondicionalmente. Conmigo ya tuvo su tiempo y fue muy grato, no se le puede tener a nadie a la fuerza. Si la llegó a ver aunque sea de lejos, para mí siempre será un gusto, tal y como lo es cuando llego a encontrarme con alguien de mis exnovias de la juventud.

Espero les guste mi relato, es el primero que hago. En lo sucesivo de esta misma historia puedo detallar el segundo, el tercer y a ver hasta donde me acuerdo en detalle de los primeros encuentros. Los demás que fueron muchos, son en cierta manera repetición de lo que hicimos en los primeros encerrones que nos dábamos. El siguiente relato de continuación será el mismo título, solo indicando que es la segunda parte.

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