Un trío delicioso

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Tras aquella invitación y acuerdo pactado entre mi profesor y yo de vernos con uno de sus amigos en un motel, este se había encargado de darme el atuendo para esa noche, en el trascurso de la tarde un día antes del encuentro me vio en la biblioteca cuando todos ya salían de clases, nos fuimos al rincón más privado de esta y nos dimos un cachondeo que termino conmigo de rodillas y dándole una buena mamada, tras dejarme la boquita llena de su lechita, me dio una pequeña maleta de mano, dónde dicho atuendo venía perfectamente acomodado, no lo revise del todo allí.

Al día siguiente salí a las 4 pm de la universidad y fui directamente a casa pues debía prepararme para mí tan ansiado encuentro, pasarían por mi a las 8pm y debía darme prisa.

Al llegar a casa me di una buena ducha, preparándome completamente, debía estar impecable, estaba muy nerviosa e imaginaba un sinfín de cosas deliciosas, con dos hombres, si su amigo estaba tan bien dotado como mi profesor esto sería un deleite para mí.

Cuando vi el atuendo no pude evitar sonreír, se trataba de una lencería en color blanco realmente reveladora, un liguerito, medias igual en tono blanco, una tanga diminuta ni siquiera se vería que traería una, un sostén que no cubría nada, pues la tela era clara totalmente traslúcida, mis tetas quedaron algo apretadas en este, me encantó como resaltaban así mis tetas, toda la lencería me quedo perfecta, y lo que usaría sobre esta era el toque maestro, pues se trataba de una falda tableada color verde tan pequeña que si me agachaba se me miraba todo el culo y una camisa a botones que me quedaba tan ajustada del pecho, una corbata y le di el toque con unos altos tacones, mi cabello peinado en dos coletas y un maquillaje con labios color carmín.

Estaba completamente lista, los fetiches enfermos de mi profesor me encantan, me veía como una verdadera colegiala prostituta, para salir de casa por si los vecinos estaban husmeando, use una gabardina que cubría mi atuendo, así que cuando llegaron por mi salí de ese modo, subí a la parte trasera, pues el amigo de mi profesor ocupaba el asiento del copiloto, mi profesor me miró algo confundido y supe que era así que abrí la gabardina, ambos sonrieron más que satisfechos.

—Él es José… —señalo a su amigo e hizo avanzar la camioneta—

—Soy Ana —me presente y extendí la mano para estrechar la que José me había ofrecido— Es un placer conocerlo…

—Al contrario, escuché ya mucho de ti Ana —al decirlo me recorrió con la mirada y aproveché para dejar más al descubierto mi atuendo—

La plática continuo dándole un doble sentido a todo lo que se decía, José era un tipo corpulento y lo confirme cuando bajamos del auto para entrar al motel, sus rasgos eran severos y un porte rudo, en resumen un hombre de mi gusto completo, esperaba no decepcionarme.

Cuando subimos a la habitación yendo en el ascensor me quite la gabardina, de inmediato brillaron los ojos de ambos, se mordían los labios, el deseo ardía en ambos tanto como en mi, entrando la habitación ambos dejaron en el suelo sus sacos, mi profesor se dispuso a poner música y José dejó su maletín en la mesita de la entrada, era una habitación con una enorme cama, espejos alrededor, un potro, tubo y jacuzzi, luces neón, perfecto para la morbosidad que estaba por explotar.

El profesor saco una botella de whisky y comenzó a servir tragos, empezamos a beber y pronto estábamos bailando, yo en el medio de los dos, con sus lascivas manos sobre mi cuerpo, movía la cadera al ritmo de la canción restregando mi culo en el duro bulto de José, el profesor me quito unos botones de la camisa para poder ver mis tetas, las masajeaba y me jalo para sentir mi culo en él también, de un momento a otro ya era solo yo la que bailaba en el tubo, ambos en el sofá mirándome como un par de hambrientas bestias, acariciando sus crecientes erecciones por sobre los pantalones.

José tomo la iniciativa, pues se desnudó, volvió a sentarse, me miraba tocándose la verga, sonreí excitada relamiendo mis labios al ver tal delicia, era tan buena como la del profesor, empecé a ser más vulgar en el baile, me agachaba con el culo hacia ellos, me tiraba al suelo abriendo las piernas y me saque las tetas, me quise quitar la ropa pero me dijeron al mismo tiempo que no, el profesor se unió a José desnudándose, me hizo una seña para acercarme a ellos y fui gateando.

—Era verdad que está buenísima —le dijo José al profesor—

—¿Es una buena putita o no? —me acaricio la nuca y me guio hasta la verga de José—

—Una muy cachondita… —susurre mirando a José, el cual llevaba la mirada de mi cara su verga—

La tome por la base y empecé a lamer la, tan solo con eso lo escuché suspirar, el profesor me hizo subir al sofá al lado de José, poniéndome en cuatro, empecé a mamar, despacio disfrutando el grosor y el largo, el profesor me tocaba el coñito, cuando empecé a mamar con mas ganas José gemía y el profesor empezó a lamerme el coño, no podía gemir demasiado Pero estaba delicioso, abro mas las piernas y levante bien el culo, José me empujaba la cabeza, haciéndome tragarme toda su verga, escuchaba sus gemidos y jadeos lo masturbaba para poder gemir y disfrutar de la metida de dedos del profesor, cuando cambiaron de lugar el profesor se quedó de pie, me follaba la garganta con ese salvajismo que lo caracteriza, José hacia lo suyo en mi coño, su lengua era tan experta casi me hace tener un orgasmo.

—¿Ese coño quiere verga? —dijo el profesor pero me empujaba duro toda su erección en mi garganta— Dale que quiere verga…

—Te voy a dar unas buenas clases —Jadeo José y me dio una fuerte nalgada—

Cuando el profesor me la saco de la garganta José me la clavo en el coño sin espera ni tacto, gemí duro y el jadeo pesado, el profesor me azotaba su pesada erección en la cara y José empezó a darme unas metidas pausadas y profundas, eche la cabeza atrás gimiendo, me tomaba por la cintura atrayéndome hacía él, pedí más y me dio una fuerte nalgada, el profesor me seguía fregando su verga en la cara.

—¡Qué coño! —gimió José— Está perrita está ardiendo, le entra toda —soltó un gemido y empezó a moverse rápido—

—Te lo dije —susurro el profesor y me ensartó la verga sin aviso en la garganta, tanto que di una fuerte arcada— Reviéntala duro eso le encanta a la puta…

Los escuche reírse y José empezó a follarme a lo desgraciado, chocaba fuerte contra mí, me golpeaba tan duro las nalgas que ardía, cuando me dejaba libre la boca soltaba gemidos y gritos pidiendo más, José soltaba altos jadeos y leves gritos de triunfo.

—Que rica se ve en cuatro con esa faldita —jadeaba José— Eres toda una putita ¿no? —y el profesor me dejó libre una vez mas—

—Si soy papito —jadeaba por falta de aire— Soy su puta me encanta…

Una vez más rieron y José salió de mí, el profesor me hizo montarlo y José se acomodó para que ahora pudiera mamársela, el profesor me hacía cabalgarlo rápido, y empujaba duro desde abajo, José me dejaba gemir más de lo que el profesor me dejó hacerlo, pronto ya estaba recostada con el profesor entre las piernas, cogiéndome con ganas, me saco las tetas del pequeño sostén y me las chupaba bien rico, mi cabeza estaba colgando del reposabrazos y José follándome la garganta de ese modo, los escuchaba gemir a ambos, de mí solo salían sonidos viscosos y arcadas desde la garganta rellena de la verga de José.

Estaba ardiendo en placer, los espasmos en mi coño no paraban, era un placer constante, hasta que el profesor follo más duro, bufaba y se dejaba caer con fuerza clavándome esa vergota bien duro, el placer se acumuló en exceso, José me daba azotes con la verga en la cara, y explote entre jadeos y gemidos, el profesor me frotaba el clítoris sin dejar el mete saca, José se echó a reír.

—Me toca hermano —José se movió me llevo a la cama y me lanzó con brusquedad— Abre bien esas piernas puta —relamió sus labios y el profesor acercándose a mi masturbándose—

Los mire, me levanté las piernas y las abrí en una V muy abierta, José hundió su cara en mi coño unos segundos y se metió entre mis piernas, me frotó su dura erección y me dejaba ir la punta para enseguida sacarla.

—Quiero ver cómo la revientas —hablo el profesor y se quedó a la otra orilla de la cama, José lo miro sonriendo y volvió la vista a mi —

—Serás mi putita —me palmeaba el coño con su verga y se sonreía de manera muy pervertida—

—Úsame papito, dame esa rica verga —lo acaricié con ambas manos por la nuca— Enséñame lo que me puedes hacer…

Eso lo prendió de una forma muy agresiva, me clavo con furia, de un golpe pesado y violento, me hizo gritar genuinamente, sentí como me rompió por completo, mi cuerpo se arqueo y José soltó una risa burlona.

—¿Eso querías no perra? —y empezó a follar duro, mis uñas se clavaron en su espalda y eso lo hizo bufar—

—Si papito si —gritaba con placer abriendo tanto como podía mis piernas— Quiero verga.. —seguía gritando y rogando por más—

Entraba delicioso, como me gusta, me apretó del cuello y me clavaba duro, el choque viscoso y obsceno llenaba la habitación, sus jadeos roncos y gemidos graves me erizaban la piel, no paraba de follar, mis tetas rebotaban bien rico y mis gemidos apenas y salían por la presión en mi cuello.

—Hermano que pinche puta tienes —retenía sus gemidos emitiendo pujidos al hablar— Mira como goza que le claven la verga…

—Si le das más duro se pone más puta… —mi profesor se reía desde el otro lado—

Por supuesto yo tenía una cara de puta que no podía con ella, la boca abierta gimiendo pidiendo más entre gemidos, los ojos se me iban en blanco, y José no paraba de darme, me estaba mojando demasiado, mi cuerpo tembló, mis piernas temblaron, me agarró de los tobillos y me dio como si supiera lo que venía, mi coño expulsó mis jugos, solté un grito arqueando el cuerpo, José no paró, soltó un grito celebrando el orgasmo delicioso que me dio y salió de mi dejándome temblando, me lleve las manos al coño y ambos me miraban con una depravación total en los ojos.

—Yo quiero algo de ese culo —mi profesor se levantó de la cama y fue hacia mi — Ven aquí perra que no hemos terminado contigo…

Yo estaba flácida como una muñeca de trapo, me puso en cuatro, me quito la falda y la camisa, se me había caído un zapato así que lo coloco de nuevo, sentí como me lleno el culo de lubricante, y su dura verga amenazando con entrar por mi culo, José no perdió tiempo me metió la verga a la boca y me dio una bofetada, me puse flojita y llegó lo deseado me relleno el culo de verga, me saque la de José de la boca y solté un gemido —Toda papi— grite apurada, y mi profesor no hizo pausa alguna para empezar el mete saca, el choque de mis nalgas contra el no se hizo esperar, ahora sí empecé a mamar con ganas, estaba gozando demasiado, lamía el glande de José subiendo la mirada y el acariciaba mi cabeza.

—Métemela por el coño —le gemí suplicando, mi profesor se detuvo y me acarició la espalda— Quiero que me revienten los dos…

Vi la sonrisa de José, extasiado por la idea y mi profesor me dio una nalgada saliendo de mí, José se recostó de inmediato y lo monte el profesor tardo un poco por lo que me pude dar unos ricos sentones, José acaricio mis tetas me quitó el sostén, cuando el profesor se hizo presente me incline un poco y sin espera ni pausa me ensartó con ganas, grite y fuerte, ya tenía a los dos dentro de mí, con solo eso me llego un orgasmo, repentino y delicioso.

—Mira a esta puta ya se corrió —se río José y empezó a bombearme desde abajo, mi profesor se le unió dándome duro por el culo—

—Te lo dije, cuánto más le das más puta se pone — jalo mis coletas— Y ahora tiene dos la perrita…

—¡Si! me encanta —grite muy alto— ¡Me encanta la verga! —y gemí como gata en celo—

Allí estábamos los tres, gimiendo sin control, no paraban de manosearme las tetas, mi profesor me apretaba el cuello de vez en vez, me nalgueaban y me abofeteaban diciéndome una y otra vez que era una perra, que era su puta, llegó el punto donde se pusieron más locos al follarme y no aguante más, me corrí duro encima de José, parecía que me había hecho pipí, y ambos me llenaron de leche, el coño y el culo, me dejaron en la cama abierta llena de leche, sudada y jadeando, ellos resoplaba como animales y se fueron por un trago de whisky, José fue a la cama y me vertió líquido en las tetas me las mamo con deleite y comenzamos a besarnos, nos enredamos en un cachondeo bien rico, se metió entre mis piernas y me la metió de nuevo, de un segundo a otro ya me tenía gimiendo su nombre, y mi profesor viéndonos desde el jacuzzi, masturbándose quizás.

—Estas deliciosa muñeca—me jadeaba José en los labios— Te pones bien rico en cuatro, y que coñito tan caliente…

—Y tu coges bien rico — le susurré bajito— la metes como me gusta…

—¿Mas que mi amigo? —susurro igual de bajo yo solté una risita—

—Pero no le digas —jugué con ese fuego, el ego entre hombres—

—Solo si me dejas probar ese culito… —y me hizo girarme, apenas levantando un poco el culo—

Me la metió duro, y me susurro al oído “—¿Esta más grande no?— jadeé bajito —Si… está deliciosa papi—“ y me empezó a follar con furia, me tenía gritando literalmente, pero estos se opacaban por mi cara contra la cama, mi profesor grito desde el jacuzzi “Trae a esa puta aquí” y José quizá muy a su pesar me dejó ir hasta allí, sentía cada paso mis piernas temblando pero llegué al jacuzzi, tome asiento y me abrió las piernas para empezarme a follar, de inmediato el placer llegó, José ya me había trabajado a tal punto, me turnaron para mamárselas de uno a uno en el jacuzzi.

Me hicieron ir por unos tragos pero me alcanzó el profesor a mitad de camino, me cargó poniéndome en la parte alta del potro y me empezó a follar por el coño, instantes después llegó José, se acomodaron, él profesor se recostó en el potro me quedé sobre de él, como en la posición de “la amazonas” pero algo más inclinada hacia el frente para que José me pudiera entrar por el culo, allí estaban los dos bombeándome con ganas una vez más, y yo como perra en celo, coge y coge, recibiendo esas dos deliciosas vergas, gozando sin parar, gritaba pidiendo más y gemía disfrutando el placer intenso que ambos me brindaban.

Aunque esto era exquisito, pronto llegamos al clímax tan esperado, pues me corrí con ganas, sentí que las piernas se doblaban pero resistí al sentir que ambos aumentaban la velocidad hasta escuchar esos deliciosos pujidos y jadeos, rellena de leche tras eso y disfrutando de un exquisito orgasmo, el semen escurrió por mis piernas cuando me levanté, fui a la cama exhausta, el profesor se quedó en el potro jadeando rendido José a mi lado en la cama de igual forma.

Después de un rato compartimos tragos, una ducha y pasamos a vestirnos nuevamente, salimos de aquel hotel más felices de lo que entramos, me dejaron a la puerta de mi casa, por supuesto que bese a ambos con ganas, José me dio una nalgada al salir del auto y se fueron hasta que yo cerré la puerta de la entrada

¿Quería más? Por supuesto que si, mi gusto por el sexo escalo un grado más, ahora dos hombres contra mi, era mi juego favorito, aunque José me dejó fascinada, ahora el profesor ya tenía competencia directa… y yo pase a ser un juguete de dos amigos.

Sin embargo me despertaron unas ganas inmensas de tener a José para mí a solas, deseaba comprobar que tan rudo podía ser en la cama…

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6 COMENTARIOS

  1. Mamita rica, tengo un antojo inmenso por ti, reventarte bien rico y escucharte gemir como describes, no tienes idea de cómo me pajeo pensando en ese culito tan rico… Perrita rica.

  2. Hola, me gustan mucho tus historias y también me gustaría platicar contigo sobre más experiencias y anécdotas. Soy de cdmx.

  3. Mamasita, como siempre logras qué me venga riquísimo. Como quisiera ser uno de los que te cogen para reventarte el fundillo y la panocha a puro vergazos y dejarte la carita escurriendo de leche. Espero la próxima entrega con ansias amor. Un beso y un apretón de culo ricura.

    • Que rico comentá mor, gracias por dedicarme esas corridas tan rico es saber eso, porsupuesto que faltan muchas más aventuras espero sacarte más lechita ♡

      • Rico es saber lo puta y golosa qué eres mami. Ojalá algún día pudieras ver como me pones allá abajo y ya un sueño guajiro sería un día poder culearte como la zorra qué eres bebé. Espero tus relatos con ansias y dedicarte más puñetas.

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