Mi hermano me invito a su boda en un resort, dos días gratis en un hotel todo incluido, no se le podía decir que no, solo logre hacer el check in y me fui a al bar mientras daba la hora de la boda. Había llegado con un vestido rosa con un escote demasiado provocador, corto pegado al cuerpo para remarcar mi figura, debajo de mi ropa llevaba un bikini negro lo suficiente pequeño para resaltar mis nalgas si me inclinara. Me gustaba sentir la mirada de los hombres sobre mi cuerpo, lo cuan gracias a mis tetas DD no era nada difícil, de hecho eran tan llamativas que hasta a hora no conozco ningún hombre que no les hayan dado por lo menos un vistazo.
Estaba tomando mi segunda copa cuando se sentó a mi lado un señor como de 30 años mayor que yo. Traía ropa formal, era alto, calvo, con barba canosa, y panza prominente. Se encontraba tan cerca de mí que sentía su aroma invadir mi espacio, cruce las piernas logrando que el vestido me rozara la piel mientras exponía mis piernas torneadas quería darle una buena vista.
-Muchacho dame un whisky a las rocas- hablo el hombre a mi lado. Escuchar su voz grave despertaba en ella algo que no tenía nombre, pero sí pulso. Lento. Firme. Creciendo.
Al momento de tomar su bebida fingió un accidente y termino el whisky sobre mí. Mierda gruñe, ahora tendría que ir a cambiarse de ropa antes de la boda.
-Lo siento señorita- murmuró él, con una sonrisa que no pedía inocencia, tomo una servilleta y la restregó sobre mis piernas fingiendo que lo hacia por ayudar. Debería estar molesta, pero el aire comenzó a sentirse más cálido y electrizante.
-No se preocupe un accidente lo comete cualquiera- fingiendo demencia mientras me inclinaba en mi asiento para darle un mejor panorama de mis senos. Trago saliva y 3 segundos después logro regresar su mirada a mi rostro.
-Por favor, permítame disculparme, es imperdonable arruinar un vestido tan… -me miro intensamente, calentándome aún más- precioso.
Sin dudarlo tome la copa hasta el fondo. Sentía que en cualquier momento perdería el control. Lo mejor era irse.
-Me encantaría pero, será mejor que vaya a cambiarme- me pare del asiento lista para irme cuando se atoro el tacón de mi zapatilla.
Me tomo de la cintura deteniendo la caída, lo que no detuvo es la sensación que crecía, podía sentir el calor de sus manos traspasar la tela del vestido. Disimuladamente bajaba los dedos rosando el nacimiento de mis nalgas.
-¿Estas bien?- me sonrió coqueto. Me sentía temblar, si no lo detenía ahora, no lo haría nunca.
-Si, gracias caballero- le sonreí coqueta y hui lo más rápido que pude.
Una hora después en la ceremonia de la boda, pude descubrir que el hombre del bar era el tío de la esposa de mi hermano. El “tío Carlos”, en todo momento sentía su mirada puesta en mí y yo más emocionada que nunca aprovechaba cada oportunidad para contonear mi cuerpo.
-Ven vamos a bailar- me tendió su mano Luis, uno de los amigos de mi hermano.
Sin pensarlo mucho tome su mano y fuimos directo a la pista. De inmediato Luis rodea mi cintura con sus brazos pegándome completamente a él. En ese momento la mirada se intensifico, de reojo voltee a ver a Carlos y tenía la mandibulares apretada, eso despertó en mi algo más grande. Deje que mi cuerpo respondiera solo y restreguémosles mi culo a Luis, el cual de inmediato sentí despertar.
Luis dudaba un poco el como tomarme, me daba la oportunidad perfecta de acariciar mi cuello mientras bailaba. Voltee a ver a Carlos y nuestras miradas se conectaron. Los segundos exactos para volverse electrizante, eso fue suficiente para que Carlos entendiera que el baile había sido para el, sentía el cuerpo vibrar, que ni cuenta se dio de cuantas canciones llevaban hasta que le dio ganas de ir al baño, tanto alcohol daba represalias.
Salió de la sala de fiestas y camino unos minutos en busca de otro baño, el más cerca tenía una fila larguísima. Ya no alcanzaba a escuchar la música cuando vio el letrero del baño y camino hacia él, cruzo otro pasillo un poco oscuro para lograr llegar al baño. Entro se tomó su tiempo para orinar, la sorpresa fue al salir para lavarse las manos, recostado sobre la puerta de salida se encontraba Carlos.
-¿Que hace aquí?- grito sorprendida
-Creo que es momento de dejar los juegos aun lado- me sonrió con lasciva brillando en sus ojos. Camino hacia mi cortando la distancia entre nosotros
El espacio ya no existía como espacio.
Era temperatura.
Era electricidad.
-¿De qué juego habla?- se hizo la desentendida.
Molesto me tomo de la cintura acorralándomelos contra la pared, mientras me refregaba contra él, sentía su pene cada vez más erecto
-De este juego- gruño- tus ojos piden verga a gritos, ¿o me lo vas a negar? -dijo burlón.
-Es mejor que… – me silencio de golpe al acorralarme contra nos lavabos.
-Aun ni te toco y ya estas temblando- me dijo burlón
Sin perder el tiempo metió su mano bajo mi vestido, sus dedos rosaron mi muslo interno hasta perderse en mi interior. -pero mira nada mas que mojada ya estas- me apretó más a él, nuestro calor corporal comenzaba a mezclarse.
Sus dedos me acariciaban tan delicioso que sentía como mi vagina era penetrada por sus dedos, su ritmo y presión eran las correctas, el orgasmo se veía tan cerca que tuve que llevar mis manos a mi boca para silenciarme antes de que logre el orgasmo Carlos se detuvo.
-Tienes que pedirlo, si quieres continuar- me respondió tranquilo mientras llevaba sus dedos a sus labios para saborearme. -sabes delicioso-
Acalorada y frustrada por la interrupción del orgasmo, mi juicio se iba de paseo. ¿realmente importaba si alguien me escuchaba? La idea de que me encontraran con este viejito no me disgustaba, ponía la situación más emocionante y peligrosa.
-¿Cómo tengo que pedirlo?- lo tome de su camisa y lo acerque a mi rostro reglándoles una sonrisa coqueta
-Ya sabes cómo putita- me tomo del cuello con una mano y presiono lo suficiente como escapar un gemido entre mis labios -¡pídelo!- me gruño mientras restregaba su pene en mi pierna.
-Cógeme tío Carlos- le respondí burlona con mi sonrisa mas coqueta.
Me voltio contra los lavabos y me abrió las piernas.
-Ahora si conocerás que es verga- con una mano me tomaba de la cintura y con la otra rosaba sus dedos en mis piernas lleno de forma lenta en mi interior.
Subió la orilla del vestido dejando descubierto mi culo por completo, mi hilo se perdía entre mis nalgas que parecía ser inexistente.
-Pide tu culo ser destrozado- hablo en mi oído triunfal. Mi cuerpo eran puras sensaciones, los gemidos no paraban.
-¡Mételo, tío!- gemí desesperada.
Escuche su pantalón caer al piso…
-¿Esto es lo que quieres?- restregó su pene en sus nalgas, el calor que emanaba su pene lo sentía colarse entre mis piernas. Que la cabeza de su pene solo rosara mis labios vaginales, me impulsaba mi lado impulsaba. Sacudí mi trasero para aumentar la fricción con su pene ya lubricado con mis jugos.
Sin esperarlo me sujeto bien de la cintura y la metió completa sin avisar. Aprete los dedos en el lavabo buscando estabilidad. No se detuvo hasta que no sentí sus testículos rosar mi culo. Aunque intentara apretar los labios se me escapaban gemidos
-¡Siii, siii, que rico, mas duro!- mi cerebro solo podía pensar en el placer al sentir su pene sonando mis entrañas. Gracias a dios la tenia demasiado gruesa para tenerme sufriendo entre gemidos.
-Que rico coño tienes- me nalgueo y aumento la velocidad de las metidas -comete la completa- gruño viendo como el pene desaparecida en ese coño rosado y depilado. Carlos tenía tantas ganas de cogerla que dejaría ese coñito como postre.
-¡No pares!- gemí, sentía mi clítoris arder y palpitar, el orgasmo se acercaba con demasiada intensidad que no tenía pensado controlar lo -¡me corro!- grite. El grosor de su pene era tanto que sentía como se contraía mi vagina a su alrededor, presionando mis paredes cada vez más.
-Que rico aprietas putita- clavo sus dedos en mi cadera demasiado brusco -te encanta la verga- gruño bombeando más duro -pide que te de más verga- me nalgueo dejando mi culo hormigueando
-Si… ¡Dame más verga!- gemí sacudiendo mi culo para empalarme yo sola
-Resultaste ser buena putita- dijo burlón, dio unos pasos hacia atrás y me dio vuelta sentándome en el lavabo -necesito llenarte de leche mientras veo tus tetas rebotar- me abrió todo la que permiten mis piernas y se acomodó en la entrada de mi vagina.
-¿Estás?- respondí burlona mientras me bajaba los tirantes del vestido y mostraba por completo mis tetas. No me gustaba usas brasier.
Apenas las vio y se tiró sobre de ellas comiéndose un pezón mientras acariciaba el otro. Las saboreaba tan delicioso que sentí mi piel erizar.
-Desde que te vi con este escote, tenía ganas de comerte la tetas- me tomo de las tetas y de un arrimón me clavo toda su verga.
-Cógeme duro, quiero ser tu putita- gemí llevando mis dedos a mi clítoris, acariciando de forma circular. La palpitación el calor se convertía en dolorosamente placentero.
-Estas hecha para coger- gimió, me tomo de las piernas y comenzaba aumentar el ritmo, sus manos no se detenían, se turnaba de las piernas a las tetas para dar caricias. El baño se llenaba de gemidos, ruidos de los empates y fluidos al mezclarse.
Su juicio no sabía donde se encontraba, porque en ese baño era claro que no, pero en ese momento era lo que menos le importaba.
-Más duro, ¡rómpeme el coño!- grito desesperada por conseguir otro orgasmo. Ya no podía parara, su vagina solo pedía mas y mas y ella no era nadie para quitarle el gusto a su amiga.
-¡Si!- gimió Carlos -te la estoy metiendo tan duro que mis huevos piden vaciarse- me tomo de las piernas para descansar en sus hombros inclinándose sobre mí y me ensartaba cada vez con mas brusquedad
-Que rica verga, siento como se hincha aún mas- gemí los mas alto que podía, la garganta me ardía
-Toda tuya putita, te dejare tan llena de leche que de seguro te hago un niño- respondió burlón disfrutando de someterme con su deliciosa verga.
Puse mi mirada en mi vagina siendo penetrada salvajemente por ese viejo animal, hasta ese momento reaccione que no usaba condón y tan pronto en este viaje se me habían olvidado traer mis anticonceptivos.
-No te atrevas a correrte adentro- gimió intentando recuperar la conciencia
-¿No?- la miro furioso Carlos arremetiendo en ella con mas velocidad -¿quieres que me detenga?
-No quiero embarazarme…- dudo un momento- corre te en mi culo- se mordió el labio intentando silenciarse un momento, su garganta como otras partes de su cuerpo no dejaban de arder.
-Así será putita- se río – te llenare los dos agujeros de leche.
-No espere, ¡adentro no!- gimió alucinada, el solo pensar que se corriera adentro la hacía apretar la vagina mas y mas.
-Dices que no, pero no dejas de ordeñar mi verga- se burló al sentir mis contracciones -pídemelo- gruño llevando su mano a mi cuello y apretando lo suficiente para subir la excitación a otro nivel y comenzar a ver borroso.
-Lléname toda tío, ahhh sii- no podía dejar de gemir -decora mi cuerpo con tu semen, por favor- me retorcía del placer una y otra vez. Mi piel era tan sensitiva que la mínima ráfaga de aire me hacía estremecer.
-Quien diría que serias una sobrina tan servicial- sonrió lascivamente concentrado en ver como mis tetas rebotaban. Mi espalda, piernas, abdomen dolían tanto que terminaba concentrándoselos todo ese dolor en mi vagina logrando que alcanzara otro orgasmo desquiciante.
-Desde ahora serás mi puta, solo mía- me apretó del cuello de nuevo haciendo todo delirante
-Si… Solo tuya… Si, que rico tío- grite. Me tomo de la nuca y me comió la boca saboreándome tan rico que lograba callar mi gemidos en el beso.
-Toma puta… ¡Toma!- grito vaciándose dentro de mí, llevo sus dedos a mi clítoris y froto salvajemente ocasionando que mi vagina no deje de contraerse y le exprimiera todo su semen, su verga estaba tan hinchada que sentía como era llenado mi útero hasta quedar flácida. Quito sus dedos del clítoris y recogió un poco del semen que se escurría fuera de mi vagina sin sacar su verga de mi interior, lo llevo a las orillas de mi culo buscando dilatarlo.
-Despacio, con tú verga tan gorda me vas a romper el culo- le pedí rogando con la mirada aunque sus ojos llenos de orgullo y lujuria no me daba confianza, comencé a mentalizarme que esto iba a doler.
-Tranquila putita- metió un dedo dando pequeños masajes por dentro -te voy a encular tan rico que siempre me lo vas a rogar- me miro burlón
-¡Auch!- me queje al sentir que metía tres dedos desesperado por dilatar lo suficiente para no lastimarse la verga.
-Tienes un culo tan rico- me nalgueo provocando que se contraiga mi vagina y su pene comience a cobrar vida poco a poco.
-Con cuidado- volví a pedir preocupada por mi pobre culo
-Deja de hacerte la mustia- me tomo de la mandíbula sin dejar de mover sus dedos en mi culo -¿quieres que te la meta?, ¿si o no?- me miro molesto
-Rompe me el culo- solo eso fui capaz de decir antes de arrepentirme de continuar con esto.
Me dio un beso en los labios y se alejó saliendo por fin de mi cuerpo.
-Si realmente lo quieres, lo vas a tener que ganar- seguro de que haré lo que quiera se recostó en el piso y comenzó a jalarse la verga para pararla mas rápido.
Me baje del lavabo y me desvestí para darle una mejor vista que no pudiera olvidar. Me hinqué en el suelo y gateando llegue hasta el mirándolo como si pidiera verga con los ojos.
-Que esperas- me dijo impaciente sin dejar de acariciar su verga, se veía tan venuda y gorda que se me hacía agua a la boca- trágatelo- sin soportar lo más tiempo comenzó a saborearlo, podía reconocer mi propio sabor al pasar mi lengua por cada centímetro de esa verga.
Tocaron la puerta.
-Abran… Intendencia del hotel- se escuchó una voz impaciente afuera del baño.
-Tu sigue- me metió su verga hasta la garganta fingiendo no escuchar. Al parecer a ambos nos excitaba saber que alguien nos escuchaba
-¡Abran!- gritaba, después de unos minutos murmuro por lo bajo- estoy solo, si me dejan entrar no digo nada.
Me tomo con más fuerza del cabello follando mi boca salvajemente hasta estar a punto de correrse sin soltar nada de su semen. Supongo que guardando el semen que le queda para mi culo.
-Ya escuchaste putita- me miro malicioso -hoy te comparto- me beso saboreando nuestros sabores el la saliva, mi lengua acariciaba la suya tan brusco que no sabía donde terminaba la mía y comenzaba la de él.
Esa noche me cogieron al mismo tiempo el culo y la vagina sin descanso, el semental de Carlos no se quiso detener hasta en la madrugada amaneciendo en su cuarto ensartada en su verga, termine con el coño inflamado y rojo. Ni hablar de mi culo, no pude sentarme 3 días seguidos. Pero no me arrepiento, todavía me gusta ir a fiestas familiares de mi cuñada con la esperanza de volver a encontrarme con Carlos. Todas las noches me masturbo por horas recordando esa noche y todas las sensaciones que le dio a mi cuerpo.
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Que delicia de relato nena, muy morboso y caliente. Sigue compartiendo más puterias mami. Un beso y un apretón de culo ricura.