Tras aquella noche deliciosa con mi moreno vergón, se vino un Diego muy entusiasmado en hacerme suya a esa vulgar manera suya.
Si bien yo no había pegado ojo en toda la noche estaba fresca y dispuesta a complacer a mis machos, por otro lado mientras Gustavo caía en los brazos de Morfeo yo caía rendida en la verga de Diego, estábamos en la sala, me tenía de rodillas dándole unas buenas mamadas, me follaba la garganta y era delicioso escucharlo jadear y gemir, disfrutando de mi garganta y los sonidos que está emitía, pronto ya me tenía completamente desnuda bien abierta de piernas y el comiéndose mi coño de la forma más deliciosa, gemía como gata en celo y el Ruso nos observaba atentamente desde la cocina.
—Ya ponte en cuatro puta te voy a ensartar la verga— me ordenó Diego tan vulgar como era, en tanto me acomodé me dio unas nalgadas y me azotaba la verga en las nalgas— Así quiero ver ese culo bien levantado como la perra que eres…
—Ya dame esa verga papito —le rogué meneando las nalgas y eso claramente le encantó— Dame duro por perra… —le rogaba entre gemidos —
Diego me froto la verga apenas un poco y me la empujó sin más, solté un gemido alto y agudo ¡¡“Si papi”!!, sintiendo como me la dejaba ir hasta el fondo y comenzaba a bombearme como un demente, mis tetas rebotaban y yo disfrutaba, de la lujuria del que me tenía ensartada y la lujuriosa mirada del Ruso, el cual no perdía detalle de la escena que montaba con Diego.
Rogaba por más y más parando bien el culo para que me llenará hasta el fondo con esa verga gruesa, me jalo del cabello y me daba nalgadas como a un potro a galope, el placplac era sonoro y rico, eso sin duda calentó al Ruso, que se empezó a quitar la ropa y caminar hacia mi con la verga en la mano, se masturbaba frente a mi y solo tuve que abrir la boca para que esté cediera a esos bajos instintos.
Empecé a mamársela como le gusta, y Diego no paraba de bombearme, ambos jadeaban y gemían delicioso, el Ruso subió un pie al sofá y así empezó a empujarme la verga por la garganta, el sonido del sexo era grotesco, sucio, obsceno y ellos tan vulgares.
—Como le encanta la verga a tu perra —dijo Diego con ese tono excitado y jadeante— Mira como traga verga la puta…
—Y apenas empieza, la perra hasta se mea de tanto que goza estar con la verga adentro… —respondió el Ruso y me dio una bofetada mientras me tenía ahogando me con su verga—
—Me encanta como rebota este culo —y me daba nalgadas fuerte con ambas manos—
—También aprieta la verga delicioso —me la saco de golpe y me azotaba la cara con esa verga ya bien dura— Eres una piruja…
—Si papi —gemí sintiendo el asomo de un orgasmo, palpitando en mi clítoris— Quiero verga… —gemí rogando dejándome ir en el placer—
—Rómpele el coño la perra se está corriendo —Empezó a reír el Ruso y Diego no paro de darme bien rico—
Aún estaba con ese placentero orgasmo en el coño cuando Diego se salió para dejarle el chance al Ruso, no sin antes chocar las manos como en una carrera de relevos, pero está vez el Ruso me recostó con la cabeza colgando del diván, se metió entre mis piernas y me dio esa verga tan rica que tiene, completa hasta el fondo y Diego se acomodó para follarme la garganta a su entero placer.
No había nada más que el choque casi violento del Ruso contra mi, los guturales sonidos de mi garganta siendo follada por Diego, los roncos y deliciosos jadeos, gemidos de mis machos y cuando me daba oportunidad mis gemidos y la desesperación con la que tomaba aire, me estaban usando como una puta totalmente, un objeto para su placer, pero no solo ellos gozaban porque yo estaba ahogada en placer y lujuria.
Cuando el Ruso salió de mí solo fue para tomarme del cabello y zarandearme hasta el sofá, me monte en el y me ensarte esa dura vergota de un sentón, Diego se subió de pie junto a ambos y me dio a mamarla de nuevo, sin embargo eso apenas duró porque el Ruso quiso cambiar lugares y terminé montada en Diego el cual arremetía como taladro desde abajo y apenas me concentraba para mamársela al Ruso.
—Pinche zorra —bufo el Ruso y se fue directo tras de mi —Entonces te voy a llenar de leche el culo…
Tras decir aquello sentí como me invadía su verga por el culo, grite demasiado fuerte, aún estaba muy sensible por la reventada que me había dado Gustavo y ahora el Ruso desesperado porque no se la estaba mamando bien se desquitó con mi culo, tenía a esas dos bestias taladrándome como locos, bufando como animales, y yo gritando desesperada, el Ruso me jalaba el cabello con fuerza, Diego me apretaba el cuello, dolía pero mi cadera subía y bajaba para comerme la verga de Diego y el Ruso tras de mi bombeándome el culo sin parar.
—Putos cabrones —les grite entre gemidos de un doloroso placer, pues si estaba disfrutando la doble penetración, estaba en un viaje de un placer nuevo e intenso—
—Como grita está perra —hablo Diego de manera pesada y me dio una bofetada—
—Te encanta estar así de ensartada verdad puta perra— el Ruso jalaba mi cabello y me daba fuertes azotes en las nalgas— Sácame toda la leche piruja
El frenesí en el que se dejó llevar el Ruso fue intenso, me bombeaba como nunca, sumando lo que me hacía Diego me hicieron explotar en un escandaloso y mojado squirt, empape a Diego completamente y mi cuerpo temblaba, en ese justo instante el ruso estaba en el clímax de ese intenso frenesí, me había estado bombeando como nunca y por eso se vacío muy rápido dentro de mí, Diego estaba fascinado con que lo haya mojado así, pero el Ruso se salió de mi sin decir nada y no se donde se fue, Diego jugaba con mis tetas, lo cabalgue rápido haciendo bajar mi cadera cuando el empujaba.
—Quiero otro perrita —me hizo detenerme apretando mi cintura y atrayéndome hacia sus labios— Quiero hacerte mearte así de rico otra vez…
—Entonces reviéntame igual de rico papi —jadeaba por el éxtasis y la intensidad de todo eso—
Diego se salió de mí, para llevarme a su habitación y encerrarnos en este, el balcón daba dirección a la playa y están completamente abierto, me subí a la cama para ponerme en cuatro y obviamente no perdió el tiempo porque me ensarto como desesperado, el placplac no se hizo esperar, el choque de mis nalgas contra el, ya bañados en sudor.
—Ahora vas a ser mi perra el resto del día —y me daba fuertes nalgadas— este puto culo va a ser mío..
—Si papi… —estaba por decir algo más cuando sentí como me la dejo ir por el culo— Cabron
—Me encanta batir leche de otro pendejo en mis putas— se escuchaba tan extasiado y lo sentía más duro que antes— por eso le dije al Ruso que te dejara la leche en el culo… como me excita
Este sujeto tenía un gusto exótico, ahora entendía porque el Ruso se corrió tan rápido y se fue, le dejo prendido el juego a su amigo y ahora este maldito loco lo tenía como un animal follándome sin tregua, me jalo y se inclinó un poco hasta llegar a mi cuello.
—Te voy a dejar bien reventada Anita… —susurraba esa deliciosa amenaza con ese timbre ronco y excitado, sonaba hasta desesperado— Ya me urgía una puta sumisa como tu…
—Si papi reviéntame toda —jadeaba con una sonrisa de felicidad que no podía reprimir— Soy tu puta Diego… dame verga…dámela toda
—¿La quieres toda mami? —me decía al oído con esa excitación en la voz—
—Toda papito, dame duro… —suplicaba con un timbre agudo y entre gemiditos—
—Pues tómala toda pinche piruja
Se volvió loco, pues me cogió con salvajismo, el si entendía que Duro y rápido eran distintos, de verdad que me daba duro, me batía la lechita del Ruso con unas ganas enfermizas, me tenía sujeta de los codos jalando estos hacia atrás y haciendo que mi espina dorsal se doblará en U todo lo que me era posible, con el culo bien puesto y levantado, me follaba a su entero antojo, estaba completamente dominada por ese macho.
—Que rico culo —jadeaba pesado, sin descuidar ese delicioso ritmo con el que me follaba— Bien dijo el Ruso… eres una puta deliciosa…
Este viejo enfermo, vulgar y cachondo sabía coger rico y tenía un fetiche que ningún otro viejo con el que me revuelco tenía, directamente pidió a su amigo dejarme su leche para el batirla, yo pedía a gritos más y más, se me iban los ojos en blanco, soltando un gemido lleno de placer frotándome el coño para gozar más ese orgasmo.
Creí que me daría lechita así pero me llevo a la ducha donde me hizo mamársela bajo la cascada de agua, me dejó la garganta llena de leche, creí que se quedaría quieto pero, obviamente no, porque me saco al balcón a seguir follándome, me tiró al suelo de madera, se metió entre mis piernas y empezó a cogerme como un primitivo animal, mi coño estaba muy sensible porque apenas un par de metidas ya me estaba retorciendo en un orgasmo.
—Mira como te pongo pendejita —me jadeaba en los labios sin parar de darme verga— Me tienes la verga bien dura y mojada…
—Ya…papi… ya —jadeaba con el placer a flor de piel, Pero al mismo tiempo exhausta por haber estado siendo objeto de estos desde la noche anterior, Pero si quería más, si quería seguir con la verga de Diego bombeándome porque ahí estaba hambrienta—
—¿Ya hija de perra? ¿Ya? —salió de mí y me jalo del cabello con brusquedad para hacer que me levantara, una expresión que no supe si era enojo o era parte de su juego— Aquí mando yo puta. Y aún te quiero usar, así que, abre esas piernas pendeja. Que te voy a meter hasta los huevos
Un éxtasis me recorrió el cuerpo y se concentró entre mis piernas haciéndome temblar, me aventó a la cama y de inmediato abrí las piernas en una V bien abierta, esperando a mi macho, abriéndome el coñito con dos dedos, este como un lobo hambriento se abalanzó contra mi, me castigo delicioso, me dio completa esa verga y sentía su furia a cada ensartada, me abofeteaba, apretaba mi cuello y no paraba de darme denigrantes comentarios.
—Este es tu trabajo aquí… —me apretó las mejillas y escupió la cara— Ser una puta, el depósito de semen de tus amos… —apretó mi cuello con algo de fuerza y se dejaba ir bien duro dentro de mi— Puta
Aquello me hizo llegar al punto que me encanta, ese éxtasis incontrolable, el punto donde mis piernas tiemblan, mi cadera y en el coño se me concentra tanto placer que pierdo la conciencia por unos eternos segundos, mi coñito explotó soltando mis juguitos en un chorrito que empapo la pelvis de mi macho vulgar, el cual soltaba excitadas risas de gozo al verme de esa manera, temblando y gritando de placer, me dio una fuerte bofetada que fuera de sacarme de mi frenesí de placer me hundió mas, me jalo hacia la orilla de la cama y apenas dándome un segundo de respiro me puso de lado izquierdo.
Me levanto una pierna poniéndola en su hombro y volvió a ensartarme la verga, tomando de nuevo ese duro ritmo que usa tan bien, estaba descontrolada gritaba como una verdadera loca, pedía más, me daba más claramente estando por alcanzar ese clímax, era una locura, tanto que alguien nos tocó la puerta solo para lanzar una burla.
—Ya hijo de puta —y tocaban fuerte—
Algo más dijeron pero estábamos en un exquisito frenesí donde solo importaba el placer, donde solo existía esa rica verga entrando y saliendo de mí, sin parar hasta que los gemidos de Diego se hicieron pesados, largos, gozaba como loco, y de mi salió un gemido ¡¡“papi”!!, largo agudo lleno de placer entre un orgasmo compartido, que me dejó el coño palpitando, chorreando de leche, y Diego entre mis piernas frotándome su verga en el coño, jadeaba mirándome fijamente, disfrutando del como me había dejado, flácida, sucia, jadeando, con las piernas abiertas.
No sé cómo pero el Ruso y Gustavo entraron llegando a ver esa última escena, los mire relamiendo mis labios y sonreí… me sentía la más puta, satisfecha pero sabía que aún faltaba una noche y medio día más, que estos tres planeaban cosas realmente sucias conmigo.
Se quejaron de querer ver lo que me hacía gritar tanto y dejar la cama si de empapada, pues al ser la sábanas azul marino podían ver la mancha de humedad debajo de mí.
Como pude me levanté y camine desnuda frente a los tres.
—Tomare una ducha y un descanso —vi como Gustavo relamía sus labios— Porque está noche quiero triple cena…
Los dejé emocionados con esa idea, escuché a Gustavo decir “pido ese coñito primero”… después un par de golpes y como felicitaban al Ruso por llevarme y por lo buena puta que resulte para los tres maduritos cochinos…
Me resultó rico, lo que a otra mujer quizás habría sido denigrante, pero para mí ser vista como una puta, objeto para su placer fue delicioso, saber que tres maduritos cachondos y bien dotados me darían el placer que deseaba, y que estaban esperando su momento para reventarme como les gusta y como me gusta…
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Mmmmm amor, muero por jalarme bien rico la verga mientraa imagino que soy yo el que te coje bien durisimo 🔥
Vamos a vernos amor, y tambien te doy tu rica verga para que les cuentes como te dejo toda llena y escurriendo de leche
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