Catalina, una joven prohibida
Pasó, como dicen, como agitar una tela rojo sangre en las narices de un toro.
Catalina se inclinó y rebuscó en los cajones del mueble... Me encantaba verla doblada sobre sí misma, buscando algo, Solo llevaba una remera beige algo corta y suelta, lo que me permitió ver sus largas piernas. Mis ojos reco...