Reflejos de deseo
Empezó a follarla como un animal. Cada embestida hacía que el espejo crujiera y vibrara. Los espejos multiplicaban la escena hasta el infinito: mil pollas gruesas entrando y saliendo de mil coños chorreantes, mil culos golpeándose contra caderas, mil tetas rebotando salvajemente. El sonido húmedo de carne contra carne se volvió enso...