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Confesiones

Relatos sobre confesiones xxx. Íntimos secretos narrados por nuestros autores y autoras. Conoce lo que nunca antes se atrevieron a contar.

Relato destacado

Confesiones » Pag. 21

Lo que comenzó siendo una fantasía con el mecánico

Estaba duro como una piedra y parecía muy grande. Él se mantenía pasivo, quizás no creyéndose que estuviese viviendo algo que parecía salido de una peli porno. Yo seguía acariciándolo y cogiendo una mano suya se la puse en mis pechos. Mi blusa quedó negra enseguida y él no se cortó en estrujarlas mientras yo iba abriendo su bra...

La fantasía de mi esposa hecha realidad

Ella bajó el interior y cuando vio aquella masa de carne que estaba frente a sus ojos, volteó a mirarme, yo cómplice acepté y vi como gustosamente se metía ese verga grande y negra en su boca. Se la sacó y comenzó a recorrer con su lengua de arriba abajo ese palo, sus ojos brillaban, sabía que su marido le...

Mi mujer lo quiere hacer con otro

La puse en cuatro patas frente al televisor y comencé a bombearle mi pija, que, aunque no es enorme, es bastante gruesa, con una gran cabeza. Le dije mira la peli y coméntame: ¿Que sientes cuando ves al negro? ¿Te gustaría estar allí en lugar de ella? Al principio se negaba, pero al ver esa enorme verga entrando y saliendo...

A mi mujer le gusta otro

Eso la calentó muchísimo, alcanzando un orgasmo, en ese momento aproveché que estaba fuera de sí y le pregunté que si me había montado lo cuernos con otro tipo y me evadió la pregunta, pero sentí como se retorcía, me preguntó que para que quería saber, que era mejor que no preguntara. Pero yo insistí diciéndole que yo ya le...

Mi experiencia sexual en la cárcel (2)

Apenas bajé mi culo en su rostro, sentí cómo me la devoraba. La comía muy bien, con un ritmo regular, parejo, con mucha saliva; no se cansaba, ejercía la presión justa; daba los giros que tenía que dar. Tiene una forma de comérmela que me encanta, como ningún otro: me abre las nalgas y mientras me lame el clítoris me...

Mi experiencia sexual en la cárcel (1)

Estaba agachada. Tenía un pulgar en el culo y dos dedos en la concha que buscaban no sé qué. Tenía una teta siendo aplastada por la mano del petiso. Sabía que era inevitable. Veo que el petiso se empezó a tocar. De hecho, creo que pude ver cómo se sacó la pija. Ya estaba esperando la estocada cuando, de pronto...

Confesiones a la ginecóloga (parte 1)

En esa primera ocasión, Marcelo no pudo contenerse. Mientras Sabrina jugaba con su frenillo, él ya le había bajado los pantalones a ella, que estaba doblada en el sillón, mientras se encargaba de la bestia que tenía entre sus dientes. Él le acariciaba la cola. Jugaba con la tanga blanca que tenía Sabrina. Sus dedos bordaban la cost...

69: Tú y yo

Te rozo los testículos y los lamo... Cojo tu pene con la mano, y empiezo a lamerlo poco a poco sin llegar a la puntita... Y te gusta.. Y empiezas a chuparme más deprisa... Y me introduces dos dedos en la vagina... Si... me encanta. Entonces junto mis labios y me la introduzco entera, y te encanta y la saco...

Economista y prosti: Triple “p” con los brasileros

El roce y la fricción nos volvían locos de goce, demoraron en acabar, tengamos en cuenta que ya habían acabado más de una vez antes, pero, aun así, sentí los chorros de leche en mi vagina. Más vaivén y al final se salieron. Amorosamente me dediqué a limpiar sus vergas alternándome al chuparlas. Y es eso estaba cuando llegaron Ca...

La tanga de mi nueva amiga

Ya estando dentro de su cuarto pude ver la cama donde ella había dormido esa noche y donde mis fantasías pudieron volverse realidad, hice lo mismo que en el cuarto de mi hermana, buscar el cesto de ropa sucia, y esta fue la confirmación de que ahora tenía un fetiche con la ropa interior usada, fácilmente encontré sus bragas usadas...
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