Economista y prosti: Maca comienza como putifina
Lamíamos nuestras conchitas llenas de fluidos de nuestros maridos intercambiados previamente. Sorbíamos esos líquidos sin desperdiciar gota, nos acariciamos y luego, con las bocas aún con restos de leche pasamos a besarnos. Nuestros maridos se deleitaban mirándonos. Evidentemente, Javi no se molestaba de que otro cogiera a su esposa....