Yurima la venezolana
Sin pensarlo Yurima se puso en posición. De espaldas saco su culo hacia fuera y apoyó su espalda. Me puse detrás, con la mano guie mi rabo que se movía arriba y abajo buscando una próxima corrida y zas adentro. Yurima gimió, y decía “si Toni, poséeme, disfruta mi amor”. Empecé a bombearla. Ella ayudaba a mi empuje moviéndose...